Actitud

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Recuerdo siendo niño aquello que nos solían poner en las calificaciones:

Progresa adecuadamente o Necesita mejorar

Era una clara alusión a la actitud que mostrábamos en clase ante las explicaciones de un entregado profesor que se esforzaba por hacernos personas de provecho y dotarnos de conocimientos que nos ayudaran a ser algo en la vida. Esa actitud venía lógicamente marcada por nuestra capacidad de atención, por nuestro comportamiento y cómo no, por nuestro trabajo diario. Aquella actitud, buena o mala actitud, no iba de la mano de las notas que obtuviésemos, por lo que una excelente hoja de calificaciones no era garantía de un comportamiento digno de alabar, ni mucho menos.

Actitud era y es la predisposición de cómo nos mostramos ante las cosas que hacemos, nos rodean y nos vamos encontrando en el camino. No es, ni más ni menos, que la disposición de ánimo, de nuestro ánimo. Un ánimo que pude ir desde aquel que muestra la más absoluta de las indiferencias, pasando al extremo más opuesto de la vehemencia, recorriendo tantas y variadas actitudes como la desinteresada, la emotiva, la manipuladora, la conciliadora… muchas y diversas actitudes, sin más.

Volviendo a aquel Progresa adecuadamente, recuerdo la poca importancia que les concedíamos a esas dos palabras y sí al guarismo que nos otorgaba automáticamente los bienes, notables o sobresalientes, sin darnos cuenta que lo importante, lo verdaderamente importante, estaba en la lectura que permitía hacer de nosotros nuestra propia actitud. Lectura que solo con el paso de los años, de muchos años después, he comprendido.

Hoy, cuando quedan bastante lejos aquellos años de colegial y gracias también a la inestimable compañía de un amigo inseparable, llamado running, he comprendido lo importante, lo tremendamente importante que es nuestra actitud ante todo cuando nos enfrentamos en la vida. Una vida que nos podrá ir mejor o peor, pero que será infinitamente diferente según con la actitud que la afrontemos.

Esa actitud nos hará ver el lado positivo de un revés inesperado, nos permitirá afrontar con entusiasmo el comienzo de una nueva etapa, nos ayudará a mantener constante nuestro afán por alcanzar aquello que anhelamos y será sin duda el timón de un barco que no siempre navegará por aguas calmadas, debiendo mantener firme el rumbo en los días de tempestad, en esos en los que cualquier ola puede dejarnos a merced de una marea caprichosa.

Y sí, esa actitud también será fundamental en la estrecha relación entre nosotros y nuestro amado running, porque no olvidemos que en este blog él debe estar presente en todas las entradas. No creo que, a estas alturas, ninguno os preguntéis por qué es fundamental una buena actitud ante este deporte, pero si eres de los que no llevas mucho tiempo atándote las cordoneras de las zapatillas o tal vez de los que aún no estás enganchado a él por completo, entonces tal vez sí que te ayude a comprender por qué la causa-efecto entre tu actitud y el running es tan directa… como en cualquier faceta de la vida, por cierto.

Correr te concede seguridad, fortaleza, confianza en ti mismo, aumenta tu capacidad de sacrificio y de esfuerzo, te vuelve paciente, disciplinado y sobre todo, te permite descubrir quién es tu único rival y tu mejor aliado: . Pero nada de eso es gratuito, no nos equivoquemos, todo tiene un precio, eso lo aprendimos siendo aún pequeños y para poder alcanzar todas esas virtudes debemos conseguirlo por nosotros mismos. Y para ello, sólo necesitamos tener una buena, una positiva y una constante actitud.

Ella pondrá en marcha mecanismos que servirán de motivación, hará constante la constancia, disciplinada la disciplina, fortalecerá la fortaleza y hará que cada día sigamos por ese camino donde esperamos encontrarnos con aquello que perseguimos:

Motivación para ser capaz de salir a correr cuando todo el mundo duerma o cuando todo el mundo ya descanse tras una larga jornada de trabajo; constancia para no mirar si llueve, hace frío o si el calor es insoportable, porque seguirás tu plan de entrenamiento marcado; disciplina para comprender que mantener un orden preestablecido es la mejor manera de ir ordenando tu piernas y tu mente; fortaleza para afrontar esos momentos de debilidad, en los que tal vez no consigas los resultados que esperas… en definitiva: actitud.

Somos lo que queremos ser, llegaremos donde queramos llegar, lógicamente siempre con los pies en el suelo y consecuentes con nuestras capacidades y debilidades, y todo eso será siempre gracias a nuestra actitud. Si eres de los que crees que te vas a caer, con toda seguridad te caerás, pero si eres de los que crees que lo vas a conseguir, lo conseguirás… claro que tampoco seamos idealistas, tal vez no consigamos eso, pero a buen seguro que con nuestra actitud, si no conseguimos lo que buscamos, encontraremos algo que será igual o mejor de lo que perseguíamos.

En definitiva, en esta vida no hay que ser un fantasioso soñador que cree que mañana alcanzará la luna, entre otras cosas porque la luna está ahí para que todos soñemos con ella y no para ti solo, pero sí hay que ser optimista, positivo y saber ver lo bueno en lo malo y por supuesto, también lo malo en lo malo, para no volver a encontrarnos con ello. Todo dependerá de nuestra actitud y por último tened en cuenta una cosa muy importante: la actitud se contagia.

Sí contagiémonos de actitudes que nos hagan levantarnos con un salto cada mañana, con actitudes que dibujen una sonrisa en nuestro rostro, con actitudes que no entiendan de traspiés, con actitudes que nos hagan coger bien fuerte la mano de quien tenemos a nuestro lado, con actitudes que conviertan las dificultades en oportunidades, con actitudes que nos permitan ver que en cada día un motivo de alegría… y por supuesto, siempre sin dejar de correr.

¿Nos contagiamos?

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Actitud

En la vida, como en el deporte (sí, en correr lógicamente) nuestra actitud permitirá que superemos cuantos contratiempos e imprevistos nos encontremos o por el contrario, hará que nos lamentemos de una suerte esquiva. ¿Qué opinión te merece el tema de este post? Si te ha parecido interesante, compártelo. Muchas gracias.

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2 comentarios a Actitud

  • marisa  dice:

    “Actitudes que nos permitan ver en cada día un motivo de alegría” me quedo con eso.

    Magistral, como siempre

    • Paco Molina  dice:

      ¡Hola, Marisa! Muchas gracias por tu comentario y cómo no, por tu visita a este rincón. Qué importancia tiene el cómo sea nuestra actitud y qué diferente se encara todo según sea esta, ¿verdad? Me alegra mucho que te haya gustado, como me alegra también saber que sigo contándote entre quienes os asomáis por aquí.

      Gracias, nuevamente y espero volver a “verte” por aquí.
      Un beso.

      Paco.-

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