Cariño, me llevo a correr al niño

¿Cuántas veces no nos hemos encontrado en una carrera a algún corredor empujando una silleta de niño? Seguro que todos lo habremos visto en más de una ocasión y lo habremos mirado con una sonrisa en nuestro rostro, admirados por el pundonor de esos padres o madres que, mezclados entre los cientos o miles de corredores de una prueba, llevan a su niño a lo largo de los miles de metros de la carrera.

Lógicamente, se cae por su propio peso que el llegar a participar en una carrera con nuestro niño no debe ser fruto de un acto impulsivo, provocado por el amor a nuestro hijo y por ese afán de hacerlo partícipe de nuestra pasión, ni mucho menos, entre otros motivos porque para poder conseguirlo se deben tener en cuenta unos aspectos básicos y sobre todo mucho sentido común. Vamos, que no es cuestión de decir: “Cariño, mañana me llevo al niño a la carrera. Le pongo al carricoche un par de adornos runneros, una gorra para el peque y ale, a correr…”. No, ni mucho menos.

Lo primero que se debe tener en cuenta es algo tan evidente como que el clásico cochecito para niños, ese que estamos acostumbrados a ver, no es el más indicado para la práctica del running, por lo que deberemos adquirir alguno de los diferentes carros portaniños que hay en el mercado, acorde con nuestro gusto y nuestro bolsillo. Buscando mínimamente por la Web se pueden ver los que existen, aunque los indicados suelen ser de tres ruedas, tipo todoterreno, con suspensión y una longitud superior a los tradicionales. Dentro de éstos, conviene prestar atención a que sea un modelo ligero (recomendablemente de aluminio y con estructura reforzada) y con un asiento cómodo y reclinable, que permitirá ir al bebé de manera confortable, dado el largo tiempo que permanecerá sentado en él.

Un par de recomendaciones que también ayudan, a la hora de elegir ese carrito, son que tenga unas ruedas de mayor diámetro a las habituales y que presente la posibilidad de llevar dos sistemas de freno. Uno de esos frenos es el de pie, para aparcar el carrito y el otro, el de manillar, para poder accionarlo durante la carrera y evitar que el carrito pueda seguir sólo la marcha, en caso de sufrir alguna inoportuna emergencia el patriarca emocionado y verse en la necesidad de tener que soltar el carrito.

Por otra parte, también debemos prestar atención a la seguridad del niño, por lo que será muy importante que la silleta disponga de arneses de sujeción, que permitirán ir cómodamente a ese pequeño runner potencial, sin olvidarnos de la obligatoria capota protectora que lo ayudará a ir protegido del frío, la lluvia, el viento y de posibles insectos. Por último, otro dispositivo de seguridad serán los elementos reflectantes que ayudarán a hacer visible el carrito, para esas situaciones en las que se esté corriendo en condiciones de poca luminosidad.

Dejando aparcado el carrito portaniños, antes de poner en él a nuestro peque y por muchas ganas que tengamos de subirlo y llevarlo a ver mundo a golpe de zancada, de nuestras zancadas, es conveniente saber que debemos esperar al menos seis meses, que es el tiempo estimado para que el niño pueda sostener su cabeza por sí sólo, ya que hasta esa edad aún tendrá los músculos del cuello demasiado débiles para ese tipo de movimientos. Y si tenemos intención de correr por terrenos poco estables, entonces deberemos esperar hasta que cumpla su primer añito de vida, evitándole así cualquier tipo de lesión.

Si nos fijamos ahora en nosotros, los orgullosos padres, desde el punto de vista meramente “deportivo”, deberemos tener en cuenta que correr empujando un carrito de niño no es lo mismo que correr nosotros solos, por aquello de resultar más cansado y complicado. Como es normal imaginar, deberemos realizar un esfuerzo mayor, sobre todo cuando el terreno se incline, bien en sentido ascendente o descendente, de ahí que no resulte extraño que suframos de sobrecarga en la zona de hombros y espalda, por lo que no resultará muy indicado asirnos con demasiada fuerza al carrito. Dicho de otro modo, lo más recomendable será ir sujetando todo el rato, pero si apretar en exceso nuestras manos.

Otra consideración tiene que ver con el entrenamiento físico y psíquico, ese que nos permitirá afrontar con garantías nuestra participación en una carrera y que será exitosa si lo hemos hecho de manera adecuada. Por un lado, debemos mantener un buen estado físico y salir a entrenar de manera habitual, aunque no sea preciso que lo hagamos siempre acompañados de nuestro niño, ya que en ese caso caeríamos en el exceso y provocaríamos cansancio tanto del pequeño, como nuestro. De esta manera, es aconsejable mantener un equilibrio en nuestras salidas, con y sin nuestro niño, y que además la distancia que recorramos juntos vaya aumentándose de manera gradual, para no provocar un atracón de kilómetros a ninguno de los dos.

Por último, como he dicho al principio, debemos mantener siempre el sentido común por encima de todas las recomendaciones y no olvidar que practicar nuestro deporte favorito con nuestro niño es toda una satisfacción, pero no por eso debemos dejarnos llevar por nuestro exceso de pasión y convertirlo en una actividad detestable para el benjamín y una paliza física para nosotros. Así que, si tenéis niños pequeños o están por venir, podéis disfrutar juntos del running de una manera muy intensa, subiéndolos a un carrito y llevándolos de “paseo” o bien podéis optar simplemente por haceros acompañar de ellos unos metros antes de entrar en meta, ya sea en vuestros brazos o corriendo juntos, agarrados de la mano… sí, serán sólo unos metros, no toda la carrera, pero la satisfacción y el momento también será inolvidable.

corriendo_niño

Corriendo con niño

¿Y tú?, ¿eres de los que has llevado, llevas o tienes pensado llevar a tu niño contigo durante las carreras? ¿Qué sentimientos te produce ver a un padre empujar un carrito con su bebé cuando vas en una prueba y te cruzas con él? Comparte tu opinión. Muchas gracias.

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2 comentarios a Cariño, me llevo a correr al niño

  • Aurelia  dice:

    Nosotros en nuestras salidas nos lo solemos llevar. Ya llevamos un ritmo bueno para correr y charlar con él sin ahogarnos, así que nos hace la carrera de paso, mas amena.

    Nuestro hijo tiene 4 años, 22 kilos y utilizamos un modelo de Jané ( Slalom pro reverse.) No es de los más ligeros para salir a correr pero desde luego es un modelo de 3 ruedas que se adapta a la perfececiion a nuestras salidas por asfalto y montaña. NOs encanta!!

    Lo hemos llevado solamente a una carrera y el pobre se durmió y despertó cuando llegamos a casa. !!

    • Paco Molina  dice:

      ¡Hola Aurelia! Muchas gracias por asomaros por este rincón y por compartir con todos vuestra propia experiencia. Yo no he llegado a correr con mis hijas y esa es una experiencia que me habría gustado haber vivido, por lo que al leerte no he podido evitar emocionarme y sentir algo de morriña. Sin duda debe ser toda una gozada, aunque debéis estar físicamente bien preparados, porque empujar 22 Kg no es ninguna broma, jajajaja y respecto al modelo que citas, es menos habitual que otros, que suelo ver, pero en estos casos, como en todo, si se adapta perfectamente a vuestras exigencias es el mejor que podéis utilizar… por cierto, la siesta del peque, durante la carrera, tuvo que ser inolvidable: su primera carrera y decidir hacerla durmiendo (jajajaja).

      Gracias, nuevamente, por vuestro comentario y ya sabéis, aquí tenéis vuestro rincón. Será un placer volver a “veros” por aquí.

      Saludos.

      Paco.-

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