Comportamientos que delatan a un runner

post_runner

Dentro de cualquier colectivo, grupo o “tribu”, siempre existen unas serie de normas, reglas o principios que adoptan los miembros que lo componen. Es una manera, no escrita, de reconocer unas bases que marcan el comportamiento de todo aquel que forma parte de ese grupo, junto con otros aspectos como pueden ser: la manera de vestir, la alimentación, el vocabulario, etc.

Y dentro de tantos y tantos colectivos, no podemos pasar por algo el de los deportista y más concretamente, el de los corredores, ese grupo formado por la gran cantidad de gente que cada día nos atamos las zapatillas para salir a correr… somos lo que mucha gente ha dado en llamar los “locos del running”.

Desde fuera, para los que no abrazan esta “religión”, un runner es fácil identificarlo, basta con echar un ojo a cualquier parque, jardín, zona de recreo o ya casi a cualquier sitio, para verlo pasar corriendo. Va en solitario o en grupo, con pantalón corto o largo, con gorra o sin ella, los hay que llevan mil complementos o los que no llevan ni reloj, en cualquier caso, todos son corredores.

Al margen de la apariencia, existen otra serie de aspectos que van asociados a un amante del running y que tienen que ver con su comportamiento, son esas cosas que todo runner ha hecho parte de él y que son comunes en el resto de miembros. Son muchas, pero yo destaco 12 de las que considero más importantes como por ejemplo, éstas:

1.- Saludo runner: es cuando en tu entrenamiento te cruzas con otro corredor y lo saludas, con un simple levantamiento de mano, a modo de… “holaaaa, ¿qué pasa, qué tal?, felices kilómetros”. Esa será una señal que bastará para indicarle que como él, tú eres uno más de la familia y que detrás de ese gesto hay mucho más; pero no te extrañe si no te corresponde, es posible que aún no haya caído por completo en las fauces del running.

2.- Soñando con correr: si eres un verdadero runner, te acostarás pensando cuándo correrás al día siguiente y no sólo eso, también sabrás cuál va a ser tu ruta o cuántos kilómetros van a caer al día siguiente. Es algo inevitable, la almohada invita a soñar y a pensar en correr. Si te quedas durmiendo contando ovejitas en vez de kilómetros, entonces te queda mucha distancia por recorrer aún.

3.- Correr a toda costa: si un día surge algún imprevisto que te impide hacer un entrenamiento y ello no te afecta nada, es que no está aún enganchado. Un apasionado del running no podrá evitar sentirse mal, incomodado y fastidiado por no haber podido salir a disfrutar de su pasión y deseará con ansia poder salir al día siguiente, para quitarse de esa manera ese mal sabor de boca y su malhumor.

4.- Haciendo la compra: algo que podía parecer impensable, como ir a comprar al super o al mercado de abastos pertrechado con tus mallas y zapas, se convierte en algo natural para un runner, así que gustosamente haces la compra tras su sesión de entrenamiento. Y si alguien te mira con cara de asombro, todavía te sientes más orgulloso de ir de esa guisa… “soy un runner, ¿es que no me ves, alma de cántaro?”.

5.- La vista se agudiza: la vista se hace selectiva, igual que ocurre cuando uno está esperando un bebé y sólo ve embarazadas por todos lados. Un buen runner ve corredores por todos lados y no sólo no se le escapa uno, sino que los mira con cierto sentimiento de… “me cagoen, me iba a correr ahora mismo”, sin importarle que haya terminado hace veinte minutos su ración de kilómetros.

6.- Loco por la música: la música ocupa un papel muy importante para muchos corredores, que no pueden pasar si ella y desde el momento que abrazan esta religión, cada vez que oyen una canción su sentido de la discriminación de… “me gusta o no me gusta”, pasa a ser de… “está guapa para correr o no me mola nada”. Así es y no resulta extraño que estés en un pub con tu amigo, flamante nuevo runner, y al sonar una canción te diga que… “flipo con esta canción cuando voy corriendo y suena en mi MP3”, tal cual.

7.- Amar la lluvia: lo que para muchos puede ser un incordio o una molestia, como es tener que salir a la calle lloviendo, para un amante de hacer kilómetros gastando suela se convierte en todo un motivo de alegría. La sensación de correr bajo el agua, ataviado de un chubasquero y sentir la lluvia chorreando por la cara e ir pisando charcos, es un placer difícilmente compresible para quien no haya sentido la llamada de este deporte.

8.- Nuevos alimentos: cuando en una casa comienzan a consumirse productos como la miel, la jalea, la gelatina, los cereales, los frutos secos, las sardinas, los berberechos, suplementos alimenticios, geles para reponer energía, vitaminas, hierro y otros similares, es porque alguno de los miembros de esa familia se ha pasado al “otro lado”, a ese “lado” donde disfrutan corriendo.

9.- El domingo es el Día: en el momento en el que sabes de memoria la fecha de los siguientes cuatro domingos del calendario, como mínimo, sin necesidad de pararte a pensar, es porque tienes grabada en tu mente las próximas carreras populares en las que vas a participar o has estado mirándolas para hacerlo. Es cuando el domingo deja de ser del Día del Señor, para ser el Día del Runner y de sus carreras.

10.- Simpatía runner: cuando te enteras que Fulanito o Menganita se ha subido al carro de salir a correr, no puedes evitar sentir la alegría de saber que otro amigo se ha sumado a club y si te encuentras con él, no dejarás pasar la oportunidad de preguntarle cuánto tiempo lleva, que distancia corre y darle decenas de consejos que el novato escuchará sin haber abierto la boca y pensando aquello de… “pero si yo he salido sólo un par de veces y es para ver si me quito un par de kilos,… matraca me está soltando el colega”.

11.- El fondo de armario: empiezas a convertirte en un verdadero runner cuando en tu armario o en sus cajones empiezan a multiplicarse las prendas de vestir de tejido técnico, con diseños y colores llamativos, junto a varias cajas de zapatillas y restos de complementos, como gorras, gorros, guantes, cintas, gafas, etc. Sin contar las decenas de camisetas de las diferentes participaciones en carreras, que muy posiblemente estén amontonadas en cualquier altillo. Es el momento en el que sin darte cuenta hace tiempo que visitas con más frecuencia la sección de deportes que la de caballero o señora.

12.- No viajas sin tus zapas: si estás preparando tu maleta para escaparte un fin de semana y lo primero que pones en la maleta es tu calzado de correr, un pantalón y una camiseta, significa que la fiebre del running te ha llegado a todas las neuronas y ya no hay marcha atrás. Además, no sólo no viajarás sin tus zapas, lo más normal es que cuando estés visitando un paraje o una nueva ciudad, no puedas evitar pensar que te gustaría pasar por ahí corriendo y disfrutar a golpe de zancada.

Estos son algunos de los comportamientos que adquirimos de manera inconsciente los que amamos este deporte, pero hay muchas más cualidades o peculiaridades que nos hacen ser diferentes frente a deportistas que practican otra disciplina: no somos mejores, ni peores, sino diferentes. Seguro que a vosotros se os ocurren muchos más que os hacen ser un auténtico runner.

post_runner

Ser o no ser un RUNNER

¿Te has sentido identificado con algunos de los puntos comentados?, ¿piensas que realmente estamos algo “locos”?, te animo a que dejes tu comentario, con tu punto de vista y si te ha gustado este post, compártelo. Muchas gracias.

.

¡Comparte!

Deja una respuesta