10K – IV Murcia Maratón (Murcia)

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Cartel de la prueba (Foto: web de la prueba)

Lugar: Murcia

Día: 29 de enero de 2017

Hora: 9,30 horas

Distancia: 10.000 m (distancia no homologada) – 3ª y última carrera de un total de tres organizadas, a la que previamente le habían precedido un medio maratón sobre patines y la prueba reina, el Maratón de Murcia, que tomaron la salida en ese mismo orden.

Organizada por: el Club Amigos del Maratón, en colaboración con el Ayuntamiento de Murcia y la Federación de Atletismo de la Región de Murcia.

Recorrido: tenía su salida en la Gran Vía Escultor Salzillo, a la altura de la Plaza de Santa Catalina y la meta, igual que las otras dos pruebas, en la inigualable Plaza del Cardenal Belluga. El sentido de la marcha de la prueba era contrario al habitual del tráfico en esta arteria de la capital murciana, hasta llegar a Plaza Fuensanta donde se giraba a la izquierda por la Calle Jerónimo de Roda, comenzando así la primera de las dos vueltas a un circuito que continuaba por la Calle Acisclo Díaz en sentido Calle San Antón, por la que se transitaba hasta llegar a la Avenida Isaac Albéniz, volviendo a girar nuevamente a la izquierda, por las calles Huerto Manú y Abderramán II, transcurriendo en paralelo a la Avenida Ronda Norte, a la que se accedía a través de la Calle Jerónimo Guijarro. La carrera continuaba entonces hasta la peatonalizada Avenida de la Libertad y una vez alcanzada nuevamente la Plaza Fuensanta se volvía a girar a la izquierda, por la Avenida Constitución hasta llegar a la Plaza Circular, tomando entonces la Avenida General Primo de Rivera y una vez llegados a la Plaza Díez de Revenga se giraba a la derecha por la Calle Mar Menor, recorriéndola en su totalidad hasta desembocar en la Avenida de los Pinos, previo paso por la Calle Sierra de El Espartal, donde se giraba a la derecha hasta la Avenida Juan Carlos I, continuando por esta hasta la Plaza Circular y una vez en ella se tomaba nuevamente la Avenida Constitución hasta Plaza Fuensanta, donde se completaba la primera vuelta y se iniciaba otra idéntica, que al terminar encaraba la Gran Vía Escultor Salzillo casi hasta su final, donde con un último giro a la izquierda se entraba en la Calle Tomás Maestre a la que le seguía la estrecha Calle San Patricio, con la portada de la Catedral y el arco de meta esperando al fondo de ella.

Un recorrido, en definitiva, totalmente dinámico, donde los cambios de dirección eran continuos, debido sin duda al callejeo constante que presentaba y que lo hacía ser muy rápido y divertido.

Bolsa del corredor: estaba formada por la tradicional camiseta técnica conmemorativa de la carrera, una revista con toda la información de las pruebas que se celebraban y diversos folletos publicitarios a lo que había que añadir la entrega, una vez terminada la prueba, de una bolsa con una bebida isotónica y tres bolsas de aperitivos o snacks salados, en la zona post-carrera.

Organización y atenciones: pese a haber participado tan solo en la prueba de los 10K, esta se encontraba incluida en la terna de las carreras que bajo el nombre de Murcia Maratón se dieron cita en un mismo espacio y tiempo, por lo que en este apartado incluyo algunos aspectos que sin ser todos, sí que son relevantes dentro del conjunto de las tres pruebas organizadas.

Vaya por delante, antes de nada, mi reconocimiento, aplauso y felicitación a la organización, por el empeño y la dedicación que desde el primer día lleva poniendo para que Murcia tenga su maratón. Tras las tres primeras ediciones celebradas (años 2013 a 2015), dos cambios muy significativos han sido los claros protagonistas de la organizada en esta ocasión, como han sido sin duda la nueva fecha elegida y la ubicación de la línea de meta. Pasar del otoño murciano, más parecido a un verano tardío y en ocasiones muy caluroso, al fresco invierno de enero de la capital del Segura, era una garantía de acierto en la climatología para correr, como así resultó; como acierto mayúsculo, sin paliativos, cruzar el arco de llegada en la plaza donde se puede contemplar el barroco español en su máxima expresión, gracias a la portada de la Catedral de Santa María, que representa una imagen inconfundible asociada para siempre a la ciudad de Murcia.

Pero el éxito de un maratón no se consigue solo con una buena fecha en el calendario y la elección de un lugar único para dar por concluida la prueba, claro que no. Un maratón debe tener todos los elementos que no pueden faltar en cualquier carrera que pretenda ser bien considerada, como por ejemplo:

Información detallada a través de una buena página web, facilidad y disponibilidad en la entrega de dorsales, un nutrido grupo de voluntariado, habilitación de zonas de aparcamiento y servicios de duchas, guardarropa, fisioterapia, avituallamientos durante y tras la prueba, animación a lo largo del recorrido, diferentes puntos donde captar fotografías de carrera, un cronometraje mediante chip sobre el propio dorsal y una obligatoria señalización del recorrido, sin olvidar la obligatoria entrega de premios, que en esta ocasión estuvo acompañada de una dotación económica para los tres primeros clasificados, amén de los necesarios servicios de policía, protección civil y ambulancia.

Nuestro maratón (me tomo la libertad de considerarlo parte de todos nosotros, entre los que me incluyo, por supuesto) y por extensión las pruebas de 10K y el medio maratón de patines tuvieron todo eso, por supuesto que lo tuvieron y desde estas líneas lo subrayo y destaco, pero considero que importante también es referirse a aquellos aspectos que no estuvieron a la altura de una cita tan importante como esta. No trato con ello de quitarle brillo a nuestro maratón, nada más lejos de mi intención, pero modestamente creo que se le puede y debe sacar mucho más lustre, por eso creo que deberían tenerse en cuentas los siguientes puntos:

1.- La inclusión de pruebas paralelas, compartiendo recorrido al mismo tiempo, demandan una señalización pormenorizada, que no la hubo, produciéndose confusiones y errores en la marcha de unos corredores que lo último que deben hacer en carrera es pensar por dónde tienen que ir. Por muy claro que esté indicado el recorrido en la página web o en la revista de la prueba, debe existir una señalización que no deje lugar a dudas y no confiar en la habilidad de un voluntario que a la voz de: “Los del 10K para allá, los del maratón para acá” gobierne el sentido de carrera.

Caótico y desconcertante fue el momento de la salida de la prueba de los 10K, que viví en primera persona. Es evidente que no se cuantificó lo que podía suponer dar la salida a una prueba (que contó casi con 500 corredores entrados en meta) en una avenida por la que estaban transitando al mismo tiempo corredores y patinadores en un sentido y otro de la calzada, lo que se tradujo en momentos ciertamente desconcertantes y hasta peligrosos. Titubeos y dudas para dar el pistoletazo a esa prueba menor que al final terminó produciéndose aprovechando un hueco en el tráfico de participantes, ante el llamamiento de urgencia por megafonía de: “Todos a sus puestos” y tras una cuenta atrás vertiginosa, se escuchó la detonación que nos puso en marcha, no exentos de tropezones, empujones y una sensación de estar viviendo, en su máxima expresión, una gran improvisación.

2.- La organización de una prueba de patines fue una decisión que con toda seguridad se tomó para dar lucidez y un mayor dinamismo a la prueba, pero visto lo visto no fue del nada acertado. La diferencia entre dos disciplinas deportivas tan dispares como correr y patinar quedaron en evidencia, produciéndose situaciones de riesgo tanto para unos como para otros, así como para el público presente que desatendiendo las indicaciones cruzaban la calzada exponiéndose a un atropello. Lógicamente, las limitaciones y las medidas a adoptar para asegurar la seguridad de corredores y público son distintas, como se pudo comprobar.

Una acertada alternativa, como hacen en otros maratones, es la celebración de este tipo de pruebas paralelamente pero el día anterior o bien en un horario que no coincida con ninguna carrera a pie y menos compartiendo recorrido.

3.- La señalización de los puntos kilométricos, al hilo del primer punto, es fundamental para un corredor en cualquier carrera y en una prueba donde se está disputando la distancia reina es inconcebible que falten muchos de ellos, sobre todo en la segunda mitad de la prueba, donde ya entra en juego no solo el factor físico, sino también en psíquico, al margen de representar una referencia vital para ir controlando el ritmo de carrera marcado.

4.- La puntualidad en la salida de una prueba siempre debe ser una de las máximas a cumplir a rajatabla, sobre todo cuando estamos hablando de una prueba de maratón, de ahí que un nuevo retraso (esta vez de 15’) se asomó en el recuerdo de todos los presentes como nubarrones de la última edición celebrada en el 2015, cuando entonces el tiempo de espera casi llegó a los tres cuartos de hora.

Lógicamente no se debe dar mayor importancia a este leve retraso, pero tampoco podemos conformarnos mirando hacia pruebas similares, celebradas en otras capitales españolas, en las que por hache o por be también presentaron retraso en su inicio.

5.- Por último, no quiero dejar de dar un pequeño tirón de orejas a la ciudad de Murcia, a su gente, porque debería haber tomado las calles de manera masiva para acompañar y aplaudir a todos esos corredores que participaron, como héroes, en la siempre temida distancia del maratón. Claro que también vendría bien que la organización se parase un poco a pensar y preguntarse si en su mano estuvo el contribuir de alguna u otra manera para que toda la ciudad de Murcia supiese que este domingo pasado se celebraba su IV Maratón.

Por ello, solo se me ocurre lanzar una pregunta:

¿Qué elementos publicitarios habían colocados en nuestra ciudad anunciando e informando de la celebración de semejante prueba deportiva?

La respuesta es: Ninguno… sí, dicen que las comparaciones son odiosas y Murcia no necesita compararse con ninguna otra ciudad, pero llegar a una ciudad que celebra un maratón y encontrar sus calles repletas de connotaciones a esa fiesta es, sin duda, una manera de atraer al público, con independencia de la falta de mentalidad de running que existe en Murcia, porque sí, eso también hay que decirlo, falta mucha cultura por este deporte.

Estoy completamente seguro que estos cinco puntos son del todo sabidos por los miembros de la organización, no descubro nada nuevo, como sé que en la próxima edición pondrán todo su empeño para mejorar y poner más alto el listón dejado este año, porque creo firmemente en la capacidad y el buen hacer de esta organización. La cuarta edición ya es historia, con sus aciertos y sus errores, de nada vale ya lamerse las heridas o darse palmadas en la espalda, creo firmemente que Murcia puede y debe tener un maratón mucho más grande y para ello nada como pensar en grande y ser ambiciosos. Soñar y pedir es gratis, ¿verdad?, pues soñemos y pidamos.

Podio (prueba de 10K): Pedro Antonio Cabrera Pérez, Sénior de Fondistas de Alcantarilla, fue el ganador masculino con un tiempo de 33’45”, llegando en segundo y tercer lugar respectivamente: Guillermo Ángel Martínez García (con un tiempo de 34’55” – Promesa del UCAM Cartagena) y Joaquín López Alarcón (con un tiempo de 34’55” – Sénior del Atletismo y Senderismo Puente Viejo de Alquerías).

Entre las féminas, María López Candela, Veterana C Independiente, fue la ganadora de la prueba con un tiempo de 38’23’’, llegando en segundo y tercer lugar respectivamente: Alma Quintana Román (con un tiempo de 40’01” – Sénior de la Academia General del Aire) y Laura Nicolás Moreno (con un tiempo de 41’25” – Júnior del UCAM Cartagena).

Podio (prueba Maratón): Fernando Villegas Jaén, Sénior de Fondistas de Alcantarilla, fue el ganador masculino con un tiempo de 2h30’54”, llegando en segundo y tercer lugar respectivamente: Cristóbal Ortigosa Pareja (con un tiempo de 2h31’15” – Sénior del Nerja Atletismo) y Uldis Klavins (con un tiempo de 2h32’19” – Sénior del VSK Noskrien).

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Fernando Villegas, ganador masculino (Foto: Javi Martínez)

Entre las féminas, Gemma Arenas Alcázar, Veterana A del Dynafit Team, fue la ganadora de la prueba con un tiempo de 2h46’08”, llegando en segundo y tercer lugar respectivamente: Alba María Reguillo Moreno (con un tiempo de 2h54’33” – Veterana A del Global Centre Base Correcaminos) y Mercedes Merino García (con un tiempo de 3h10’57” – Veterana C del Mobel Automenor Running Team).

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Gemma Arenas, vencedora femenina (Foto: Diario La Opinión)

Muy personal: por segunda semana consecutiva me ponía las zapatillas para correr en una prueba, sin embargo en esta ocasión lo más importante no estaba en esa prueba en sí. El cosquilleo en el estómago esta vez se debía en una pequeña parte a los 10 kilómetros que me esperaban, puesto que la mayor parte de esos nervios se justificaban en el hecho de ver, saludar, abrazar a tantos amigos que se iban a medir al Sr. Maratón, deseándoles la mayor de las suertes, esperando que cada uno hiciese su carrera, esa con la que en silencio seguro que habrían soñado y por supuesto llevarían en su mente.

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La Gran Vía despertando (Foto: Footer Trotter)

Así, acompañado de todo un nuevo flamante corredor del Club Falco Trail (mi querido amigo Alfonso Serna) llegué a los alrededores de donde se iba a dar la salida a las pruebas de patines y con posterioridad, con una diferencia de 5’, la esperada y ansiada por tantos prueba de maratón. La mañana era fría, pero el cielo y la ausencia de viento presagiaban una magnífica jornada dominical, muy típica del fresco y húmedo invierno murciano.

La Gran Vía bautizada con el nombre del mayor imaginero que haya dado esta tierra y uno de los más importantes del mundo, Francisco Salzillo, comenzaba a poblarse de corredores y el paso de los minutos nos encaminaba de manera irremediable hacia el comienzo de la esperada carrera. Mi corazón latía acelerado y no podía evitar recordar esa sensación que te embarga los minutos antes de que todo comience, minutos antes de que todo haya quedado atrás… todos los entrenamientos, todo el sacrificio, todo el esfuerzo, todos los consejos, todos los miedos… y es que el verdadero triunfo ya está alcanzado con ser capaz de preparar y estar en la línea de salida de un maratón.

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Con Alejandro Sánchez y Pepe Caracena (antes de la salida)

A partir de ese momento ya solo restaba hacer una cosa: CORRER… y eso fue lo que hicieron los algo más de ochocientos corredores cuando la detonación, tras una cuenta atrás que erizó mi piel, marcó el comienzo de la carrera. SUERTE, mucha suerte, pensé y sin tiempo que perder me marché hasta mi coche para cambiarme y ponerme el dorsal que luciría durante los 10K que apenas una hora más tarde darían comienzo.

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Salida prueba de patines (Foto: Fernando Murcia)

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Salida del maratón (Foto: Diario La Opinión)

La emoción de volver a ponerme un dorsal en mi querida Murcia y además hacerlo en un día tan grande para este deporte como el que se estaba viviendo, comenzaba a dejarse notar en forma de nervios y de ganas por disfrutar de una prueba que prometía ser muy atractiva.

Durante el calentamiento numerosos amigos, algunos de los cuales hacía mucho tiempo que no veía, en parte sin duda por mis escasas participaciones en el año dejado atrás apenas hace un mes. Y entre todos ellos quiero destacar uno, al que no eran años, sino décadas las que habían pasado desde la última vez que nos habíamos visto. Un gran amigo de la familia, en aquellos inolvidables veranos en el Puerto de Mazarrón, donde disfruté hasta mi adolescencia y que estarán para siempre en mi memoria y en la de mi madre y hermanos, cuando las relaciones personales eran muy diferentes a las de hoy día, cuando no había redes sociales, ni dispositivos electrónicos que restaban protagonismo a la palabra y cuando una conversación bajo una sombrilla sobre la arena, sintiendo la brisa del mar, era un tesoro cuyo valor hoy considero incalculable. Su nombre: Pruden Pelegrín.

Allí estaba también, calentando junto a mí, mi querido Pedro Murcia y Alfonso Serna, y poco a poco un buen número de compañeros del club, Fondistas de Alcantarilla, que como yo no habían querido perderse la oportunidad de correr en casa. Entre ellos: Piter Cabrera, Emilio Puente, José Hellín, Cipriano López, Jesús Cantón, Jose Muñoz, Antonio Orcajada, Pepe Gambín y Jesús de San Pedro.

La hora de la salida se iba a acercando, los corredores y patinadores, inmersos en sus respectivas pruebas comenzaban a hacer su aparición por la arteria principal de la ciudad como parte de su recorrido y tal y como ya he descrito en la primera parte de esta crónica, se produjo el atropellado comienzo de nuestra carrera, tras una fugaz cuenta atrás:

Diez, nueve, ocho, siete, seis, cinco, cuatro, tres, dos, uno… ¡Pump! A correr.

El 10K estaba en marcha y en esa ocasión era a nosotros, a mí, a quien nos tocaba correr.

Desde el comienzo nos agrupamos Emilio Puente, José Hellín y yo, con el propósito de ir juntos el máximo tiempo posible y con dos premisas bien definidas: marcar un ritmo de unos 4’00’’ el kilómetro, que mantendríamos hasta el kilómetro 6 ó 7, intentando aumentarlo llegados a ese punto, siempre que alguno de nosotros no se encontrase con fuerzas suficientes para imponer un ritmo más alto y se despegase del resto si así lo consideraba.

El ritmo prácticamente desde el principio fue algo más rápido de lo previsto y tras los primeros minutos de carrera les comenté a mis compañeros la conveniencia de ir dándonos relevos, para ir optimizando fuerzas e ir manteniendo el ritmo con una mayor comodidad. Dicho y hecho, el guion parecía sacado de una película, como si estuviese escrito, y cada uno de los tres sabíamos en cada momento cuándo debíamos ir cogiendo la cabeza del grupo.

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En carrera, con Emilio Puente y José Hellín (Foto: Fernando Murcia)

Entre el público presente estaba un amigo y atleta con mayúsculas, al que ya había visto antes de comenzar a calentar, el ceheginero Francis Florenciano, como también estaban mi madre y mi hermana, que junto a José Luis son unos incondicionales, presentes en tantas ocasiones y que con sus aplausos y gestos consiguen que mis pies floten por encima del suelo durante unos segundos cada vez que los veo.

Los kilómetros iban pasando, el ritmo, lejos de disminuir se mantenía alegre y la primera vuelta del recorrido dio paso una segunda en la que comenzamos a adelantar a otros corredores del maratón, a los que aún les quedaba una buena ración de kilómetros por hacer, puesto que aún no habían completado ni la mitad de su distancia. Entre esos corredores me emocioné al pasar junto a dos de ellos: Manolo Tortosa y Ángel Cánovas… sus zancadas me recordaron las conversaciones con ambos días antes de la carrera y en ese momento me sentí por un instante conectado con ellos.

La carrera entró en los tres últimos kilómetros y junto a Emilio y José, también nos acompañaban, casi desde el principio, otros dos atletas. Uno de ellos, fisio y amigo de muchos años, Rafa Candela, un tipo estupendo que ha crecido como corredor muchos quilates y cuya forma física es envidiable, y el otro, Domingo Conesa, un desconocido para mí, pero cuya clase y valía se notaban solo con ver su forma de correr.

El cartel que marcaba el punto kilométrico número 9 apareció ante nuestros ojos, los relevos eran ya casi imposibles de mantener y Emilio tomó la delantera, abriendo paso Gran Vía arriba. Tras su estela seguía yo, intentando no dejarlo escapar en solitario y mantener la unidad que desde el principio habíamos mantenido. Detrás de mí José haciendo lo propio y como tres autómatas nos dirigíamos con la directa puesta dirección a meta.

Poco antes de llegar al Puente de los Peligros tomamos el último giro (el grito de ánimo de mi querido Sito Barroso me dio el empujón que me faltaba) para encarar la Calle San Patricio que resultaba lo más parecido a un pasillo de Gloria, con las Puertas del Cielo esperando al fondo, representadas en la nuestra hermosa catedral. Sobre una alfombra verde puesta para la ocasión dimos lo último que nos quedaba dentro y apretamos los dientes: Emilio puso el turbo y sacó unos metros que hicieron imposible darle alcance y tras él entramos José y yo, fundiéndonos los tres en un abrazo como muestra de lo satisfechos que habíamos quedado por la carrera que acabábamos de completar.

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Pasillo de meta (Foto: Footer Trotter)

El paso por meta se produjo cuando mi cronómetro marcaba un tiempo de 38’37’’, que en la clasificación general señaló un tiempo real erróneo de 38’17” ocupando el puesto 30º de la general y el 4º de mi categoría (Veterano C), de un total de 497 corredores que terminamos la carrera, con un ritmo medio de 3’49’’ min/Km. Un resultado muy positivo, que me dejó contento y muy esperanzado de cara a un futuro que espero vaya permitiendo una evolución positiva en mi forma física.

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Entrada en meta, con José Hellín (Foto: Javi Martínez)

Tras la necesaria y protocolaria reposición de líquidos y como no, las fotos de un día para recordar, me cambié para evitar que el sudor enfriase mi cuerpo y junto con Pedro Murcia y compañeros del club nos situamos al comienzo de la Calle Tomás Maestre para asistir como privilegiados espectadores a la llegada de los corredores del maratón, en los últimos metros antes de completar sus 42.195.

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Con mi madre y mi hermana (Foto: José Luis Hortal)

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Fondistas de Alcantarilla tras el 10K (Foto: Miguel Serrano)

Allí vimos llegar y pasar, sin dejar de animarlo a Fernando Villegas, vencedor de la prueba, compañero del club, amigo y un ejemplo de deportista y persona. Y como a él también animamos al resto de corredores que fueron entrando en meta, destacando por encima de todos ellos a dos atletas que considero hermanos de este deporte y cuyo triunfo, cuyos logros hicieron saltar mi lágrimas. Desde estas líneas mi reconocimiento, aprecio y admiración para Pepe Caracena y Alejandro Sánchez. Por muchos kilómetros juntos, por muchos más…

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Entrada en meta de Pepe Caracena (Foto: La Opinión de Murcia)

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Entrada en meta de Alejandro Sánchez (Foto: La Opinión de Murcia)

De igual manera también me embargó la emoción al ver llegar a meta a Paco Sánchez Gálvez, un amigo, un campeón de este deporte al que en esta ocasión el maratón golpeó sin piedad, sacudiéndole tan fuerte que casi lo hace abandonar a falta de tan solo un par de kilómetros, pero cuyo coraje y pundonor evitaron que cayese derrotado. Es en los momentos difíciles cuando se mide la grandeza de un corredor y la de Paco Sánchez es de los más grandes.

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Con Paco Sánchez y José Antonio Sánchez (Foto: José A. Sánchez)

La mañana continuó con la alegría de ver a muchos maratonianos completar su gesta y con la ilusión de volver algún día a enfrentarme a esa temida bestia, que te llama y te atrae con sus cantos de sirena y a la que nunca puedes perderle el respeto, por muchas veces que te hayas medido a él y creas conocerlo de verdad, ya que cuando menos te lo esperas saca su lado menos amable y te hace morder el polvo. Pero eso será para… para dentro de bastante tiempo aún y hasta que ello suceda quedan muchas carreras por hacer y cómo no, una nueva edición de nuestro maratón, la quinta ya.

La próxima cita aún está por ultimar y todo dependerá de la asimilación de los entrenamientos. Si estos van sentando bien a mis piernas y no hay rastro de molestias iré a Orihuela, el próximo 12 de febrero, para correr su medio maratón. Ese día se cumplirá un año exactamente de mi última participación en esta distancia y el comienzo de un largo período de lesiones. Por todo ello, si participo será siempre con prudencia y el único propósito de comenzar a medir unas fuerzas que aún están muy lejos de las de antaño.

Y tú, ¿participaste también en esta carrera?, si es así ¿qué te pareció? Tal vez participaste en otra prueba diferente a ésta, si quieres puedes compartir tu experiencia, anímate, con tu comentario nos enriquecemos. Muchas gracias.

(Aquí puedes consultar la clasificación completa de la carrera de 10K y de las otras dos pruebas: 10K – IV Murcia Maratón)

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4 comentarios a 10K – IV Murcia Maratón (Murcia)

  • Pedro Antonio Cabrera Pérez  dice:

    Gran crónica Paco. Felicidades por ello.

    Suscribo tus palabras, si bien me gustaría añadir algo. El maratón es la prueba reina del atletismo; y bajo mi punto de vista, queda descafeinada si se mezcla con un 10k y una prueba en patines. Al maratón hay que respetarlo más: debe tener su día para él, para vivir la fiesta que supone. Además, la mezcla de corredores puede confundir al escaso público que acude al evento, que puede desconocer el estado del desarrollo de la prueba. Como bien dices, las pruebas paralelas se podrían celebrar el día anterior. En cualquier caso, hay muchos fines de semana para celebrar esas pruebas.

    Por otra parte, puesto que yo también participé en el 10k, debo añadir que, en cualquier prueba, delante del primer clasificado debe ir un coche/moto/bici guía. Pues nada de eso. Un gran desconcierto, que unido a falta de indicaciones hacía difícil no equivocarse en el recorrido. La dichosa moto apareció una vez transcurridos los primeros 5km de carrera. Un gran fallo a tener en cuenta para próximas ediciones.

    También debo destacar la zona ubicada para el podium. Dicha zona se situaba dentro del espacio cerrado exclusivamente a los atletas. El resultado fue que los familiares no pudieron presenciar dicho momento. Otro fallo, que unido al retraso de la salida, a la falta de señalización de los kilómetros, y a la puesta en peligro de los atletas debido a los patinadores, me dejan un amargo sabor de boca.

    En definitiva, muchos errores que hay que corregir. Pero animo a la organización a no desistir, sino a que el año que viene vuelvan a organizar otro maratón; eso sí, teniendo en cuenta estas premisas.

    Queremos un maratón en Murcia a la altura de las grandes ciudades españolas.

    Un saludo Paco.

    • Paco Molina  dice:

      ¡Hola, Pit! Muchas gracias por asomarte y sobre todo por dejar un comentario tan detallado y con tanto valor, porque cuentas en primera persona lo que te ocurrió siendo el ganador de una de las tres pruebas organizadas (la de 10K concretamente) y eso es algo a tener muy en cuenta. Desconocía el hecho de la falta de acompañamiento de la moto que debió ir abriéndote paso y totalmente acertado el apunte de la zona de trofeos, que debió efetuarse en un lugar donde pudiesen haber asistido familiares, amigos y público en general. Seguro que todas estas cosas serán tenidas en cuenta por la Organización, de cara a conseguir un maratón que crezca como Murcia se merece.

      Un abrazo y mucha gracias, nuevamente, por tu colaboración.

      Paco.-

  • JORGE JUAN TOMÁS RUIZ  dice:

    Muy trabajado

    • Paco Molina  dice:

      ¡Hola, Coque! Muchas gracias, querido amigo, tu comentario es un premio para esta crónica.

      Un fuerte abrazo y espero que coincidamos pronto, porque eso de verte solo fugazmente en carrera está bien, porque motivas como nadie, pero tengo ganas de charlar un ratico juntos, que siempre es un placer.

      Paco.-

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