Haciendo un descanso

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Hoy toca descanso y no es porque nos encontremos en pleno mes de agosto, con lo que ello puede suponer: vacaciones, relajación, tranquilidad… ni mucho menos, hoy voy a hacer un pequeño alto en el camino, voy a tomarme un descanso, no porque me haya despertado con el cuerpo vago (que muchas veces así se levanta), sino porque tener un día de descanso es tan necesario como cualquier día de entrenamiento.

Un buen plan de entrenamiento, bien que sea impuesto por algún entrenador o preparador físico o bien auto-implantado, debe contener uno o dos días de descanso por semana. Estos días son tanto o más importantes como esos otros en los que salimos a hacer un entrenamiento de calidad, como son las series o los cambios de ritmo (los conocidos Fartlek) o esos otros día en los que hacemos una tirada larga, hacemos algo de aparatos para fortalecer nuestro cuerpo o simplemente es un día en el que hacemos una sesión de nado.

Cuando uno pasa esa línea que separa el hacer “algo” de deporte, de manera esporádica, sin un día fijo y sin un plan preestablecido, a ponerse una rutina y una disciplina de ejercicio físico casi a diario, se da cuenta de la diferencia que existe entre un día en el que no hacía nada y un día de descanso “obligado”. En el primer caso, una jornada sin hacer ejercicio no es considerada como de “descanso”, mientras que en el segundo caso sí que es tomada como tal. Dicho esto, conviene saber por qué de la importancia de incluir un día de inactividad dentro de nuestro programa de entrenamiento.

Al someter a nuestro cuerpo a un día de descanso, estamos permitiéndole que recupere sus niveles de glucógeno (fuente de energía proveniente de la glucosa y que nuestro organismo almacena en el hígado y los músculos como una reserva energética) y al mismo tiempo favorecemos a reducir la fatiga muscular, por el exceso de ejercicio, así como también estaremos evitando que podamos sufrir lesiones por sobre-entrenamiento. Ojo, no caigamos en el error de asociar día de descanso con ausencia de lesiones, puesto que éstas nos pueden aparecer por múltiples y variados motivos, pero sí que reduciremos el estado de cansancio que puede desembocar en alguna inoportuna lesión.

Para algunos corredores, ese día de descanso es tan respetado y lo tienen tan asimilado como cualquiera del resto de los días donde llevan a cabo su plan de entrenamiento. Sin embrago, los hay que piensan que ese día puede suponer una pequeña pérdida de su forma física y pasar un día sin ejercitar su cuerpo puede suponer un pequeño cataclismo interior, por lo que suelen tomarse ese día de descanso como un día en el que practican un deporte alternativo o realizan una sesión moderada de carrera suave, manteniendo a su cuerpo activo, aunque a un ritmo mucho menor, permitiéndole soltar los músculos y al mismo tiempo mantener alejado el fantasma de la pereza, que en muchas ocasiones suele obsesionar a algunos deportistas.

También quiero destacar que ese día de descanso no es igual para un corredor que está empezando a meterse en este mundo del running, como para aquel que ya lleva tiempo suficiente como para considerarse un veterano o experto, no sólo por el volumen de entrenamiento, sino por la intensidad del mismo. En el caso del corredor novato, necesitará más tiempo de recuperación a pesar de que sus entrenamientos sean más moderados y en el segundo caso, con un par de día o incluso uno sólo, puede resultar suficiente.

Sin embargo y con independencia de cuál sea nuestro nivel, así como la cantidad de días que entrenemos y el ritmo que imprimamos, siempre es aconsejable echar mano del sentido común y de nuestras sensaciones, algo que es aplicable en cualquier campo, ya que si estamos sometiendo nuestro cuerpo a un nivel excesivo de ejercicio, éste nos dará señales que no deberemos obviar y llegado el caso será aconsejable intercalar algún día más de descanso, que se traducirá en beneficio desde el punto de vista de nuestro rendimiento.

Desde el punto de vista de la motivación, a la que siempre hago referencia y que tengo tan presente en todos los aspectos que tienen que ver con este deporte, los días de descanso no sólo beneficiarán físicamente a nuestro cuerpo, sino que también nos producirá una frescura mental y una mayor motivación, de cara a entrenamientos más intensos o ante nuestra participación en alguna carrera.

Dicho esto, tened muy en cuenta la presencia de esos días de descanso en vuestra rutina deportiva y cuando planifiquéis los planes de entrenamiento dejad bien marcado en dicho calendario días con la palabra DESCANSO y si ronda por vuestra cabeza la idea de que con ellos estáis dejando de entrenar, borrarla de un plumazo porque entrenar también es descansar.

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Entrena tu descanso

¿Sabías de la importancia del descanso dentro del entrenamiento?, ¿eres de los que respetan ese día de descanso o por el contrario consideras que un día “parado” es un día “perdido”? Anímate, deja tus impresiones y si te ha parecido interesante este artículo, compártelo. Muchas gracias.

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2 comentarios a Haciendo un descanso

  • Cristina  dice:

    Hola Paco:
    Muy buen consejo, ya que el descanso en una rutina de entrenamiento es tan importante o más que el entrenamiento diario, por que si el cuerpo no se deja regenerar, tarde o temprano nos pasa factura .
    Un abrazo y hasta pronto .

    • Paco Molina  dice:

      ¡Hola, Cris! La verdad es que la mayoría de las veces cuesta comprender que un descanso es tan necesario o más que propio entrenamiento y así, gracias a él, permitimos a nuestro cuerpo asimilar mejor todo el ejercicio que hacemos y evitar posibles lesiones por exceso de cansancio.

      Un abrazo y gracias, una vez más, por leerme.

      Paco.-

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