Bravo

bravo1

Cuando escuchamos a alguien decir expresiones como: bravo, enhorabuena… puede ser porque está elogiando o felicitando a otra persona por la consecución de algún logro, también puede ser porque esa persona ha sido capaz de realizar algo que se había propuesto o simplemente porque ha realizado con maestría y de manera ejemplarizante algo en lo que destaca por encima del común de los mortales, sin más. En definitiva, esas palabras son el reconocimiento y la constatación de la valía de una persona en la “empresa” que se haya encomendado.

Habitualmente solemos utilizar más la expresión bravo como acompañamiento de un aplauso, para enfatizar aún más el efecto de nuestras palmadas y como queriendo dejar la evidencia de estar plenamente rendidos ante quien o quienes damos semejantes muestras de admiración. Lógicamente, esos aplausos y esos bravo parecen más propios y comunes cuando presenciamos algún tipo de actuación de carácter escénico, como un concierto, una obra de teatro, una ópera, etc… en definitiva, “suena” muy relacionado con el arte, en general.

Fuera de ese “mundo”, es menos común el bravo y sí por el contrario el enhorabuena o el felicidades, ¿verdad?, sin embrago, hay algo dentro del primer vocablo que lo dota de mayor valor, como dándole un par de galones más, respecto a las otras expresiones. Esa nota de diferencia está en su propio significado, ya que a bravo también se le puede asignar el adjetivo “valiente”, por lo que al decir bravo, no sólo estamos felicitando, sino que al mismo tiempo podemos destacar la cualidad valerosa de esa persona a la que nos dirigimos.

Pero decidme, ¿cuántos valientes, cuántos bravos conocéis en vuestro entorno y que serían merecedores de ese grito de alabanza?… muchos, muchos más de lo que podemos imaginar, porque nuestro mundo está lleno de gente que merece tener ese reconocimiento y sin embargo jamás lo han recibido, ni probablemente nunca lo reciban. Y ¿sabéis por qué?, porque no hace falta salir en el titular de un informativo, ni en la portada de un periódico para ser merecedor de ese bravo, no claro que no. Basta con luchar cada día por aquello que creemos, amamos y defendemos, y mantenernos firmes y constantes por conseguir lo que perseguimos, sólo con eso estamos siendo valientes y bravos.

Nuestra sociedad está necesitada de esos valientes, pero no de valientes que deban ser sacados a hombros por la calle, sino de valientes anónimos, con cuyo ejemplo animen y ayuden a otras personas en la consecución de retos o metas que ellas mismas se marquen. Cualquier área de de nuestra vida diaria está repleta de bravos, de silenciosos bravos que pueden ser un espejo en el que mirarnos cualquiera de los que nos despertamos cada día, y dentro de esas áreas está la deportiva y más en concreto la que sirve de nexo de unión a este blog: el running.

Siempre me gusta comparar la vida con la práctica de la carrera de fondo, por esa similitud que hay entre ambas, ya que tanto en la vida, como en el running, si nos paramos no vamos a ningún lado, así de simple: ¿quieres “vivir”?, pues mueve el culo y sigue adelante, ¿quieres correr?, pues mueve tus piernas y no dejes de hacerlo. Y dentro de ese mundo en el que tantos y tantos se ponen las zapatillas para hacer kilómetros y kilómetros, unas veces en solitario, otras acompañados, estamos nosotros; nosotros somos parte de esa gran masa silenciosa que nos esforzamos por superarnos cada día y por conseguir llegar un poquito más lejos en nuestros logros.

Y son esos logros precisamente, en los que han puesto su mirada los creadores de un proyecto denominado Bravo For Me, con el que se pretende reconocer el esfuerzo personal de deportistas populares, desconocidos, que consiguen acabar pruebas individuales de fondo, como carreras de media y larga distancia, medios maratones, maratones, pruebas de ultrafondo, carreras de montaña, triatlones, travesías a nado, etc.

Se trata de una marca social deportiva, que mediante la asignación de escudos y estrellas premian, homenajean, a quienes consiguen alcanzar alguno de sus logros. De esa manera, en Bravo For Me, no sólo se alimenta el ego personal, sino que también sirve de ejemplo al dejar visibles valores tan demandados como el sacrificio y el esfuerzo, presentes y necesarios para poder culminar cualquier reto dentro de los tipos comentados. Además, este proyecto tiene un marcado carácter social, al tener dentro de sus objetivos la colaboración económica con proyectos sociales deportivos, destinando parte de las ganancias que consigan gracias a la comercialización de los productos que sacarán al mercado.

Son iniciativas de ese tipo las que da gusto encontrarse, pero sin duda, lo que es un gustazo tremendo, enorme, lo que dibuja una sonrisa en mi cara, es encontrarme cada vez con más bravos anónimos, modestos, que ponen en su ilusión, sus ganas, su humildad y todo su esfuerzo por alcanzar sus metas, esas que los llevan a sentirse, que nos llevan a sentirnos, grandes, satisfechos y a gusto con nosotros mismos, y cuyo triunfo sólo quedará reflejado en la clasificación general de cualquier carrera, en la que nuestro nombre se perderá y confundirá entre los cientos, miles, de otros bravos… sí, claro que sí, digámonoslo: bravo, bravo y mil veces bravo.

Y recordad, no sólo es bravo aquel que consigue llegar donde quiere, conseguir su reto, sino aquel que a pesar de haberlo intentado y haber puesto todo su empeño en ello no lo logra, a pesar de su dedicación y su esfuerzo. Así que para esas veces en las que no podamos levantar nuestros brazos, en señal de triunfo, levantémoslos igualmente y celebremos de esa manera que el camino recorrido ha merecido la pena y seguro, seguro que mañana lo conseguiremos.

bravo

Bravo

¿Cuántos bravos anónimos conoces?, seguro que a tu alrededor hay muchos de ellos escondidos, incluso tú mismo eres uno de ellos. Si te ha gustado este escrito compártelo. Muchas gracias.

¡Comparte!

Deja una respuesta