Natural (I): toma de conciencia

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Respirar es algo natural, como también lo es comer, dormir, llorar, reír y por supuesto morir, sí morir también es algo natural, no deseable pero natural. Todas ellas forman parte de un buen puñado de acciones que realizamos en nuestro día a día y para las cuales no precisamos de aprendizaje o método infalible que nos ayude a desarrollarlas, o mejor dicho, no deberíamos precisar. Sin embargo, todos sabemos que como consecuencia del ritmo y el estilo de vida que mantenemos no resulta extraño encontrarnos con terapias o cursos destinados a ayudar o reeducar esas acciones que a pesar de tener que brotar como algo natural, parecen borrarse de nuestra guía básica de comportamiento.

Y dentro de ellas no podía faltar nuestro querido running o dicho de manera más sencilla y sin la influencia modal del boom que lo rodea: correr. Correr, al igual que andar, forman parte de nuestro desarrollo animal y lo que comenzamos a hacer a gatas los primeros meses de nuestra vida, se convierte en un deseo por erguirnos y mantener el equilibrio sobre nuestras extremidades inferiores. Extremidades que de manera completamente natural comenzarán a andar, primero, para poder correr después. Esa es la progresión natural.

Fue con esa misma naturalidad y sin necesidad de tener un tutor que nos enseñó cómo hacerlo, tal y como empezamos a correr, sin más. Claro que para todos nosotros aquel día que echamos a correr por primera vez queda lejos, muy lejos y ninguno recordaremos el cuándo, ni el cómo. Sólo sabemos que desde aquel día no hemos dejado de hacerlo, unos más y otros menos, dependiendo sobre todo si formamos parte de la comunidad que le confiere a este deporte un papel muy importante en su vida.

Sin embargo, con el paso de los años vamos adquiriendo vicios y costumbres, junto con los hábitos de vida con los que vivimos, que sin darnos cuenta pueden influir, de hecho influyen, en nuestra manera de correr y lo que comenzó siendo un movimiento completamente natural e instintivo, se va modificando a lo largo del tiempo. Para eso basta con fijarnos en cómo corren los más pequeños y cómo lo hacemos la mayoría de los adultos que practicamos la carrera, para darnos cuenta de la gran diferencia que existe entre ambos.

¿Y por qué me paro yo ahora en fijarme en esto?, podréis preguntaros con total acierto: ¿forma de correr?, ¿tipo de pisada?, ¿acaso voy a hablar ahora de cómo debe ser la zancada? No, ni mucho menos, entre otros motivos porque ya hice un post sobre ella, allá por el mes de abril de 2014. Recuerdo que aquella vez escribí esa entrada desde el punto de vista más teórico posible, enumerando las partes que debe componer una zancada perfecta y cómo debe hacerse ésta. Tiré de biblioteca y punto, fue un post de manual.

Durante el tiempo transcurrido desde entonces y “gracias” a la lesión que me ha hecho guardar mis zapatillas durante algo más de dos meses, he tenido la oportunidad de fijarme en lo dicho anteriormente, esto es, en la forma de correr de los niños y de nosotros, lo mayores. Y junto a eso ha sido determinante la sesión que mantuve con un profesional especializado en biomecánica, que me hizo ver y comprender los errores que de manera inconsciente estaba cometiendo en mi forma de correr.

Cierto es que a pesar de la gran cantidad de corredores que han abandonado de manera involuntaria esa manera natural de correr, no todos tienen por qué presentar problemas físicos por ello, pero la causa efecto de muchas dolencias sí que vienen producidas por esa errónea o incorrecta manera de correr, como ha sido mi caso. Sobrecargas en zona lumbar, así como en glúteo medio y piramidal, y a partir de ahí se puede desatar la tormenta, al descompensarse toda la zona y terminar afectado también al psoas, a los abductores e incluso al pubis. Entonces:

¿Si corremos de manera natural se hace el milagro y nada de eso aparecerá?, ¿cómo es esa manera natural de correr?, ¿quizá se trata de correr descalzo, de abandonar las zapatillas y tirarnos a la calle a dejarnos grabado el dibujo del asfalto en las plantas de nuestros pies?, ¿qué hay de moda en eso de la carrera natural?

Estas y algunas preguntas más os pueden estar viniendo a la mente, seguro. Iré por partes…

Lógicamente, correr de forma natural no es garantía plena de ausencia de las dolencias indicadas, pero sí que éstas tendrán una incidencia mucho menor en nuestro cuadro de lesiones.

No, no se trata de correr descalzo, por supuesto que no, pero si podéis haced una simple prueba para comprender perfectamente cuál es esa manera natural de correr y al mismo tiempo podréis apreciar si vuestra forma de hacerlo difiere poco o mucho de ella. Dar unas zancadas con vuestras zapatillas y después hacerlo descalzos. Comprobaréis qué diferente pisáis en ambos casos, sobre todo si sois de los que soléis entrar de talón al recibir la zancada. Al hacerlo sin calzado comprobaréis que vuestros pies apoyan directamente con el metatarso, es decir, con la parte media delantera del pie. Esa es un parte muy importante y fundamental para comenzar a comprender qué es la carrera natural.

Puede que la carrera natural esté de moda o tal vez sea más correcto pensar que es muy probable que se oiga tanto porque poco a poco se está concienciando a quienes practicamos este deporte de las consecuencias que se derivan de una manera de correr incorrecta. Así de sencillo.

Sí, por si alguno se le ha pasado por su cabeza, las zapatillas influyen y mucho en nuestra manera de correr y son una consecuencia directa en nuestra forma de hacerlo. Un consejo, resulta aconsejable alejarnos de zapatillas con un drop alto.

Y por supuesto, es indudable que si queremos cambiar nuestra manera de correr debemos hacerlo de una manera completamente gradual o de lo contrario sufriremos lesiones en aquellas partes de nuestras piernas que no están acostumbradas a trabajar de una manera distinta a como lo venían haciendo.

Las cuatro pinceladas de este post únicamente sirven, como me sirvieron a mí, para tener conciencia de qué es la carrera natural y qué diferencia y consecuencias básicas existen entre ella y nuestra habitual forma de correr. Este el primer escalón de una escalera a la que aún le quedan peldaños por subir y que subiré en las próximas semanas, compartiendo con todos vosotros la reeducación de mi manera de correr. De momento esta vez solo ha sido una:

Toma de conciencia

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Natural (I): toma de conciencia

¿Habías oído hablar de la carrera natural?, ¿crees realmente en los beneficios que se derivan de ella? Deja tu punto de vista, comparte y si quieres ver mi progresión te espero la semana que viene en la segunda entrega de este tema, que considero tan importante. Muchas gracias.

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