No le enamoró…

no_le_enamoró

No le enamoró el color de sus ojos… de un negro intenso, más parecido al color de ese carbón, que después de haber aportado todo su calor a una lumbre durante una noche de invierno, es mojado para apagar cualquier rescoldo de sus llamas, antes vivas y alegres…

No le enamoró su larga melena… ondulada, espesa y con un tono rojizo que le recordaba aquellos paisajes de otoño, cuando visitaba el nacimiento del Río Mundo, en aquellos días fríos, grises y en los que los tonos de los árboles caducos daban calidez a tardes cada vez más cortas…

No le enamoró su piel… suave, blanquecina, salpicada de pequeñas motas en mejillas, hombros y pecho, con un olor limpio, fresco, como bocanada de una mañana de enero, fría y soleada, que paraliza tu cara primero, para ir calentándola después

No le enamoró sus delgadas manos… tan discretas como correctamente cuidadas, con unas uñas cortas, recubiertas de un sutil esmalte incoloro que daban brillo a unos dedos sin anillos, ni adornos; unas manos fuertes y delicadas al mismo tiempo…

No le enamoró su proporcionada figura… cuyas curvas no quedaban marcadas en su ropa, como presagio de un cuerpo bien formado, alejado de la delgadez y donde imaginaba que cintura y cadera debían tener bien definida su parcela… no, no le enamoró nada de eso.

Lo que le enamoró de ella fue la camiseta técnica de color fucsia eléctrico pegada a su cuerpo, la gorra blanca bien calada en su cabeza, los guantes azules de dejaban al aire la mitad de sus dedos, su dorsal perfectamente sujeto por cuatro imperdibles, sus zapatillas impolutas, relucientes y esa sonrisa que le transmitió seguridad en aquellos momentos, en los que sus nervios estaban a flor de piel.

Sobre sus cabezas el arco hinchable de salida, tras ellos varios miles de corredores esperando el comienzo y alineados, justamente delante, un total de media docena más de atletas; delante, una amplia recta, flanqueada por una multitud ruidosa, esperaba pacientemente el inicio de la prueba y a su lado ella

No es tu primera prueba, ¿verdad? – le preguntó, a la chica.

No, no, que va, llevo más de dos años… tú eres novato, imagino – le contestó.

Sí, es mi primera carrera… me ha costado dar este paso – aclaró él.

Pues enhorabuena por haberlo hecho, verás como sale bien. Se te ve fuerte y seguro que la vas a completar de sobra – le animó.

¿Accidente? – le preguntó él, con cierto rubor y prudencia.

Sí, hace diez años… una putada, la verdad, pero mira, aquí estamos – contestó ella, sin dejar de sonreírle – ¿Y tú? – preguntó, educadamente.

Una imprudencia y… – comenzó a explicar.

Naaaa, no importa, estás aquí y vamos a empezar ya. Verás como sale genial, pero eso sí, nada de llegar antes que yo, ¡¿eh?!, jajajajaja – se apresuró a decirle amablemente la joven, ayudándole a disolver así el nudo que acababa de formarse en su garganta.

Por supuesto que no, las damas siempre primero; soy todo un caballero y cruzaré la meta después de haberlo hecho tú. Por cierto, me llamo Sergio – dijo alargando su brazo.

Ya, lo he visto escrito es tu dorsal. Yo me llamo Laura – dijo señalando su trozo de papel y estrechando la mano de él.

Joé, qué torpe estoy… los nervios – dijo, sintiendo cómo el calor de un rubor incontenible se extendía por su cara.

Hombre, torpe no, pero un poco parlanchín sí que eres. Vamos a prepararnos que esto está a punto de empezar. Luego, cuando terminemos, hablamos y me cuentas más cosas, ¿quieres?, ¡ah!, y si puedes seguirme el ritmo, píllame. ¡Suerte! – terminó diciéndole, guiñando su ojo derecho y regalándole una nueva sonrisa que lo erizó de cintura para arriba.

¡Su, suerte, Laura! – dijo tartamudeando.

Las cuatro palabras de aquella conversación no sólo le ayudaron a perder parte de los nervios, sino que le dieron el pequeño plus de confianza que necesitaba para saberse capaz de completar aquellos 21.097 metros que tenía por delante. Tras él se oían los aplausos y gritos de ánimo del resto de corredores y por megafonía comenzó a oír la cuenta atrás que marcaba el inicio de prueba

“Cinco, cuatro, tres, dos, uno, adelante atletas”

Se asió con firmeza a las ruedas y en cuanto sonó el disparo comenzó a mover sus brazos con energía, tanto como le fue posible; la silla comenzó a moverse y cogió velocidad y en pocos segundos la potente megafonía quedó reducida a un simple eco lejano. Precediéndole Laura y otros tres discapacitados y tras él, cerrando el pequeño grupo, Bruno, un veterano de cerca de setenta años, habitual y conocido por todo el público de la ciudad, que no dejaba de jalearle y aplaudirle.

Pasados unos minutos se escuchó la leve detonación de la pistola que daba el inicio de la prueba para los corredores a pie y el escaso murmullo de la multitud quedó ahogado por los aplausos de la gente que los animaba a su paso. Su mirada, clavada en las ruedas de la silla de la chica, marcaba la línea a seguir y el olor de su perfume, como estela que deja en el mar un velero, el trazo que intentaba dibujar en su imaginación, fantaseando con sueños que se mezclaban con una estupidez que años atrás lo puso en el camino que hoy seguía.

Laura entró en meta antes que él, bastante antes y cuando éste lo hizo allí estaba ella, esperándole con toda su melena al viento, sin gorra ya, que reposaba sobre su regazo… lo que le enamoró de ella fue su seguridad, su confianza en sí misma y aquella vitalidad que adornaba con una mirada y una sonrisa que, sin haberle enamorado, comenzaron a asomarse en su imaginación sin saber muy bien por qué.

no_le_enamoró

No le enamoró…

Espero que te haya gustado este relato breve, si es así compártelo con quien creas que también le pueda gustar leerlo. Muchas gracias.

¡Comparte!

2 comentarios a No le enamoró…

  • DAVID PANIAGUA DE DIEGO  dice:

    Precioso texto, Paco.Me gustas mucho tu estilo.Te invito a que le eches un ojo al blog de Bravo For Me (http://blog.bravoforme.com/). Soy el cordinador y buscamos historias como las tuyas. Me siento identificado con tus textos.Felicidades.

    • Paco Molina  dice:

      ¡Hola, David! Muchas gracias por tu palabras y cómo no, por leerme. Acepto tu invitación con mucho agrado y estaré encantado de “bucear” por el Blog de Bravo For Me; me pondré en contacto contigo tan pronto lo haya hecho.

      Saludos y gracias, de nuevo.

      Paco.-

Deja una respuesta