Mi fisio, mi amigo

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Hay una frase conocida por todo el mundo que dice así: “Quien tiene un amigo, tiene un tesoro” y yo a esa frase le añado una segunda parte, que viene a decir: “Si ese amigo es fisio, entonces ese tesoro ya no tiene precio”. Sinceramente creo que no me equivoco un ápice al hacer esa afirmación y sí, vale, imagino que muchos podréis pensar que también quien tenga un amigo que sea… abogado, asesor, dentista, fontanero, psicólogo, cocinero, veterinario, sastre, ebanista, ventrílocuo, bombero, ferroviario, socorrista o encofrador, entre otros, será igual de afortunado o más, no lo dudo.

Sin embargo, cuando eres una persona a la que le gusta practicar deporte, el encontrarte bien es algo fundamental, por lo que cualquier dolencia o molestia de tipo muscular y/o articular no sólo representa una lesión en sí, sino que es un impedimento para continuar con la rutina diaria y eso duele mucho más que cualquier dolor que puedas padecer, de ahí que la figura de un fisio cobre especial importancia.

Lógicamente, cualquier deporte está expuesto a lesiones, pero coincidiréis conmigo al decir que el running es uno de los deportes más agresivos que hay y como consecuencia es más propenso a tener muchas, variadas y frecuentes de esas lesiones. Cuando comencé a correr, ignorante de mí, pensaba que las rodillas era la única parte del cuerpo que podía estar de manera más seria en riesgo de sufrir lesiones, pero el tiempo y esas lesiones, precisamente ellas, me han enseñado que estaba muy equivocado.

Así, a lo largo de la docena de años que llevo poniéndome las zapatillas, he aprendido que existen más partes de mi cuerpo, que desconocía y además éstas son susceptibles de lesionarse como por ejemplo: el peronéo, el soleo, el psoas, los abductores, los cuádriceps (a éstos ya los conocía), los isquiotibiales, el piramidal, el sacro, etc, y que existen unas zonas de nuestro cuerpo que se llaman puntos gatillo que son unos verdaderos cabr… porque son capaces de producir un dolor muy agudo, encontrándose repartidos por toda nuestra anatomía y que en cualquier momento, ¡zas!, dicen “aquí estoy yo” y te hacen la puñeta. Pero bueno, de lesiones específicas y esos queridos “puntos” ya hablaré en otro momento.

Otra cosa que también aprendí con el tiempo es la importancia de escuchar nuestro cuerpo y a atender las diferentes señales que nos envía antes de caer en una lesión, aunque también es cierto que en ocasiones éstas pueden aparecer sin una causa aparente, aunque rascando un poco están ahí. Es ahí, en el análisis del por qué de una lesión, donde un fisioterapeuta empieza a jugar un papel fundamental en nuestra salud a nivel muscular y articular, al margen de ser él quien mejor sabe cómo curar nuestra lesión.

Al ponernos en manos de un fisio, no sólo estaremos en el camino de decir adiós a nuestras molestias, sino que además nos ayudará a conocer cuáles son los motivos por los que nos hemos lesionado y además nos ayudará al darnos consejos de aquellos hábitos que mantenemos de manera equivocada, recomendándonos ejercicios con los que fortalecer nuestro cuerpo y hacernos mejorar físicamente. Dicho de otra manera, para mí un fisio es el “psicólogo” de nuestro cuerpo, algo así como el “mecánico” de nuestra carrocería.

Para que la labor de un fisio se potencie aún más y sea más efectiva, creo que juega un papel fundamental nuestro grado de complicidad con él, así como saber transmitirle nuestras sensaciones y las respuestas de nuestro cuerpo durante el proceso de recuperación de una lesión. Esa información será muy valiosa para él y le ayudará a tratar la dolencia de manera más eficaz, siempre que estemos dispuestos a establecer con él esa relación paciente-amigo que va más allá de lo meramente clínico.

Obviamente, quiero dejar claro un par de aspectos, por un lado, un fisioterapeuta no es un mago, ni hace milagros (al menos hasta la fecha, que yo sepa) y por otro, si la lesión que padecemos es “importante”, no una simple sobrecarga o contractura, deberemos acudir con anterioridad a un traumatólogo, para que evalúe nuestra dolencia, prescribiéndonos si es preciso la realización de pruebas que sirvan para determinar el alcance de la lesión, tras lo cual y con la certeza de qué tenemos ponernos en manos de nuestro fisio.

De esta manera, el fisio será quien nos ayudará a alcanzar nuestra mejoría de la manera más apropiada en el caso de lesiones importante, graves, con sus sesiones de rehabilitación y para los casos más triviales, como los de las mencionadas sobrecargas o contracturas, será vital para dejarnos como “nuevos” y evitar así que podamos caer lesionados.

Tampoco quiero olvidar lo importante que es, para quienes practicamos la carrera de fondo, el descargar nuestras piernas a menudo, aliviándolas del exceso de kilómetros a los que las sometemos y de esa manera, cómo no, también estaremos manteniendo una salud en ellas que las hará menos propensas a lesiones.

En resumen, para mí un fisio debe ser una figura muy importante en la vida de quienes practicamos deporte de manera diaria y en él debemos depositar nuestra confianza y amistad, haciéndonos cómplices en el cuidado y mantenimiento de nuestro cuerpo. En mi caso así lo considero y me siento muy afortunado de contar con un profesional a mi lado, el cual, además de ayudarme a recuperar y mantener mi forma física, también me educa en hábitos posturales, estiramientos, etc.

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Un amigo…

¿Consideras tan importante como yo la figura de un fisio en la vida de un deportista?, ¿eres de los que acudes a menudo a él o no lo consideras necesario?, ¿sueles descarar tus piernas a menudo? Comparte tu experiencia, con ella aprendemos todos. Muchas gracias.

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6 comentarios a Mi fisio, mi amigo

  • Angel Sanchez  dice:

    Al físio cada mes mes y medio como mucho…para el que lo pueda pagar claro…yo lo tengo claro…de ahí no recorto…;)

    • Paco Molina  dice:

      ¡Hola, Ángel! Totalmente de acuerdo contigo, la visita al fisio de manera periódica es casi “obligada” y para recortar en el gasto económico ya me encargo de recortar por otro lado; sin duda es fundamental cuidar nuestro cuerpo si queremos practicar deporte de manera eficaz y evitarnos lesiones, que ya de por sí suelen aparecer de vez en cuando, cuanto menos si no nos cuidamos.

      Muchas gracias por asomarte de nuevo por mi rincón y todo un honor contar con tus comentarios.

      Saludos y felices kilómetros.

      Paco.-

  • sergio  dice:

    Hasta que no me inicié en esto del running pensaba que los físicos eran para lesiones, contracturas, rehabilitación y demás. El día que le comenté a un compañero de entrenamiento que notaba como fatiga en las piernas y me preguntó si habia ido al Fisio a descargar y recuperar las piernas, mi cara y mi respuesta evidenció lo novato que era, ah que se puede ir al Fisio sin estar lesionado? Evidentemente sí se puede y como dices, se debe. El día que fui al fisio, sin estar lesionado, lo entendí. Desde ese momento es una rutina que incluyo dentro de mi plan de entrenamiento y carreras.
    Creo que ese consejo fue uno de los mejores que me dieron sobre este mundillo.

    • Paco Molina  dice:

      ¡Hola, Sergio! Bienvenido de nuevo por este rincón y muchas gracias por tu comentario. Lo que dices fue algo muy similar a lo que a mí me pasó, como también creo que le pasa a la mayoría de los que empiezan a darle a lo de quemar suela, es decir, que aprendimos algo que ignorábamos, por novatos, y que no es otra cosa que: descubrir que la figura del fisio no sólo debe aparecer cuando hay una lesión, sino que debe formar parte del plan de entrenamiento y cuidados que debemos tener, así como también puede ser la alimentación y la motivación, por ejemplo. Está claro que lo mejor que nos puede pasar a un runner es que las lesiones no vengan a visitarnos, pero aún así iremos a visitar a nuestro fisio, a nuestro amigo.

      Saludos y felices kilómetros veraniegos.

      Paco.-

  • Cristina  dice:

    Hola Paco:
    Ya estamos por aquí otra vez , como siempre para agradecerte lo que haces con tu escritura,evidentemente y que es cierto lo comentado en este post , coincido al cien por cien , ya que yo también soy (visitante )(reincidente )o ( cliente) , tómalo como quieras de estas tres , de mi físio , por que a parte de ser mi físio , también es amiga y ala vez con las horas que uno pasa con ella , sobretodo cuando tienes lesiones , es un poco tu confesora, por decirlo de alguna manera .
    Así qué muy buen consejo y el que no lo haga que se aplique el cuento ,

    • Paco Molina  dice:

      ¡Hola, Cris! Encantando de volver a “verte”. Me alegra saber que mi recomendación de “tener” un fisio en nuestra vida de runner no es algo que sea nuevo para ti y que te suceda como a mí, que solemos ir a menudo y que además nuestro fisio sea también nuestro amigo. Sin duda alguna, tal y como digo en este post, creo que es fundamental e imprescindible.

      Muchas gracias por tu comentario, como siempre y felices kilómetros.

      Saludos.

      Paco.-

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