II Carrera Popular Fiestas de Santiago y Zaraiche (Murcia)

Santiago y Zaraiche_1

Cartel de la prueba (Fuente: Comisión de Fiestas)

Lugar: Santiago y Zaraiche (Murcia)

Día: 22 de junio de 2017

Hora: 20,30 horas

Distancia: 6.000 m. (circuito no homologado)

Organizada por: Comisión de Fiestas y la Junta Municipal de Santiago y Zaraiche

Recorrido: constaba de cuatro vueltas idénticas donde se combinaba núcleo urbano con carriles de huerta. La salida y meta se hallaba situada en la Avenida Alcaldes de Murcia, por la que se iniciaba la prueba hasta llegar a la intersección con la Avenida Palmeral de Zaraiche y la Calle D Cr6, donde tras un suave giro a derecha se tomaba el Camino Carril Palmeral, continuando hasta el Carril de la Iglesia y tras este el Carril del Palmeral, que desembocaba en la Avenida Ciudad de Aranjuez, por la que se continuaba en sentido Avenida Juan de Borbón hasta la intersección con la inicial Avenida Alcaldes de Murcia, en la que se entraba con un giro a derecha, a unos doscientos metros aproximadamente del arco de salida y meta.

Un recorrido que resultó del todo acertado, divertido, rápido y muy atractivo para el corredor, representando el punto fuerte de la prueba. En él se combinaba de manera armónica la parte urbana de la ciudad y la parte de huerta que aún se puede disfrutar en algunos rincones, mostrando el claro contraste entre ambos paisajes y como el paso de los años ha hecho que grandes edificios, amplias acera y carriles bici asfixien esos palmos de tierra, de vida, que siempre han sido la seña de identidad de la hermosa y fértil Murcia.

Organización y atenciones: la prueba contaba en su parte organizativa con la presencia del bueno de Ginés Soto, aportando como siempre su buen hacer y experiencia conseguida a lo largo de años como corredor y como organizador de este tipo de pruebas.

La máxima para cualquier corredor en una prueba es que esta cuente con un recorrido que represente el punto fuerte de la misma y ese fue, sin duda, el mayor éxito de esta carrera, al ofrecer un recorrido que pese a poder considerarse monótono inicialmente, por aquello de dar cuatro vueltas en una distancia total de 6K, fue su principal atractivo, unido lógicamente a ese serpenteo por zonas de huerta, donde los vecinos sentados a las puerta de sus casas animaron e hicieron aún más entretenida la prueba.

Esta prueba además ofreció algo cada vez más demandado en esta época del año y que no es otra cosa que la celebración de carreras cortas y entre semana, haciéndose atractivas a los corredores que en su gran mayoría emigran, emigramos, los fines de semana a las zonas de nuestro litoral, siendo casi nula la organización de pruebas el fin de semana. Por todo ello, contabilizar 150 participantes entrados en meta fue todo un éxito y a eso debe sumarse además que la prueba tuvo un plantel de corredores de altísimo nivel que no quisieron perdérsela, entre los que estuvieron atletas de lo mejor de nuestra Región.

Más allá de ese hecho, fue una prueba modesta, con una ágil entrega de dorsales, que se realizó en el Centro Municipal de Santiago y Zaraiche, ubicado junto a la Calle Párroco José María Belando, donde se encontraba la zona cero de las fiestas y donde también tuvo lugar la salida de las carreras de las categorías inferiores, fomentando este deporte entre los más pequeños. Se contó con un servicio de cronometraje mediante chip desechable sobre el propio dorsal, servicio de aseos portátiles ubicados en la zona de salida de las carreras de los menores, una perfecta limitación del recorrido al tráfico gracias a una acertada cobertura policial y de voluntariado. Sin olvidar la cobertura médica y la tradicional y esperada ceremonia de entrega de premios, así como el necesario de avituallamiento en carrera.

Al margen de estos buenos y aplaudibles servicios, la prueba adoleció en cierta medida de la poca experiencia de las ediciones celebradas hasta ahora, cayendo en errores triviales y pasando por alto algunos aspectos que son tenidos en cuenta cuando queremos que una prueba sea aún mejor considerada. Detalles como por ejemplo:

– Disponer de dos salidas distintas facilitó el lucimiento de las carreras de los más pequeños, pero provocó que los aseos portátiles estuviesen disponibles solo en una de ellas, dejando así a los participantes de la prueba absoluta sin dicho servicio.

– La colocación de avituallamiento en carrera en una prueba donde se repiten tantas veces el mismo recorrido puede provocar lo que sucedió, que los participantes comenzaran a solicitar la ingesta de líquido antes de lo necesario, repitiendo ese gesto en cada uno de los tres pasos previos al cuarto y definitivo, de manera que una vez terminada la carrera se produjo la falta de agua. En este punto la Organización actuó con rapidez y diligencia, pero la reposición de botellines resultó escasa, sobre todo teniendo en cuenta que ese punto servía también como avituallamiento post carrera, careciendo de cualquier otra bebida en zona de meta.

– Se desaprovechó la oportunidad de ofrecer a los corredores los tiempos de paso intermedios en cada una de las vueltas completadas, al hacerlo por el mismo arco de salida y meta, habiendo facilitado de esa manera una información a posteriori a los atletas que tan útil resulta siempre para analizar su carrera realizada.

– Se echó en falta también el socorrido servicio de guardarropa y salvo que fuese por falta de información, tampoco se contó con un servicio de duchas, que tan bien habría venido para el aseo personal de los corredores que hubiesen querido liberarse del sudor provocado no solo por la carrera en sí, sino por las altas temperaturas sufridas.

Pese a todo y a pesar de esos detalles mejorables, la prueba recibió la aprobación generalizada de quienes participamos y con toda seguridad que estas carencia serán tenidas en cuenta de cara a una nueva edición de esta bonita y atractiva carrera, y es que como suele decirse, la experiencia en un grado y Santiago y Zaraiche seguirá acumulando experiencia, seguro.

Bolsa del corredor: testimonial, puesto que la misma como tal no existió, salvo la entrega de la tradicional camiseta técnica conmemorativa de la prueba que se recibía en el momento de la retirada del dorsal. Sin duda, más que una mayor o menor generosidad de la misma, lo que sí que no debe hacerse es dejar de cumplir con la información dispuesta en el Reglamento de la prueba, siendo conviente recordar que no se corre únicamente por la bolsa que se reciba.

Podio: Antonio Martínez Ardil, de la categoría Sénior y perteneciente al Club Cancha Running, fue el ganador masculino con un tiempo oficial de 20’10”, llegando en segundo y tercer lugar respectivamente: Bruno Alfonso Colomer (con un tiempo oficial de 20’42” – Sénior del Club Orbitalia Nogalte) y Mateo Pesquer Campos (con un tiempo oficial de 22’47” – Veterano B del Club Atletismo Mandarache).

Entre las féminas, Cristina González García, de la categoría Sénior y perteneciente al Club Mobel Automenor, fue la ganadora de la prueba con un tiempo oficial de 26’15”, llegando en segundo y tercer lugar respectivamente: Belén Gil Muñoz (con un tiempo oficial de 26’52” – Sénior, del Club Bitec Tri Impulso) y Alba Jorquera Jordán (con un tiempo oficial de 27’52” – Sénior también del Club Bitec Tri Impulso).

Muy personal: aún quedaba en mi memoria mi última participación, que no fue otra que la de la Carrera Nocturna del Fuego de Alquerías, celebrada doce días antes. Desde entonces he seguido arrastrando una congestión que se ha empeñado en durar más de lo deseado y he notado como el punto de forma que comenzaba a mejorar se ha visto mermado.

Pese a ello y con el siempre ilusionante hecho de volver a coincidir con mi inseparable Alejandro Sánchez, encaraba Santiago y Zaraiche como una cita motivadora, a lo que se añadía además el hecho de correr por una zona donde hasta entonces nunca lo había hecho, junto a que la prueba fuera en un horario y día muy distinto al habitual de los fines de semana.

El día había sido inequívocamente veraniego, de esos que en Murcia conocemos bien y la tarde noche se presagiaba como una prolongación del calor padecido. Sin embargo, el breve retraso de diez minutos que sufriría la salida de la prueba, favoreció a que el sol continuase un poco más en su declive y el hecho de correr entre huerta mejoró las condiciones ambientales, térmicamente hablando. Un pequeño respiro, que pese a todo no nos libró del calor.

Como siempre, como en cualquier carrera, el aliciente y la alegría que siempre va aparejada al hecho de ponerse la camiseta y un dorsal, y que te permite vivir y disfrutar del ambiente que se respira en torno a este deporte. Alegría de ver a Jesús San Pedro, compañero y amigo de Fondistas de Alcantarilla, a los miembros de la familia del Triatlón Guerrita de Alcantarilla, a Joaquín López del Club Puente Viejo de Alquerías, a Emilio Egea del C.D. Ergobike-Manubike, y a Rafa Candela, Pedro López, Salva López e Inma Marín de Simplemente Runner, entre otros.

Desde el momento del calentamiento pude apreciar cuanta calidad se había acercado esa tarde hasta Santiago y Zaraiche y entre los corredores con los que me cruzaba hice una quiniela mental de quiénes estarían entre la primeras posiciones de la general, tal y como así fue. Entre ellos estaban: Antonio Martínez, Bruno Alfonso y Mateo Pesquer… casi nada al aparato.

El calentamiento pasó, como suele suceder, en un abrir y cerrar de ojos y tras Alejandro me situé bajo el arco de salida, esperando que los miembros desplazados hasta allí de Policía Local diesen el visto bueno para el comienzo de prueba. Un inicio que en la voz de Ginés Soto y a la de “Tres, dos y uno…” nos abrió esa puerta imaginaria para que todos comenzáramos a correr.

Santiago y Zaraiche_2

Instante previo a la salida (Fuente: Comisión de Fiestas)

Lejos de pretensiones o ritmos, esperaba que esta carrera me sirviese de test, un nuevo test, de cara a evaluar las secuelas de ese dichoso gripazo. Pese a ello salí intentando imprimir un ritmo lo más alto posible, contagiado también por el normal inicio de la carrera. Los primeros metros por la Avenida Alcaldes de Murcia nos condujeron casi sin darnos cuenta a los primeros carriles de huerta, donde el continuo curveo entre casas en bajo y el olor a tierra animaba a imprimir una mayor cadencia de zancada. El regreso a la ciudad fue rápido y el cambio del carril de huerta por el carril bici fue el preámbulo que anunció el inminente primer paso bajo el arco de meta.

Ese paso se produjo mientras escuchaba por megafonía las amables y atentas palabras de Ginés Soto, que micrófono en mano también ofició de speaker de la prueba, cuando mi cronómetro marcaba un tiempo de 5’44’’. Por delante restaban aún tres vueltas más y poco a poco el ímpetu y fuerza del inicio se habían ido apaciguando, ocupando cada corredor, a partir de esa segunda vuelta, unas posiciones que apenas variarían hasta el final.

Las dos siguientes vueltas recogieron un tiempo algo menor que el de la primera, concretamente hasta nueve y ocho segundos más lentas, al marcar unos parciales de 5’53’’ y 5’52’’. El ritmo se había hecho algo más lento y por delante tan solo quedaba el último esfuerzo, con el que intentar que la carrera no fuese de menos a más.

La presencia del sol resultaba ya casi testimonial… de nuevo el asfalto, entre aceras y coches aparcados a ambos lados, otra vez la corta bajada al primer carril de huerta, también por asfalto, por un asfalto que no mucho tiempo atrás debió ser tierra, solamente tierra. Curva a derecha, curva a izquierda, palabras de ánimo, el roce con las ramas de una palmera al borde del camino, de nuevo otra curva a la derecha y al final del palmo de huerta de nuevo la ciudad, con sus luces y sus coches. Apenas unos cientos de metros para terminar, los dientes apretados y tras la última curva a la derecha el arco de meta y el luminoso de dígitos rojos cumpliendo su objetivo:

marcar cada segundo, cada minuto.

La cuarta y última vuelta estaba completada, el último paso bajo el arco de meta se produjo cuando el cronómetro marcaba un tiempo oficial de 23’15’’, ocupando el puesto 25º de la general y el de mi categoría (Veterano B, en esta ocasión), de un total de 150 corredores que terminamos la carrera, con un ritmo medio de 3’42’’ min/Km atendiendo a una distancia superior a la marcada, que sobrepasó la indicada en unos 250 m aproximadamente. Un resultado que dado mi estado físico actual me dejó un buen sabor de boca, sobre todo al comprobar que el último parcial fue el más rápido de los cuatro, marcando un tiempo de 5’43’’.

Concluida la carrera, conversación distendida y trote suave para soltar piernas en compañía de Alejandro, que acababa de marcarse un carrerón en toda regla, reflejo sin duda de su capacidad física, su trabajo continuo y las ganas de superación que cada día lo están haciendo un enorme corredor. Felicidades, amigo mío: tu triunfo es mi alegría.

La próxima carrera tuvo lugar ayer mismo, en la cercana pedanía de Aljucer, que acogió dentro del circuito de carreras Corre por Murcia una de sus pruebas, organizando así su primera carrera popular. Todo un éxito con 300 participantes, ni más ni menos que tuvo muchas e interesantes aspectos que comentar… pero de ella hablaré la próxima semana, en mi crónica habitual de cada jueves. Os emplazo a ella.

Y tú, ¿participaste también en esta carrera?, si es así ¿qué te pareció? Tal vez participaste en otra prueba diferente a ésta, si quieres puedes compartir tu experiencia, anímate, con tu comentario nos enriquecemos. Muchas gracias.

(Aquí puedes consultar la clasificación completa de la prueba de 6K celebrada: II Carrera Popular Fiestas de Santiago y Zaraiche)

¡Comparte!

Deja una respuesta