Enganchado

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Engánchate a ti mismo

Enganchado, así me quedé desde el mismo instante en el que la escritora Maribel Medina, autora del libro Sangre de barro, comenzó a hablar de él. Un libro cuyo argumento gira en torno a un tema controvertido e interesante, como es el dopaje dentro del atletismo. Fue una charla que tuvo lugar dentro de la I Jornada de Vida y Running, organizado por mis queridas y admiradas amigas de Guerreras Running, como uno de los actos promovidos para celebrar su primer año de existencia.

Algunos meses atrás tuve conocimiento de esta novela y desde hace un par de semanas estoy metido de lleno en su lectura, desgranando capítulo a capítulo, despacio, toda una trama que combina de manera magistral deporte, sentimientos, intriga y pasión. Es como si estuviese haciendo una pequeña carrera de fondo, recreándome en cada hoja, consciente de lo enganchado que me te tiene y ansioso por llegar a un final que quiero saborear poco a poco.

Escuché las palabras de la autora con atención, intentando no perder detalle alguno de una presentación que mantuvo el interés de todos los presentes desde el inicio hasta el final. Desveló el motivo por el que se decidió a escribir esta historia y enriqueció sus explicaciones con anécdotas y vivencias relacionadas con distintos aspectos que le ayudaron a dar forma a este libro, basado en hechos reales y mezclado con pasajes salidos de su imaginación.

Dos datos “soltados” sin anestesia me dejaron enganchado y quedaron en mi cabeza resonando durante bastante tiempo, tras haber terminado la charla. Uno de ellos fue escuchar que el dinero que se mueve actualmente en el mundo, dentro del tráfico de sustancias dopantes para el deporte, supera el generado por la heroína y la cocaína juntas; y el otro, saber que no sólo el dopaje está presente en la alta competición, sino que dentro del vasto mundo de corredores populares también se esconde semejante práctica.

[…

– ¿Tomas algún tipo de sustancia dopante o prohibida para mejorar tu rendimiento?

– Sí.

– ¿Por qué?

– Para ganar a mi amigo… para superarme… para sentirme bien el lunes.

…]

(Tres diferentes respuestas recibidas en una encuesta realizada por Maribel Medina)

Sorprendentes e increíbles, tristemente increíbles, me parecieron esas contestaciones. Tal vez, el acusado sentido de responsabilidad con el que fui educado hace que me cueste digerir esas afirmaciones, pero tampoco soy un mojigato y respeto, aunque no comparto, lo que cada uno haga o deje de hacer para conseguir alcanzar un objetivo, una meta, siempre que con ello no perjudique a nadie; algo ciertamente difícil, puesto que de una manera u otra alguien se verá dañado (por ejemplo el rival que es derrotado, por no estar en igualdad de condiciones).

Parece como si el dopaje entre la élite de aquellos deportes donde se requiere una gran resistencia física (como en atletismo o ciclismo), fuese un silencio a gritos que no se quiere escuchar, pero que no pilla a casi nadie sorprendido cuando se destapa algún que otro escándalo en esta materia, como los sucedidos años atrás en nuestro país. Sin duda el deporte mueve miles, millones de euros y estar ahí arriba, en lo alto, no sólo reporta dinero para el deportista (quizás para el que menos), sino para los patrocinadores, las organizaciones y hasta para los países cuyos deportistas son números uno, ya que esos triunfos son un escaparate social donde mostrarse y ser noticia ante el resto del Mundo.

Modestamente, creo que limpiar esa práctica es tarea imposible, puesto que el volumen de dinero y las ganancias que se generan, gracias a esa actividad ilegal de parte de las industrias farmacéuticas y médicas, es tan elevado que los más altos estamentos de la sociedad actual no estarían dispuestos a que ello sucediera. Así, la vista se dirige para otro lado, mientras esas industrias desarrollan, abastecen y fomentan el uso de sustancias dopantes para los deportistas. Al final, se convierte en dinero que genera más dinero, un plan redondo, ¿no?

Sin embargo, esa creencia no impide que luchemos por un deporte sin dopaje, un deporte en el que las únicas sustancias que se consuman sean naturales, permitidas y reconocidas. Se debe denunciar y señalar con el dedo a todo aquel que tome parte de manera “tramposa” en cualquier competición, permitiéndose tener una ventaja ante el resto de rivales, por el simple hecho de practicar ese hábito.

Pero lejos de ese circo, el de los reconocimientos, las portadas de los periódicos, los flashes, las medallas y las coronas de laureles, está el “nuestro”, el de los deportistas amateur (en mi caso el de los corredores populares), el de la gente popular que cada día entrena, enganchado a un deporte que le aporta satisfacción, mejorar su forma física y poder superarse poco a poco. Es en este mundo, a ras del suelo, donde mi ignorancia me llevaba a imaginar que el consumo de sustancias prohibidas era algo que no tenía sentido. Sin embargo, las palabras de Maribel Medina me abrieron los ojos a esa otra realidad.

Eso me demuestra que se pueden rebasar límites, romper barreras, sólo a cambio de querer ver el rostro derrotado de tu compañero, al que has conseguido vencer o aparentar, ante quienes te rodean, que la mejora en tu rendimiento se debe sólo a tu esfuerzo, a tu tesón, a tu constancia, a tu disciplina, sin saber que detrás hay una ayuda “silenciosa”,  que te permite estar un peldaño por encima de esos otros deportistas que, como tú, se preparan, se entrenan y compiten de manera honesta y limpia. No lo entiendo, la verdad, no lo entiendo.

Por suerte, creo que somos muchos, muchos más los populares que competimos sin más ayuda que nuestro amor propio, nuestro coraje y nuestras ganas por alcanzar unas metas que nos van haciendo de faro guía, alumbrándonos y marcando el camino que debemos seguir para llegar a ellas. Como he dicho tantas veces, es muy probable que nunca logremos subirnos a lo más alto del cajón, pero ello no impedirá que celebremos el triunfo de haber mejorado nuestra marca personal.

Lógicamente resulta muy fácil escribir estas líneas siendo un deportista popular y tal vez, sólo tal vez, haya una sutil pero abismal diferencia respecto a la élite. Diferencia que se debe a moverte en un mundo donde sabes que tu profesión está contaminada y deportistas peor dotados que tú te vencen por el hecho de jugar sucio… es ahí, donde tu gloria, tu fama, pasan por subirse en esa rueda y entonces ser tú el que ganes y ser tú a quien entrevisten; incluso es muy probable que en tu círculo cercano, ese donde te preparan a diario, oigas cantos de sirenas que te inciten a no pensártelo y quedar simplemente enganchado.

enganchado_maribel

Con Maribel Medina, quien amablemente me dedicó un ejemplar de su libro “Sangre de Barro”

¿Tenías conocimiento del elevado volumen de negocio que se mueve en el tráfico de sustancias dopantes dentro del mundo del deporte?, ¿piensas que eliminar esta práctica es una tarea posible o más bien una quimera? Si te ha gustado este post, compártelo. Muchas gracias.

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2 comentarios a Enganchado

  • Cristina  dice:

    Hola Paco :
    Buen comentario el tuyo sobre este libro , lo conocía de oídas , ya que soy una seguidora de las guerreras running , es un libro a mi entender que se merece un premio , por como ha sido escrito y por como ha sido contado , un súper abrazo para la escritora.
    Saludos y abrazos .

    • Paco Molina  dice:

      ¡Hola, Cris! Muchas gracias por tus palabras y por tu tiempo (siempre encuentras un hueco para leerme). Escribí este post porque este libro me parece muy interesante y a tener muy en cuenta, no sólo por la calidad de cómo está escrito, sino por lo importante del tema que toca. Ni que decir tiene que te lo recomiendo 100%.

      Besos,

      Paco.-

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