La selección de las carreras

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Hace algo más de un año, en mi post Carreras, carreras y más carreras…, escribí sobre la gran cantidad de éstas que se celebran cada fin de semana y de los innumerables e incluso variopintos motivos que llevan a la organización de tantas y tantas carreras como las que vemos cada fin de semana en cualquier lugar de nuestro querido país, sin duda lógicamente debido a la fiebre que continúa creciendo en torno al mundo de las zapatillas… de las zapatillas de running, claro está.

Sin embargo, últimamente vengo observando algo que no pasa desapercibido para muchos de quienes practicamos este deporte y es la baja participación que están registrando precisamente algunas de esas innumerables carreras que se celebran de manera habitual, y es probable, muy probable, que todo se deba a que tal vez nos estemos pasando con tanta carrera, ¿no creéis?

Dicen que como muestra sólo se necesita un botón y son varios los botones que he ido recogiendo por el camino últimamente, reforzando así esa idea de estar sobrepasando el número de carreras que se están organizando. Y vaya por delante que cuando algo tiene mucha demanda no hay nada como aumentar la oferta que la colme y sin duda el boom runnero estaba demandando más carreras, puesto que el número que había de ellas hace unos años era escaso, pero esa oferta se está descontrolando o tal vez no se esté cuidando. Iré por partes…

Hace un par de semanas acudí por tercera vez a participar a un medio maratón que cuenta con un atractivo que fácilmente podría haber reunido a una cantidad de corredores dos veces mayor al registrado, pero que no fue así y sin embargo, lejos de eso, viene experimentando un descenso gradual en la asistencia respecto a ediciones anteriores. ¿Por qué?, ¿tal vez sea un problema de mala organización o mala difusión?, no, sinceramente no creo que se deba a ello. El motivo puede radicar en el hecho de la celebración de otras dos carreras esa misma mañana y dentro de un radio de acción cercano, sin contar con una importante prueba de montaña que también se había celebrado el día anterior en nuestra región.

Pero no fue esta carrera la primera en la que observé una participación muy por debajo de la que debía contar una prueba como esa, sino que esto es algo con lo que vengo tropezándome semanas, meses, casi de manera habitual mientras salgo a hacer mi entrenamiento de cada domingo. Carreras con una participación que apenas llegan a superar poco más de los cien participantes y que dejan una sensación de estar exprimiendo en exceso el limón de las carreras. Tal vez en los grandes núcleos urbanos (Madrid, Barcelona, Valencia…) haya demanda suficiente para tantas pruebas, pero en una región como Murcia parece desorbitado.

Otro hecho que también resulta determinante para atraer un mayor número de corredores es la organización en sí de la prueba, es decir, con qué atractivos va a contar ésta y cómo va a llegar a la masa. Lógicamente, tiempo atrás, una carrera cualquiera tenía cubierta toda la participación prevista y no era necesario estrujarse la sesera, pero ahora se debe “trabajar”, mimar qué tipo de carrera se ofrece. Una atractiva bolsa del corredor, servicios y actividades paralelas a la prueba, una buena dotación de trofeos, tanto individuales como colectivos (por grupos), pueden ser algunos de los alicientes que atraigan al corredor, así como una buena campaña de difusión para llegar al mayor número de corredores.

Por supuesto, al referirme a eso de hacer una “buena campaña de difusión” no me quedo en el hecho de hacer decenas de carteles publicitarios y ponerlos en lugares estratégicos que atraigan a la gente, claro que no. Una buena campaña de difusión debe contar, en la medida de lo posible, con un buen cartel de carrera y por su puesto una amplia difusión en redes sociales, dado que estamos en la era de este tipo de comunicación y una prueba que no haga ruido por ese medio está condenada al fracaso o casi. Sin olvidarme, claro está, de dar a conocer esa carrera aprovechando la celebración de otras en las que poder entregar información y llegar al corredor. ¡Ah!, y por supuesto con tiempo, ya que precisamente el tiempo da la posibilidad de llegar a más gente, porque con escasez de éste, menor probabilidad de llegar a un mayor número de corredores.

A tenor de mis palabras, se puede sacar la conclusión que el bajón de atletas en algunas carreras puede ser debido a un exceso en la cantidad de ellas, así como también a una falta de factores que las hagan atractivas, una mala o escasa difusión y una organización precipitada. Pero también hay otro “botón” que vale como muestra y que puede servir para explicar el porqué de esa disminución de participación en las pruebas: es lo que vulgarmente se podría decir como el hacer las cosas con “palicos y cañicas”.

Esa provinciana expresión viene a decir sencillamente que se están organizando carreras con lo justo, sin prestar atención al verdadero protagonista de ellas, que no es otro que el corredor, dándole un poco de lado y olvidándose de mimarlo, de cuidarlo. De esta manera, no resulta muy extraño que uno se pueda encontrar con carreras en las que un avituallamiento puede ser un botellín de agua caliente (en pleno verano), el cronometraje de la prueba pueda hacerse mediante lector de códigos de barras y por supuesto sin control de pasos intermedios (esto parece que queda sólo para las grandes pruebas), tener post carreras bastantes escasos o entregar bolsas de corredor muy poco trabajadas, entre otros detalles. Acudir a carreras con esas deficiencias será un seguro de vida, de corta vida para las mismas, que en caso de volver a organizarse al año siguiente contarán con un menor número de participantes, ganado a pulso por una publicidad negativa que los corredores del año anterior, con toda probabilidad, se encargarán de hacer.

Obviamente, es el exceso de demanda lo que produce la merma en la calidad de lo que se ofrece, pero somos nosotros, los corredores, los que debemos dar un toque de atención y premiar con nuestra presencia y nuestra respuesta lo que debe tener una carrera que quiera hacerse merecedora de una participación numerosa. Y todo esto sin mencionar el precio de lo que cuesta participar en una prueba, excesivo en muchas ocasiones y cuyo análisis da para escribir algo más que un simple párrafo dentro de un post, por lo que lo dejaré pendiente para una futura entrega…

Por último, un pequeño apunte que puede estar rondando por la cabeza de más de uno de los que me estéis leyendo en estos instantes y que tiene que ver con las carreras solidarias. Este tipo de carreras son más modestas y por lo tanto es posible que a priori cuenten con unos servicios menores, pero en contra de lo que pueda pensarse hay muchas de ellas que ofrecen y presentan una mejor y más trabajada organización que aquellas que se celebran de manera lucrativa, lo que hace pensar que siempre se cumple ese refrán que reza aquello de “hace más el que quiere, que el que puede”. Por todo ello, no olvidéis que somos un mercado muy interesante económicamente hablando y juntos, con nuestra actitud y nuestra respuesta podemos contribuir a que se produzca una verdadera

selección de las carreras.

Algo así como la selección de las especies dentro del mundo del running y que no estaría nada mal que se produjera, puesto que ahora tenemos la posibilidad de elegir entre la gran oferta existente y hacer que año tras año perduren sólo aquellas carreras que resulten verdaderamente interesantes y ofrezcan algo a la altura de lo que se paga por ellas, sin caer en la mediocridad y el conformismo.

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La importancia de la selección

¿Has percibido tú también esa disminución de participantes en las carreras que se vienen celebrando últimamente?, ¿crees que se ha mejorado la calidad organizativa de las pruebas, en general, o por el contrario crees que se ha visto empeorada? Deja tu punto de vista y si te ha parecido interesante este post, compártelo. Muchas gracias.

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2 comentarios a La selección de las carreras

  • Fernando Murcia  dice:

    Enhorabuena, Paco, una vez mas por tu entrada, llena de interesantes reflexiones. Uniéndome a una que haces y llevando, puede, un poco mas allá quisiera apuntar una cosa que llevo observando desde hace un tiempo. No diré nombres de carreras por no hacer publicidad, sobre todo porque es mala, y eso lo hago en mis medios, no quiero hacerlo en el tuyo.
    Al grano, lo tremendamente efectivo que es para una carrera un nombre “pegadizo” y un cartel e imagen moderna y atractiva. Con eso y sin a penas mas referencias, los Runners (y puede que tambien algún corredor) acudimos como moscas a la miel para, en muchos casos, llevarnos un gran descalabro. No es por todo lo que reluce, y en muchos casos y por lo que tu bien has dicho de que hace mas el que quiere que el que puede, mi experiencia me dice que se disfrutan mas las carreras “modestas”, organizadas por clubes o asociaciones benéficas bien asesoradas que las que muchas de las organizadas por empresas.

    El tema da para mucho…

    Un saludo!!

    • Paco Molina  dice:

      ¡Hola, Fernando! Muchas gracias por tu acertado comentario, como siempre. Voy a empezar mi respuesta, al hilo de tus últimas palabras: “El tema da para mucho”… así es, este tema da para hablarlo largo y tendido, y sin tener necesidad de señalar a ninguna carrera, ni organizador en concreto, pero lo cierto es que ya va siendo hora de que nosotros, quienes corremos, premiemos con nuestra presencia a aquellas carreras que de verdad se lo ganan y de una vez por todas tengamos las atenciones que debe reunir una prueba. Y sí, también es cierto que las modestas suelen estar mejor que algunas de esas carreras que se preven como “grandes”, pero también creo que va siendo hora de dar un paso al frente y que esas carreras modestas puedan ir un poco más allá, porque seguro que serán capaces de hacerlo, ya que en ellas encontramos la mayoría de veces ese “querer hacerlo bien” y unas ganas que pueden dar para más.

      Gracias una vez más y encantado de seguir contando contigo en este rincón. Un abrazo.

      Paco.-

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