Correr, nadar, correr… acuatlón a la vista

post_acuatlón correr nadar

Si algo tiene la llegada del buen tiempo es la idoneidad para la práctica de deportes al aire libre como, por ejemplo, lógicamente, correr. Cualquier época del año es óptima para ponerse las zapatillas y echarles unos kilómetros a nuestras piernas, pero no hay duda que el aumento de las horas de luz y la ausencia de adversidades climatológicas son los mejores aliados para la práctica del running (hacía tiempo que no usaba esta palabra, por cierto… running).

De la misma manera que se hace más agradable correr durante primavera y verano, no es menos acertado decir que nadar es otro deporte que también invita más a su práctica durante los meses previos y los propios de la estación estival. Así, no resulta extraño ver cómo la piscina de cualquier centro deportivo, que durante gran parte del curso ha estado a medio gas, comienza a mostrar overbooking en esas mismas calles en las que meses nadabas con total libertad. Sí, el buen tiempo acompaña y el cuerpo pierde la pereza por la práctica de estos dos deportes: correr y nadar.

Correr y nadar, dos deportes complementarios, cuya combinación nos permite obtener la tonificación y el equilibrio en nuestra musculatura, minorando los efectos más lesivos de correr gracias a las bondades de nadar. Son como un matrimonio perfecto, uno de tierra y otro de agua, y quienes tengáis la costumbre, más o menos frecuente, de practicar estas dos disciplinas, coincidiréis conmigo en la semejanza que existe entre ambas, por aquello de la soledad y de lo monótonas y aburridas que pueden, a priori, parecer las dos.

Creo que también estaréis de acuerdo en que existe una gran diferencia entre practicarlas en sitios confinados o en total libertad (entendiéndose como lugares confinados: la cinta de la sala de un gimnasio o una pista de atletismo, para el caso de correr, o una piscina, para el caso de nadar), ya que a pesar de las bondades y las posibilidades que nos permiten esos sitios confinados, uno no deja de sentirse como un pequeño roedor en su jaula, ejercitándose sin parar en su inseparable rueda.

Por eso, como si de flores primaverales se tratase, quienes tenemos estos dos deportes entre el listado de disciplinas físicas que practicamos, nos abrimos ante la llamada del buen tiempo y disfrutamos saliendo fuera, ya sea para correr o para nadar, siendo mucho más notorio el cambio experimentado al nadar, ya que correr es un deporte que siempre podemos practicar a nuestro aire, al fin y al cabo, épocas estacionales al margen… pero nadar, no, nadar no. Para nadar, qué mejor lugar que hacerlo en el mar y para ello, nada como hacerlo en la época que se nos viene encima.

De esta manera, con la llegada de los meses venideros, y centrándome tan solo en el placer de nadar, resulta una experiencia completamente aconsejable lo de zambullirse a primera hora de la mañana, cuando el mar está completamente en calma y el día comenzando a despertar, y nadar… para mí, resulta similar a ponerme las zapatillas y salir a correr, con la lógica diferencia que existe entre ambos deportes.

Y es aquí, en este punto exactamente, donde os presento al verdadero protagonista del post de hoy, que no es otro que él, el…

acuatlón.

El acuatlón es una práctica deportiva en la que se combinan esas dos disciplinas: atletismo y natación, o lo que es lo mismo: correr y nadar. Lógicamente es un deporte que puede practicarse de manera particular, pero bien es cierto que tiene un mayor sentido realizado en modo competitivo, organizado bajo la forma de evento deportivo. La secuencia y el orden de nuestras dos disciplinas es el siguiente:

carrera a pie + natación en aguas abiertas + carrera a pie

Se trata pues de tres segmentos, entre los que no existe descanso entre ellos, por lo que se entiende que sea un deporte de resistencia, en el que el paso de un evento a otro se realiza por una zona llamada de transición, en la que los participantes se descalzan y ponen su gorro y gafas de nadar, para comenzar el segundo segmento, de la misma manera que vuelven a ponerse las zapatillas para afrontar la tercera y última parte de la prueba.

Desconozco si, entre quienes me leéis, habéis probado alguna vez esta modalidad deportiva, pero por experiencia (escasa, todo sea dicho de paso) os la recomiendo encarecidamente, tanto por lo divertido que siempre resulta combinar varias disciplinas (basta con ver el tremendo auge que presenta el triatlón), como por lo cortas que resultan las distancias que se corren y nada, lo que favorece para que cualquier aficionado medianamente entrenado pueda afrontarla, no siendo necesaria una preparación física muy exigente.

La Unión Internacional de Triatlón (ITU) es la institución mundial que regula, entre otros aspectos, las normas de triatlón a nivel competitivo, y bajo la misma se acoge esta modalidad deportiva, cuya distancia estipulada para cada tramo, es la siguiente:

2,5K carrera + 1K natación + 2,5K carrera

Al margen de estas distancias, no resulta extraño que podamos encontrarnos con competiciones en las que las mismas pueden variar, a criterio de la organización, para facilitar así la prueba a los participantes populares, reduciendo los metros de cada evento.

Con todo esto y tanto si alguna vez lo habéis puesto en práctica, como si no, os recomiendo encarecidamente que lo probéis en alguna ocasión, aunque bien es cierto que, por desgracia, suele ser muy poco frecuente la organización de este tipo de pruebas. En cualquier caso, si encuentras la oportunidad y decides probarte en ella, ten en cuenta estos sencillos consejos:

Mantén un ritmo sostenible, durante la primera parte de la carrera, de modo que llegues al evento de nado sin excesiva fatiga, controlando que la entrada en el agua no sea muy fuerte, ya que esto podría provocar un aumento en la frecuencia cardiaca y respiratoria por encima de la que estamos acostumbrados; presta atención a la colocación de las gafas, para ajustarlas de manera adecuada y una vez que afrontes el último segmento aumenta tu ritmo de manera gradual.

¡Ah!, por último… la prenda deportiva más idónea para este tipo de prueba es, sin duda, el mono de triatlón, aunque también puede valer cualquier pantalón y camiseta de duatlón, por lo que tampoco resulta imprescindible la necesidad de llevar esa prenda de una única pieza.

Después de todo esto, si te gusta correr y te gusta nadar, ¿a qué esperas?…

¿te apetece marcarte un acuatlón?

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Acuatlón.

Esta semana me he puesto las zapatillas de correr y el gorro de nadar… la pena, como he dicho, es que existen pocas pruebas de este tipo. ¿Has participado alguna vez en alguna? ¿Te gustaría hacerlo? Anímate, deja tu punto de vista y si te ha parecido interesante este post, compártelo. Muchas gracias.

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2 comentarios a Correr, nadar, correr… acuatlón a la vista

  • Fernando Murcia  dice:

    Buenas noches, Paco, dos deportes que me encantan y que he practicado mucho en difdrentes momentos de mi vida, pocas veces al tiempo. Y he de decir que aunque he practicado mucho menos el ciclismo sí que he podido hacer un duatlón (duatlón cross para ser mas exacto) pero nunca un acuatlón.
    Por ponerte un “pero” tan solo decirte que hay acuatlones en los que se nada hasta en piscina, estuve tentado de apuntarme a uno aquí en Murcia hace pocas fechas, se llegó hasta a publicar la realización de uno en que se nadaría en el río, aunque finalmente se suspendió. Una lástima, la verdad.
    Para finalizar mi comentario, te invito a que conozcas (si no lo haces ya) una especie de duatlón, por llamarlo así, que se conoce como “swimmrun” en el que el deportista debe nadar y correr con el mismo equioamiento, sin transiciones en las que cambiarse. ¡Debe ser divertidisimo!
    Un saludo.

    • Paco Molina  dice:

      ¡Hola, Fernando! Esperaba tu comentario, por ser conocedor de tu afición a ambas disciplinas deportivas, pero no por esperado me siento menos agradecido, sino todo lo contrario. Siempre es un honor saber que le dedicas unos minutos no solo a leer lo que aquí dejo, sino también a comentarlo. Al lío… soy consciente de la existencia de acuatlones en piscina, pero bien es cierto que lo omití por entender, desde mi punto de vista, que el sentido de un acuatlón siempre debería ser en aguas abiertas. Sin embargo he de confesarte, si rubor alguno, que desconocía por completo el término que mencionas: Swimrun. Como puedes imaginar, me he informado al respecto y desde luego me resulta, cuanto menos, curioso. Quién sabe, lo mismo un día me da una locura y me aventuro en una prueba de ese tipo, pero conociéndome no termino de verlo. Curiosidades al margen, lo que sí es cierto es que la disciplina del acuatlón no está todo lo extendida como debiera y apuesto, sin miedo a equivocarme, que si organizasen más pruebas como esa contaría con un buen puñado de aficonados… yo entre ellos.

      Si nada más que añadir y con el deseo de coincidir próximamente en alguna prueba, ya sea con agua o sin ella, pero con kilómetros, te mando un fuerte abrazo amigo Fernando y como siempre, aquí tienes tu casa.

      Paco.-

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