A flor de piel… de “Piel de asfalto”

Somos mucho más que piel

El pasado miércoles, 29 de junio, tuve el gusto y la enorme satisfacción de realizar la presentación de Piel de asfalto. Un libro, mi primer libro, nacido tras más de dos años y medio de vida de este blog y que ha sido fuente de alimentación de donde han salido los relatos y textos que dan forma a esa piel, junto con alguna aportación externa de este espacio.

El lugar elegido, VOX POPULI, es un Gastromercado céntrico de la capital murciana, conocido por sus tapas y donde me siento como en casa, gracias al trato y la amabilidad que siempre me ha dispensado Maye, su propietaria. Un trato y una relación que dura tres de los cuatro años de existencia de este local y que coincide con el tiempo que lleva celebrando su concurso anual de relato breve y que he tenido la fortuna de ganar en dos de las tres ediciones. Y el punto de sabor al paladar de la presentación fue gracias a la desinteresada participación de la bodega MASET, que concluido el acto obsequió a todos los asistentes con una copa de uno de su reconocidos vinos.

Con esas dos premisas, junto con la inestimable compañía del escritor, corrector y profesor de guión y técnica narrativas, Ramón Alcaraz, autor del Prólogo del libro, dejé sentaba las bases de la puesta de largo de una piel que se iba mostrar desnuda ante todos lo que quisieran acompañarme y que sin alardes ni artificios iba a compartir con la ilusión y las ganas de un novato que por primera vez se asomaba al desconocido mundo de las letras.

La llegada de los asistentes se produjo de manera escalonada y con tiempo suficiente para no perderse el inicio de la presentación. Nervioso y emocionado fui dando la bienvenida a todos los que pude recibir, sin ser consciente de cuántos se habían acercado hasta allí, para acompañarme en esa tarde tan especial para mí. Tal vez por eso, al bajar las escaleras que daban acceso al salón donde estaba todo preparado me quedé al borde del colapso emocional.

El aforo superaba la capacidad máxima y mi previsión más optimista quedó fulminada con creces. Familiares y amigos, muchos amigos, habían aceptado gustosamente mi invitación y todos, todos, estaban allí para arroparme y darme su apoyo… aún no había comenzado a hablar y mi piel, mi piel de asfalto, estaba erizada, emocionada y su capacidad sensitiva exaltaba aún más unos sentimientos que comenzaban a estar, inevitablemente, a flor de piel.

Antes de comenzar a hablar miré a mi alrededor, como queriendo captar en una imagen fija y eterna ese momento donde yo, amante a no hacer ruido, acaparaba toda la atención. Sus miradas, vuestras miradas, lo decían todo y sin haber articulado una sola palabra sabía que habíais ido hasta allí con la generosa predisposición a poneros en mi misma piel, que no es otra que la vuestra y que con el asfalto nos une a todos.

Mis palabras de agradecimiento, con las que comencé, se quedaron pequeñas, lo noté, pero el cielo no me concedió la virtud de la improvisación el día que nací y aún siendo consciente de ello continué con mis palabras. Palabras que hablaron de la materialización en papel de un sueño y que también hablaron, entre otras cosas, de esa condición que todos tenemos de corredores, con zapatillas de por medio o no, puesto que todos, cada día al despertar echamos nuestros pies al suelo para seguir corriendo en la carrera más apasionante y hermosa que existe y que no es otra que la VIDA.

Tras mi breve introducción intervino Ramón Alcaraz, al que nunca le estaré lo suficientemente agradecido por tanto cuanto me ha ayudado en el resultado de Piel de asfalto y por ser, sobre todo un amigo y un consejero totalmente desinteresado.

La presentación se iba desarrollando con fluidez y mis nervios, algo más calmados pero no extintos, me hacían alternar intervalos de pie, con otros en los que sentado sobre el alto taburete que me acompañaba resultaba inevitable alejarme de allí… por un momento me vinieron a la mente los más de diez meses de ideas planteadas, los cambios realizados, las preocupaciones, la incertidumbre, el desconocimiento, los miedos y cómo no, también las ganas y la esperanza de poder llegar a hacer realidad esa idea surgida poco a poco durante tantos días, mientras corría… cómo no, mientras corría.

Mi piel se volvía a erizar… ahora me pregunto si dejó de estarlo en algún momento… al cruzar mi mirada con alguno de todos los que estuvisteis allí. Fue cuando leí las palabras que daban la explicación del porqué del título elegido y que no es otra que esta:

Piel de asfalto, tal y como refleja la foto que elegí como portada para el libro, representa la atracción entre ese material bituminoso que cubre la tierra con la que se forman caminos y carreteras como si de una piel se tratase, y nuestra propia piel: es la fusión en una de dos pieles, dos mundos, dos realidades. Nuestra piel, desnuda, no sólo sirve para cubrir nuestro cuerpo, sino que también nos protege y es el nexo de unión entre todo lo que nos rodea y nosotros. El agua la moja, el fuego la quema, el aire la acaricia, las espinas la hieren, las emociones la erizan… todo cuanto ella siente o sufre, lo sentimos o sufrimos nosotros, gracias a las terminaciones nerviosas que se esconden bajo ella. Nuestra piel, blanca como el papel cuando nos asustamos, roja como una amapola cuando nos avergonzamos y amarilla como el sol cuando se desata nuestra ira. Esa es nuestra piel, tersa al nacer y arrugada al morir, un mapa sobre el que queda marcado el paso del tiempo y que es el reflejo de toda una vida.

Y mientras la vida pasa vamos dejando nuestra huella imaginaria en ese asfalto sobre el que caminamos, sin darnos cuenta que él también nos va dejando su propia huella. Se produce una especie de simbiosis que comienza un día cualquiera, cuando empiezas a correr y sin saber bien cómo, cuándo, ni por qué, quedas atrapado. Te vas entregando a él, mientras corres y comienzas a escuchar el susurro de sus palabas, de donde surgen protagonistas, nacen historias, los pensamientos vuelan y tus piernastus piernas simplemente corren. Es entonces cuando te preguntas por qué, pero ya no importa, porque cuerpo y piel son parte de él (hace tiempo que son parte de él)… Magia, ¿creéis que es magia?, no, creo simplemente que es tener Piel de asfalto.

Ese es el germen de este libro, el sentido que se esconde entre sus páginas, donde se mezclan de manera casi aritmética, relatos, con textos reflexivos, poemas y sentencias motivadoras, y donde en todas hay un protagonista más o menos visible, pero siempre presente: el running.

A esa altura de la presentación mi piel ya estaba desnuda casi al completo y fue entonces cuando os cedí el protagonismo a vosotros, para que realizaseis las preguntas o comentarios que desearais, tal y como así hicisteis, poniendo de manifiesto, una vez más, el sentimiento de acercamiento y amistad que derrochabais por los cuatro costados.

No sabría decir el tiempo transcurrido, pero irremediablemente se acercó el final de aquel mágico momento y para poner el punto y seguido (no considero que fuera un punto y final) leí uno de los textos que forman parte del libro y cuya existencia es el que da explicación a que hayan poemas entre unas páginas donde aparentemente todo es correr, o casi. Ese texto se titula Correr es poesía y de él me quedo con estas palabras:

poesía es todo aquello que haces poniendo sentimiento y pasión, todo aquello con lo que alimentas tu día a día, es todo aquello que no queda escrito, ni dibujado, algo que jamás se representará sobre un escenario, como tampoco será escuchado o contemplado, no, no es nada de eso, porque poesía puedes ser simplemente y aquello que hagas.

Sí, tal vez sea un loco que cree su propia locura, o un tonto más que corriendo parece haber encontrado el sentido a la vida, o solo sea un soñador frustrado al que le parece que todo está relacionado y cuyo conjunto forma parte de una realidad que nos une a todos, sí tal vez… es posible, pero también creo que no soy el único, porque la otra noche, mientras hablaba y os miraba creí ver en vuestras miradas que no, no soy el único.

GRACIAS, INFINITAS GRACIAS por vuestra acogida, vuestro cariño, vuestras innumerables muestras de amistad y GRACIAS, por supuesto que sí, por llevaros puesta esa piel y concederme el tremendo honor de dejaros unas palabras garabateadas en la primera página de vuestro ejemplar de:

Piel de asfalto

(Somos mucho más que piel…)

Álbum de fotos para el recuerdo: esta es una pequeña representación de tantos como me acompañasteis, aunque en ella no aparezcáis todos.

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Vista panorámica

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Vista panorámica

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Pilar Alpañez, Amalio Gómez, Ginés Soto, Fernando Murcia y Juanma Molina

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Pilar Alpañez, Kannon Ramírez y Mari Carmen Cano

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Cristina Córcoles, Ana Jara, Virtudes Marcos y Manoli Marín

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José Antonio Sánchez, Pepe Perea, Ginés Soto y Sergy Fernández

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Familias Escudero-Jara y García-Marín, con Cristina Córcoles y Sergio Trujillo

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Carlos Viedma, José Emilio Ros, José Antonio Sánchez, Fernando Murcia, Pepe Perea y Ginés Soto

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Silvia Martínez, Virtudes Marcos y Esther Garcerán

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Con Amparo Cañada

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Con Amparo Carlos y Coloma Capó

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Con Carlos Viedma

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Con Clari

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Con Fernando Morales

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Con Ginés Soto

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Con Francis Florenciano

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Con Jorge (el lector más joven de la presentación)

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Con Mari Carmen Cano

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Con Silvia García

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Con Sergy Fernández

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Con Sito Barroso

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Con Ángel Cánovas

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Con Paco González

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Con Paco Escudero, Sergio Trujillo y Dani García

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Con Rocío y Mar

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Dedicado a todos vosotros

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Con Ramón Alcaraz, concluida la Presentación: GRACIAS

Piel de asfalto es ya una realidad, y tú, ¿la conoces ya? Si te ha gustado este post, compártelo. Muchas gracias.

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