La sonrisa

la_ssonrisa

El rostro y la mirada reflejaban el esfuerzo al que estaba sometiendo a su cuerpo. Habían transcurrido más de dos horas desde el pistoletazo de salida y gracias a su costumbre de marcarse puntos intermedios sabía que se encontraba cerca del final, pero a pesar de llevar buena parte del recorrido completado, no bajaba la guardia. Había entrenado muy bien su estado emocional y salvo en contadas ocasiones, nunca perdía el rumbo de sus pensamientos, esos que le ayudaban a seguir adelante y a mantener su concentración.

Con el paso de los minutos su campo visual se fue haciendo cada vez más estrecho y en esos momentos apenas llegaba a abrirse como para poder percibir todo el camino. Su mirada permanecía fija en un punto imaginario, situado a unos quince o veinte metros de él, que se iba desplazando al ritmo de sus zancadas, sin percibir el ánimo y los aplausos de la gente que se agolpaba presenciando la prueba y cuyos intentos por jalearlo eran ecos mudos que no registraba su conciencia, una conciencia que sólo buscaba con avidez el paso de los kilómetros.

Ajeno a todo su entorno, no reparaba el paso de los carteles indicando la distancia recorrida, como tampoco había percibido los dos últimos puestos de avituallamiento que pasaron a su lado como meras ilusiones del camino, por lo que el recorrido parecía hacérsele interminable. Tras un buen periodo de tiempo transcurrido sin haberlo hecho, echó un nuevo vistazo a su muñeca: el reloj le arrojaba una información que le hizo aumentar su ritmo de carrera. Estaba en los últimos kilómetros, tal vez los más duros por el cansancio acumulado en sus piernas, pero los últimos.

La proximidad del final le hizo poner más lejos el punto donde fijaba su mirada y sin apenas darse cuenta comenzó a ver cómo se acercaba al gran arco hinchable sobre el que se podía leer la palabra META. En ese instante su cabeza se llenó de imágenes en las que se veía a él mismo, meses atrás…

Corriendo en soledad, entrenando de día o de noche, golpeado por el viento o empapado de lluvia, haciendo series, subiendo cuestas o simplemente devorando kilómetros, intercalados con sesiones de fisio para curar las inoportunas lesiones o soportando días con molestos resfriados, muchas veces con apenas tiempo para comer o haciendo cenas trasnochadas después de días que parecían no terminar…

 Fue entonces cuando no pudo contener sus lágrimas y cuando ya no sentía el cansancio de sus piernas, ni sentía la herida que le sangraba en su pié derecho, originada por la ampolla que había ido formándose en cada paso, como tampoco notaba la piel quemada de sus axilas, fruto del roce de la camiseta en cada repetitivo movimiento de sus brazos. Y con esas lágrimas comenzó a dibujarse una sonrisa en su rostro, que se iba haciendo más grande a cada paso que se acercaba a la llegada, a “su” meta.

Apenas si pudo levantar los brazos, cuando pasó bajo el arco que ponía fin a la carrera; se paró y apoyando sus manos sobre sus muslos, inclinándose levemente hacia adelante, rompió a llorar como un niño, sin consuelo, pero casi sin fuerzas. Los voluntarios se acercaron corriendo a él para atenderlo y al levantar su rostro para mirarlos mostraba una sonrisa enorme y sus ojos, entre lágrimas, brillaban como nunca. Comprendieron que, pese al cansancio, se encontraba perfectamente y que ese era su momento, un momento con el que había soñado durante muchos meses y que ahora, casi vencido por el esfuerzo, saboreaba y celebraba.

Acaba de terminar su primer maratón y esa sonrisa lo reflejaba todo.

la_ssonrisa

La Sonrisa

Si te ha gustado este relato breve o te has sentido reflejado en alguna parte de él, házmelo saber y compártelo. Muchas gracias..

¡Comparte!

2 comentarios a La sonrisa

  • Cristina  dice:

    Hola Paco:
    Reflejada!! Por supuesto que me he sentido reflejada en este relato , yo creo y pienso que todos los runners en algún momento de nuestros km nos hemos sentido así , no hace falta pasar una meta sino llegar a nuestras metas ya sean en una carrera o en un día de esos que te dices a ti mismo ; hoy voy ha hacerlo , hoy voy a lograrlo , hooooy voy a conseguirlo y cuando lo haces con sudor y sufrimiento por lograrlo , ahiii esta esa sonrisa .
    Abrazossss .

    • Paco Molina  dice:

      ¡Hola, Cris! Cada vez que conseguimos aquello que nos hemos marcado, sea durante una carrera o durante un entrenamiento, nos produce una satisfacción enorme y el reflejo de ello es esa sonrisa que se dibuja en nuestro rostro. Creo que todos los que corremos hemos sentido y pasado por muchos momentos así y espero que sean muchos más los que quedan por disfrutar, señal inequívoca de estar sumando kilómetros y más kilómetros.

      Gracias por leer y comentar esta entrada (una mas). Abrazos.

      Paco.-

Deja una respuesta