Con los dedos de una mano… cinco (años)

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Entre uno y cinco son los números cardinales que podemos contar con los dedos de una mano. Algo muy básico que, por regla general, suele convertirse en el primer gran logro de un infante en sus primeros meses de vida, reflejando así su capacidad de aprendizaje y el paso firme en el desarrollo intelectual. Empezamos a crecer y casi de manera automática comenzamos a contar, o al menos, así lo parece. Uno, dos, tres, cuatro, cinco…

A partir de entonces, nos empeñamos en contar todo lo imaginable y lo no imaginable, todo lo contable y lo no contable, no importa que seamos de ciencias o de letras, nosotros ponemos un número en todo lo que nos rodea…

Nacemos un día del calendario, de un mes y un año, vivimos en un número concreto de una calle, un día nos asocian un número de ocho cifras que será nuestra identificación para siempre, marcamos nueve dígitos para llamarnos entre unos y otros, nuestros pies llevan un número de dos cifras escrito en su planta, pesamos nuestro peso y medimos nuestra altura, el cero nos señala el fracaso y el diez la excelencia…

y por supuesto, entre tanto contar, nos encanta contar años, cada cambio de cardinal lo celebramos, le ponemos una vela y ale, ¡a soplar! Y eso es precisamente lo que hoy, con este post, voy a hacer yo también: contar y soplar, porque esta semana se cumplen cinco años desde que estrenase este blog y por extensión, publicara mi primera entrada.

Desde aquel día, en cada aniversario he hecho un recordatorio de ese momento y con la vista atrás he realizado un balance de los pasos dados por este Marcando la meta. Hoy, cinco años después, poco avance ha experimentado este rincón a lo largo de los últimos doce meses, más bien ninguno y simplemente se ha mantenido fiel a esa esencia con el que lo creé: permanecer puntual a la cita de cada jueves, siempre con la intención de entretener escribiendo, con mi particular manera de entender y de ver este deporte llamado correr.

Solo una novedad he introducido a lo largo de estos últimos doce meses, respecto a los cuatro años anteriores. Esa novedad ha sido las Entrevistas de Marcando la meta y con ellas, una por trimestre, he intentado dar a conocer a protagonistas relacionados con este deporte y que, bajo mi punto de vista, merecen ser conocidos y aplaudidos por algo que los hace diferentes al resto y por contribuir, de una u otra manera, a hacer más grande esta afición que nos une. Así, por aquí han pasado Julio Albornos, Óscar (Run4Fun) y Sandra Corcuera, quedando por descubrir aún quién será el último protagonista de este cuarto trimestre.

Este año ha sido el más pobre, en lo que a Crónicas se refiere, no en vano tan solo he participado tan solo en seis pruebas durante todo ese tiempo, gracias a las lesiones, como bien sabéis, que siguen empeñadas en hacerme compañía más de los deseado. Una situación a la que daré la vuelta, con la paciencia y la ilusión que llevamos dentro todos los que amamos este deporte.

Soy consciente de que este último año refleja, a través de sus entradas, la situación emocional vivida en primera persona, como fruto de tanto tiempo parado y es que, por mucho que se intente, a veces cuesta escribir sobre algo que no puedes disfrutar, sobre algo que no puedes sentir. Han sido, son, muchos días parado, muchos pensamientos arruinados y el desánimo y la impotencia han sobrevolado, a veces, como buitres carroñeros sobre esa presa moribunda, intentando sacar partido de la situación.

Pese a todo, aquí me mantengo, aquí me mantendré, asomándome cada semana a este agujero virtual, unas veces con mayor o menor acierto, pero fiel a una filosofía y a unos principios que yo solo me marqué y que seguirán presentes semana tras semana. Entre tanto seguiré esperando ese momento de antaño, en el que correr cada día no se veía limitado y con los kilómetros fluían las ideas, el ánimo se animaba y la ilusión se ilusionaba.

Así pues, siguiendo el principio de la frase que pone título a este blog, continuaré marcando la meta, poniendo un objetivo por alcanzar y sabiendo, si es preciso, cambiar esa meta cuando el camino así lo requiera. Y entre caminos, metas y demás, compartiré con vosotros mi particular manera de entender este deporte, contando Lo que pienso mientras corro, relatando las Crónicas de las carreras en las que esté presente, descubriendo historias recogidas en mis Relatos, conociendo a amigos en Las entrevistas de Marcando la meta y cómo no, escribiendo, sin más, de correr.

Por último, como resumen de estos cinco años y por ese vicio adquirido de contar y contar, os dejo, en números, la huella de este lustro de existencia de Marcando la meta:

329 entradas publicadas, de las cuales 150 están referidas a correr, 83 son crónicas de pruebas en las que he participado, 40 han sido las historias contenidas en otros tantos relatos, 35 las veces he compartido aquello que ha pasado por mi mente mientras corría y. por último, 543 los comentarios que representan la huella dejada por vuestras visitas.

Y parte de todo eso, materializado en Piel de asfalto, el libro publicado en 2016 y que, hasta la fecha, es la única aportación al mundo impreso de las letras y a este deporte que nos gobierna, llamado CORRER.

En definitiva, cinco años de palabras y más palabras, de kilómetros y más kilómetros. Gracias a todos por estar ahí cada jueves, haciendo realidad y dando sentido a este blog. Espero seguir captando vuestra atención y seguir contando con vuestra compañía y cariño; yo, mientras tanto, seguiré Marcando la meta… mi meta, porque siempre habrá una meta por perseguir.

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Cinco años… ¡GRACIAS!

Como ya dijera el año pasado… toma la palabra, anímate y déjame tu punto de vista de este post y por qué no, opina sobre aquello que menos o más te gusta de mi blog. eres importante, tu opinión es importante y si te ha gustado esta entrada o crees que conoces a alguien a quien lo puede gustar este rincón, compártelo. Muchas gracias.

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