Correr: un juego de niños

juego de niños

Si hay algo que les encanta a los niños, es correr, ¿a que sí? Los niños suelen hacerlo casi todo corriendo, como si se acabase el día y no hubiese mañana y para ellos jugar y correr se convierten en sinónimos. Su afán por querer llegar siempre los primeros y esa inagotable energía los hace ser unos verdaderos deportistas en potencia.

Y si juntamos un deporte como correr, con esas ganas y la moda que existe por el running, comprenderemos por qué es cada vez más habitual ver la celebración de carreras para los más pequeños, conjuntamente con las pruebas populares que se organizan para las categorías absolutas. Son pruebas de poca distancia, adaptadas como es lógico a sus edades y en las que verlos correr da encanto, fomentando así este deporte desde las edades más tempranas.

Pero al margen de ver a los niños correr con esa tremenda ilusión por cruzar la línea de meta, hay una pregunta que es normal formularse: ¿a partir de qué edad es recomendable que un niño empiece a correr?, entendiéndose por correr, en este caso, el formar parte de una disciplina deportiva y seguir unos hábitos. Esa edad suele estar alrededor de los 12-14 años y todo lo que sea correr a una edad anterior a ésta debería tratarse únicamente como un juego.

Con relación a eso último, hay un buen consejo que oí hace tiempo y que viene a decir algo así como que para que un niño sea un buen corredor en un futuro, no debe serlo precisamente de niño: no debe ser un corredor prematuro. Lo ideal es hacer de la carrera un juego, es decir, que debe jugar a correr o correr jugando, de ahí que juegos como el pilla-pilla u otros por el estilo sean ideales para canalizar ese gusto por correr.

Hasta llegar a la edad anteriormente comentada, nuestros niños no tienen que salir a rodar tal y como podemos hacerlo nosotros de manera habitual, además de no ser conveniente. Si muestran deseos de querer correr y se les ve que disfrutan con ello, lo ideal es apuntarlos a una escuela de atletismo, donde aprenderán a “correr”, compartirán con otros niños esa misma ilusión y conocerán la existencia de otras disciplinas dentro del atletismo, haciendo de los entrenamientos un rato de juegos, así de sencillo.

Sin duda alguna todos sabemos que los niños tienden a imitar los comportamientos de los padres, por lo que es muy probable que el hijo de un padre practicante de running quiera también tomar parte en él y atarse las zapatillas, tal y como lo hace su progenitor. Precisamente ellas, las zapatillas, es algo a lo que se debe prestar atención y así como los mayores llevamos calzado adecuado para la práctica de este deporte, a los niños también es conveniente comprarles unas zapatillas de específicas para correr, favoreciendo de esa manera a que pueda desarrollar su pisada de manera adecuada.

Otro aspecto fundamental que debemos tener muy presente es no confundir nuestras ganas por correr con la ganas porque ellos corran, dicho de otra manera, no debemos presionar a nuestros niños para que practiquen nuestro amado deporte o de lo contrario lo más probable es que lo vean como una obligación y terminen por no querer ni verlo, consiguiendo así un efecto totalmente contrario al que deseamos.

Algo en lo que tampoco debemos caer, sobre todo los padres que corremos, es de hacer de entrenador de nuestros niños, puesto que lo más normal es que no seamos objetivos y ejerzamos una influencia sobre ellos que no les beneficiará. Pero esto no sólo pasa en el running, en cualquier deporte (en el fútbol, por ejemplo, por eso de ser el más multitudinario) se puede ver a padres haciendo de improvisados entrenadores, imponiendo su criterio y desacreditando al verdadero entrenador. Los niños deben aprender con la figura adecuada para ello y han de saber lo importante que es tener una disciplina, así como saber asimilar un fracaso, antes que un triunfo.

En lo personal, tal y como podéis leer en Sobre mí, soy padre de dos niñas y a una de ellas (la mayor) parece gustarle y sentirse a gusto corriendo, tal y como manifiesta al querer acompañarme en cada entrada a meta de las carreras en las que participo, así como el hecho de pedirme participar en alguna que otra de las pruebas infantiles que se vienen organizando. Ni que decir tiene que disfruto con la actitud de mi hija, pero hasta la fecha siempre me he mantenido al margen de sus deseos, evitando que los mismos influyan en ella. Si quiere correr, lo hará, pero porque le apetezca y se divierta, no porque yo se lo diga.

Por todo esto, si nuestros niños quieren correr, que corran, pero que sean ellos los que verdaderamente deseen hacerlo; si les gusta y disfrutan con ello seguirán haciéndolo, pudiendo convertirse el día de mañana en sólidos corredores, con unos valores y unas cualidades adquiridas a una edad temprana. Pero, si por el contrario, desisten en el intento y aparcan las zapatillas a un lado no quedará más remedio que aceptarlo y darles opción a que conozcan otros deportes, alguno de los cuales puede encajarles y divertirles.

Obviamente podréis imaginar que me manifiesto abiertamente partidario a que la actividad deportiva forme parte de nuestra vida y de igual manera considero que en un niño es aún más importante, puesto que de esa manera favorecerá a su desarrollo, tanto físico como psicológico.

juego de niños

A jugar… a correr

¿Consideras acertada la proliferación de carreras para niños?, ¿estás de acuerdo en dejar que sean ellos los que elijan la práctica o no de una disciplina deportiva? Te animo a que dejes tu punto de vista, ante estas preguntas, en particular y ante este post, en general. Muchas gracias.

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4 comentarios a Correr: un juego de niños

  • Mike Manitas  dice:

    Muy buena entrada!. Los niños deben disfrutar de la manera que más les guste, nadando, pedaleando, corriendo o como sea… ya tendrán tiempo de disciplinarse, cuando eres niño debes disfrutar de ese amplio abánico… al margen del gusto de los padres… A un runner no lo forjan, un runner aflora!! ;-). Saludos!!

    • Paco Molina  dice:

      ¡Hola, Mike! Muchas gracias por asomarte por mi rincón y cómo no, por tu comentario. La frase con la que cierras tus palabras lo dice todo: “A un runner no lo forjan, un runner aflora”, totalmente acertada y de acuerdo con ella. Dejemos que los niños se diviertan y hagan precisamente lo que deben hacer, jugar y ser niños, que ya tendrán tiempo para crecer.

      Saludos y espero volver a contar con tu presencia.
      Un abrazo.

      Paco.-

  • Cristina  dice:

    Hola Paco :
    Buenas , no iba a ser menos que te dejara mi opinión o punto de vista en este asunto , puesto que yo también tengo dos hijos , uno ya pasó la barrera de los 12 , pues ya tiene 14 y bueno, como tu lo explicas son ellos los que deben decidir y no nosotros , el mío por supuesto deportista como su amatxo ,le dio por el ciclismo , un tanto duro pero mientras a el le guste y disfrute con ello adelante y a mi enana de 8 años , a ella le encanta la escalada, no se sí por verme a mi pero es impulsivo, ve un rocodromo y se pone a escalar , bueno el tiempo lo dira , no crees ?? Aunque también le gusta correr y siempre me acompaña a todo lo que yo participo aunque sea poco , así que no me enroyo más y decirte que gracias por tocar este tema , que para los deportistas que tenemos hijos,lo tengamos muy encuenta .
    Muxus y hasta la próxima .

    • Paco Molina  dice:

      ¡Hola, Cristina! Muchas gracias por tu comentario, una vez más. Lo fundamental en este tema es que nuestros hijos hagan deporte, sea cual sea y que lo hagan de manera voluntaria y como un juego. De esa manera no sólo se divertirán, sino que aprenderán valores que les servirán para el día de mañana; en el caso de padres, como nosotros, a los que no gusta practicar deporte, es normal que los peques se decanten por también practicar ejercicio y eso siempre les beneficiará.

      Un abrazo.

      Paco.-

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