Otoño, ¿dónde estás?

otoño

Es otoño y ayer, como tantas veces, como otro día más, salí a correr. De nuevo, temprano, en silencio y en solitario, me perdí en la oscuridad de la noche, mientras pensaba en él, en este otoño que no termina de quedarse con nosotros y del que tanto me gusta disfrutar. Otoño, callado y melancólico otoño.

Cuando sueles preguntar a alguien qué época del año le gusta más, la primavera y el verano suelen acaparar las respuestas, incluso el invierno puede llevarse alguna de ellas, pero raras veces suelen decantarse por el otoño. Tal vez porque sea la época que pone fin a los largos días de luz y calor, tal vez porque el azul del cielo va cediendo paso a los tonos grises de nubes cargadas de lluvia o tal vez porque resulte triste ver cómo los árboles de deshojan, quedando desnudos y frágiles.

Mientras corría sentía mi cuerpo acariciado por brisas de diferentes temperaturas, que se perseguían, sin llegar a mezclarse, como queriendo jugar entre ellas, como queriendo jugar conmigo. Era como si estuviera entre el verano y el invierno, a medio camino entre el calor y el frío, entre el día y la noche, en ese punto intermedio que sirve de transición de una estación a otra… y me di cuenta, lo echaba de menos y pensé en él: otoño.

Otoño, querido otoño, tú que sueles traer bajo tu brazo, la evidente reducción de las horas de sol, a ti que te gusta intercalar días desapacibles con otros en los que el calor se aferra a no marcharse y se deja sentir con todas sus fuerzas, tú que nos dejas las primeras lluvias tras la sequía del verano, mojando y formando barro de un polvo deshidratado, tras horas y horas de estar expuesto al sol, ¿dónde estás?

Te busco en cada zancada, esperando correr bajo un cielo preñado de nubes, sentir el clima frío de tus días vestidos de gris, mirar cómo poco a poco tornas a marrón el verdor caduco de una hojas que el viento se encargará de poner a mi pies, cubriendo el suelo con una densa alfombra, arrugada y marchita.

¿Dónde estás, otoño?, ¿dónde te has quedado? Tal vez sigas descansando, acomodado en una apartada sombra, al amparo de los cálidos rayos de un sol que se resiste a dejar de calentar, alargando su hegemonía más allá de tu equinoccio. Ese que marca la fecha de tu calendario, de nuestro calendario.

Llegarás y una mañana, cuando vuelva a salir a correr, no hará falta que te busque, porque serás tú el que estarás esperándome, para acompañarme en ese peregrinar de kilómetros por asfalto, unos, por tierra, otros. Sentiré el frescor de tu presencia y estaré deseando romper a sudar para abrigarme con mi propio calor.

Volverá a suceder, volveré a encogerme sólo de pensar que voy a salir a la calle, con un pantalón y una camiseta como únicas prendas y mi piel se erizará para amortiguar ese cambio de temperatura, mis piernas se activarán deseosas de comenzar a moverse y mis ojos mirarán a tu cielo, ese desde el que a veces nos regalas recuerdos en formas de gotas de agua, e intentaré interpretar el significado de unas nubes que sólo tú sabes dibujar.

Y correré, sin pensar cuánto tiempo has tardado en llegar, porque al fin te podré disfrutar… otoño. Sólo tú eres capaz de hacer más intensos los sentimientos, porque sólo contigo todo tiene un sabor especial: la soledad se vuelve más soledad, la tristeza llora aún más y hasta la alegría tiene un halo de melancolía. Y el amor… ay, el amor, sólo pide que los cuerpos se sientan abrazados, queridos, amados y sin darte cuenta cala todos tus huesos, como una fina y monótona lluvia de una mañana de otoño.

Otoño, querido otoño ¿dónde estás?, echo de menos tu tiempo, ese tiempo para correr y soñar, para soñar y correr…  y ¿por qué el otoño?… porque es otoño, solamente por eso. Aquí quedo, esperándote, callado y como siempre, corriendo, soñando.

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Otoño, ¿dónde estás?

Esta vez me han podido mis emociones y no he puesto freno al deseo de expresar lo que siento por esta estación en la que nos encontramos; ¿eres de los que les gusta el otoño o por el contrario lo odias? Anímate, comparte tus pensamientos. Muchas gracias.

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Un comentario a Otoño, ¿dónde estás?

  • Cristina  dice:

    Hola Paco:
    Bonito comentario sobre el otoño, yo también soy una de esas runners loca que le encanta el otoño, esa brisa mas fresca que de lo habitual y ese día un tanto brumoso con sus nubess apunto de llover, ufff me fascina y sobretodo correr bajo esa lluvia llamada ( txirimiri) aquí dinde yo vivo .
    Saludos y chaoooo.

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