En estado de suspensión

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Estar en suspensión, dicho así, nos hace pensar que estamos refiriéndonos a estar privados o apartados de poder realizar una actividad o ejercicio, algo así como estar “castigados”; no en vano, cuando escuchamos que a un profesional se le ha aplicado un período de suspensión, hace referencia a estar impedido para poder desarrollar su labor diaria, esa que le permite ganarse el pan de cada día, vamos, algo así como que lo han apartado de su cargo o puesto de trabajo.

Pero al margen de esa acepción de la palabra suspensión, es lógico pensar que mis palabras no van a ir por esos derroteros y el mundo laboral o profesional de cada uno queda bastante apartado de este otro mundo, en torno al cual giran siempre mis post y que no es otro que el deportivo, más en concreto el relacionado con las carreras, las zapatillas y los kilómetros, el running, vamos.

Como suelo decir con frecuencia, correr debe ser una disciplina que vaya un poco más allá de ponerse un pantalón y una camiseta y echarse a la calle a mover las piernas, aunque sí es cierto que inicialmente debe consistir sólo en eso. Sin embargo, una vez que la práctica de la carrera se va convirtiendo en un hábito sí que empieza a ser aconsejable ir complementando esta actividad con otras que ayuden a fortalecer, equilibrar y tonificar nuestro cuerpo.

Así, dentro de los consejos de aquello que a mí me ha venido o me viene bien en la práctica del running, he hecho referencia en diferentes ocasiones, en varias entradas, a los beneficios de fortalecer la musculatura de la zona lumbar y abdominal (la llamada zona del core), realizar ejercicios con pesas para fortalecer brazos y piernas, así como la conveniencia de practicar natación como un deporte complementario ideal para tonificar y equilibrar nuestra musculatura, sin olvidarme de las ventajas de realizar ejercicios de Pilates y los tradicionales estiramientos, que nunca debemos descuidar, para evitar lesiones, esas que con el paso de los años y el aumento de carga en este deporte suelen aparecer de manera irremediable.

De esta manera y siguiendo en esa línea de referirme a ejercicios que ayudan y mucho a nuestro amado running, los ejercicios de suspensión son claramente unos de ellos. Pero, ¿qué son exactamente este tipo de ejercicios?, ¿qué hay detrás de esa suspensión y cómo se practica? Esta práctica deportiva se ha puesto de moda durante los últimos años y es cierto que resulta bastante innovador, de hecho se desarrolló durante los años 90 y hasta mediados de la primera década del nuevo siglo no comenzó a extenderse, por lo que es probable que suene a nuevo para algunos de los que ahora mismo me leéis.

Con el entrenamiento en suspensión podemos trabajar la musculatura de todo nuestro cuerpo, de forma totalmente diferente a como se hace de manera tradicional, esto es, mediante el uso de pesas o aparatos. Los ejercicios de este tipo de entrenamiento son de tipo funcional y éstos presentan dos diferencias significativas respecto a los primeros, que son:

– Por un lado, el peso que manejamos proviene de nuestro propio cuerpo, es decir, no se precisa del uso de pesos complementarios. Además, nuestro cuerpo podrá representarnos un mayor o menor peso, gracias al papel fundamental que juega la fuerza de la gravedad en ellos, ya que en función de nuestros apoyos y de los grados de inclinación de nuestro cuerpo, aumentaremos de manera directamente proporcional el peso soportado.

– Por otro lado, con la suspensión se trabajan los grupos de músculos que intervienen en un movimiento, a diferencia de los ejercicios de peso habituales, caracterizados por el trabajo centrado en una zona específica. Además, con este tipo de ejercicios disponemos de menos apoyos que al hacerlo de manera tradicional y nuestra parte central, el core, se ve “obligada” a estar activa al completo, ya que es la encargada de estabilizar nuestro cuerpo, puesto que es el eje central por donde pasan todas las fuerzas que generamos en los ejercicios, mejorando de esta manera su flexibilidad y estabilidad.

La práctica de los ejercicios de suspensión presentan diferentes ventajas frente a otro tipos de entrenamientos, como por ejemplo que se pueden realizar contando con un espacio mínimo y sin necesidad de disponer de una variedad de aparatos o materiales, puesto que únicamente se precisa de un arnés en suspensión (es un sistema formado por cintas de naylon, habitualmente), ajustable y no elástico, que se sujeta en un punto de anclaje y desde el que salen un par cintas con agarres en su extremos, sobre las que nos asiremos para realizar los ejercicios. Ese punto de anclaje suele estar fijado a techo, aunque existen otras variantes, entre las que se utilizan para ello una puerta o alguna barra metálica o estructura sólida sobre la que enganchar el arnés.

Gracias al principio básico de trabajar con nuestro propio peso corporal, los ejercicios de suspensión nos ayudarán a aumentar nuestra fuerza y resistencia muscular y al mismo tiempo tonificarnos el cuerpo. Si encima aplicamos un entrenamiento donde entre en juego un circuito con intervalos, añadiremos el beneficio de estar realizando una práctica cardiovascular, de efecto quemagrasas, y para ello bastará con aplicar tiempos de ejercicio breves, durante los cuales deberemos realizar el mayor número de repeticiones posibles, intercalados con períodos de descanso cortos.

Por lo tanto, estamos pues ante un tipo de ejercicios que presentan diversos beneficios y que suele ser recomendado por profesionales de la fisioterapia, que los incluyen como práctica dentro de sus programas de rehabilitación para pacientes, ya que supone una manera suave de llevar a cabo la recuperación de dolencias musculares y articulares.

Por último, un aspecto a tener muy cuenta y recomendable a la hora de poner en práctica los ejercicios de suspensión es la correcta posición del cuerpo mientras los realizamos. Así, debemos mantener una correcta alineación de la columna vertebral, mantenernos erguidos y evitar la curvatura en nuestra zona lumbar, en definitiva debemos tener nuestro cuerpo correctamente alineado. Por ello, lo más idóneo para comenzar a practicar los entrenamientos de suspensión, es iniciarse con ejercicios básicos, hasta que poco a poco se haya dominado la forma y la técnica, ya que así ayudaremos a prevenir la aparición de lesiones.

A tenor de todo lo dicho, la suspensión aporta numerosos beneficios para nuestro cuerpo y no sólo es un complemento ideal para quienes corremos de manera habitual, sino que su práctica es apropiada tanto por el fortalecimiento, como por el equilibrio y la flexibilidad que aporta. Así que ya lo sabéis, probadlo y poneros… en estado de suspensión.

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Ejercicios de suspensión

En esta ocasión no he hablado de carreras, de kilómetros o de ritmos, pero sí que lo he hecho de una práctica deportiva que sirve de ayuda y complemento precisamente para eso, para correr. Sin duda el running, a pesar de la simpleza de su gesto (correr y ya), como cualquier deporte, presenta mejoría cuando se complementa con otras disciplinas y en este caso, los ejercicios de suspensión son un refuerzo idóneo. ¿Conocías este tipo de ejercicios?, comparte tu punto de vista y si te ha parecido interesante, comparte este post. Muchas gracias.

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