Marcando la meta rumbo a Sevilla: Septiembre…

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El próximo 25 de febrero se celebrará en Sevilla la trigésimo cuarta edición de su maratón y es allí donde tengo puesta mi meta más ilusionante desde septiembre de 2015, cuando corrí el Maratón de Berlín. Este post es el primero de los que iré dejando cada mes, en los que iré desgranando mi preparación, mis sensaciones y mis emociones ante la siempre temida e ilusionante cita que se esconde tras un maratón.

En esta ocasión, como introducción a lo que está por venir, os quiero situar en el punto de partida mental y físico de este nuevo reto al que me enfrento y que tan solo consiste en medirme, por séptima vez, a la que para mí es la distancia reina del atletismo: los 42.195 m. Quiero que me acompañéis a Sevilla, haceros cómplices de esta nueva aventura y que vayáis viendo, mes a mes, cómo es el camino que precede hasta situarse bajo el arco de meta de una gran cita como esta, donde el verdadero triunfo radica en sortear cualquier obstáculo y llegar vivo a esa carrera. Una vez allí, tan solo queda un último detalle: correrla.

A lo largo de los 15 años que llevo unido a este deporte tan solo he corrido seis maratones, fundamentalmente por el respeto que me producen y porque considero que es una distancia que debe prepararse de la manera más concienzuda posible, no solo física, sino también psíquicamente. Mi primer maratón fue en Barcelona, en marzo de 2011, tras ocho años como corredor y desde entonces hasta el último, Berlín en septiembre de 2015, han ido cayendo cronológicamente: Bruselas en octubre de 2012, Murcia en octubre de 2013, Sevilla en febrero de 2014 y Valencia en noviembre de 2014.

Una pregunta que tal vez podáis haceros, fijándoos en el período de tiempo transcurrido desde la última vez que me medí a un maratón, es el por qué de esa ausencia tan larga. La respuesta también es muy sencilla y la misma comenzó a escribirse el 28 de febrero de 2016, fecha en la que por primera vez me vi obligado a parar durante un entrenamiento por una lesión que ya no me permitió dar un paso más. Quedaban entonces tan solo 15 días para el que iba a ser mi séptimo maratón, Badajoz, y desde entonces hasta ahora ha transcurrido un período de más de un año y medio, caracterizado por el encadenamiento de múltiples lesiones al que añadí la siempre complicada tarea de reeducar mi pisada, adoptando una nueva, más eficiente y natural. Ha sido una pequeña travesía en el desierto, durante la cual he intentado mantener pese a todo la ilusión por seguir y no cejar en el empeño de volver a pensar en él, en el maratón.

Debido a mi carácter conservador, soy consciente que no llegaré a correr muchos maratones a lo largo de mi trayectoria como corredor, de ahí que desde el principio tuviera claro que jamás volvería a repetir un maratón que ya hubiese corrido, intentando así tomar la salida en una ciudad distinta en cada ocasión. Sin embargo aquí os podéis hacer una nueva pregunta, al encontrar en mis palabras una contradicción que salta a primera vista:

Si ya he corrido en Sevilla, ¿por qué volver a ella?

La respuesta es bien sencilla y se debe a mi integración como un corredor más del club de atletismo Fondistas de Alcantarilla, del que formo parte desde hace un año. Desde la dirección del club se planteó a principios de 2017 la participación en dicho maratón, yendo en un grupo lo más nutrido posible hasta la capital Hispalense y cómo no, preparar de manera grupal los meses de entrenamientos previos a la carrera. Ante semejante oportunidad barajé la posibilidad de montarme a ese autobús de preparar y correr un maratón en compañía, aunque eso supusiese volver a repetir un escenario. La decisión adoptada me llevó meses tomarla y al final comprendí que oportunidades así se presentan solo para aceptarlas, por lo que el pasado mes de julio formalicé mi inscripción y una vez subido a ese tren, me dije:

Sevilla espera.

A partir de ese momento se accionó de manera automática el click de mi parte mental, quedando para meses después el comienzo de esa otra parte fundamental, la que se ve y se cuantifica, se mide y se evalúa: la parte física. Y es esa la que este pasado mes de septiembre ha comenzado a ponerse en marcha, donde el trabajo fundamental ha sido el de empezar a caminar y comenzar dándole una mayor importancia a los entrenamientos de fuerza, esa que a veces descuidamos en beneficio de sesiones de kilómetros y kilómetros, confiriéndole una importancia prematura tan solo por el ansia de acumular rodajes largos en nuestras piernas. Por eso, nada como comenzar con una buena base, otorgándole el protagonismo que merecen los entrenos con ejercicios que nos aporten esa fuerza que poco a poco iremos utilizando para aumentar nuestra resistencia e ir aumentando la natural carga de kilómetros que en los próximos meses serán prioritarios.

Septiembre ha pasado sin hacer ruido, con una ausencia absoluta de pruebas y sin dorsales que ponerse, tan solo ha valido para comenzar a coger la rutina de entrenamientos, esa que pese a los meses de verano no había perdido, aunque sí se había vuelto algo menos exigente. De nuevo toca ponerse en ruta, en ruta hacia un nuevo maratónSevilla comienza sonar a lo lejos, apenas llega a ser un rumor casi imperceptible, pero lejos de canciones o melodías, ya se ha colado dentro de mí cabeza y su susurro comenzará a ser mi compañero silencioso de kilómetros perdidos en su camino.

Por delante queda algo menos de cinco meses de trabajo, de disciplina y de cordura… muchos pensamientos, muchos sentimientos y una idea, una fecha, una meta:

Sevilla y su maratón, ¿te vienes conmigo, me acompañas?

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Sevilla… un nuevo destino.

El sueño hacia Sevilla ha comenzado y por el tiempo que resta hasta él conviene ser cauto y paciente, de nada valen sueños prematuros, ni euforias anticipadas, tan solo entrenar y mirar hacia ese horizonte que poco a poco empezará a acercarse. Y tú, ¿también corres este maratón o tienes otro distinto en tu punto de mira? Anímate, comparte tu experiencia y si te gustado este post, compártelo. Te espero el próximo jueves 9 de noviembre, en la segunda entrega de este viaje rumbo a Sevilla. Muchas gracias.

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