Natural (y IV): conclusiones

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Cuando abordamos un tema y lo damos por concluido este debe ir acompañado de sus correspondientes conclusiones, que no sólo ayudarán a poner el punto y final, sino que además aportarán una visión global, una visión de conjunto, tras haber hablado sobre él; algo así como ese resumen que nos pedía el maestro (en aquellos años eran maestros, hoy profesores) después de haber terminado un tema que nos había tenido entretenidos durante días o incluso alguna semana, si era un poco más extenso de la cuenta.

Así, este post recoge esas conclusiones a las que he llegado no solo después de estas últimas tres semanas en las que he estado escribiendo sobre la carrera natural, sino también como consecuencia de mi experiencia personal, al encontrarme en pleno proceso de adaptación de mi forma de correr. Una forma de correr que he manifestado abiertamente que jamás habría modificado de manera voluntaria, de no haber sido por la dolencia lumbar que padezco y que me obligó hace tres meses a cesar por completo mi actividad de carrera continua.

Todos sabemos de largo que una cosa es la práctica y otra bien distinta la teoría, esa que se recogen en libros y manuales varios, en los que podemos encontrar las reglas básicas y la forma adecuada de hacer cualquier actividad o tarea. Todo tiene su manera correcta de llevarse a cabo, esa que con la que conseguiremos un mayor rendimiento, una mayor efectividad y mejor aprovechamiento de los recursos que empleemos en su realización. Todo, todo está estudiado, analizado y todo tiene sus directrices, sus patrones y el lugar a la improvisación queda fuera de rango; claro que cada uno podemos hacer nuestra propia interpretación de reglas y recomendaciones, sacando nuestras propias conclusiones, esas que utilizaremos para desarrollarlas a nuestro aire.

De esa manera, dentro de nuestro mundo runnero, todos los que corremos o la gran mayoría, conocemos de sobra cuál es la forma correcta de correr, por lo que todo cuanto he escrito durante las tres semanas pasadas ha ido orientado únicamente a pararnos y comprobar si nuestra manera está dentro de esos patrones que el paso del tiempo ha podido cambiarnos. Una comprobación que permitirá corregir las deficiencias en la zancada y el proceso de reeducación que debe desarrollarse si el fin último es precisamente ese, el de mejorar nuestra forma de correr.

No quiero, sin embargo, que la importancia que le he conferido a la carrera natural sea tomada como algo imprescindible y más cercana a una religión que deba profesarse, demonizando contra todo aquel cuya forma de correr no se adapte a los cánones establecidos, ni mucho menos, no, no, no, para nada. Como tampoco quiero que se asocie mi defensa de la carrera natural como una desviación hacia el minimalismo, tal y como algún amigo me ha preguntado abiertamente, ni mucho menos.

Cada uno tenemos una manera de correr, que se ajustará en mayor o menor medida a la forma idónea que establece el manual de cómo debe ser una zancada perfecta… perfectamente natural. Por lo que no pretendo que todos seamos clones idénticos que movamos al unísono brazos y piernas, y sí que seamos conscientes que tal vez, sólo tal vez, nuestra manera de correr puede estar provocándonos molestias o lesiones derivadas de ella.

Por todo ello, y salvo que nos veamos obligados a tomarnos en serio lo nuestra forma de correr, es muy, pero que muy raro que de manera voluntaria nos aventuremos a unos cambios en la biomecánica de nuestra marcha, ya que tal y como dije en mi anterior post, ese proceso requerirá de algo que pocas veces solemos tener: tiempo. Sin tener en cuenta que las consecuencias de ese cambio pueden ser contraproducentes en nuestra musculatura si no llevamos a cabo una adecuada adaptación y entonces hagamos válido aquello de:

“Es peor el remedio que la enfermedad” o lo de “Virgencita, Virgencita, que me quede como estoy”.

Dejando el refranero popular a un lado, siempre sabio y acertado, todo sea dicho de paso, las mejores conclusiones que he podido extraer de este interesante tema son las que me han ayudado a tomar conciencia del porqué las condiciones físicas del ser humano para correr son como son y cómo han evolucionado a lo largo de miles de años, incluidos los cambios que se han producido en el último siglo y que han condicionado esa evolución de tanto tiempo.

Por lo tanto y siempre haciendo uso de la razón y la sensatez, he comprendido la importancia, las ventajas y los beneficios de correr de la manera que lo hacían nuestros ancestros, así como también he comprendido que no todo corredor precisa someterse a un proceso de cambio y lejos de modas y tendencias, lo mejor de todo es tener toda la información con la que aprenderemos y podremos sacar nuestras propias conclusiones y tomar nuestras mejores decisiones.

En mi caso, mis conclusiones me han hecho tomar la decisión de adoptar esta nueva forma de correr, tras haber comprendido que con ella podré continuar haciéndolo: podré seguir corriendo, intentando minorar de esa manera los efectos de una zancada que me estaba perjudicando sin saberlo o si no había llegado al extremo de perjudicarme, sí que no estaba ayudando nada en el punto débil que tengo en mi zona lumbar, al tener una manera de correr en la que el impacto se transmitía en su totalidad a dicha zona.

Por último, una pequeña apreciación, al hilo con el comentario del amigo mencionado anteriormente: la carrera natural se puede practicar sin cruzarse al minimalismo. Para ello no precisamos llevar unas zapatillas cuya suela apenas tengan unos milímetros o correr descalzos, aunque bien es cierto que esa corriente es la expresión pura de la carrera natural. Podremos practicar la carrera natural calzando unas zapatillas que cuiden un drop poco pronunciado y realizando los movimientos que dan nombre a esa manera natural de correr y que no es otra que la hacían nuestros antepasados tanto tiempo atrás.

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Conclusiones

Espero que te haya resultado interesante el conjunto de post dedicado a este tema y que durante cuatro semanas consecutivas he querido acercaros, para darlo a conocer un poco más en profundidad. Si tienes alguna experiencia en carrera natural anímate y cuéntalo, y si te ha parecido interesante este post, compártelo. Muchas gracias.

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