Lo que pienso mientras corro (X): Valencia

Valencia

Valencia, es la tierra de las flores, de la luz y del amor”… así empieza el famoso pasodoble del compositor andaluz José Padilla. Valencia, tierra de sol, de paella, de naranjas y que este próximo domingo vuelve a ser también tierra de maratón. Por trigésimo cuarta vez celebra su maratón y muchos, muchos corredores seguro que este pasado fin de semana habrán tenido en su cabeza a la capital del Turia.

Hace meses que Valencia suele asomarse en mi cabeza, pero desde hace semanas lo hace con más insistencia, sobre todo mientras realizo alguno de mis entrenamientos; de ahí que este domingo fuera casi “obligado” que volviera a asomarse en mis pensamientos, por lo que habría sido muy extraño que en algún instante de mi carrera dominical no me hubiese “acercado” hasta la hermosa capital Valenciana.

Salí algo más tarde de lo que suele ser habitual, concretamente alrededor de las nueve y media de la mañana y justo cuando iba a empezar a correr sentí ese vértigo que produce el saber que la próxima vez que me ate las zapatillas para hacer un rodaje largo será cuando me vuelva a enfrentar a Él, al maratón.

La mañana era fresca, con una temperatura que rondaban los 14 grados y el cielo pintaba tonos grises: sin duda unas condiciones perfectas para hacer unos kilómetros. A pesar de no ser un ambiente frío, tomé la precaución de ponerme una segunda camiseta algo más fina y una braga con la que proteger mi cuello y es que llegados a estas alturas, con apenas siete días para volver a “vernos” las caras, uno hace todo cuanto esté en tus manos para cuidarse y que nada pueda poner en riesgo su salud, que sería fatal para la participación en la prueba y tiraría por tierra tantos días de dedicación, esfuerzo y sacrificio.

Hace tiempo leí que el hecho de poder estar en la línea que acredita tu salida en un maratón es ya toda una victoria, porque ello significa que has superado muchas semanas de entrenamientos, tus piernas han hecho varios cientos de kilómetros y hasta tu salud ha sorteado con éxito cualquier contratiempo que haya podido tener durante esa fase de preparación (sobrecargas, alguna lesión de lo más tonta, catarros, problemas de estómago… seguro que de algo o de todo ha habido). (*)

Con ese celo por proteger mi salud comencé a correr y mis pensamientos salieron desbocados, como manada de reses bravas a las que abren la puerta, esa que les parece conducir a una libertad y que no es sino el camino hacia su final. Así salieron, como queriendo escapar de esa presión a la que de manera inconsciente te vas sometiendo cuando decides prepararte para correr esos cuarenta y dos mil metros y pico.

Valencia es ahora, como por primera vez fue la cosmopolita y bella Barcelona, a la que siguió la dulce y coqueta Bruselas, mi querida y huertana Murcia, y la mágica y alegre Sevilla. Cuatro ciudades, cuatro lugares, cuatro maratones y ahora… Valencia, que se engalana para recibir a miles de corredores, a miles de soñadores, entre los que me encuentro yo, con la ilusión y la esperanza de hacerle un guiño a mi quinto maratón.

Corría por lugares de siempre, entre huertos de siempre, por las calles de siempre y llegando al ecuador de la salida decidí poner camino al monte, a se monte que parece proteger Murcia de los vientos de la costa, como queriendo mantenerlo a salvo de unos enemigos imaginarios, haciendo que su muralla natural vuelva estéril las intenciones de conquistar sus tierras.

Allí, desde lo alto, mientras contemplaba la tierra que he visto desde el día que nací, volví a perder el norte de mis pensamientos, que volvieron por sus derroteros y de nuevo me hicieron pensar en Valencia, preguntándose cuál será el resultado de mi osadía de volver a enfrentarme al querido, deseado y temido maratón. ¿Será esta vez un nuevo revolcón o un nuevo triunfo?… la balanza está equilibrada y dos veces sufrí como pocas veces he sufrido y otras dos disfruté como pocas veces he disfrutado. La cara, Bruselas y Sevilla, y la cruz, Barcelona y Murcia, y ¿ahora?, ¿qué me toca ahora?…

Mis pensamientos iban de un lado a otro, perdidos, atormentados, ansiosos por no ser encapaces de encontrar respuesta a una pregunta que está escrita en ese sobre imaginario que se abrirá el próximo día dieciséis, a partir de las nueve de la mañana. Un sobre con la respuesta que pondrá fin a esta nueva contienda y que a buen seguro será un punto y seguido que continuará con otra ciudad, a la que Valencia entregará el testigo que ahora guarda celosamente.

No quería hacer de ese último entrenamiento largo un monólogo de lo que puede pasar el próximo domingo…

¿Qué más da?, sí, hay ganas, es cierto, pero el trabajo ya está hecho, no pienses más, porque esas ganas pueden ser el primer paso hacia tu fracaso, a tu sufrimiento; déjalo ya, no le des más vueltas, mantén la calma, controla tu ansiedad, utiliza tus miedos para atar las zapatillas y cubre el suelo con todos esos kilómetros que has hecho pensando en ese momento, ellos harán más fácil ese camino y darán un pequeño impulso a cada una de tus zancadas.

Difícil sacarlo de la cabeza, el adictivo maratón se cuela hasta las entrañas, entra poco a poco, sin percatarte y cuando quieres darte cuenta te ha envenenado hasta la última gota de sangre. El canalla te hace suyo y sólo te deja tener ojos para él, hasta ese día que te lo vuelves a encontrar cara a cara; ese día vas de corto y él te espera vestido de gala para la ocasión, sereno, sonriente y complaciente, dándote la bienvenida y deseándote toda la suerte del mundo.

Y llegué a casa, el entrenamiento tocó a su fin y todo ese torbellino de pensamientos dejó de girar de manera vertiginosa, quedando momentáneamente parados en el aire y cayendo al suelo despacio, de una manera inusualmente lenta, posándose entre mis pies y susurrando en mis oídos:

Valencia espera”

Valencia

Valencia…

Mucha suerte para todos lo que os estéis preparando para correr un maratón, sea en Valencia o en otra ciudad. ¿Crees que exagero en mis pensamientos o por el contrario te has sentido identificado?, anímate y deja tu punto de vista. Si te ha gustado este escrito, compártelo. Muchas gracias.

(*) Recuerdo perfectamente de quién leí esa reflexión, pero no voy a citar su nombre por esta vez, prefiero guardar silencio, puesto que quiero dedicarle un post tal y como se merece…

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Un comentario a Lo que pienso mientras corro (X): Valencia

  • Cristina  dice:

    Hola Paco:
    Buen entrenamiento el tuyo!!! Espero te haya ido bien en Valencia, yo en estas fechas acababa de hacer la media de San Sebastián, la verdad que fue genial , y tu? Ya me contaras !!
    Solo decirte que me ha decepcionado un poco que pronunciaras varias ciudades , pero y Donosti!!! Grrrrr si si … Así que te cuidaste , mmm.
    Felices Km y hasta la próxima .

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