II Carrera Popular Base Aérea de Alcantarilla

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Recorrido de la prueba (Fuente: Organización)

Lugar: Alcantarilla (Murcia)

Día: 22 de febrero de 2015

Hora: 10,00 horas

Distancia: 7.000 y 14.000 m (distancias no homologadas, próximas a los 7.400 y 14.800 m, respectivamente)

Organizada por: Base Aérea de Alcantarilla, junto con la Concejalía de Deportes del Ayuntamiento de Alcantarilla, la Pedanía de Sangonera la Seca y la Federación de Atletismo de la Región de Murcia (FAMU).

Recorrido: constaba de dos vueltas idénticas, con salida y meta en la céntrica Plaza Adolfo Suárez de Alcantarilla, junto a la famosa zona conocida como Entrevías. Era un trazado muy sencillo, sin callejeo, que partía desde la Calle Mayor, a la altura de la plaza indicada, en sentido Murcia, hasta llegar al final del núcleo urbano, donde se tomaba la Avda. Príncipe (antigua Ctra. de Andalucía), para circunvalar todo el pueblo, hasta llegar a la redonda que marcaba dirección a la Pedanía de Sangonera la Seca y a la Base Aérea, siguiendo hacia ésta última y entrando en la misma de manera meramente testimonial, donde se recorría menos de un kilómetro, volviendo en sentido contrario hasta alcanzar nuevamente la redonda anterior y poner en esa ocasión rumbo hacia la Calle Mayor, que hacía desembocar el itinerario en el punto de partida inicial.

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Entrega de dorsales (viernes-20)

Organización y atenciones: éste es siempre el punto más a tener en cuenta en cualquier carrera, puesto que de él depende totalmente el éxito o el fracaso de una prueba y en esta ocasión el éxito fue rotundo, contando con la aprobación generalizada de cuantos participamos. Destacable la entrega de dorsales, ágil y flexible en horario, que se llevó a cabo desde 48 horas antes de la prueba, hasta casi momentos antes de la salida; perfecto acondicionamiento del recinto habilitado para todo el desarrollo previo y posterior a la carrera; impecable control del tráfico, señalizando en todo momento el recorrido, los puntos kilométricos y la zona de avituallamiento, utilizando para ello tanto vallas metálicas, como de plástico, cinta señalizadora y pequeños conos de plástico balizadores, junto a una presencia numerosa de militares que actuaban de serviciales voluntarios, velando en todo momento por el buen desarrollo de la prueba (me quedo con las carreras improvisadas de varios de éstos, para impedir que el molesto aire nos estorbara a los corredores, al provocar el desplazamiento de parte de las vallas habilitadas para la señalización). Como no podía ser de otra manera en esta prueba, se contó con un control de tiempo mediante un servicio de cronometraje general con chip desechable sobre el propio dorsal (otra vez sin control en la salida), así como el habitual servicio de masaje postcarrera, una amplia oferta para poder realizar una reposición de líquidos, en la que no faltó fruta, agua, refrescos, bebidas isotónicas y cerveza, sin quedar fuera una completa entrega de trofeos, así como el sorteo de diferentes regalos a todos aquellos que depositaron su dorsal para participar en el mismo. Además se contó con un servicio de megafonía a la altura de la prueba, gracias al magistral trabajo de Adrián Bonache, Comunicador Audiovisual, Director de Comunicación de la FAMU y presentador del programa “Murcia Running” de la televisión autonómica 7 Región de Murcia (7RM), que puso la “voz” a esta prueba. Y todo esto, todo, bajo la atenta supervisión de los miembros de la Base Aérea de Alcantarilla, que cuidaron con celo que todo estuviera controlado, intentando reducir al mínimo cualquier contratiempo que pudiera empañar esta prueba.

No obstante, y puesto que todo es mejorable (a pesar de la gran nota alcanzada por parte de la organización), no estaría de más mimar o cuidar algunos aspectos que aportarían un granito más a la próxima edición, como por ejemplo: disponer de algo de animación durante la prueba y fomentar, como viene siendo cada vez más habitual, las carreras de categorías inferiores, haciendo así partícipes a los más pequeños de la casa. Dos pequeños apuntes, los cuales me consta que ya han sido considerados por parte de la organización para la tercera edición, en ese afán por mejorar y hacer de esta prueba un referente.

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Parte del recinto habilitado para los corredores (8:45 horas)

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Parte del recinto habilitado para los corredores (8:45 horas)

Bolsa del corredor: generosa, de esas que no suelen verse habitualmente, pero que aún se pueden encontrar. Estaba formada por la tradicional camiseta técnica conmemorativa de la prueba, una pequeña bolsa impermeable a modo de petate, un bote de pimentón, un tarrito de mermelada, un gel-champú, una bolsita de detergente, un par de barritas de cereales, una muestra de crema de masaje deportivo, un par de folletos publicitarios, un póster de la PAPEA (Patrulla Acrobática de Paracaidismo del Ejército del Aire) y todo ello dentro de una mochila estampada con el clásico tejido de camuflaje militar. Sin duda, todo un detalle y una atención hacia el corredor.

Podio: Daniel Sánchez Albaladejo, Sénior del Club Surco Aventura, fue el ganador masculino con un tiempo oficial de 50′:19”; llegaron en segundo y tercer lugar respectivamente: David Sánchez Romero (con un tiempo oficial de 52′:38” – Veterano A del Club Fondistas de Alcantarilla) y Ángel Nicolás Robles (con un tiempo oficial de 52′:57” – Veterano A del Club Fondistas de Alcantarilla). En mujeres, la vencedora fue Mercedes Merino García, Veterana C del Club Mandarache, con un tiempo oficial de 1h 01’11”, llegando en segundo y tercer lugar respectivamente: Pilar Duarte García (con un tiempo oficial de 1h 02′:21” – Júnior/Promesa del Club UCAM Athleo Cieza) y Toñi Peñalver Ballesteros (con un tiempo oficial de 1h 06′:39” – Veterana A del Club Triatlon Guerrita).

Muy personal: de nuevo tocaba madrugar para salir a correr, como cada domingo, pero en esta ocasión no era para hacerlo en un entreno habitual, sino en una nueva carrera. De nuevo tocaba ponerse un dorsal y volver a sentir esos nervios que se cuelan en el estómago, sin importar cuántas sean las pruebas que hayas corrido ya. Otra vez tocaba pasar por ese ritual que precede a una prueba y cómo no, lo que más engancha, tener la oportunidad de poder saludar a un buen puñado de amigos y conocidos.

El día amaneció soleado, con alguna nube aislada y con lo que más nos molesta a los corredores: la presencia de viento. Otra vez había que volver a verse las caras con él y puesto que no iba a haber otra alternativa, lo mejor sería mirarlo de frente, agachar la cabeza y apretar bien todo el cuerpo para que su efecto fuera lo menor posible… pero para eso aún quedaba casi una hora y media, que era el tiempo con el que me planté en Alcantarilla, para poder respirar el ambiente y dejarme empapar un poquito de ese ir y venir de corredores, con anterioridad al inicio de la prueba.

Nada más llegar a los alrededores de la zona de salida y meta, donde se encontraba toda la zona postcarrera, no me sorprendió ver un despliegue tan amplio de militares, puesto que eran parte fundamental en la organización de la prueba, pero sí me resultó curioso (cuanto menos) que hubieran bastantes de ellos rifle en mano, vigilando por la seguridad de una prueba que, a mi entender, tampoco debía presentar un riesgo tan alto que precisase de semejante despliegue.

Curiosidades aparte, el ambiente de la prueba fue tomando “cuerpo” poco a poco y conforme iban pasando los minutos se pudo sentir cómo la mañana se iba a convertir en una gran fiesta de este deporte; deporte que volvía a vestirse de gala para acoger la Segunda Prueba de la Running Challenge, algo que ayudó para que se dieran cita en esta carrera gran parte de los mejores corredores de nuestra Región.

Grandes corredores y cómo no, grandes personas, las que tuve la oportunidad de ver, saludar, conversar y desear suerte en una prueba a la que cada vez restaba menos tiempo para que diese comienzo. Así, pude ver a gran parte de la familia a la que pertenezco desde hace un par de meses y que no son otros que mis queridos compañeros de los SR (Simplemente Runners). Empezando por mi buen amigo Alejandro Sánchez y terminando por Fernando J. Murcia (que creo que fue el último SR al que saludé), pasando por Amalio Gómez, Daniel Martínez, Kannon Ramírez, Ginés Soto, Gabriel Lozano, Pedro José Escudero, Nuria Alonso, Clari CP, Antonio Giménez e Hilario García, entre otros (y sé que me dejo un buen puñado).

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Con la familia SR (Foto: Inés Borrero)

Junto a ellos, fue todo un lujazo poder saludar y charlar al fin con Juanma Molina, Presidente de la Federación de Atletismo de la Región de Murcia, y que está desempeñando una continua labor encaminada a hacer cada vez más grande el atletismo murciano (¡¡bravo, Presi!!). Otra satisfacción fue tener la oportunidad de desvirtualizar a Luis Hilario y a Pepe Gambín, dos amigos de la redes sociales y cómo no, volver a abrazar y charlar con amigos como Juan Antonio Laborda, Pepe Perea, Jesús Pacheco, Emilio Egea, José Enrique Murcia, Francisco Javier Marín, sin olvidarme de mis queridas amigas de Guerreras Running, a las que hacía tiempo que no veía y por las que siento un cariño especial.

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Con Luís Hilario, Pepe Perea, Ginés Soto y Alejandro Sánchez (Foto: Ginés Soto)

Poco a poco se fue acercando la hora de la salida y tocaba prepararme para la carrera, por lo que volví a mi coche para cumplir con ese ritual que precede al calentamiento y allí pude coincidir con una pareja de corredores a los que no conocía, María Segado y Antonio García (del Club Cartagena Trail), venidos desde Cartagena para disputar el 7K y con los que establecí una amable conversación. Fruto de ello les pedí si podían rotular en mi antebrazo uno de los escritos que siempre luzco, a lo que accedieron gustosamente, confirmándome una vez más el buen rollo que se respira en este deporte.

Y a partir de ese momento todo se desarrolló vertiginosamente: fotos de grupo, algún saludo más, por fin vi a mi buen amigo Pedro Murcia al que debía entregarle su dorsal y que temía por no poder encontrarlo antes de la salidacalentamiento, la vejiga que pidió ser vaciada cerca del momento de la salida, los corredores que comenzaron a posicionarse, el GPS que no pillaba la señal del satélite, las pulsaciones que se aceleran, Alejandro Sánchez a mi lado para intentar mantener el mismo ritmo de carrera, el aire que no dejaba de advertir que nos esperaba más adelante, pistoletazo de salida y más de 1.600 corredores moviendo sus piernas para completar sus respectivas distancias.

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Momento de la salida (Foto: Diario La Opinión)

Salida fuerte, con un poco de aglomeración y la sensación de haber empezado con un ritmo un pelín más rápido del inicialmente previsto, que debía rondar sobre los 3’45” – 3’50” min/Km. Vistazo al cronómetro y un estúpido contratiempo: me había equivocado y no lo había puesto en marcha, por lo que ya fui toda la carrera marcando un tiempo erróneo. El primer kilómetro dio paso a la zona de circunvalación del recorrido, donde el viento se iba a dejar sentir con fuerza y donde la pendiente, casi de manera continua, iba a hacer aún más dura la carrera.

Antes del kilómetro dos, una mirada al lado izquierdo, para ver el conocido Museo de la Huerta y la famosa Rueda de Alcantarilla, ahora parada y que tantas y tantas veces he visto moverse, derramando agua en su continuo y monótono movimiento en torno a su eje, elevando agua para abastecer campos que en otro tiempo se servían de ella para hacer crecer la vida… y mi corazón por encima de las 155 ppmhan pasado muchos años.

Alejandro y yo seguíamos pasando corredores, manteniendo un ritmo muy bueno, pero en mi interior me preguntaba hasta cuándo podría mantener el mismo. Llegó el punto kilométrico cuatro y el avituallamiento sirvió para mojar los labios y tomar un trago de agua, antes de pasar por el tramo de la Base Aérea

[ese paso efímero por suelo militar, con mi vista que se estrellaba en los aviones que habían al frente, la música ambiente sonando en el recinto y la atenta mirada de los soldados quedó grabada en mi memoria, no sé por qué extraño motivo, pero fue como haber pisado un terreno permitido sólo a unos pocos y eso me hizo emocionar]

… que marcaba el punto de retorno y permitía que nos cruzásemos los corredores que íbamos en un sentido y otro. Los ánimos entre quienes nos vimos fueron pequeños empujones que tal vez no me hicieron ir más rápido, pero sí me ayudaron a hacerlo con más convencimiento.

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Dentro de la Base Aérea, con Alejandro Sánchez (Foto: Organización)

Paso por el ecuador de la carrera y de nuevo vuelta a empezar, sintiendo que físicamente no terminaba de encontrarme a gusto, como si no hubiese encontrado mi sitio en la carrera y me hubiese dejado contagiar por la euforia del ambiente. Las molestias de mis lumbares, arrastradas a lo largo de la semana, estaban en un plano que no registraba mi mente y por delante sólo restaban más de siete kilómetros en los que no iba a mirar mi cronómetro, tan sólo iba a correr tanto cuanto pudiera, sin dejar de prestar atención obligada a mi MP3, que el muy caprichoso había querido sumarse a la “fiesta” y se encargaba de repetir una y otra vez la misma canción, si no la cambiaba manualmente.

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Cerca del kilómetro 8, con Alejandro Sánchez (Foto: Inés Borrero)

Sobre el kilómetro nueve me quedé solo, Alejandro fue ganando una paulatina ventaja que al final se tradujo en más de 20” y frente a mí se abrían casi seis kilómetros de pendiente positiva y viento, con las fuerzas justas y lo que era peor, con la concentración totalmente perdida. Aún así tiré de mi cabeza y de mis piernas y luché por mantener lo que había hecho hasta ese momento. Sufrí y zancada a zancada fui recortando metros rumbo a la línea de meta… los últimos efectos del aire se dejaron sentir antes de entrar en la Calle Mayor y al pasar por el cartel del 14K supe que sólo restaban 800 m para llegar y que tras ellos podría respirar y tomar aire con calma.

La recta de la avenida se hizo algo más larga de lo esperado, pero fue llegando a su fin, al mismo tiempo que iba aumentando mi velocidad… la presencia de público animó aún más para poder sacar las últimas fuerzas de la reserva y entrar en meta cuando el cronómetro marcaba un tiempo oficial 57′:17”, ocupando el puesto 31º de la general y el 5º de mi categoría (veterano B), de un total de 972 corredores que terminamos la carrera, con un ritmo medio de carrera de 3:52 min/Km; un tiempo del que, por primera vez, no tuve constancia hasta que vi publicadas las listas. Sin embrago, de lo que sí tuve constancia fueron de las atentas palabras que pronunció Adrián Bonache por megafonía, aprovechando mi llegada a meta, al hablar a todos los presentes de la existencia de mi blog, algo que no sólo hizo erizar la piel, sino que fue el mejor regalo para la carrera que acabada de terminar y a lo que no correspondí como debiera, puesto que no me acerqué a saludarlo y darle las gracias en persona, tal y como se merecía: ¡¡Mil perdones y GRACIAS, Adrián!!

Nada más terminar, recogí la bolsa del corredor y me marché a mi coche para quitarme la ropa empapada en sudor, evitando así poder coger algún inoportuno catarro y fue cuando nuevamente volví a ver al par de amigos de Cartagena que también hacían lo propio en su coche, tras haber terminado su carrera. De nuevo conversamos, en esta ocasión más tranquilamente y para inmortalizar el momento nos hicimos una foto que sirve de acompañamiento a estas líneas. Va por vosotros, María y Antonio, gracias por vuestra amabilidad y espero que coincidamos en más carreras.

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Con Antonio García y María Segado (concluida la carrera)

De regreso al recinto, pude reponer líquidos, y tuve el placer de poder seguir charlando con más amigos y grandes corredores, como Fernando José Molina, José Millán, Pablo Sánchez Abellán, José Luís Piqueras y Cristina Córcoles (una nueva runner, que corría su segunda prueba ya), junto con los miembros de la familia SR que nos fuimos juntando tras la carrera. Y para terminar, nada como poner el colofón con una conversación distendida y una cerveza bien fría en la mano, con alguna que otra foto más.

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Con mis queridas Guerreras Running (postcarrera)

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De lujo, con Juan Antonio Laborda y Pepe Perea (entre cervezas)

La próxima cita será el Medido Maratón de Murcia, el próximo 15 de marzo, para el que faltan tres semanas aún… tres semanas para intentar afinar las piernas, mantener el fondo e intentar llegar en buenas condiciones para correr en “casa”. Hasta entonces.

Y tú, ¿participaste también en esta gran carrera o en alguna de las múltiples celebradas este fin de semana?, ¿quieres dejar tus impresiones de ella? Anímate, de esa manera todos conocemos más pruebas. Muchas gracias.

(Para consultar la clasificación completa: II Carrera Popular Base Aérea de Alcantarilla (14K) y II Carrera Popular Base Aérea de Alcantarilla (7K))

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