Corriendo por Sierra Nevada

Corriendo_Sierra_Nevada

Lugar: Sierra Nevada (Granada)

Día: 9 de marzo de 2014

Hora: 8,00 horas

Como ya dijera en mi post Saliendo de viaje: lo primero mis zapas, cada vez que salgo de viaje no lo hago sin mis zapatillas y este fin de semana pasado no fue la excepción. El sábado nos marchamos a Sierra Nevada y no quería dejar pasar la oportunidad de salir a correr en ese paraje natural tan imponente.

Me encontraba alojado en un hotel de la Urbanización de Pradollano, ubicado a medio camino entre la zona más baja, la que da acceso a la Estación de Esquí y la parte más alta, donde se encuentra el aparcamiento público de Los Peñones y tenía claro que el domingo madrugaría para hacer mi tirada larga de la semana, sin saber muy bien qué ruta cogería, pero sí que correría por la zona.

La mañana se presagiaba espectacular, como delataba el azul de un cielo que comenzaba a iluminarse por los primeros rayos de sol. Apenas faltaban un par de minutos para las ocho de la mañana y equipado con gorro, guantes y gafas de sol, estaba listo para comenzar mi salida. Encendí mi reproductor de mp3 y mientras escuchaba esta manera de dar los buenos días, comencé a dar mis primeras zancadas, dejándome “caer” por calles aún en sombra, dormidas, en las que se respiraba calma y tranquilidad.

Descendí hacia la Plaza de Pradollano y de ahí hasta la carretera A-395, que es la que llega desde la ciudad Granada y continué por la misma carretera, en dirección ascendente, sin un rumbo predeterminado y esperando hacer algunos kilómetros por esa carretera de montaña, que debía conducirme hacia cotas más altas.

El camino, sin tener un desnivel acusado, resultaba algo duro, puesto que al ser una ascensión continua te priva de tramos en los que poder recuperar un poco de aliento. Y así, por el margen izquierdo de la carretera, con la única compañía de algún que otro coche que subía hacia esa parte de la sierra y escuchando música, fui dejando metros tras de mí, intentando dejar grabada en mi retina la belleza de un paisaje cubierto de un majestuoso manto blanco.

Fue en esos momentos, cuando me sentí minúsculo ante tanta belleza, momentos en los que no me importó que la respiración fuera costosa, que mis pulsaciones fueran aceleradas o que mis piernas se esforzaran por mantener un ritmo que parecía no poder aguantar. Fueron momentos en los que me sentía un poco más cerca del cielo, no solamente por estar a más de dos mil metros de altitud, sino por estar acariciando la esencia y el sentido de este deporte en su grado máximo:

Cuando todo el esfuerzo, la constancia y la disciplina que demanda el running se ven sobradamente recompensados por instantes así, en los que te sientes más TÚ que nunca, instantes en los que tus pensamientos se ven contagiados por un éxtasis emocional silencioso, interno, que te hacen erizar la piel, mientras contemplas todo cuando ves a tu alrededor, intentando dejar grabado ese instante para siempre en tu memoria.

De repente tomé una curva, el sol apareció tras ella para abrazarme, para animarme, para calentarme, levanté mi vista, apreté los dientes y continué mi marcha. Siguieron más tramos en sombra, con nieve a un lado y otro de la carretera, mientras a mi derecha contemplaba la estación de esquí en toda su extensión. Atrás, hacía rato que había dejado la señal que indicaba los 2.250 m de altitud y sólo sabía que iba dirección al Veleta y que mis piernas me pedían continuar.

Pasé junto a una nueva señal que indicaba que estaba ya a 2.500 m, miré mi cronómetro y vi que habían pasado más de 65’ desde que había comenzado a correr. Había salido con el propósito de hacer 90’ y no debía tardar mucho en dar la vuelta si no quería excederme en el tiempo de mi salida. Fue entonces cuando vi, en medio de la nieve, una figura que se erguía en forma triangular y como atraído por ella sentí que era allí hasta donde debía llegar.

Los últimos tramos de la carretera fueron algo más pronunciados y en unos minutos llegué hasta una barrera que impedía el paso de los vehículos a motor. Acababa de pasar junto a un acuartelamiento de la Guardia Civil y me encontré con una pareja de agentes de tráfico a los que pregunté si podría continuar mi ascensión hasta aquella figura. Su consejo fue que llevara cuidado, puesto que las capas de hielo presentes entre la nieve iban a dificultar mi propósito.

Había llegado a un punto en el que me encontraba a tan sólo 100 ó 200 m de distancia de aquella figura y no lo pensé, me metí en medio de la nieve y continué mi marcha. No negaré que me costó mucho, que hubo metros que me pareció hacer casi andando, momentos en los que agaché mi cabeza, como si así pudiera sacar más fuerzas, pero al final llegué.

Fatigado y casi sin habla, llamé a tres montañeros (dos mujeres y un hombre) que acaban de pasar frente a aquella figura y cuyos pasos seguían hacia la cima. Les pregunté en qué punto me encontraba y les pedí un favor: que me hicieran una foto con su móvil, para poder tener la imagen de aquel momento, puesto que soy de esos corredores que no llevan teléfono encima y como consecuencia no puedo sacar instantáneas de los lugares por los que paso, quedando únicamente grabados en mis recuerdos.

Agradezco desde aquí la amabilidad y generosidad de esos anónimos deportistas, gracias a los cuales puedo tener la imagen que acompaña a estas palabras. Igual que gracias a ellos supe que había llegado hasta la Virgen de las Nieves, a unos 2.610 m de altitud. Y así, satisfecho, sólo quedaba regresar, pero antes, durante apenas unos instantes me detuve a contemplar las preciosas vistas y de nuevo emprendí la marcha.

Corriendo_Sierra_Nevada

A los pies de la Virgen de las Nieves

La vuelta fue tan rápida como placentera y en poco más de 15’ ya estaba en el hotel, puesto que había regresado por la parte alta de la Urbanización de Pradollano y eso me hizo acortar mucho el camino. Pasaban cinco minutos de las nueve y media de la mañana y me encontraba tan bien conmigo mismo que por unos instantes tuve una doble sensación: satisfacción por la ruta hecha y tristeza de haberla ya finalizado… fue entonces cuando miré hacia lo alto de la montaña y me dije:

“Me gusta correr”

Seguro que en muchas ocasiones tú también te has dicho a ti mismo que “te gusta correr”, ¿recuerdas alguna de ellas? Comparte tu experiencia con las zapas puestas y contagia tu pasión por este deporte. Muchas gracias.

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4 comentarios a Corriendo por Sierra Nevada

  • anuskijester  dice:

    ufff¡¡¡….sin aliento….parecía que yo también estaba subiendo contigo¡¡¡ Me ha encantado leerte pero….

    Me gustará correr?

    • Paco Molina  dice:

      ¡Hola, Esther!

      Jajajaja, vamos, que te has puesto las zapas, unas mallas y casi terminas echando una carrera, ¿no? Muchas gracias por asomarte por este rincón y leerme, es todo un aliciente ver tus comentarios.

      Y te preguntas si te gustará correr, buena pregunta. Creo que no es fácil, pero no imposible, sino no habría tantísima gente que lo practica. En Jorge tienes el mejor apoyo, él podrá darte todos los consejos que necesites y eso ayuda mucho. Por mi parte, me atrevo a darte sólamente un consejo, que es éste:

      – Inténtalo, prueba a correr y ponte metas pequeñas que superar fácilmente, eso te ayudará a seguir marcándote más metas y así, poco a poco, llegarás a engacharte a este deporte. Creo que no es un deporte de amor a primera vista, es una “carrera” de fondo y como tal, requiere su tiempo… pero cuando concectas con él no puedes dejar de practicarlo.

      Un abrazo y ya me dirás si ha nacido una runner más 😉

      Paco.-

  • Cristina  dice:

    Hola Paco:
    Me ha gustado mucho tu post , no voy a añadir
    Mucho más , sólo q esos parajes son fascinantes y te lo dice una Runner q lleva yendo a Sierra Nevada 14 a años consecutivos : A correr , a escalar , a hacer parapente etc … Por ello me alegro q hayas tenido la oportunidad de haber estado y disfrutado de dicho sitio , hasta la próxima y sigue haciéndo Km .

    • Paco Molina  dice:

      ¡Hola, Cristina! ¡14 años por Sierra Nevada!, tú sí que eres una auténtica RUNNER, con mayúsculas… creo que poco puedo aportar yo, con mi palabras, a todo cuanto debes conocer de ese precioso paraje, aún así, muchas gracias por leerme y dejarme tus impresiones. Por cierto, además de correr también escalas y haces parapente, desde luego eres una superwoman ;-), me alegro de leer la vitalidad y la fuerza de gente como tú, sin duda eres todo un ejemplo.

      Un abrazo y hasta la próxima.

      Paco.-

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