Cómo afrontar un día de carrera (1/3)

Un día de carrera

A pesar de llevar muchos kilómetros en las piernas y de contar por decenas las participaciones en distintos tipos de carreras, es inevitable sentir cierto nerviosismo o tener el típico gusanillo en el estómago, cada vez que llega el día de una nueva prueba.

Una costumbre que he aprendido con los años, es la de dejar preparado la noche antes aquello que voy a necesitar para la carrera, esto es: zapatillas, calcetines, pantalón, camiseta, chip, dorsal, gorra, reloj, etc. (a esta lista podéis añadir todo lo que llevéis con vosotros y que utilicéis durante la prueba), puesto que no es la primera vez que ese nerviosismo nos puede hacer olvidar algo fundamental.

Un aspecto beneficioso muy sabido, es llevar una alimentación rica en hidratos de carbono los días previos a la cita, por la cantidad de energía que almacenaremos, a modo de reserva y que utilizaremos para gastar ese día. Todos hemos oído hablar de las ya famosas Pasta Party (“fiesta de la pasta”) que tienen lugar el día antes, sobre todo en pruebas como el maratón.

También es muy recomendable descansar nuestro cuerpo el día antes, como fundamental también es: tomar un desayuno adecuado. El desayuno debemos hacerlo, en la medida de lo posible, antes de las dos horas previas a la salida, para tener garantizada la digestión y que nuestro cuerpo haya asimilado los alimentos ingeridos horas antes.

Si nos encontrásemos en el caso de tomar parte en una carrera que se va a celebrar por la tarde o noche, debemos aplicar lógicamente el mismo criterio de todo lo explicado anteriormente: preparar ropa y complementos con tiempo suficiente, descansar las horas previas (en la medida de lo posible) y realizar la última comida con la antelación comentada.

Un día de carrera

Tú eres lo importante

Gracias al paso del tiempo y a prestar atención a la respuesta de mi cuerpo durante el desarrollo de la carrera, he aprendido que las horas previas a la cita deben ser única y exclusivamente para nosotros, dedicando el tiempo que estimemos oportuno y concentrándonos para nuestra prueba.

Está claro que dentro de la gran familia que formamos los corredores populares, optar a un podio, ya sea en la general o en nuestra categoría, es tarea complicada, pero nuestra victoria no se reduce a subir al podio, sino a conseguir la marca que nos hayamos fijado, que seamos capaces de robar algún segundo que otro al conjunto de los kilómetros de la prueba o simplemente finalizarla, sin más:

Ése será nuestro triunfo, el triunfo de superarnos a nosotros mismos y donde el ingrato sabor de las largas horas de entrenamiento en silencio, en soledad muchas veces, cobran un sabor dulce y placentero. Será nuestra recompensa al esfuerzo realizado a lo largo de las semanas o meses previos a la carrera.

Al margen de todo eso, no debemos olvidar que el aspecto más importante que debemos trabajar para enfrentarnos a una carrera, es nuestra motivación, nuestra mentalidad. En cualquier caso, entrenad vuestras piernas para correr con el ritmo que os marquéis, pero no descuidéis ni un segundo el papel fundamental de la motivación:

Seamos realistas al marcarnos nuestro objetivo (tan malo es hacerlo en exceso, como inútil hacerlo por defecto), dividamos nuestra carrera en puntos intermedios y pensemos que todo nuestro trabajo de semanas, meses atrás, va a tener su recompensa en esa carrera:

¡¡Ánimo!!

Comparte con nosotros cómo afrontas tú el día de la carrera, cómo son las horas previas a esa cita. Muchas gracias.

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2 comentarios a Cómo afrontar un día de carrera (1/3)

  • Cristina  dice:

    Hola Paco:
    No hay mucho que compartir , tu lo has explicado muy bien en este post , sólo que algunas personas son más exigentes que otras y como tu bien dices , nos las marquemos siendo realistas , sigue marcando te la meta campeón .
    Hasta pronto .

    • Paco Molina  dice:

      ¡Hola, Cris! Con independencia de lo exigentes o no que seamos, es muy importante ser realistas y saber perfectamente dónde fijamos nuestras metas. Es preferible ir paso a paso, que no darse un tropezón.

      Muchas gracias por tus palabras. Besos.

      Paco.-

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