Marcando la meta rumbo a Sevilla: Febrero…

post_sevilla_06 (febrero)

Es domingo, veinticinco de febrero, son las ocho y media de la mañana y estoy sentado frente a mi ordenador. En la calle ha amanecido, apenas se oye el ladrido de un perro de manera intermitente y el calor de la calefacción de casa me permite mirar sin pereza los escasos cuatro o cinco grados que hay fuera… ese es el punto final a esta meta que me marqué con rumbo a Sevilla hace más de medio año.

Hoy mi cuerpo está aquí, sentado y escribiendo, mientras mi cabeza y mis piernas están lejos, a unos quinientos kilómetros de distancia, rodeado de cientos, de miles de corredores, con los nervios a flor de piel y el miedo, la ilusión y las ganas mezclándose a partes iguales… mi cabeza y mis piernas están en el lugar con el que había soñado para hoy, están en Sevilla, sin embargo no ha podido ser.

La lesión de diciembre se ha alargado en exceso en el tiempo y si enero pasó para evidenciarme que completar la distancia reina, mágica, de los 42.195 metros no iba a ser posible en esta ocasión, al menos me dejó seguir albergando la esperanza de completar parte de su distancia como un entrenamiento largo, contagiándome del ambiente y haciéndome sentir en parte maratoniano, nuevamente. Sin embargo, esa última ilusión también se ha esfumado, día a día, conforme han ido cayendo las hojas de un calendario en donde todas podía leer la palabra: febrero.

Sí, febrero, mi querido febrero, ha sido cruel o más bien debería decir que ha sido realista. En su primera semana me permitió sentir de manera evidente los efectos de los más de cuarenta días parado, junto con las sesiones de rehabilitación y mi trabajo diario de elíptica y natación. En dos ocasiones me puse las zapatillas esos días y treinta minutos ilusionantes me devolvieron la confianza, viendo de manera real que quizá ese entrenamiento en las calles de la capital andaluza sería posible… pero tan solo fue un espejismo.

El sábado diez, a tan solo dos semanas de la gran cita, febrero me hizo poner los pies en el suelo de súbito y abrió mis ojos de una vez por todas. Un mal movimiento de mi espalda me dejó literalmente bloqueado, sintiendo como hacía años que no sucedía un intenso dolor de mi zona lumbar. Desde ese momento lo supe, acaba de decir adiós a cualquier posibilidad que pudiese quedar de estar en Sevillala realidad, como siempre sucede, se había impuesto y tan solo tenía que aceptarla.

Desde entonces, una menor actividad deportiva, a la espera de que el dolor fuese desapareciendo y nuevas sesiones de rehabilitación, junto a alguna que otra recaída sufrida, a la más mínima postura incorrecta… zapatillas otra vez olvidadas y la mirada puesta en una fecha aún más lejana, como objetivo para volver a dar zancadas y sentir la libertad de correr. Ese era el mensaje que llevaba febrero guardado.

Sevilla se ha quedado en el camino o mejor dicho, yo me he quedado en el camino hacia ella y hacia su maratón. Ahora ya no es momento de lamentos, de ojalases, de mirar para atrás, ahora es momento de mirar hacia adelante, como siempre y confiar en el regreso. Como dijera ayer, y tras más de dos meses huérfano de kilómetros, no pido distancias, tiempos, ni ritmos, tan solo pido correr. Una parte de mi felicidad se resume en atarme las zapatillas y salir a correr cada día, para sentirme y encontrar ese rato de soledad que tanto echo de menos.

Has sentenciado febrero, venías con un mensaje que darme y no lo has maquillado. Sé que debo mimar aún más mi zona lumbar, mi Talón de Aquilés, y he comprendido que lo importante, lo valioso, no está en correr más rápido, en ponerse al límite, sino en encontrar ese equilibrio que me permita seguir corriendo y disfrutando de este deporte que es mucho más que eso.

Aquí termina esta meta, incompleta, abandonada en el camino y cuyo final jamás hubiese deseado que fuera así, pero como he aprendido a lo largo del tiempo, de todo aquello que vivimos extraemos una lección, cuya parte siempre debe ser positiva. En esta ocasión me ha costado verlo y la frustración ha sido muy grande, pero ¿qué más da perderse una meta si podemos seguir marcándonos más?… Unas veces serán mayores y otras menores. De momento mi meta es, tan solo, volver a correr y seguro que pronto podré alcanzarla. Febrero, realista febrero, se marcha y espero que en sus últimos días comience a salir el sol, ese mismo que hoy baña de luz su último domingo. Mientras tanto, seguiremos esperando.

Por último, gracias a los que habéis seguido esta andadura, este camino rumbo a Sevilla y gracias, mil gracias, a cuantos me habéis mandado ánimos y palabras de cariño, porque ha sido parte fundamental de esa medicina cuyo efecto era el de levantar un ánimo decaído… gracias.

Es domingo, veinticinco de febrero, son las diez menos cuarto de la mañana y sigo sentado frente a mi ordenador. En la calle el cielo viste de azul impecable, se escucha el murmullo de niños en el jardín y los sonidos de algún que otro coche lejano… en Sevilla están corriendo y yo, desde aquí, sueño que también lo hago.

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Realista… febrero.

Adiós febrero, adiós Sevilla… y tú, ¿has estado en esa gran cita? Anímate y cuéntanos cómo te ha ido y si te ha gustado este post, compártelo. Muchas gracias.

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2 comentarios a Marcando la meta rumbo a Sevilla: Febrero…

  • JUAN FRANCISCO GARCIA BELMONTE  dice:

    Lamento mucho que no estes en condiciones para correr, Paco, los que disfrutamos tanto con este deporte, entendemos la frustracion que produce no poder salir a practicarlo con el placer de que no te duela el cuerpo. Mucho animo, maratones y oportunidades sabes que no te van a faltar para disfrutar; ahora lo unico es administrar la paciencia lo mejor posible. Estamos deseando verte volar en las carreras murcianicas. Un abrazo que te deje despachurrao, Campeon.

    El Juanfran de la Finica.

    • Paco Molina  dice:

      ¡Hola, Juanfra! Tremenda, enorme la alegría de verte, de veros, por aquí y enorme también la inyección de ánimo de tus palabras… muchas gracias, de corazón. Como buen corredor, sabes a la perfección esa sensación de malestar por no poder hacer lo que nos gusta y como acertadamente dices, ya vendrán otros maratones y otras carreras. De momento me conformo con salir a hacer algún kilómetro que otro, como he empezado a hacer, olvidándome de distancias y ritmos. No sé cuando estaré para “volar” (jajajajaja, qué bien me quieres) por nuestras queridas carreteras, así que con ir detrás y seguiros a vosotros estaré más que satisfecho. Recibo tu abrazo y casi sin fuerzas del achuchón que me has dado, os mando otro que os haga llegar el cariño y afecto que tengo por vosotros.

      Muchas gracias, una vez más y bienvenidos a vuestro rincón, vuestra compañía lo hace más grande.

      Paco.-

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