III Carrera Popular Fiestas de Santiago y Zaraiche (Murcia)

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Cartel de la carrera (Fuente: web de la prueba)

Lugar: Santiago y Zaraiche (Murcia)

Día: 26 de junio de 2018

Hora: 20,45 horas

Distancia: 6.000 m. (circuito no homologado)

Organizada por: Comisión de Fiestas y la Junta Municipal de Santiago y Zaraiche

Recorrido: de idéntica manera a la edición del año anterior, este constaba de cuatro vueltas idénticas donde se combinaba núcleo urbano con carriles de huerta. La salida y meta se hallaba situada en la Avenida Alcaldes de Murcia, por la que se iniciaba la prueba hasta llegar a la intersección con la Avenida Palmeral de Zaraiche y la Calle D Cr6, donde tras un suave giro a derecha se tomaba el Camino Carril Palmeral, continuando hasta el Carril de la Iglesia y tras este el Carril del Palmeral, que desembocaba en la Avenida Ciudad de Aranjuez, por la que se continuaba en sentido Avenida Juan de Borbón hasta la intersección con la inicial Avenida Alcaldes de Murcia, en la que se entraba con un giro a derecha, a unos doscientos metros aproximadamente del arco de salida y meta.

Como ya destaqué entonces, se trata de un recorrido completamente acertado, divertido, rápido y muy atractivo para el corredor, representando el mayor valor de la prueba. En él se combinaba de manera armónica la parte urbana de la ciudad y la parte de huerta que aún se puede disfrutar en algunos rincones, mostrando el claro contraste entre el paisaje de la hermosa y fértil tierra, y el lado urbano de la ciudad al que nos hemos acostumbrado sin apenas dado cuenta, abocados a esa evolución que de manera letal cambia, día a día, la inerte presencia de edificios a costa de la pérdida de la zona rural, sobre todo en una tierra como Murcia, históricamente agrícola.

Organización y atenciones: la prueba volvía a contar, en su parte organizativa, con la presencia del bueno de Ginés Soto, aportando una vez más su buen hacer y experiencia conseguida a lo largo de su dilatada trayectoria en este mundo de corredores populares.

Conocedor de la estupenda acogida que tuvo el año anterior el recorrido, volvió a repetirlo, consciente que de nuevo contaría con el agrado y el aplauso de todos los que participaríamos en la carrera, tal y como así sucedió. Quienes repetíamos participación nos sentimos otra vez encantados con el trazado de la prueba y quienes debutaron en ella elogiaron y destacaron esos poco más de 1.500 m que se corrían hasta en cuatro ocasiones, para completar la totalidad de los metros previstos.

La prueba cambió el lugar de entrega de los dorsales del año anterior, concentrando todo lo relacionado con la carrera en torno a su lugar de salida y llegada. Un acierto organizativo, que permitió un mejor desarrollo del evento, al evitar la dispersión de los corredores entre la zona de la carrera y el lugar anteriormente citado, donde también se celebró entonces la ceremonia de entrega de trofeos.

Más allá de ese hecho, se pudo comprobar el modesto carácter de esta prueba, iniciada con una ágil entrega de dorsales y que contó con un servicio de cronometraje mediante chip desechable sobre el propio dorsal, una perfecta limitación del recorrido al tráfico gracias a una acertada cobertura policial y de voluntariado. Sin olvidar la cobertura médica y la tradicional y esperada ceremonia de entrega de premios, así como el necesario de avituallamiento post carrera, al que en esta ocasión no le faltó botellines de agua, botes de cerveza y patatas fritas, para picar.

Dentro de esa modestia, volví a echar en falta la ausencia de guardarropas y algún aseo portátil, sin reparar que un servicio como vestuario y duchas quedaría sobredimensionado para una carrera como esta. En definitiva, algunas carencias, tan perdonables como entendibles y de esas que se deben perdonar cuando el entusiasmo, el cariño y las ganas que se le pone a la prueba están por encima de todo, supliendo con creces cualquiera de esos peros.

Bolsa del corredor: se entregaba en el momento de la retirada del dorsal y estaba compuesta por la tradicional camiseta técnica conmemorativa de la prueba, junto con un botellín de agua, una bolsa pequeña de una conocida marca de patatas fritas de la zona y un folleto publicitario.

Podio: Antonio Martínez Ardil, de la categoría Sénior y perteneciente al Club Cancha Running, fue el ganador masculino, renovando de esta manera el triunfo conseguido el año anterior, en este caso con un tiempo oficial de 20’32”, llegando en segundo y tercer lugar respectivamente: José Domingo Ruíz Morales (con un tiempo oficial de 20’47” – Sénior, Independiente) y Alejandro Rondán Morote (con un tiempo oficial de 20’49” – Sénior de la Brigada Paracaidista, BRIPAC).

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Los tres primeros clasificados en el primer paso por meta (Foto: Dorsal21)

Entre las féminas, Cristina Moreno Robles, de la categoría Sénior y perteneciente al Club Bitec Tri Impulso, fue la ganadora de la prueba con un tiempo oficial de 24’19”, llegando en segundo y tercer lugar respectivamente: Belén Gil Muñoz (con un tiempo oficial de 26’56” – Sénior, del Club Bitec Tri Impulso) y Pilar López Pizana (con un tiempo oficial de 27’28” – Veterana A, Independiente).

Muy personal: una semana después de mi última participación, en concreto en la II Carrera Nocturna Aljucereña (Murcia), de nuevo volvía a ponerme de corto, también en el mismo horario y para completar una distancia similar a la anterior. Pero no eran esas las únicas similitudes entre ambas pruebas, puesto que las dos tenían al mismo responsable organizativo, Ginés Soto, y tanto en una como en otra volvía a coincidir con amigos como Alex Sánchez, Pepe Gambín y Sito Barroso.

Tras el esfuerzo realizado en la carrera del martes anterior y consciente de dónde está lo realmente importante a día de hoy, si de correr hablo, me planteé esta prueba como un entrenamiento de calidad, con un nivel superior al de un entrenamiento ordinario, pero sin llegar a ponerme a un nivel de exigencia excesivo. Manteniendo una continuidad, que dura ya unos dos meses corriendo, he comprendido que cualquier sobreesfuerzo gratuito puede regalarme un parón en mi actividad diaria, exponiéndome a perder un premio que realmente está en simplemente eso, en correr.

Reflexiones a un lado, volver a participar en esta prueba, que tan buen recuerdo me había dejado el año anterior, era toda una motivación y con la misma llegué al borde las ocho de la tarde, con más de 45’ aún de espera hasta que diera comienzo la misma. El ambiente era tranquilo, con Ginés Soto y su querida e inseparable Maribel Fuentes al frente de la entrega de dorsales y un puñado de corredores que, en una pequeña fila, esperábamos nuestro turno para ser atendidos.

Conversaciones relacionadas con carreras, el olor a spray sobre las piernas de alguno de los presentes, fotos de grupo, botellines de agua y esa habitual relajación aparente entre los participantes que más tarde darían rienda suelta a sus nervios y sus ganas, poniendo en marcha sus piernas.

Nada más recoger mi dorsal y prácticamente sin demora alguna, me cambié para comenzar el necesario calentamiento, que esta vez hice en la inmejorable compañía de mi querido Alex Sánchez y Pepe Gambín. Algo más de dos vueltas completas dimos al recorrido, para calentar nuestra musculatura, echándose encima la hora del comienzo de la prueba, justo cuando llegó, casi sobre la campana, el bueno de Sito Barroso, que lo hizo con el tiempo justo para colocarse el dorsal y disfrutar de unos breves, pero lujosos minutos, de calentamiento junto a todo un grande como Pedro Serna, conocido por todos como El Galgo de Alguazas.

Sin poco o nada más, nos colocamos tras el arco de salida, listos para correr, disfrutar y sufrir a partes iguales las cuatro vueltas de una prueba que había decidido correr en compañía de mi amigo Sito. Ese era el objetivo y más allá de él, intentar mantener o mejorar el ritmo en cada uno de los tres pasos por meta previos al último y definitivo. Así, tras el habitual “Tres, dos, uno, ¡ya!” de Ginés Soto, se materializó el comienzo de la carrera.

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Instantes previos a la salida (Foto: Dorsal21)

Los primeros metros, incluso la primera vuelta, fue algo más rápida de lo previsto, marcando un tiempo de 3’50’’ en esos 1.000 m iniciales. El fresco de la postrera tarde y rapidez del trazado contribuyeron a ello, haciendo que el primer paso por meta tuviera lugar algo antes de lo que había pensado en un principio. Transcurrida la explosión de los primeros minutos y con el ritmo algo más estabilizado, mantuvimos la misma cadencia de zancada durante la segunda peregrinación por el recorrido. El segundo paso por meta nos confirmó lo que notábamos: nuestro ritmo se había moderado un poco, respecto al primer parcial.

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Segundo paso bajo el arco de meta (Foto: Dorsal21)

La transición de la parte rural a la parte urbana volvió a sucederse de manera casi inapreciable y en apenas un abrir y cerrar de ojos nos encontrábamos pasando por tercera y última vez bajo un arco que ya nos esperaría para fijar el tiempo total empleado en completar la distancia marcada. En esos últimos 1.500 m afianzamos nuestra posición dentro de la carrera e intentamos que el ritmo no bajase apenas. La evolución estaba llevando un signo negativo, pero eso era algo que en esta ocasión quedaba en un segundo plano, ya que lo importante era el hecho de estar disfrutando junto a un amigo de una carrera al completo, de la misma manera como solemos hacerlo muchos sábados en la mañana, a lo largo del año, compartiendo kilómetros y pensamientos:

Gracias, Sito.

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Entrada en meta (Foto: Dorsal21)

Llegamos a la recta final, aumentamos nuestro ritmo y Sito me cogió la mano en señal de agradecimiento, por la carrera que estábamos a punto de concluir, justo antes de nuestro paso bajo el arco de meta. Ese paso se produjo cuando el cronómetro marcaba un tiempo oficial de 25’09’’, ocupando el puesto 37º de la general y el de mi categoría (Veterano B, en esta ocasión), de un total de 174 corredores que terminamos la carrera, con un ritmo medio de 3’55’’ min/Km atendiendo a una distancia superior a la marcada, que sobrepasó la indicada en unos 200 m aproximadamente. Un resultado que no va más allá de los números que indica y cuyo premio fue la satisfacción de completarla en compañía, poniéndose el broche de oro a la tarde-noche con la foto que acompaña el cierre de esta crónica… la crónica de una modesta pero entrañable carrera.

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Con Ginés Soto y Sito Barroso (Foto: Juan Caballero – Diario La Opinión)

La próxima carrera está aún por decidir, aunque imagino que me inclinaré por alguna otra prueba organizada entre semana, por aquello de volver a encararla como un entreno de calidad y para disfrutar, al mismo tiempo, del magnífico ambiente que se respira en este tipo de carreras. Será en alguna prueba perteneciente al Circuito Corre por Murcia y cómo no, con Ginés Soto como responsable. Hasta entonces.

Y tú, ¿participaste también en esta carrera?, si es así ¿qué te pareció? Tal vez participaste en otra prueba diferente a ésta, si quieres puedes compartir tu experiencia, anímate, con tu comentario nos enriquecemos. Muchas gracias.

(Aquí puedes consultar la clasificación completa de la prueba de 6K celebrada: III Carrera Popular Fiestas de Santiago y Zaraiche)

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