Relatos

Silencio en negro y malva (al amparo del Refugio)

Refugio de negro y malva

El capuz, de un raso malva intenso, descansaba perfectamente extendido sobre la cubierta de su cama y colgado de una percha, prendida del tirador del maletero del armario, la túnica que cubriría su cuerpo en pocos minutos, del mismo raso brillante y de negro azabache. Los guantes, negros también, sobre el pequeño aparador, el rosario sobre la mesita de noche y los dos escapularios guardados en la vieja caja de madera que le regaló Sonia siendo niña, con la inscripción desgastada… Para e...

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Como capas de una cebolla

post_cebolla

Daba vueltas y vueltas a la cebolla, que a fuego lento comenzaba a tornarse transparente, evidenciando las muestras del efecto del calor de la lumbre que la sofreía. Sus ojos aún guardaban el recuerdo de las lágrimas que a cualquiera le habría provocado el corte en rodajas del herbáceo y su olor le transportaba, irremediablemente, a los recuerdos de su niñez...

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En la cama…

post_cama

[1]

– Me voy a la cama, Mari Carmen.

– Sí, yo también me voy ya… total, para lo que hay que ver en la tele. Enciende la luz del pasillo, José Miguel, que apago en la salita.

*   *   *   *   *

[2]

– Puñetas, qué oportuno que eres, tienes que ponerte a hacer de vientre justo ahora que voy a lavarme los dientes, ¿es que no podías haber entrado antes, en vez de estar como un pasmarote en el sofá?

Mari Carmen, ha sido al moverme… se me ha removido el estómago.

– Al moverte del ...

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El avituallamiento

post_avituallamiento 2

Era domingo, invierno y lo sabía, concretamente el primer domingo de febrero; sabía que era el día 4 concretamente y también sabía que la previsión meteorológica para toda la jornada iba a ser de un tiempo soleado, con temperaturas que oscilarían entre los -2 y los 10 grados centígrados. Era una parte de él, ese querer saber exactamente la hora y el día en el que se encontraba y el tiempo que haría, de ahí que todo el personal lo llamara cariñosamente Marcos El Suizo, por aquello d...

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Pepe, El Negro y la fachada del Emperatriz

post pepe el negro

Volvió a casa, era Navidad. A la mañana siguiente, como cualquier domingo, se puso sus zapatillas y salió a correr. Volver a correr en casa era parte de su Navidad; callejear por el centro y perderse entre los lugares en los que había crecido era su regalo de cada año, era la manera de reencontrarse consigo mismo y de volver a sentir, a golpe de zancada, el latido de un corazón que siempre permaneció anclado a esa tierra.

El recorrido, circular, rodeaba de dentro a fuera y de fuera a dent...

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Guadalupe

Post Guadalupe

Ser hijo de sepulturero fue algo que le concedió un cierto protagonismo gratuito del que siempre intentó huir por todos los medios, sobre todo de niño. En aquellos años de infancia, no le resultaba extraño tener que soportar las burlas de los que se referían a él como el Hijo del Entierramuertos, en clara referencia al oficio de su padre, de la misma manera que también estaba acostumbrado a oírse llamar el Ánima sin Ánimo, por su carácter introvertido y callado...

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Un atardecer de octubre y el recuerdo de Tía Carmen

octubre

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Era otoño, octubre para más señas y jueves, como día de la semana. La tarde caía lentamente sobre los tejados y allí estaba él, mirando a un lado y a otro del horizonte. El paso de una efímera tormenta había calado hasta los huesos de la vieja ciudad que, cansada, se refugiaba en las horas postreras de una siesta con regusto a sémola en su paladar. Sentía la humedad de sus zapatillas subiendo por su espalda y de manera inútil subió el cuello de su camisa de manga corta, para intent...

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Un dolor cualquiera

post_dolor

El dolor de la cadera volvió a despertarlo una vez más. Apenas llevaba cuatro horas durmiendo y las molestias volvían a repetirse una noche más y ya eras muchas, demasiadas. Por más vueltas que le daba a su cabeza, no encontraba la explicación que diese una respuesta concluyente del origen de aquella situación que se repetía, noche tras noche, desde hacía casi tres meses.

Pasaban cuarenta minutos de las cuatro de la mañana y el silencio de la noche era el único ruido que se escuchaba, ...

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Caminos

post_caminos

– La vida tiene cientos, miles, millones de caminos, tantos como personas habitamos este planeta y tantos como los pensamientos que pueden pasar por nuestras cabezas a lo largo de nuestra existencia. En definitiva, existen infinitos caminos, de ahí que el hecho de coincidir tú y yo en este mismo instante, en este punto del camino sin importar por dónde hayan ido nuestros pasos antes de este momento, ni dónde irán mañana...

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Se paró

post_se_paró

Se paró… la noticia del fatal accidente, radiada en el parte de noticias de mediodía, le erizó la piel sin ningún tipo de fundamento y como si de una trágica premonición se tratara se bajó de la carretilla en la que se pasaba ocho horas al día y aun con la carga de un camión frigorífico a medio completar se marchó para casa

[…

Se paró… tan solo llevaba cuarenta minutos de su entreno de domingo, pero se paró...

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