Había salido a correr… tan solo a correr

solo correr

La última evidencia que se tuvo de ella fue que había salido a correr, más allá de eso, ninguna noticia que ayudara a explicar su desaparición, hasta el hallazgo de su cuerpo unos días más tarde en el lugar elegido por el malnacido, que quiso salir a su paso para cambiar el signo del destino. Así de sencillo, así de estúpido y así de incompresible. Una nueva víctima, una nueva vida truncada, de nuevo el dolor, la rabia, la impotencia, el desconsuelo.

Tan solo había salido a correr.

Minutos de silencio, actos de repulsa, gestos de condena, como evidencia del rechazo unánime de toda la gente de bien ante esa dolorosa realidad. El respeto hacia ella me aparta del conocimiento de su historia, de esa que escribía hasta hace apenas unos días. No deseo saber el inexplicable argumento de su final, ni entrar en detalles que solo sirven para alimentar esa curiosidad innecesaria del ser humano, puesto que su muerte es nada más que un acto carente de lógica alguna.

Tan solo había salido a correr.

No me fijo en condenas, en errores, en denuncias, no busco culpables, responsables, no, no persigo nada de eso, simplemente porque eso ya no devolverá la vida a quienes, como ella, han tenido la desgracia de privarse de seguir disfrutando de ese regalo que un día les fue concedido. El bien de la vida, dotadas de un don: el de ser mujer.

Tan solo había salido a correr.

Somos nosotros, los seres más grandes, los más perfectos de la creación, los que etiquetamos como irracionales al resto de animales, a ellos, que matan solo por necesidad, ya sea para alimentarse o bien para salvar su vida, mientras nosotros, patéticos, continuamos día tras día, dando muestras de lo miserable que puede llegar a ser nuestra existencia, al ser incapaces de respetar y tratar a nuestros semejantes como a nosotros mismos.

Tan solo había salido a correr.

No creo en el machismo, de la misma manera que tampoco creo en el feminismo. Debe existir la igualdad en todo aquello que nos permite ser iguales: principios, derechos, obligaciones, privilegios, responsabilidades; como también existe la desigualdad de todas esas otras cosas que, por simple naturaleza, nos hace diferentes… por eso, perdonadme la vulgaridad, pero jamás podremos hombres y mujeres orinar de la misma manera, sin que ello represente un signo de referencia, sino tan solo de diferencia… de burda diferencia.

Tan solo había salido a correr.

Me desorienta que esta sociedad se empeñe casi de manera enfermiza en hablar de ellos y ellas, de niños y niñas, de ciudadanos y ciudadanas, dando importancia a un sexismo que para mí no existe en el idioma y sin embargo no sea capaz de evitar los cada vez más frecuentes casos de abusos machistas entre jóvenes. Me desconsuela la masiva respuesta de las redes sociales ante los evidentes signos de maltratos sexistas y seamos incapaces de educar, de verdad, en el respeto y la igualdad entre mujeres y hombres.

Tan solo había salido a correr.

Me considero afortunado, un jodido afortunado, por no tener miedo de salir a caminar en medio de la madrugada y eso es fruto, tan solo, de mi condición de masculinidad. Yo no tengo ese miedo normalizado (una expresión que le tomo prestada, con permiso, a mi amiga Sofía) que vosotras, mujeres, lleváis inherente tan solo por tener esa otra condición, la de femineidad.

Tan solo había salido a correr.

Somos cada día un poquito más iguales… ¿de verdad?, ¿somos cada día más iguales? No, perdonadme, pero no lo creo, porque mientras exista una mujer que tenga que mirar para atrás para ver si la sigue alguien, mientras tenga que mirar la hora para volver a casa, mientras que no pueda caminar sola, bailar sola, reír sola, estar sola, decidir lo que quiere y lo que no quiere, cuándo lo quiere, cómo lo quiere y por qué lo quiere, mientras que eso no suceda no seremos iguales.

Tan solo había salido a correr.

Basta de guerras estúpidas, de hombres contra mujeres, como basta de una jodida vez del derecho al abuso y del miedo a dejar de obedecer. Basta de gritos, de silencios, del daño gratuito, del dolor callado. Basta de mentiras, de cobardes, de tiranos. Basta de minutos de silencio, de debates abiertos una y otra vez que nunca quedan cerrados. Basta de una vez.

Tan solo había salido a correr.

Fui nieto y soy hijo, hermano, esposo y padre de una mujer… como también soy sobrino, primo, tío, cuñado, amigo y compañero de una mujer. Su miedo es mi miedo, su falta de libertad es mi falta de libertad y sus derechos son mis derechos.

solo correr

Había salido a correr.

Esta semana he dejado a medio el relato breve que estaba escribiendo, al verme superado por la trágica actualidad. Ella había salido a correr: un gesto puro de libertad, que tan bien conozco, que tan bien conocemos todos los que corremos y que quedó truncado para siempre. Si lo deseas, deja tu opinión y si lo consideras apropiado, comparte este post. Muchas gracias.

(En memoria de ella, de Laura Luelmo y de tantas otras)

¡Comparte!

2 comentarios a Había salido a correr… tan solo a correr

  • Mar  dice:

    Asi es amigo mio, jamás seremos iguales,afortunadamente,pero ello no implica ser mas q nadie ni perder el respeto por la otra persona que por supuesto me da exactamente igual si acaba en la dichosa A o en el O,se ha perdido totalmente el norte,vamos sin rumbo y lo q es peor sin capitán…..pero yo hasta hoy soy como tú una jodida afortunada q sigue saliendo a correr,a bailar, a pasear,a trabajar….sin mirar atrás!

    • Paco Molina  dice:

      ¡Hola, Mar! Muchas gracias, por asomarte y por supuesto por dejar tu comentario en este post que personalmente considero diferente a todos. Como parte protagonista de la realidad que vivimos, por tu condición femenina, me emociona leer tus palabras, no solo por comprobar que compartes conmigo la visión de la situación actual que vivimos, sino más aún por demostrar la fuerza y la garra que derrochas, como prueba de la valentía que lleváis dentro de vosotras. Tu fortuna viene de tu interior, de tu valor… eres jodidamente fuerte, querida amiga.

      Gracias, nuevamente y un beso enorme.

      Paco.-

Deja una respuesta