El Big Bang: de corredor a runner

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Si existe una teoría que nos explica el origen del Universo esa es la mundialmente conocida como Big Bang, que dicho en nuestra lengua vendría a ser la Gran Explosión o referido de una manera un poco más coloquial, la Madre de todas las Explosiones, y de forma aún más informal y menos rigurosa algo así como el Gran Peo o el Acabose… lo cierto es que, con independencia de aplicar un mayor o menor rigor, ese Big Bang es la explicación que cuenta con una mayor aceptación dentro de la comunidad científica para dar respuesta a qué es todo lo que nos rodea y de dónde surgió lo que hoy conocemos como Universo, con sus galaxias, sus estrellas y sus planetas, entre otros cuerpos celestes, que pululan por ese espacio infinito del cual formamos parte, siendo de él una nanoscópica parte.

Continuando con esta teoría y sin querer extenderme mucho, solo añadiré que esta famosa explosión, el Big Bang, tuvo lugar hace miles de millones de años y la misma se produjo a partir de una partícula de densidad extremadamente elevada, que al estallar comenzó a expandirse liberando todo cuanto contenía en su interior. Una expansión que hoy, tropecientos mil años y más después, aún sigue haciéndolo, hasta que llegue ese día en el que alcance su máximo tamaño y comience entonces a experimentar el efecto inverso, contrayéndose poco a poco hasta volver al punto de su origen, ese que precedió al Big Bang.

¿Y por qué de esta explosiva introducción?, os preguntaréis: la respuesta está, como es evidente, en el título de este post y es el punto de partida para mirar con ojos de corredor cómo ha evolucionado, cómo ha cambiado, todo lo que rodea al deporte de correr, que desde hace una década aproximadamente ha dado en llamarse running… mola la palabra, ¿verdad?…

Cari, me voy a hacer un rato de running, que he quedado con Carlos Alberto y Manuel José, para darle unas vueltas a la urbanización…

Es cierto que ese ejemplo resulta a todas luces algo esperpéntico, pero si comparamos dos instantáneas de un grupo de corredores de los años ’80,’90 ó incluso de los primeros años del 2.000 y un grupo de runners actuales encontraremos muchos, pero que muchos cambios entre unos y otros, tan significativos y evidentes que saltan a simple vista, como por ejemplo la abismal diferencia en las prendas de ropa y las zapatillas utilizadas, sin olvidar el más importante de todos: el increíble aumento del número de aficionados que se han unido a este deporte.

La indumentaria está claro que es lo primero en llamar la atención, pero si rascamos un poquito más en la superficie encontraremos debajo de esta muchos más aspectos que han sufrido una gran mutación, sin duda como resultado de ese Big Bang que se ha producido en los últimos años y que yo, particularmente, acotaría dentro de los que llevamos de esta segunda década del siglo XXI.

Ese boom ha hecho crecer de manera exponencial todo aquello que rodea a este deporte, sin duda como una oportunidad de negocio muy suculenta surgida ante la gran demanda existente. Y es a partir de ahí cuando comienzan a cambiarse hábitos, conceptos y el tradicional corredor poco a poco pasa a convertirse en todo un runner… el corredor deja de ser aquel bicho raro que de manera casual te podías encontrar corriendo en plena calle, ya que ahora lo puedes ver a diario y por cualquier lugar. Las pistas de atletismo, esos santuarios casi sagrados e inhóspitos, se han convertido en un punto en plena ebullición de este deporte y un sitio de encuentro donde compartir aspectos más allá de los meramente deportivos. Incluso un simple cronómetro ha dado paso a sofisticados dispositivos electrónicos capaces de medir tiempo, distancia, altitud, calorías, facilitar la localización exacta, informar del estado de agotamiento físico, las horas de sueño reparador de la noche anterior e incluso hacer las funciones de teléfono…

Cari, ¿dónde estás?, tienes que pasar por el super a comprar unos yogures y el pan

Estoy haciendo unas series de 400 en la pista… cuando termine me ducho y voy para casa, corto que sigo, adiós… ¡Vamos!

¡Que series, ni qué series!… cari, como estés viendo algo de Juego de Tronos te vas a enterar. Vente pa´la casa ya, anda, que se está haciendo tarde y quiero cenar pronto… cari, cari… ¿me oyes?

Tuuuu, tuuuu, tuuuuuuuuu

Sí, los tipos de entrenamiento y el vocabulario también son puntos que han sufrido los efectos de ese Big Bang y aquello de salir a correr y poco más, ha evolucionado a una amplia variedad de entrenamientos donde se optimiza y mejora el rendimiento del runner en cuestión. De esta manera cobran protagonismo sesiones variadas en las que se combinan rodajes medios y largos a distintos ritmos, con otras de calidad a base se series de velocidad, intervalos en cuestas, cambios de ritmo o ejercicios de fuerza, para potenciar la musculatura. En definitiva, un amplio abanico que persigue el objetivo de mejorar el aspecto físico.

Dentro del lenguaje, todos esos cambios han generado la inclusión de vocablos que hasta ayer apenas habíamos usado y que, salvo para aquel que se mueva en este mundillo, el resto no lo utilizan ni de manera accidental. Términos como: zapatillas, camiseta, pulsómetro, carrera, geles (y no para ducharse), quedada, dorsal, salida, meta, avituallamiento, rodaje, entreno, pronador, Fartlek, minimalismo, pisada, zancada, skipping, técnica de carrera, sales, aminoácidos, fisioterapeuta, lesión… y un largo etcétera se vuelven familiares y cotidianos.

También la mentalidad, la alimentación y el día a día del corredor de antes no tiene nada que ver con la del runner de hoy, entre otras cosas porque salvo para aquellos corredores profesionales, a los populares de antaño no se les pasaba por su cabeza, ni por equivocación, interiorizar que por su condición de corredores la alimentación y los hábitos diarios pudieran mejorar de manera significativa su rendimiento. Pero hoy, ¡ay!, hoy, hoy se tiene en cuenta todo o casi todo aquello que puede venir bien a esa condición de corredor

Me he comprado unos aminoácidos de cadena larga para recuperar tras los entrenos largos que son mano de Santo… no, yo los sábados salgo poco, es que el domingo tengo tirada larga y quiero ir a fuego… cari, este mediodía me llevo un sándwich, es que voy a salir 60’ y de allí me voy al curro… pasta, pasta, mañana comemos todos pasta, la cocino yo, es que tengo carrera por la tarde, ¡ah!, y las doce y media está la mesa puesta…

Sinceramente, pongo muy en seria duda que de un corredor de los de antes llegara a salir alguna de las frases enumeradas; exageradas, tal vez… o no tanto.

Por último, y para no aburriros demasiado con este Big Bang, lanzo una reflexión al aire que en sí misma ya explica la diferencia entre aquellos corredores y estos runners de hoy, no en todos, pero sí es una evidencia de hasta donde se ha expandido con esa explosión nuestro deporte:

El corredor ha pasado de ir casi con lo puesto, con un folio por dorsal y un cronómetro de on-off a ser un corredor con un dorsal con chip incorporado, zapatillas y prendas de última generación, y con toda la tecnología a su alcance, donde hasta una cámara GoPro es capaz de convertirse en su mejor aliada y grabar entrenos y carreras como testimonio de su pasión runnera.

Sí, correr, lo que es correr, corrían entonces y corremos ahora, pero el romanticismo y el concepto en sí han cambiado, sin duda como fruto de ese Big Bang, que espero en un futuro lejano o no, vuelva a contagiar algo tan sencillo como es…

El placer, el puro placer de correr tan solo por el hecho de correr y sentir la libertad y la soledad que concede ese sencillo gesto de mover las piernas y perderse haciendo kilómetros con el camino como fiel y único compañero.

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El Big Bang… todos a correr

[NOTA: Las dos instantáneas que acompañan a esta imagen corresponden a dos momentos de una misma carrera, la celebrada en la localidad murciana de Nonduermas. La de la izquierda corresponde al año 1993 y la de la derecha a este mismo año, 2017. Son la primera y la vigésimo quinta edición de dicha prueba y en ambas se puede apreciar parte de lo comentado en este post. Gracias a Ginés Soto, por cederme la foto de antaño (toda una delicia) y al Diario La Opinión de Murcia, autor de la foto actual.]

Y tú, ¿eres de los que llevan años corriendo o te has dejado atrapar por este deporte como consecuencia de ese Big Bang? ¿Cuál crees que será la evolución de este deporte, seguirá creciendo o ha llegado a su techo?, y el paso del tiempo, ¿crees que conseguirá que algunos que hoy son fieles adeptos dejen de serlo? Anímate, deja tu punto de vista y si te ha parecido interesante este post, compártelo. Muchas gracias.

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2 comentarios a El Big Bang: de corredor a runner

  • Fernando Murcia  dice:

    Buenas refllexiones, Paco.
    Por mi parte, y como siempre quiero meter baza, solo te comento una frase que me gusta en este sentido: cuando el running se pase de moda continuaremos los corredores.

    Un abrazo!!

    • Paco Molina  dice:

      ¡Hola, amigo Fernando! ¡Qué alegría y qué honor leerte! Breve y conciso en tu comentario, apuntas directamente hacia una afirmación que muchos nos hemos preguntado, obteniendo precisamente esa respuesta que dejas recogida tú. Las modas sirven para que mucha gente se suba a ellas y pasada la calentura quedará un hueco de todos aquellos que, en su momento, amaron lo que después tan solo dejó de ser interesante para ellos.

      Muchas gracias por tus palabras y como siempre, por asormarte por este rincón, que es el tuyo. Un abrazo.

      Paco.-

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