Natural (III): pasando a la acción

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Lo normal, antes de entrar en acción, antes de ponernos manos a la obra, es que siempre debamos tomar conciencia de aquello que vamos a realizar y prestar atención sobre qué es exactamente. Algo elemental y que sólo plantearlo me da cierto rubor, pero que nunca debemos olvidar si no queremos ir fracasando en cada una de las empresas a las que nos lancemos. Y eso precisamente es lo que he hecho en las dos semanas que han precedido a esta y en las que he dejado sendas entradas de un tema que hoy abordo por tercera vez, tal y como reza en el título de este post.

Si en la primera semana lo que hice fue tomar conciencia de cómo debe ser la manera natural de correr y qué causas pueden afectar para que esta cambie a lo largo del tiempo, en la siguiente semana me centré en poner toda mi atención en cómo se comporta nuestro cuerpo mientras corremos y cuál es la manera adecuada que debemos mantener, todo ello tras haberme sometido a un estudio biomecánico de la carrera; así, en esta ocasión voy a referirme al plan de entrenamiento y los ejercicios que se deben realizar para pasar de la teoría a la práctica, o dicho de otra manera, para pasar a la acción.

Como es lógico pensar, todo cambio en nuestra forma de correr debe llevar inherente un proceso de adaptación gradual, procurando que ese paso a la acción sea paulatino y con él vayamos no solo educando a nuestro cuerpo a la nueva manera de dar zancadas, sino también haciendo que nuestra musculatura no sufra el efecto que con toda seguridad producirá ese cambio en la marcha.

Por todo ello, lo ideal es elaborar un plan de entrenamiento en el que se entremezclen ejercicios de propiocepción, ejercicios de técnica de carrera e intervalos de carrera continua, que serán de corta duración al principio, no más de 5 ó 10 minutos, pero que irán aumentando gradualmente con el paso de las sesiones de entreno. De esa manera estaremos consiguiendo tres efectos fundamentales, si queremos que el cambio en nuestra manera de correr sea todo un éxito. Esos tres efectos vienen de la mano de las distintas partes en las que podemos dividir nuestro entrenamiento y son:

– Con los ejercicios de propiocepción, estaremos sometiendo nuestra musculatura a una solicitación mayor a la que podremos encontrarnos en carrera, garantizándonos así que nuestro cuerpo responderá de manera adecuada ante un mal gesto que podría provocarnos una lesión. Una torcedura por un mal paso es un claro ejemplo que tendrá un mayor o menor efecto en función de la fortaleza que presenten nuestros ligamentos y músculos, los cuales deberán responder equilibrando nuestro cuerpo y evitando que se pueda producir algún daño en la zona afectada por ese movimiento inesperado.

– Mediante los ejercicios de técnica de carrera estaremos trabajando cómo correr de manera más eficiente, es decir, cómo hacerlo de forma que consigamos ir más rápido, empleando un menor esfuerzo para ello. En estos ejercicios entran en juego no sólo nuestras piernas, sino también nuestros brazos, que deberán moverse coordinados al unísono, pretendiendo siempre mantener una zancada amplia, cuyo contacto entre el pie y el suelo sea el menor posible, y con una cadencia óptima de unos 180 pasos por minuto.

La carrera continua, en último lugar, servirá para poner en práctica no solo los ejercicios anteriores, sino que al mismo tiempo permitirá que nuestra musculatura se vaya “haciendo” a la nueva forma de correr, asimilándola de manera progresiva y educando tanto a nuestro cuerpo, como a nuestra mente.

Importantes, sin duda, son las distintas fases que deben formar parte de los entrenamientos en esta etapa fundamental de reeducación en nuestra forma de correr, como importante es también la necesidad o no de adoptar dicha forma. Lógicamente, si no existe ninguna causa cuyo peso sea el suficiente como para plantearse ese cambio, lo más razonable es que cada uno mantenga su habitual forma de correr, que todo dicho de paso no tiene porqué ser incorrecta. Sin embargo, cuando existen motivos derivados de lesiones o dolencias prácticamente continuas, tal vez sea un buen momento de pararnos a analizar nuestra manera de correr y ver si esta precisa de algún reajuste. Un reajuste que empezará una vez que seamos conscientes de ello y pasemos a la acción.

Encarar un cambio en nuestra forma de correr es una decisión que deberemos meditar como es debido y una vez decidido aceptar que será un proceso en el que el tiempo quedará relegado a un segundo plano, ya que no debemos olvidar que la musculatura de nuestras piernas y todo nuestro cuerpo se va dar de bruces con una nueva manera de realizar la marcha y ello nos ocasionará con toda seguridad sobrecargas, cuyo efecto se minorarán si hacemos una evolución gradual, moderada y razonada.

Dicho de otra manera, sí, si está bien aprendida la teoría lo siguiente es pasarse a la acción, pero seamos sensatos, comedidos y pacientes y no olvidemos que el cambio en nuestra forma de correr requerirá de cordura y prudencia, ya que el cambio al que someteremos a nuestro cuerpo será tan grande que de hacerlo de manera precipitada podrá tener graves consecuencias, materializadas en forma de lesiones.

Hablando en primera persona, como ejemplo, ese paso a la acción comenzó con sesiones de entrenamiento con dos intervalos de cinco y diez minutos de carrera continua, intercalados con ejercicios de técnica de carrera, junto con otros días donde el entrenamiento ha estado cimentado en ejercicios de propiocepción y algo de carrera continua; siempre vigilando que la nueva zancada se mantuviese ajustada al patrón deseado de naturalidad y manteniendo la cabeza fría, para no sobrepasar en exceso el tiempo de esa carrera continua, permitiendo así una adaptación muscular lo más progresiva posible y es que no debemos olvidar que lo mejor es:

ponerse en acción, pero siempre con precaución.

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Pasando a la acción

La próxima semana dejaré la cuarta y última entrada dedicada a este tema, en la que dejaré mi conclusión sobre él, como consecuencia de todo cuanto he aprendido y a ello añadiré mi propia experiencia. Anímate y deja tu punto de vista sobre la carrera natural y si te ha parecido interesante este post compártelo. Muchas gracias.

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