IV Medio Maratón Rural y II 10K Villa de Molina

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Instantes previos a la salida (Foto: Inés Borrero)

Lugar: Molina de Segura (Murcia)

Día: 8 de noviembre de 2015

Hora: 9,30 horas

Distancia: 21.097 m

Organizada por: ADEPOL MOLINA (Asociación Deportiva de Policías de Molina), en colaboración con el Ayto. Molina de Segura.

Recorrido: Como en ediciones anteriores se volvió a repetir el mismo, excepto por el tramo de subida dirección al Mirador de Agridulce, por la Vía Verde, a partir del punto kilométrico 14 de la prueba. Con todo eso, la carrera tenía su salida y meta situada en el céntrico Paseo Rosales, junto al Ayto. Molina de Segura y excepto los primeros y últimos metros de la prueba, todo el trayecto discurría por caminos, sendas paralelas al Río Segura y zonas de la antigua red de ferrocarril, partiendo desde Molina y pasando por las pedanías limítrofes de Torrealta y Ribera de Molina. Un recorrido casi por completo rural, tal y como refleja el propio nombre de la prueba, que en esta nueva edición volvió a incluir, por segundo año, la modalidad de los 10K y que presentó el pequeño cambio indicado en el trazado respecto al año anterior, en el último tercio de la carrera, que hacía recorrer una distancia próxima a los tres kilómetros hasta llegar al puente del tren de Lorquí y desembocar en Torrealta. Un cambio que sin duda dotó a la prueba de un punto más de dureza o dificultad en el trazado, respecto al año pasado.

Bolsa del corredor: generosa, dentro de la modestia y sin grandes obsequios, pero que por dicho motivo se agradece aún más, estaba formada por la camiseta técnica conmemorativa de la prueba, una bolsa porta zapatillas, un salero de mesa y un kit de productos de higiene personal, que estaba formado por numerosas muestras de bolsillo crema termal, una crema de manos, un desodorante, un aceite corporal de niño, una barrita energética, una bebida recuperadora de energía, un par de muestras de bebida a base de minerales, dos bolígrafos, un pequeño block de notas y diversos folletos publicitarios, todo ello en dos bolsas tipo petates que tan de moda se han puesto.

Organización y atenciones: como ya sucediera en ediciones anteriores estos aspectos estuvieron en la línea de la prueba en general, esto es, fueron correctos, sin más. El número de voluntarios, sin llegar a ser deficiente, fue el justo o tal vez algo escaso y así eché en falta en algún punto que otro la presencia de más voluntarios que indicasen el camino a seguir o que hicieran más ágil la entrega de agua en los avituallamientos, por ejemplo. Volvió a ser una prueba caracterizada por la sencillez, sin adornos, cumpliendo en los puntos imprescindibles de cualquier prueba: entrega de dorsales, avituallamientos, servicio post carrera de refrescos y entrega de trofeos. La cobertura policial fue eficiente y el servicio de ambulancia prestando el servicio sanitario tampoco faltó. Algo que sí fue deficiente a todas luces fue el sistema de cronometraje elegido, puesto que realizar el mismo mediante la lectura de código de barras pegado en el dorsal es una modalidad que queda casi en la prehistoria de estos sistemas, además de marcar los tiempos con un margen de error grande, al no tomar éstos nada más efectuar el corredor su paso por meta, sin contar, evidentemente que mediante ese sistema no se dispuso de tiempo general y real, y por supuesto de ningún control de paso intermedio.

Podio: Antonio Iniesta Cuadrado, sénior del Club Cancha Running, fue el ganador masculino con un tiempo oficial de 1h:16′:34”, llegando en segundo y tercer lugar respectivamente: Fernando García Bernal (con un tiempo oficial de 1h:21′:27” – sénior del Club Cross Automenor) y Andrés García López (con un tiempo oficial de 1h:21′:30” – veterano B del Club Alhama COYM). En mujeres, la vencedora fue María Isabel Navarro Gómez, sénior Independiente, con un tiempo oficial de 1h:40′:41”, llegando en segundo y tercer lugar respectivamente: Carmen Torres Guirao (con un tiempo oficial de 1h:48′:41” – sénior Independente) y Toñi Cutillas Barazal (con un tiempo oficial de 1h:51′:51” – senior Independiente).

Muy personal: volver por tercer año consecutivo a correr esta prueba la convierte casi en toda una costumbre, en algo tradicional para mí, sin importarme para nada la baja participación, el poco público presente a lo largo de todo el recorrido o que pueda coincidir con otras pruebas que a priori pueden resultar más interesantes que ésta, tal y como sucedió, puesto que ésta presenta el atractivo que muchas no tienen, como el realizar un recorrido sin repetir itinerario y que éste transcurra por parajes de huerta y márgenes del Río Segura tan diferentes a los que hay por Murcia. Sí es una carrera modesta, como he dicho anteriormente, pero también es una carrera con un encanto especial.

La mañana, como en años anteriores, se presentó ideal para correr, con una temperatura por debajo de los 20˚C, algo de nubes en el cielo que fueron desapareciendo conforme fue avanzando la mañana y sin aire alguno que pudiera molestar durante la carrera. Además, tener programada una hora temprana para el inicio de la prueba también resultó, como siempre, todo un acierto, de manera que se evitó el efecto del calor que empezó a sentirse cuando se fue levantando la mañana.

El número de participantes entrados en meta en esta edición aumentó en la modalidad de los 10K, pasando de 80 a 119 corredores, mientras que en el medio maratón se produjo un descenso considerable de los atletas entrados en meta, si lo comparamos con el año anterior, pasando de 234 a 160 corredores, por lo que el total de participación en esta edición fue considerablemente menor y confío que esta no sea la tendencia para el próximo año, porque sin duda es una carrera que debería tener un mayor número de corredores.

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Representación SR (Foto: Inés Borrero)

Al margen del número de participantes, de la belleza del recorrido y demás aspectos relacionados con la prueba, esta carrera tenía el aliciente que siempre supone volver a correr con mi buen amigo Alejandro Sánchez, con el que compartir kilómetros es un auténtico placer, ya que mantenemos un ritmo de carrera prácticamente igual y hacerlo juntos supone una motivación para ambos, siendo uno u otro el que va tirando en distintos momentos de la prueba y que al final se traduce en una ayuda y beneficio para ambos.

También había otro aspecto que suponía un acicate extra es esos 21K, como era el hecho de volver a ponerme un dorsal 42 días después del inolvidable Maratón de Berlín. Sí, 42 días, era como si se hubiera elegido a propósito la fecha de este medio maratón, de manera que hubiesen transcurrido tantos días como los kilómetros que allí corrí. Una casualidad sin importancia, pero que sí me permitió volver a coincidir precisamente con uno de los compañeros con los que compartí aquella aventura y cuyo abrazo entre ambos me supo a todo cuando allí vivimos y al recuerdo que siempre estará en la memoria de todos los que formamos parte de ese grupo. Este amigo, este corredor, este maratoniano no es otro que Antonio Iniesta Belando y verlo, charlar y echarnos unas risas juntos fue como llenar las baterías con un extra de carga y es que cuando compartes un rato con personas como Antonio se queda grabado dentro.

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Hablando alemán, con Antonio Iniesta (Foto: Antonio Iniesta)

Centrándome en la parte “seria”, en la carrera en sí, ésta se presentaba con la posibilidad de poder entrar en meta entre los diez primeros, atendiendo al bajo número de participantes y al hecho de no ver entre los corredores a muchos de los que sabes que corren más que uno mismo, dado que al final de cuentas y gracias a la habitual participación en pruebas todos nos conocemos y sabemos, poco más o menos, quién es previsible que quede delante de quien. Esto, junto al hecho de correr con Alejandro, hizo que me plantease marcar un ritmo de carrera en torno a los 3’50’’ el kilómetro e intentar mejorar el tiempo que hice en esta prueba dos años atrás.

La carrera comenzó muy rápida, motivado no sólo por el ímpetu que siempre acompaña todo comienzo de una prueba, sino porque el primer kilómetro es por completo cuesta abajo y eso hizo llevar un ritmo aún mayor del planteado. En apenas unos kilómetros se cogieron las posiciones de cabeza y salvo algún cambio de posición con corredores de los 10K el hueco en la carrera estaba fijado. Las sensaciones no eran malas, aunque parecía que iba por encima de mis posibilidades, algo que con un control de mis pulsaciones me permitió ver que aunque iba fuerte no estaba excediéndome en el esfuerzo y en teoría no debía pagarlo en la última parte de la carrera.

Los tramos por la ribera del río, con éste a un lado y los huertos al otro eran un auténtico disfrute para la vista, así como algunos en los que se transitaba entre pequeños túneles de cañas y árboles, dando la sensación de trasladarte lejos de donde te encontrabas. Pequeñas bajadas y subidas, giros en la dirección, y los tramos de asfalto “colados” entre el firme mayoritariamente de zahorra, hacían amena la carrera, echando en falta, como no, que hubiese habido una mayor participación, ya que eso siempre ayuda al paso de los kilómetros.

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En carrera, Alex y yo, codo con codo (Foto: Antonio de los Reyes)

El ritmo seguía dentro de lo previsto y nuestras posiciones en carrera eran y , respectivamente, teniendo a los dos corredores de las posiciones y a una distancia prácticamente invariable de unos 150 m. Por detrás, el corredor que iba en 6ª posición nos precedía a una distancia similar y ésta quedó reducida a cero, cuando remontó la misma alrededor del kilómetro 10 de carrera. A partir de ese momento marchamos juntos Alejandro, Andrés García (con el dorsal 93) y yo.

La carrera entró en su parte más dura, en torno al kilómetro 14, donde se encontraba la corta pero fuerte subida que daba paso a la Vía Verde, así como el posterior tramo de un kilómetro y medio aproximadamente donde se continuaba subiendo de manera suave, pero continua y haciéndose notar. A partir de ese momento y con la meta a poco más de cuatro kilómetros era casi como dejarse caer y donde se vaciaron las fuerzas por intentar dar caza al tercer clasificado, siendo del todo imposible, como imposible resultó también aguantar el tirón de nuestro ocasional compañero de carrera, que en el kilómetro 18 metió una marcha extra a sus zancadas y poco a poco se fue alejando, llegando a alcanzar la 3ª posición en el último kilómetro de la prueba.

Alcanzado de nuevo el núcleo urbano y el jardín que daba paso al arco de llegada, me vi en la recta que conducía a meta, haciendo mi entrada en ella cuando el cronómetro marcaba un tiempo oficial de 1h 21′:51”, ocupando el puesto 5º de la general y el 2º de mi categoría (veterano B), del total comentado de 160 corredores entrados en meta, con un ritmo medio de carrera de 3:52 min/Km. Contento con el resultado, puesto que ese tiempo mejoraba en algo más de 3’ mi mejor marca en esta prueba. Tras de mí, en 6ª posición y con el mismo tiempo prácticamente entró Alejandro, al que el tramo de subida le había pasado un poco de factura, pero que aún así se superó y completó la distancia con idéntico ritmo al mío, ese ritmo que ambos nos habíamos marcado y que le valió también para ser 3º en su categoría (sénior).

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Llegando a meta (Foto: Inés Borrero)

Tras la carrera y a la espera de la entrega de trofeos, tuve el placer de saludar y hablar con un amigo y excepcional atleta, Jesús Molina López, al que este medio maratón me regaló la suerte de conocerlo en mi primera participación y que en esta ocasión había tenido que retirarse de la prueba por un pinchazo sufrido en uno de sus gemelos. Siempre es un regalo hablar con Jesús, porque con su sencillez y humildad compruebas lo gran deportista que se puede llegar a ser, sin necesidad de hacer ruido y te alegras una vez más de las grandes personas que este deporte te permite conocer.

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Con el gran Jesús Molina (Foto: Inés Borrero)

Al final, subida al cajón para recoger el premio al esfuerzo (algo que no nunca me cansaré de decir que es totalmente anecdótico), fotos con los compañeros SR y la vista puesta en la próxima carrera, que será el próximo domingo día 22, en la XIV Edición del Cross de Artillería, que se celebra en Cartagena, concretamente en la modalidad de los 14K. Hasta entonces, sigamos corriendo y confiando que el cuerpo y las piernas van a seguir respondiendo como hasta ahora lo están haciendo y que las lesiones seguirán respetando.

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Postcarrera SR (Foto: Footer Trotter)

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Podio para Alejandro Sánchez (Cat. Sénior)

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La recompesa (Foto: Inés Borrero)

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Codo con codo y seguimos… (Foto: Inés Borrero)

Y no podía terminar esta crónica sin agradecer a Inés Borrero y a Juan Pablo Tudela (Footer Trotter) su magnífico trabajo y generosidad al regalarnos tantas y tan buenas fotos de esta prueba, algunas de las cuales ponen la imagen a mis palabras. Muchas gracias a ambos.

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Juan Pablo Tudela cámara en mano

Y tú, ¿participaste también en esta carrera?, si es así ¿qué te pareció? Tal vez participaste en otra prueba diferente a ésta, si quieres puedes compartir tu experiencia, anímate, con tu comentario aprendemos todos. Muchas gracias.

(Aquí puedes consultar la clasificación completa de la prueba: IV Medio Maratón Rural y II 10K Villa de Molina)

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