Amigo perro

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Decir que el perro es el mejor amigo del hombre es algo tan evidente, tan sobradamente sabido y que estamos tan acostumbrados a escuchar, que sólo el hecho de escribirlo me ruboriza y me provoca cierta vergüenza. De todas maneras y abusando de la confianza que da el estar ya más de dos años asomándome cada semana a este rincón, me tomo la libertad de decirlo. Así que perdonadme pero ahí va:

El perro es el mejor amigo del hombre

Con perro o sin él y dejando a un lado el mundo animal en general y el de las mascotas en particular, quiero poner mi ojo sobre otro mundo. Sí, blanco y en botella, ese mundo es el deportivo y más en concreto el de nuestro querido y sufrido running (correr para los defensores de nuestra rica lengua), ya que creer que voy a referirme a otro deporte sería consecuencia de haber parado en este blog por error, mientras tal vez se andase buscando otro cuya temática fuera totalmente distinta.

Pero bueno, centrándome en el tema, que no quiero terminar durmiendo a las ovejas, ni a vosotros. De lo que hoy quiero hablar es de la comunión que existe entre salir a correr y hacerlo con perro. Vaya por delante, a pesar de lo que podáis pensar, que no tengo perro, pero no voy a ocultar mi profundo cariño y respeto por estos animales, los cuales basta con mirar a sus ojos para darse cuenta de la nobleza y el amor desinteresado que sienten hacia su dueño y hacia todos los que les dan muestras de afecto.

Imagino que todos los que corréis, y los que no, os habréis cruzado con algún corredor acompañado de su perro, practicando de manera conjunta este santo vicio de hacer kilómetros y kilómetros, como si no costase. Cierto es que hace años resultaba bastante extraño ver a ambos protagonistas compartiendo esta afición, pero cada vez es más frecuente el ver parejas hombreperro, de ahí que exista un mundo paralelo en torno a esta modalidad dentro del running, denominada canicross, donde no sólo existen complementos específicos para ellos, sino donde también se celebran carreras en las que los participantes son estos amigos inseparables.

Lógicamente, nada nuevo puedo aportaros a todos los que soléis correr con vuestro perro, pero para aquellos que lo habéis pensado alguna vez y aún no os habéis decidido a dar el paso, os voy a dejar de manera breve algunas recomendaciones que tal vez os sean de utilidad de cara a iniciaros en esta manera diferente de correr. Para todos los demás, si tenéis perro como si no, os animo a que le echéis un vistazo igualmente y así la próxima vez que os crucéis con una pareja como ésta sabréis un poco más de lo que hay tras ella.

1.- LA RAZA. Aunque cualquier perro puede ser apropiado para practicar la carrera, entendida como algo amateur y popular, conviene saber que existen algunas razas más o menos idóneas para ello. Éstas son las de perros de razas grandes, pelo corto y de hocico alargado, mientras que las que figuran en el lado opuesto de la balanza y por lo tanto menos apropiadas, son las de perros pequeños, concretamente las que se caracterizan por tener patas y hocicos cortos.

2.– ATADOS. Una simple correa, extensible o no, puede ser adecuada para sacar a nuestro perro a pasear, pero cuando se trata de correr, lo más idóneo es hacerlo con los elementos que componen esta variante del running y que comprende un arnés ergonómico para el can, una línea de tiro que nos una a él (cuya longitud no debe sobrepasar los dos metros) y un cinturón para nosotros, preferiblemente ancho y sujeto a nuestra cintura, donde se incluya un mosquetón al que irá enganchada la línea de tiro.

3.- ¿A PARTIR DE CUÁNDO? Lo evidente, en ocasiones, suele pasarse por alto y aquí, como en tantas cosas de la vida, es fundamental. En este punto me refiero concretamente a esperar que nuestro perro esté más o menos formado, para que someterlo a la actividad deportiva no perjudique unas articulaciones aún en desarrollo.

4.- CONSTANCIA, RUTINA Y DISCIPLINA. Mantener esas tres cualidades en nuestros entrenamientos nos va dotando de una mejora en la condición física, algo sin duda que conseguirá el mismo efecto en nuestro inseparable compañero. Aconsejable también es el ir aumentando de manera gradual el volumen e intensidad de nuestras salidas y si queremos ir alcanzando unas cotas más altas deberemos actuar de igual manera a como lo haríamos si pretendiéramos mejorar en solitario, esto es, nada de excesos y siempre cultivando las tres protagonistas de este importante punto.

5.- ALIMENTACIÓN E HIDRATACIÓN. Debemos tener muy presente una máxima que nunca se debe olvidar y es que nuestra pareja de carrera es otro ser vivo, a pesar de no articular ni una sola palabra y tener bastante más pelo que muchos de nosotros, por lo que tanto la alimentación, como la hidratación jugarán un papel fundamental en su rendimiento, tal y como lo notamos en primera persona.

6.- VETERINARIO ANTES Y DURANTE. Al igual que cualquiera de los que decidimos sumarnos a este boom de correr debemos hacer una visita previa al médico para que valore nuestras condiciones físicas antes de ponernos manos, o mejor dicho, pies a la obra, es muy importante que un veterinario realice una revisión a nuestro perro antes de empezar a correr, valorando así su salud y descartando problemas o trastornos que a simple vista no hayamos podido apreciar. Como importante es observar si el animal, si como consecuencia de la actividad física, presenta síntomas de cansancio y no dejar de someterlo, al igual que nosotros, a un control médico anual de carácter rutinario.

7.- DESCANSO. Todos los corredores sabemos por experiencia que el descanso también forma parte del entrenamiento y por lo tanto todos debemos intercalar días de ejercicio con jornadas de reposo que ayudaran a asimilar mejor esos entrenamientos. Evidente es que ese descanso tendrá la misma consecuencia en nuestra querida mascota runnera.

8.- SIN ZAPATILLAS. No, no nos encontramos, ni nos vamos a encontrar a perros con zapatillas cubriendo el final de sus extremidades y no los veremos, salvo muy raras excepciones en las que corran sobre una superficie helada o muy rocosa. Por lo tanto, debemos cuidar las almohadillas de sus patas, esas que mantienen el contacto directo con el suelo y que sin ser algo necesario agradecerán un cuidado periódico, basado en lavarlas con un poco de agua templada y un jabón indicado para ellos.

A partir de aquí podemos salir a disfrutar de toda la libertad y satisfacción que nos otorga este deporte, con el aliciente de hacerlo en compañía de nuestro mejor amigo, sin olvidar que salir a correr con él no será igual que hacerlo en solitario y que también deberemos tener un periodo de adaptación para educarnos a correr en pareja, llegando a convertirnos en un binomio perfecto y así, con entrenamiento, práctica y ganas poder tomar parte en alguna de las carreras, cada vez más numerosas, organizadas en exclusiva para corredores acompañados de sus caninos e inseparables amigos.

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Amigo perro… amigo runner

Sí, como he dicho casi al principio, no tengo perro, pero no oculto mis ganas de ello y quién sabe, lo mismo en un futuro dejaré de correr en solitario. Y tú, ¿eres de los que corre con su mascota o conoces a algún amigo que lo hace? ¿Estás de acuerdo conmigo que son cada vez más los corredores que se suman a correr con su perro? Anímate, deja tu punto de vista y si te ha parecido interesante este post, compártelo. Muchas gracias.

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