IV Carrera Popular “Base Aérea de Alcantarilla” (Murcia)

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Cartel de la prueba (Foto: web de la prueba)

Lugar: Alcantarilla (Murcia)

Día: 19 de febrero de 2017

Hora: 10,00 horas

Distancia: 14.100 m (distancia no homologada), junto a esta también se celebró otra prueba paralela de 5.000 m. Prueba puntuable dentro de la Running Challenge de la Región de Murcia

Organizada por: Base Aérea de Alcantarilla en colaboración con la Concejalía de Deportes del Ayuntamiento de Alcantarilla, la Pedanía de Sangonera la Seca y la Federación de Atletismo de la Región de Murcia

Recorrido: una única vuelta, con salida y meta en la céntrica Plaza Adolfo Suárez de Alcantarilla, junto a la famosa zona conocida como Entrevías. Era un trazado muy sencillo, sin callejeo, que partía desde la Calle Mayor, a la altura de la plaza indicada, en sentido Murcia, hasta llegar al final del núcleo urbano, donde se tomaba la Avda. Príncipe (antigua Ctra. de Andalucía), para circunvalar todo el pueblo, hasta llegar a la redonda que marcaba dirección a la pedanía de Sangonera la Seca, en la que se hacía una breve incursión sobre los kilómetros 4 y 5, volviendo a la misma redonda anterior para poner rumbo a la Base Aérea, por la que se transitaba ampliamente en ella, abandonando esta allá por el kilómetro 10 camino del área comercial de esta pedanía hasta enlazar nuevamente por la carretera que con anterioridad se había transitado camino a la Base Aérea, pero en sentido contrario en esta ocasión, accediendo a Alcantarilla por la parte alta de su Calle Mayor, que conducía de manera directa al punto de partida, donde se encontraba entonces el arco de meta.

Un buen recorrido, no exento de ciertas subidas y que junto al viento hicieron que la carrera resultase en algunos momentos exigente, sin llegar a ser de una dificultad acusada y cuyo atractivo de correr por el interior de la Base Aérea representó al mismo tiempo una prueba de entereza mental.

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Recorrido 14K (Foto: web de la prueba)

Bolsa del corredor: muy generosa, como suele ser habitual, estuvo compuesta por la tradicional camiseta técnica conmemorativa de la prueba, junto a una braga de tejido técnico, un brik de caldo natural casero, dos barritas de cereales, una barrita energética, un batido, una gelatina, un zumo, tres tarrinas pequeñas de mermelada, un envase de pimentón picante, una muestra de pimentón dulce, una botella de champú y varios folletos publicitarios promocionales, todo ello en una amplia bolsa de rafia plastificada, bien fuerte y resistente, a lo que se unió lo entregado una vez entrados en meta, donde se recibía un botellín de agua, una pieza de fruta y una pieza de brócoli, junto a otros tantos folletos publicitarios.

Organización y atenciones: muy buena prueba, aprobada con una puntuación alta, reflejo sin duda de lo mucho y bueno que hubo en ella. Tomando como base una cuidada página web, donde se informó de manera puntual y detallada de todo lo concerniente a ella, cuesta poco hacerse a la idea del nivel que hubo en todo lo que rodeó a la prueba. Un amplio horario de entrega de dorsales, durante los dos días previos a la celebración de las carreras, más la posibilidad de retirarlo la mañana del domingo, antes de la hora de salida, era una generosa oferta, como generoso fue también el despliegue del voluntariado, obviamente de carácter militar, que velaron en todo momento por el orden y la seguridad de la prueba y de sus participantes. Amplia zona de aparcamiento, servicio de duchas y guardarropa. Una señalización del recorrido y de los puntos kilométricos pormenorizada, un control del tráfico perfecto y una zona post carrera dotada de agua, bebida isotónica, fruta y cerveza, junto a dos puntos de avituallamiento correctos. Todo eso junto a la obligatoria cobertura médica, servicio de fisioterapia una vez concluida la carrera y un cronometraje con chip desechable sobre el propio dorsal.

Junto a todo esto conviene destacar la mencionada bolsa del corredor, y una práctica poco extendida, como que fue el sorteo que se efectuó de diversos regalos entre los participantes, junto con la habitual entrega de premios, que nunca puede faltar en una prueba. Por último, se disfrutó de un servicio de megafonía de altura, tal y como siempre sucede cuando estamos ante una prueba de la Running Challenge y que en esta ocasión tuvo el plus de contar con un speaker de lujo: Adrián Bonache, Director de Comunicación de la Federación de Atletismo de la Región de Murcia.

Y todo esto, todo, bajo la atenta supervisión de los miembros de la Base Aérea de Alcantarilla, que cuidaron con celo que todo estuviera controlado, intentando reducir al mínimo cualquier contratiempo que pudiera empañar esta prueba, desarrollando una labor impecable y dando como fruto una prueba del más alto nivel organizativo. ¡Enhorabuena!

Sin embargo, dicen que todo es mejorable y en este caso hay un par de aspectos que no quiero pasar por alto. Uno de ellos el de tener la posibilidad de contar con un sistema de cronometraje con medición de tiempo real, así como algún control de paso intermedio; y el segundo punto es del establecer un precio de inscripción para la carrera menor de 5K algo inferior al de la prueba grande, ya que pese a contar con los mismos servicios, es cierto que el precio por kilómetro resultó proporcionalmente elevado.

Podio: Antonio Martínez Ardil, Sénior del Cancha Running Club, fue el ganador masculino con un tiempo oficial de 45’47”, llegando en segundo y tercer lugar respectivamente: José Carlos Caparrón García (con un tiempo oficial de 45’48” – Veterano A del Club Atletismo Mandarache) y Ramón Martínez Martínez (con un tiempo oficial de 47′:44” – Sénior del Altafit Gym Club).

Entre las féminas, Mercedes Merino García, Veterana C del Mobel Automenor Running Team, fue la ganadora de la prueba con un tiempo oficial de 57’06”, llegando en segundo y tercer lugar respectivamente: Olga del Solar Samper (con un tiempo oficial de 58’17” – Veterana A del Runtritón) y Esther Zambrana Zambrana (con un tiempo oficial de 1h01’16” – Veterana A Independiente).

Muy personal: aún perduraba el sabor del medio maratón de Orihuela de la semana anterior y de nuevo preparaba la ropa para la carrera del día siguiente… era sábado en la noche. A la mañana siguiente esperaba una prueba con un sentimiento y un sabor especial; Alcantarilla esperaba y las ganas de correr allí se mezclaron con sueños que no llegué a retener en mi memoria.

La mañana despertó fresca, húmeda como consecuencia de la lluvia caída durante la noche anterior y el cielo gris era la evidencia del tiempo que acompañaría durante la prueba. El viento hacía amagos por dejarse ver y su presencia se dejó notar pasadas las diez de la mañana, en algunos tramos de los kilómetros recorridos.

Fiel a mi costumbre, llegué a la zona de la carrera con más de una hora de antelación, para saborear esa calma que precede a todo el bullicio que rodea a una carrera y contemplar el despertar que se materializa con la peregrina llegada de corredores que se van dejando asomar, llenando de color los aledaños de las calles próximas a la salida.

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Recogida de dorsales, la misma mañana de la prueba

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Zona post carrera (una hora antes de la salida)

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Recta de salida y meta, preparándose para el comienzo de la prueba

Algunos de esos primeros corredores fueron José Luis Piqueras, al que hacía mucho que no veía, y David Sánchez, capitán del Club Fondistas de Alcantarilla. A estos siguieron un buen número de amigos y conocidos, entre los que se encontraban: Fernando J. Molina, Pedro Escudero, Ramón Sánchez, Ginés Soto, Víctor Ataz, Marisa Saorín, Paco López, Raúl Griñán, Conchi Miñano, Juan Francisco García y Fina García, Juanjo Gracia, Pedro García, Antonio Albadalejo, Patrick Carpena, Rafa Candela, Pedro Murcia, Pablo Sánchez, Alfonso Serna, Ángel Cánovas, Mercedes Merino y cómo no, el nutrido grupo de compañeros de los Fondistas:

Pepe Caracena, Alejandro Sánchez, José Palazón, Miguel Serrano, Javier Fernández, Tolín Mayor, José Hellín, Jesús Cantón, Pepe Gambín, Antonio Alcaraz, Jose Muñoz, José Antonio Abellán, Rafa Belluga, Sergio Abellán, Cipriano López, Ignacio Fernández, Jesús de San Pedro, Emilio Puente, Raúl y Vicente Sánchez y los hermanos Juan Pedro y Luis Vicente, quedándome por ver a Paco Hernández y Belén González de cuantos nos vestimos con la misma camiseta.

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Con Pepe Caracena y Alejandro Sánchez (Foto: Pepe Caracena)

Sin duda un numeroso grupo de corredores que no son sino el reflejo de la gran cantidad de participantes que tuvo la prueba, que contó con casi mil atletas entrados en meta en la prueba de 14,1K (962 para ser exactos) y casi medio centenar en la carrea de 5K (439 concretamente). Cifras de participación que suelen repetirse en cada una de las pruebas que forman parte de la Running Chellenge, como muestra de la expectación que genera entre los corredores de nuestra Región. A tenor de esas cifras es fácil, muy fácil imaginar el magnífico ambiente que se respiraba en Alcantarilla, esa mañana de domingo.

El calentamiento fue un hervidero de corredores por aquí y por allá y la mejor manera de ir preparando las piernas para los kilómetros que esperaban por delante. Por lo que este tuvo la duración e intensidad convenientes y además ayudó a calmar unos nervios que habían ido en aumento desde la temprana llegada a Alcantarilla. La hora de la salida se acercaba y la acertada decisión de la Organización de disponer cajones de salida, en función con los ritmos de cada uno, facilitó que ese calentamiento se pudiera alargar hasta casi la hora del comienzo de la prueba.

Apenas tres minutos pasaban de las diez de la mañana, cuando sonó la detonación que dio rienda suelta a las piernas de todos cuantos esperábamos ese instante. En la mente un propósito, marcar un ritmo de carrera en torno a 4’00’ el kilómetro, algo que dado el perfil de la carrera resultaría costoso mantener en determinados momentos, salvo en el primer kilómetro de la prueba, donde ese ritmo sería más alto con toda seguridad, al tener una cómoda pendiente negativa.

Dicho y hecho, el primer kilómetro marcó un ritmo de 3’44’’ y partir de ahí, una vez abandonada la Calle Mayor e iniciado el tramo de circunvalación del pueblo, vi mermada mi zancada, situándose más cercana a la barrera de los 4’. Desde ese instante intenté mantener una cadencia de zancada con la que marcar ese ritmo kilómetro a kilómetro, con las lógicas variaciones que dejaban los pequeños repechos y bajadas que salpicaban el recorrido.

Sobrepasado el kilómetro 5, que discurría por la vecina pedanía de Sangonera la Seca y con el trago de agua en la garganta aún del primero de los dos avituallamientos de carrera, llegó la segunda parte de la prueba, cuyo protagonismo urbano de Alcantarilla y Sangonera la Seca cedían el testigo a la Base Aérea, que se erigía como el punto fuerte de la carrera. Allí se corrían alrededor de unos cuatro kilómetros, entre los puntos kilométricos 6 y 10.

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En carrera, junto a Cristóbal Vera, José Hellín y Raúl Griñán (Foto: web de la prueba)

A los pocos metros del acceso al recinto militar se alcanzaba la pista de aterrizaje, donde la presencia de aeronaves y los acordes musicales de género castrense que sonaban por la megafonía del pequeño graderío de hormigón me trasladaron lejos de allí, sumergiéndome en la realidad más próxima a una escena del séptimo arte que al instante que estaba viviendo… el peregrinar de los corredores que me precedían sobre la vasta y árida explanada, se asemejaban a soldados siguiendo un trayecto marcado, rodeando una pista que nos permitía encontrar nuestros sentidos, opuestos, pero con una misma dirección.

A mi lado José Hellín, compañero y amigo que se mantuvo como un escudero inseparable durante toda la prueba y que pese a alguna pequeña variación en el ritmo no perdió en ningún momento la cara a la carrera, vaciándose en un relevo entre los kilómetros 8 y 9, cuando las fuerzas parecían volarse con el aire que soplaba. Su gesto me dio ánimo y me hizo levantar un vuelo que hasta ese momento había sido firme.

El kilómetro 10 marcaba la transición entre la zona militar y la parte comercial, que nos esperaba entre los kilómetros 11 y 12. El segundo avituallamiento ayudó a coger aliento para el tramo de tierra que precedía a esa zona industrial y la última parte de la carrera estaba a la vuelta de la esquina, o mejor dicho a la bajada del puente que salvaba la vía del ferrocarril, como último escoyo justo antes de entrar en la Calle Mayor de Alcantarilla, donde se rebasaba el kilómetro 13.

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En carrera, llegando al kilómetro 13 (Foto: web de la prueba)

Desde allí hasta la meta poco más de mil metros donde el arco de llegada era el faro que guiaba mis pasos. Me situé en el centro de la calzada, corriendo por el continuo trazo blanco pintado sobre el asfalto e intenté imprimir a mis piernas el ritmo más alto que pude. Ese paso bajo el metálico arco de meta se produjo cuando el cronómetro marcaba un tiempo oficial de 55’19’’, ocupando el puesto 52º de la general y el 6º de mi categoría (Veterano C), de un total de 962 corredores que terminamos la carrera, con un ritmo medio de 3’53’’ min/Km.

Un resultado que me dejó satisfecho, más que por el tiempo conseguido, por las sensaciones tenidas y cuyo premio extra fue el escuchar por megafonía mi nombre en la voz del gran Adrián Bonache y recibir la primera felicitación de Juanma Molina, amigo y Presidente de la Federación de Atletismo de la Región de Murcia, con la sonrisa y amabilidad de las que siempre hace gala. Muchas gracias a ambos.

Concluida la carrera, la necesaria reposición de líquidos y el siempre agradable intercambio de impresiones de la prueba con otros corredores. Y entre ellos la agradable presencia de uno de los grandes corredores de nuestra Región, Antonio Iniesta, lesionado tras el Maratón de Murcia y al que desde aquí le deseo una pronta recuperación de la rotura por estrés sufrida en una de las falanges de su pie.

La próxima carrera no se ve cercana en el tiempo y compromisos sociales me van a impedir estar en el Medio Maratón de Murcia, que se celebra el 12 de marzo, por lo que todo parece indicar que pasarán unas cuantas semanas hasta que vuelva a ponerme un dorsal. Sin embargo no importa, porque la evolución positiva del último mes confío que siga por el mismo camino y pueda así ir asimilando la carga de kilómetros y entrenos que poco a poco me permitan ir mejorando sensaciones y resultados.

Por último, agradecer una semana más a J. Pablo Tudela (Footer Trotter) y también a la Organización de la carrera la amplia oferta de fotografías puestas a disposición de todos los que tomamos parte en la carrera: ¡Gracias!

Y tú, ¿participaste también en esta carrera?, si es así ¿qué te pareció? Tal vez participaste en otra prueba diferente a ésta, si quieres puedes compartir tu experiencia, anímate, con tu comentario nos enriquecemos. Muchas gracias.

(Aquí puedes consultar la clasificación completa de las dos pruebas celebradas: IV Carrera Popular “Base Aérea de Alcantarilla”)

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