El dorsal

dorsal

Para salir a correr no necesitamos dorsal alguno y como siempre suelo decir, nos basta con un par de zapatillas, ropa cómoda y nuestras ganas, sin más. Sin embargo, a pesar de no ser necesario, cada vez que nos ponemos ese dorsal, nuestro corazón experimenta una reacción que lo hace subir sus pulsaciones, como preparando el cuerpo para la carrera que está a punto de disputar y dotándolo de una energía mayor.

Un dorsal es mucho más que un trozo de papel hecho de un material más o menos técnico, cogido con cuatro imperdibles a nuestro pecho o atado a un cinturón, colgado de nuestra cintura. Ese dorsal lleva nuestro número, ese que ha sido asignado para poder participar en una prueba y que nos representa. Incluso desde hace unos años, junto a ese dígito también podemos ver escrito nuestro nombre, algo que te hace erizar la piel desde el mismo momento que lo recoges.

¿Cuántos no hemos fotografiado nuestro dorsal el día previo o incluso horas antes de tomar la salida en una carrera? Creo que todos lo hemos hecho y además lo hemos enviado a nuestros familiares y amigos, esos que comparten nuestra pasión y sufren estoicamente todos nuestros desvelos, nuestros miedos, nuestras ilusiones. Porque esa cuartilla de papel representa mucho más que nuestro derecho a tomar la salida en una carrera.

¿Cuántos no tenemos una caja, un sobre o una carpeta en la que guardamos celosamente, dorsal tras dorsal, todas nuestras participaciones? Son como las muescas que marcaban los vaqueros en su revólver y que le valían para demostrar lo duros, fuertes y valientes que eran. Esa colección de dorsales es mucho más que un currículo deportivo, es la constatación de los kilómetros y kilómetros recorridos de manera oficial, porque los “otros”, los kilómetros que forman parte de nuestros entrenos, no se ven y sólo los saben nuestras piernas.

Dejando a un lado la parte más “sentimental” del dorsal, esa que nos hace proyectar nuestras ilusiones y lucirlo tan orgullosos, está esa otra parte que nos permite adquirir todos los derechos que van unidos a nuestra inscripción en una carrera y gracias al cual podremos disfrutar de todos los servicios que la organización pone al alcance de cuantos corredores participan de la misma.

Desde guardarropa, hasta masaje post carrera, pasando por el uso de instalaciones habilitadas, avituallamientos, bolsa del corredor, atención y seguro médico, entre otros, son algunos de esos servicios que se tienen por inscribirnos en una carrera y que gracias a llevar nuestro dorsal permite, tanto a voluntarios como a miembros de la organización, saber que tenemos ese derecho a disfrutar de todo lo que se pone a disposición de quienes participamos.

Pero, ¿qué ocurre si tomamos la salida en una prueba sin dorsal? Lógicamente, estamos asumiendo nuestra participación sin la inscripción necesaria, por lo que hemos de ser consecuentes y saber que no tenemos derecho a disfrutar de ninguno de los servicios que la organización ha desplegado. Puede sonar muy drástico, pero desde mi punto de vista creo que así debe ser, ya que no es justo que un corredor que no ha satisfecho la cuota para correr en una prueba pueda beneficiarse de lo mismo que aquel que sí lo ha hecho.

Todas las carreras se celebran en espacios públicos, espacios que son de todos, por calles y avenidas de nuestros barrios, pueblos o ciudades y ningún miembro de una organización de ninguna carrera puede impedir la participación de aquel corredor que decida hacerlo de manera “clandestina”, eso no, no se puede hacer. Pero lo que sí debe saber ese corredor es que su presencia no debe perjudicar o molestar a ningún otro participante, así como tampoco debe suponer contratiempo alguno para la organización.

Llamadme exagerado pero si corres en una prueba sin dorsal, éstas son las recomendaciones que debes tener en cuenta:

Toma la salida de los últimos, para no estorbar en esos metros iniciales a ningún corredor

Lleva tu propio líquido y cuando pases por un avituallamiento sepárate, dejando espacio libre para que los voluntarios puedan entregarlo a los corredores

Si terminas la carrera abandona el recorrido antes de llegar a la línea de meta

Y por último, no accedas al recinto post carrera

Tú decides, puedes correr de una manera u otra, hacerlo con tu dorsal y seguir engordando esa colección de sueños y vivencias o puedes hacerlo sin dorsal, pero si lo haces de esta última manera sé honesto, juega limpio y no te beneficies de derechos que no has adquirido.

Hecha esta pequeña reflexión, vuelvo sobre las palabras del principio y me quedo con la parte “romántica” del dorsal, con esa especie de aura que lo envuelve, otorgándole un halo casi mágico. Magia que no aparece cuando formalizamos nuestra inscripción en una prueba, magia que no aparece cuando tenemos la confirmación de nuestra participación, pero sí magia que aparece cuando nos lo entregan y lo cogemos entre nuestras manos:

Lo miramos y entre ambos se produce un flechazo que no sólo nos mantendrá unidos mientras lo luzcamos, durante la celebración de la carrera, puesto que pasado el tiempo, el día que volvamos a verlo, una pequeña emoción nos recorrerá al recordar aquel día que juntos escribimos parte de nuestra vida, de nuestra historia (deportiva).

dorsal

Un dorsal tras otro…

¿Compartes conmigo esa especie de “comunión” que se produce entre corredor y su dorsal?, ¿crees que soy muy drástico con mis recomendaciones de correr sin él?, ¿has participado alguna vez en una carrera sin estar inscrito? Anímate, deja tu punto de vista, comparte tu experiencia. Muchas gracias.

¡Comparte!

3 comentarios a El dorsal

  • Angel Sanchez  dice:

    Un dorsal dice muchas cosas…yo tengo algunos enmarcados en la pared con fotos…anoto fecha,tiempo sensaciones como almacenando un baúl de recuerdos para cuando no pueda correr…he corrido alguna vez “pirata”…pero ya no, más que nada porque me dosifico y no corro todo

    • Paco Molina  dice:

      ¡Hola, Ángel! Todo un lujazo contar con tu presencia, una vez más, en este humilde rincón; muchas gracias, de corazón. Está claro que para ti un dorsal es mucho más que un trozo de papel, tal y como me sucede a mí y aunque yo no haya llegado a enmarcar alguno, sí te puedo decir que de vez en cuando me gusta rebuscar en la carpeta donde los guardo y ponerme a recordar algunas de esas carreras, grabadas en la memoria y que con el paso del tiempo saben aún mejor.

      El tema “pirata” o “clandestino” daría para hablar largo y tendido, puesto que he visto en ocasiones a corredores que se han aprovechado de todo lo que una carrera ofrece sin estar inscritos (incluso medalla)… yo sólo lo he hecho en una ocasión (el domingo pasado, durante la celebración del II Maratón de Murcia) y fue por aquello de hacer un entreno largo, con un ambiente similar al que me voy (nos vamos) a encontrar el día 16 en Valencia. Para mí, correr sin dorsal es algo que debe tratarse de manera seria y sobre todo honesta, y siempre si beneficiarse de ningún servicio.

      Un abrazo y nos vemos corriendo.

      Paco.-

  • Cristina  dice:

    Hola Paco:
    Vaya vaya… Si es una pasada tener tu dorsal en cada carrera, por supuesto que significa mucho mas que un simple papel o plástico !!
    Yo tengo unos cuantos y los guardo como si fuera algo muy muy importante para mi, ya que como todos los Runners compartiréis conmigo; es algo para recordar , por que en ellos van nuestros km de entreno
    Y nuestros esfuerzos en madrugar y como no
    Olvidar , alguna que otra lesión , verdad ??
    Un hola y
    Un hasta luego .

Deja una respuesta