Estamos locos o ¿estamos locos?

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Todo hemos oído, alguna vez, la expresión: “Esos locos que corren”, para referirse a quienes abrazamos con pasión el running, ¿verdad? Expresión para hablar de quienes nos atamos los cordones de unas zapatillas cada vez más tuneadas, de quienes ocupamos cualquier calle, jardín, senda, plaza o camino para correr y a los que nos importa un bledo la hora del día que sea, si de correr se trata.

Visto así creo que es del todo acertado recibir ese cariñoso epíteto, con el que se hace referencia a una pérdida de la razón, del juicio, pero que también puede identificarse como aquello que se escapa de lo ordinario o lo presumible. Entonces, ¿quiere decir que aunque locos, somos extraordinarios?, veamos…

Extraordinarios o locos, pueden llamarnos cómo quieran, pero lo cierto es que nos encanta coincidir con cientos, miles de locos como nosotros, en torno a un arco de salida, sentir los nervios que anteceden a ese pistoletazo que marca el inicio de una carrera y sufrir durante el intervalo de tiempo que media entre el inicio y el final de dicha carrera. No importa las veces que hayamos tomado participación en una carrera, porque los nervios que preceden a ese momento siempre vendrán a visitarnos y nos harán cosquillas en el estómago, a modo de saludo y nuestra piel se erizará justo antes de empezar a correr.

Sí, locos por agradecer un grito de ánimo, mientras libras una batalla contigo mismo, intentando conseguir una meta que sólo tú sabes, que sólo vale para ti y que es tan diferente al paso por la línea que marca el final de la carrera. Por eso no importa llegar el primero, el segundo, el tercero o el último, porque tu verdadera victoria será aquella que te haga superarte un segundo más. Locos porque participamos de un deporte donde todos somos ganadores, aunque nunca lleguemos a subir al cajón de los honores, a ese que reconoce ante todos el éxito de tu esfuerzo. Tu éxito sólo lo sabe la persona más importante de tu vida: y eso es un motivo más que suficiente.

Casi con toda seguridad, tendremos decenas de camisetas con las que salir a correr, pero siempre nos pondremos las mismas en las ocasiones especiales. Las cajas de nuestras zapatillas es muy probable que tengan escrita la fecha en la que las estrenamos, para saber cuándo debemos cambiarlas y además, por muchos pares que dejemos en desuso éstos estarán guardados a modo de pequeños trofeos, en recuerdo de los cientos de kilómetros que habremos recorrido juntos y la de sueños que habremos compartido en silencio.

Claro que sí, locos por ser capaces de ver cómo se marcha un día y llega otro mientras corremos en el silencio de la noche o poder ver cómo asoman los primeros rayos de sol durante el despertar de la mañana, esa a la que esperamos para gritarle un: “Hola, vida”, con unos cuantos kilómetros ya en nuestras castigadas piernas y una energía capaz de hacernos flotar dos centímetros por encima del suelo.

Es posible que nos falte un tornillo, porque buscamos una excusa para poder echarnos a la calle y sentir la libertad que nos otorga el correr, donde nos hacemos amos de nuestras zancadas, dejando volar nuestros pensamientos y soñando con aquello que nos preocupa o nos ilusiona. Perdiendo la noción del tiempo, fundiéndonos con la naturaleza o perdiéndonos entre caminos que nos llevan a encontrarnos con nosotros mismos.

Somos locos sin paraguas, a los que no sólo no nos importará mojarnos mientras corremos, sino que disfrutaremos haciéndolo, sintiendo cómo las gotas de lluvia resbalan por nuestro rostro, oyendo el sonido de nuestros pasos amortiguados al pisar los charcos del suelo y empapando nuestro cuerpo con pequeños trozos de cielo que calan mucho más adentro de la piel que recubre nuestra alma.

Quizá lleven razón, estamos locos y por eso corremos, cierto; o tal vez corremos y eso nos hace estar locos… en cualquier caso, me encanta estar loco, me apasiona correr y mientras lo hago es como si comprendiera mucho mejor el significado de esta loca vida:

Una vida a la que sólo serás capaz de comprender si la miras con la pizca de cordura que un loco necesita y el poco de locura que a un cuerdo le falta.

Sí, estoy loco por correr y tú que también corres igual que yo, ¿crees que estamos locos o somos extraordinarios?… sana locura, bendita cordura.

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Y tú, ¿estás loco?

Hoy he dado rienda suelta a mi locura, a esta locura que me hace cada día disfrutar de este deporte. Si te ha gustado este artículo y conoces a otro “loco” al que tal vez le guste leerlo, no lo pienses, compártelo. Muchas gracias.

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2 comentarios a Estamos locos o ¿estamos locos?

  • Cristina  dice:

    Hola Paco:
    Locooo? Vaya es una palabra increíble , una palabra q va acorde con ciertas personas : por supuesto q estamos locos!! Es una forma de vida , esa palabra forma parte de; forma parte de un runner, por q sin esa bendita locura no seríamos ni haríamos lo q hacemos , además una vida sin esa pizca de locura ….. No seriamos nosotros mismos , a menos hablo desde mi punto de vista .
    Un abrazo campeón !!

    • Paco Molina  dice:

      ¡Hola, Cris! Creo ciegamente que esta pasión no hace a todos un poco locos y como bien dices, no seríamos los mismos si esa pizca de locura.

      Muchas gracias por tus “locas” palabras. Abrazos.

      Paco.-

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