#breaking2… Y tú, ¿qué reto serías capaz de intentar?

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El pasado fin de semana tuvo lugar un mediático reto a nivel mundial con el que asestar un duro golpe a la prueba reina del atletismo: el maratón. Una prueba con una marca, conocida por todos o casi todos, situada en 2h02’57’’ y lograda en 2014 por el keniano Dennis Kimetto, durante la celebración de la cuadragésimo primera edición del Maratón de Berlín.

Con ese reto, promovido por cierta archifamosa e influyente marca deportiva, se pretendía llegar más allá del referido récord de esa distancia, teniendo como claro objetivo un tiempo cuyo registro quedase por debajo de la barrera de las dos horas. Un propósito con un claro tinte mediático y económico, al margen de la hazaña que supondría reventar la evolución de un récord que en los últimos cien años ha pasado desde algo menos de tres horas a situarnos ante el abismo de esas impensables dos horas.

Lejos de la polémica suscitada en torno a este reto y a la validez o no del nuevo tiempo conseguido, por aquello de haber realizado la prueba en unas condiciones que distan mucho de las de cualquier carrera, lo cierto es que al también keniano Eliud Kipchoge tan solo le faltaron 25’’ para bajar de ese infranqueable límite de los ciento veinte minutos. Un tiempo propio de otro mundo que no ha valido, oficialmente, para fulminar el récord berlinés de 2014.

Considerado un éxito para algunos y un circo para otros, lo cierto es que esta noticia no ha quedado indiferente a nadie dentro del mundo del deporte y a buen seguro que, sin haber escrito una página dentro de la historia del atletismo, ha servido para que muchos alberguen la esperanza de ver a un ser humano capaz de dejar el récord de los 42.195 metros por debajo de las dos horas.

Pero dejemos a un lado los flashes, los grandes titulares y las fanfarrias de este llamativo reto, así como todo aquello que gira en torno a la élite de este deporte, descendamos de los cielos y pongamos los pies aquí abajo, en el suelo. Aquí, donde la inmensa mayoría de quienes practicamos este deporte también tenemos nuestros propios retos. Unos retos que en ningún caso serán importantes, salvo para nosotros mismos y cuya grandeza no residirán en su magnitud en sí, sino en nuestra capacidad para enfrentarnos a ellos.

Sí, un reto puede resultar grande, enorme, inmenso e incluso mucho más que todo eso tan solo por el esfuerzo que deba realizar la persona que se enfrente a él y no por el valor cuantitativo del reto en sí. En ocasiones dar un paso, un simple paso, puede ser un reto infinitamente más costoso que atarse unas zapatillas y salir a correr un kilómetro a esta o aquella velocidad.

El valor y el triunfo de ese reto estará, como cualquier reto, en ser capaces de lograrlo y lógicamente no hay lugar a dudas que la satisfacción por su consecución será tanto mayor cuanto más grande sea el esfuerzo que debamos emplear en conseguirlo. Pero decidme, ¿quién podrá asegurar si nuestro esfuerzo es lo suficientemente grande o si nuestro reto es merecedor o no de recibir ese calificativo, según nuestras cualidades? Quien nos lo diga no será tan certero como nosotros mismos y por mucho que crea conocernos, nadie como nosotros para saber hasta dónde podemos llegar.

En este deporte que nos une, como en la vida que compartimos y donde todos estamos relacionados, siempre habrá un reto que superar mientras así lo decidamos, de la misma manera que podremos sentarnos a ver pasar esa vida mientras, sin darnos cuenta, nos convertimos en meros espectadores de una película cuyos protagonistas somos nosotros mismos. Solo nosotros podemos ir coleccionando retos o dejar que el tedio y el conformismo nos venzan, convirtiéndonos en meras sombras de quienes pudimos ser y no nos atrevimos a ello.

Como dice el hastag que forma parte del título de este post, rompamos aquello que queramos superar, rompamos nuestro miedo a creer que no vamos a ser capaces, rompamos con la falta de confianza que nos tiene varados en la orilla de un mar de oportunidades, rompamos la vergüenza de enfrentarnos a un reto que tal vez pueda terminar en fracaso… porque sí, no nos engañemos, todos los retos no se consiguen, pero sí que todos los retos que se consiguen son porque se intentan, ¿verdad?

¿Entonces a qué esperamos?, ¿cuál es nuestro próximo reto?, ¿acaso precisamos que alguien nos lo diga? Con toda seguridad nos enfrentaremos a lo largo de nuestra vida a retos impuestos por las circunstancias, pero más allá de ellos, nuestro día a día estará preñado de un mayor o menor número de retos en función de las ganas y el empeño que pongamos en ello, tan solo con un único propósito:

dar un poco más de nosotros mismos.

Y nada como ese dar un poco más de nosotros mismos para convertirlo en el mejor de los argumentos con el que llegar un paso más allá, figuradamente hablando, y descubrir que mañana, sí, tal vez mañana, conseguiremos ese pequeño reto… mientras tanto sigamos llamándolo reto, cuando bien podríamos definirlo como un objetivo, una meta, un propósito o un deseo. En cualquier caso, seamos sensatos y concienciémonos que todo tendrá el mismo origen y el mismo fin:

nosotros, sin olvidar que para ser capaces de enfrentarnos al reto que nos propongamos tan solo tenemos que quererlo.

Anímate, haz de cada día un nuevo reto y de cada reto un motivo para el nuevo día. No importa lo exigente que sea ese reto, como tampoco el tiempo que tardemos en alcanzarlo; los hay que requerirán tan solo de un instante para superarlos y otros que necesitarán de toda una vida. En cualquier caso, recuerda que todos son iguales, todos son distintos y entre ellos el mayor de esos retos será precisamente tener siempre un reto en el horizonte, sin importar en qué área de nuestra vida se encuentre, porque con su consecución estaremos rompiendo barreras y acercándonos un poquito más a nosotros…

Y tú, ¿qué reto serías capaz de intentar?

#breakingYou

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Un nuevo reto…

El reto por mejorar una marca deportiva me hizo pensar que, por muy difícil que sea ese reto, ninguno lo es tanto como el reto más grande que existe: la vida. Y el tuyo, ¿cuál es tu próximo reto?, anímate y deja tu comentario, y si te ha gustado este post compártelo. Muchas gracias.

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