Decálogo de buenas prácticas para correr

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Un decálogo tiene como principal misión recopilar un conjunto de normas o consejos que, aunque no sean diez, son básicos para desarrollar cualquier actividad. Como es razonable imaginar, todo decálogo que se precie es comprensible que deba ser de utilidad de cara a iniciarse en esa actividad en la que seamos unos profanos, claro que un decálogo tampoco viene nada mal cuando se hace uso de él con la intención de ayudar a recordar o repasar conceptos fundamentales de una actividad con la que estamos más que familiarizados.

Sí, en ocasiones tampoco está de más echar mano de un decálogo para refrescar nuestra memoria y volver a poner sobre la mesa trivialidades que precisamente por el hecho de serlas las tenemos de sobra asumidas y sin embargo podemos pasar por alto por la confianza, el exceso de confianza de la que solemos hacer gala cuando existe un conocimiento casi pleno de aquella actividad que realizamos.

Por ese motivo y porque tras casi tres años y medio desde que comencé con este blog, que nació con una de las premisas basada en compartir con todos vosotros mi experiencia en el mundo del running, creo que no es un mal momento para recoger en el siguiente decálogo diez pinceladas muy breves, con las que refrescar ideas básicas en este deporte, pero que precisamente por ello podemos dejar un poco de lado.

De esta manera y consciente de que este post tal vez no os aporte nada nuevo, demos un breve paseo por nuestro querido deporte de las zapatillas y la camiseta de tirantes y refresquémonos con cosas tan sabidas, pero no por ello menos importantes, como las que componen este decálogo:

1.- Variedad en los entrenamientos: con independencia de los días que salgamos a entrenar a la semana, es fundamental que esos días sean variados en tiempo (duración, lo que son minutos, vamos), pero sobre todo en tipo. Con esto quiero decir que las salidas deben intercalar entrenamientos con rodajes largos, con días de series o intervalos de tiempo a distintos ritmos, así como también entrenos donde busquemos una mayor alegría y viveza en nuestra zancada. Ese cóctel de entrenos nos reportará un gran beneficio, deportivamente hablando.

2.- La importancia del descanso: en ocasiones nos obsesionamos con entrenamientos y entrenamientos, llegando incluso a tener la sensación de estar fallándonos a nosotros mismos si nos tomamos un día de descanso. Ese suele ser a veces un error que se comete de manera involuntaria, tan solo por el afán de mejorar nuestra condición física, sin ser conscientes que los días de descanso son importantes y fundamentales para asimilar la actividad realizada durante los entrenamientos. Por lo tanto, no nos olvidemos de esa máxima que dice que el descanso forma parte del entrenamiento e intentemos huir del sobreentrenamiento.

3.- Escuchando a nuestro cuerpo: prestar atención a nuestro organismo es algo que en realidad no dejamos de hacer a diario, por lo que ante la menor dolencia o síntoma nos medicamos o tomamos cartas en el asunto de manera que esa situación sea transitoria y lo más breve posible. Pues eso mismo es lo que también debemos hacer cuando realicemos nuestra actividad deportiva, es decir, estar atentos, sin obsesiones, a las señales de nuestra musculatura, evitando que una dolencia o molestia trivial pueda desembocar en una lesión de mayor gravedad. En este punto, la compañía de un fisioterapeuta de cabecera es fundamental.

4.- Control médico: tan sabido como repetido es mantener una vigilancia regular de nuestra salud y máxime cuando realizamos una actividad física a diario, o casi, por lo que el chequeo periódico es un hábito casi obligado. En mi caso, un análisis de sangre cada seis meses y una prueba de esfuerzo anual, con su correspondiente ecocardiograma, son citas fijas y pese a que con ellas no nos garanticemos la certeza plena de nuestra salud, sí que podremos actuar cuanto antes, en caso de presentarse alguna anomalía en nuestro organismo.

5.- Alimentación equilibrada: eje fundamental dentro de cualquier dieta, pero más aún cuando la actividad física es mayor y además pretendemos que nuestro rendimiento esté a la altura de nuestros objetivos. De esa manera, evitar los excesos, las grasas saturadas y toda la alimentación industrial será una buena práctica, junto a la ingesta de alimentos básicos de la cadena alimenticia como las frutas, verduras, carnes blancas y pescados, sin olvidar el aporte de hidratos de carbono y las propiedades tan beneficiosas como aportan otros alimentos tan importantes como los frutos secos, la gelatina y la miel.

6.- El porqué de unos objetivos: como en cualquier actividad que emprendamos, correr requiere de unos propósitos, objetivos o hitos que nos ayudarán a ir evolucionando y como consecuencia, nos motivarán en el día a día. Al ser un deporte que no se practica en equipo, ni tampoco tener un rival al que batir, salvo a nosotros mismos, la importancia de ir marcándonos unas metas serán primordial y sin ningún tipo de duda el mejor combustible de nuestro motor. Lógico resulta imaginar que esos objetivos serán cambiantes e irán adaptándose a los avances en nuestro estado de forma.

7.- Mesura y equilibrio: la prudencia y la cordura son dos cualidades fundamentales para ir evolucionando dentro del running. De la misma manera que al comenzar a correr es aconsejable ir alternando tramos corriendo y tramos andando, para ir adaptando nuestra musculatura y nuestro cuerpo, también debemos ir adaptando nuestros ritmos acorde a nuestra mejora física, no queriendo correr por encima de nuestras posibilidades, que puede ser un motivo con el que incubar inoportunas lesiones. Pero no solo el ritmo es una variable que debe ir adaptándose en los entrenamientos, también el tiempo y la distancia serán siempre proporcionales a nuestro estado de forma. Dicho de manera breve y directa: no nos volvamos locos.

8.- Después de una lesión: debemos tener en cuenta que en este deporte, tarde o temprano y aunque no lo queramos, tendremos que pasar por el trance de alguna lesión y esta no solo nos obligará a parar en seco nuestra actividad, sino lo que es peor aún, nos hará perder la forma física en la que nos encontrábamos antes de la misma. Por este motivo y por obvio que parezca, debemos tener muy claro que tras salir de una lesión nos encontraremos físicamente por debajo y como consecuencia no podemos pretender que nuestro rendimiento sea el mismo que atesorábamos previamente a ese parón. Solo el tiempo y la vuelta al trabajo nos permitirán o no llegar donde estábamos, dependiendo del período transcurrido y la gravedad de la lesión sufrida.

9.- Picos de forma en la temporada: una temporada siempre debe tener una duración determinada y nuestra forma física puede y deber tener momentos en los que nuestro rendimiento sea variable. No podemos pretender estar siempre a un nivel ascendente y que este te mantenga invariable con el paso del tiempo. Una adecuada planificación de la temporada nos hará marcarnos aquellos momentos en los que tengamos nuestros objetivos más importantes y de esa manera prepararnos para ello en la medida de lo posible, siempre con ese faro en el horizonte y sabiendo que tampoco es aconsejable querer mantenernos en todo momento en un pico de forma elevado.

10.- La cosecha: de la misma manera que la tierra da sus frutos cuando se abona, se riega y se cuida, nuestros frutos dentro del running también serán una realidad cuando todo cuanto hagamos vaya enfocado para que así sea. Así, todos los puntos aquí recogidos serán importantes, como también lo serán dos compañeras inseparables que siempre alabo cuando me refiero a la práctica de la carrera de fondo (corto, medio o largo fondo). Esas dos compañeras y pilares fundamentales no son otras que la constancia y la disciplina; sin ellas, por mucho que sigamos al pie de la letra este decálogo no conseguiremos crecer como aficionados de este apasionante deporte, sin olvidar siempre que no hay mejor cosecha que superarnos a nosotros mismos un poquito cada día.

Más allá de este decálogo, existen casi tantos o más consejos que corredores… estos son los míos y con ellos he querido echar un vistazo y dejar plasmados aspectos que podéis encontrar repartidos a lo largo de los post que alimentan este blog y con los que más allá de pensamientos y palabrería sirven para comprender que todo esto es posible por una sencilla razón:

Porque me gusta correr, sin más.

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Decálogo para correr

¿Qué más factores añadirías a este decálogo y piensas que pueden considerarse determinantes para mantener unos buenos hábitos que nos hagan evolucionar y al mismo tiempo disfrutar del deporte de correr? Si crees que este resumen puede interesarle a alguien compártelo. Muchas gracias.

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