Acción y reacción… cuestión de principio

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A toda acción siempre le sigue una reacción…

Una de las leyes fundamentales de la Física es la conocida con el nombre de “Acción y reacción”, formulada por Isaac Newton allá por el último cuarto del siglo XVII. Esa fue la tercera de las leyes que, junto a otras dos se conocen con el nombre de las Leyes del Movimiento de Newton, y ayudaron a dar explicación a muchos de los problemas presentes por entonces de la mecánica clásica, concretamente a aquellos relacionados con el movimiento de los cuerpos.

Explicado de manera básica, esa ley nos viene a decir que cualquier fuerza que apliquemos recibirá otra de igual magnitud y dirección, pero sentido contrario a ella, como respuesta. Un claro ejemplo que explica el porqué de este enunciado es el daño que sufrimos si damos un golpe o puñetazo contra una pared. Cuanto mayor sea ese golpe peores consecuencias tendrá sobre nuestra integridad física, ya que estaremos recibiendo en nuestras propias carnes el efecto de la fuerza, de nuestra fuerza bruta. Todo ello despreciando la parte de fuerza que es absorbida por la superficie que golpeamos y que minorará la reacción de esta y sin tener en cuenta otras variables que harían más compleja esta explicación, pero que para el caso que nos ocupa vale perfectamente para entender el principio en sí.

Si dejamos a un lado el aspecto más técnico, más físico de esa ley y establecemos un paralelismo con lo cotidiano, con aquello que nos rodea día a día, podemos decir con total libertad, sin miedo a equivocarnos aquello de:

Toda causa tiene su efecto, todo efecto tiene su causa

Dicho de otra manera y echando mano de nuestro rico refranero, encontramos una equivalencia popular con nuestro principio de acción y reacción en la sentencia:

Lo que siembres recogerás

Sin necesidad de tener conocimientos del campo, ni pertenecer al sector primario de la agricultura, todos entendemos perfectamente que nuestros logros estarán estrechamente ligados a nuestro esfuerzo y que en esta vida no hay nada como trabajar para conseguir aquello que deseemos. Sí, es cierto que no siempre encontraremos recompensa o toda la recompensa esperada en nuestro trabajo, pero no es menos cierto que sin ese trabajo no habrá recompensa, premio o reconocimiento que valga.

Pero, ¿a cuento de qué viene hoy toda esta perorata?, y ¿qué tienen que ver las leyes de física, el amigo Newton o los refranes con nuestro querido running?, podréis preguntaros con aparente acierto. El motivo, la respuesta que da contestación a esas dudas se encuentra en la gran cantidad de fotos de amigos, que desde la pasada semana han invadido los muros de sus páginas en la famosa red social del visionario Sr. Zuckerberg, en las que se les puede ver recogiendo los galardones recibidos durante la gala de la tercera edición de la Running Challenge (Liga de Carreras Populares de la Región de Murcia).

Fueron precisamente esas fotos las que me hicieron asociar deporte y física, y por extensión vida. El mérito de todos esos amigos y conocidos, que fueron obsequiados con trofeos que reconocen su campaña runnera a todo un año no se debe únicamente a su valía o calidad como corredores, que la tienen con creces, sino a algo mucho más importante y que está por encima de las cualidades o condiciones físicas que estos atesoran para correr. Ese premio es también el reconocimiento a su esfuerzo, a su trabajo, a su constancia, a su tesón, a su disciplina, en definitiva a su acción, cuya reacción se ha transformado precisamente en eso, en un reconocimiento, en un trofeo. Por todo ello, desde aquí mi enhorabuena a todos los premiados.

Quienes seáis asiduos visitantes de este blog habréis leído en más de una ocasión cómo he establecido una equivalencia entre el deporte de correr y la vida. Este deporte me enseñó hace años una máxima perfectamente extrapolable de un área a otra y al mismo tiempo me ayudó a comprender que cada una de nuestras metas siempre estará tan lejos como nos propongamos y nadie, salvo nosotros, seremos los únicos capaces o no de llegar a ellas. Y durante ese largo recorrido, todo aquello que hagamos tendrá una consecuencia mayor o menor, aparentemente inexistente, invisible a nuestros ojos en ese momento, pero determinantes en el resultado final que nos ayudará o nos impedirá alcanzar cada una de esas metas.

El Universo y por extensión la Vida se rigen por las leyes de la Física y nosotros, como meros protagonistas de esta maravillosa Historia también nos vemos gobernados por esas leyes, de ahí que todo cuando hagamos tendrá una consecuencia y toda consecuencia será el fruto de alguno de nuestros actos, y es que, queramos o no, todo se basa en el Principio de:

Acción y reacción

Y ahora detente un segundo y piensa, ¿cuántas veces has querido hacer esto o aquello?, ¿cuántas veces te has propuesto llegar a esa u otra meta? Y por último, ¿cuántas veces lo has intentado, hasta dónde has llegado? , solo sabes cuantas de esas preguntas te has hecho y solo tú conoces la respuesta a cada una de esas preguntas. No esperes a preguntártelo más veces, ni esperes una contestación que tal vez sepas, pero no quieras reconocer. Sal, ponte en marcha, corre, sí, empieza a correr, en el sentido más real de la palabra o en un sentido completamente figurado, pero sal, comienza, ponte en acción y con el tiempo hallarás la reacción.

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Isaac Neewton y su Principio de “Acción y reacción”

Es muy probable que Newton pusiera toda su atención en dar respuesta a alguna de las carencias de la mecánica por aquel entonces, quizá sin tener la más remota idea que con ella también estaría razonando más allá de lo puramente físico o quien sabe, también puede ser que fuese precisamente lo cotidiano, por simple observación, lo que le permitió llegar a su científica conclusión. Si te ha gustado este post, compártelo. Muchas gracias.

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2 comentarios a Acción y reacción… cuestión de principio

  • Fernando Murcia  dice:

    Muy buenas Paco, vaya por aquí algún comentario, poco sesudo me temo, que se me viene a la cabeza tras leer tu publicación sobre la tercera ley de Newton, y va por el camino de citarte la primera (ley de Newton) que dice algo así como que todo cuerpo persevera en su estado de reposo o movimiento uniforme y rectilíneo a no ser que sea obligado a cambiar su estado por fuerzas impresas sobre él. A la necesaria proporción entre masa y fuerza para imprimir el movimiento, me atrevo a añadirle al señor Newton, que si de correr se trata, el tiempo que el cuerpo esté en reposo aumenta aún más la fuerza a aplicar para imprimirle un movimiento a dicho cuerpo, y otro parámetro más, similar a la fuerza, o fuerza con apellido, esto es, fuerza de voluntad.
    En fin, que como no llame a los de grúas andaluzas, no sé quien me va a levantar del sillón este año 2017.

    Un abrazo bien grande.

    • Paco Molina  dice:

      ¡Hola, Fernando! Qué alegría volver a disfrutar de un comentario tuyo (los echaba de menos), muchas gracias por ello. Acertado, como siempre, echas mano de otra ley del genial Newton para poner la luz sobre el tremendo trabajo que cuesta retomar una actividad interrumpida y apelas a la mayor de las fuerzas, la de la voluntad, como la única posible capaz de poner en movimiento a un cuerpo en reposo total. Lejos de grúas y otros artilugios mecánicos, espero que tu estado de reposo pase en breve a mejor vida y podamos disfrutar de tu presencia, compañía y amistad, compartiendo kilómetros, sudor y sonrisas, como esa que siempre llevas en tu rostro cuando en tus pies calzas unas zapatillas… de correr, claro, no de estar por casa. Con eso solo pretendo decirte que este año 2017 nos está esperando para pasar muchos ratos en torno a este deporte de la camiseta de tirantes y el pantalón corto y en él no está la familia completa si faltas tú.

      Un fuerte abrazo y ánimo, Fernando… ¡vamos!

      Paco.-

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