Para volver a volver

volver

Para volver a volver,

no te marches ahora,

de una vez

quédate…

a ti te falta el coraje,

ese que a mí me sobra,

para nunca volver…

[…]

¿Qué sentido tiene marcharse si en nuestro interior sabemos que lo que de deseamos es volver?, ¿de qué vale poner tierra de por medio si después de cuatro o cuatrocientos pasos nos damos la vuelta para volver?, ¿por qué desandar un camino que nunca debíamos haber iniciado y lo que realmente hacemos es perecerlo con nuestro sencillo volver?

Esa letra es el comienzo de una corta pero sentida canción del conocido grupo sevillano Siempre así, que hace años, bastantes años ya me caló muy dentro; tal vez por su mensaje directo, por esa fuerza con la que suena al escucharla o tal vez por esa sangre con regusto andaluz que sin saber por qué corre por mis venas.

Pero tranquilos, no os asustéis, que hoy no vengo con el traje de cola, ni la camisa de lunares, no tengo intención de tocaros la guitarra, ni hacer de palmero, no, ni mucho menos, entre otras cosas porque no tengo ni la más remota idea, aunque he de confesar que me encantaría, ahora que no me oye nadie… en mi caso, ese volver, pese a que suene con cierto acento flamenco, tiene el sabor del deporte que protagoniza este rincón.

Ese volver a volver no es ni más ni menos que el nuevo caminar que surge tras una lesión o un parón forzoso, contrario a nuestra voluntad y que nos hace apartarnos de esa rutina de hacer kilómetros casi a diario. Es un nuevo arrancar, un nuevo comenzar o sencillamente, como dice la letra de la canción que suena y suena en mi cabeza mientras escribo estas líneas, es un volver a volver, porque un corredor por mucho tiempo que pase lesionado, por dura que sea su lesión o por muchas veces que se lesione, no deja de ser corredor, no olvida lo que significa y por lo tanto no tiene que empezar, sino más bien tiene que hacer simplemente eso: volver a volver.

A lo largo de nuestra vida como corredores tendremos etapas dulces donde olvidaremos por completo el riesgo de sufrir una lesión, vendrán otras etapas en las que toque, de manera irremediable, parar por alguna lesión de mayor o menor trascendencia y puede incluso que lleguemos a sufrir en nuestras propias carnes la desafortunada racha de encadenar lesiones de manera intermitente que se repiten cada vez que comienzas a volver.

Sí, seguro que muchos de los que me leéis habréis pasado por alguna o todas esas etapas y coincidiréis conmigo de lo costoso que se hace en ocasiones ese volver a volver. Particularmente, a lo largo de estos 15 años he vivido, obviamente, esas tres fases y nada como el paso del tiempo para contemplar cada una de ellas en la distancia, para cuantificarlas y ser capaz de estar preparado para volver a pasar por ellas, aunque por mucho que uno haya aprendido siempre descubre nuevas cosas y vuelve a sentir esa ansiedad que provoca cada obligado parón.

Quitando esa dulce y placentera etapa en la que las lesiones no existen, de las otras dos etapas, para mí la más dolorosa o dura anímicamente es esa en la que la intermitencia se convierte en parte de la rutina por motivo de diferentes lesiones que de manera caprichosa se van entrelazando unas con otras. Es ahí donde cobra su máximo sentido ese volver a volver, porque sientes que no has vuelto a levantar el vuelo cuando de nuevo te ves mordiendo el polvo. Es esa etapa en la que física y psicológicamente te sientes desajustado, no consigues recuperar el ritmo, alcanzar el equilibrio, en la que tus piernas quieren, pero no pueden y tu cabeza por más que se resetea y se resetea siente cómo se van cobrando factura esos obligados paros en el camino.

Y fruto de ese volver a volver, de repetir tantas veces ese regreso, cuando sin saber bien cómo pero sí por qué, surge un temor que ya no te abandonará cada vez que salgas de un periodo lesionado. Es ese temor que te invade y te angustia, ese miedo por volver a lesionarse, que contrasta con la temerosa esperanza de ser la última vez en la que debas estar parado…

Son tan solo las febriles elucubraciones en primera persona de un corredor que durante casi un año y medio está coqueteando con intervalos de tiempo donde diferentes lesiones han convertido ese volver en una incómoda rutina, en los que el desgaste emocional se está haciendo muy acusado y donde la motivación se está convirtiendo, más que nunca, en el principal arma para conseguir que tras una nueva lesión quiera volver a volver. Y ahora, de nuevo me voy a tomar la misma licencia con la que he comenzado este post, al recoger las últimas estrofas de esa canción que da título a estas líneas de hoy:

[…]

Para volver a volver,

como has vuelto mil veces

para decir que te vas…

Y al final te arrepientes

deja tu orgullo correr,

deja de hablar y te callas…

No digas más que te marchas,

no digas más que te marchas,

para volver a volver.

Serán mil, dos mil o un millón de veces, las que me toque volver a volver, no lo sé, pero mientras que pueda haré de cada regreso la mejor evidencia de mis ganas y la pasión por este deporte, en definitiva, haré todo lo posible por no dejar de correr.

volver

Volver…

¿Cuántas veces has tenido que volver?, ¿conoces esa sensación de empezar casi de cero y el miedo que te invade cuando temes volver y quizá no haber dejado atrás tu lesión? Anímate, deja tu punto de vista respecto a este tema y si te ha gustado este post, compártelo. Muchas gracias.

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5 comentarios a Para volver a volver

  • Fernando Murcia  dice:

    Mucho ánimo, Paco. Volverás a no tener que volver, estoy seguro.

    Dándote mi enfoque del tema, en los últimos muchos años… casi 20… yi he tenido que enfrentarme con otro tipo de “volver” a correr. No digo que sea ni peor ni mejor, es el mio y, como todo lo que nos afecta, lo mas importante para cada uno.
    Me refiero a ese volver que solo se puede afrontar después de un introspectivo acto de reconocimiento de que “lo has dejado”. Sin lesión, sin diagnóstico, sin prescripción de “no puedes correr durante x días”. Simplemente porque tienes que reconocer que ya no corres. ¿Cuánto tiempo ha de pasar sin correr para decir que ya no corres? ¿Cuánto has de correr para decir que has vuelto? No lo sé.
    Debe ser muy difícil no poder correr por una lesión, pero también lo es no por un motivo sino por mil, todos te suenan a tí mismo como excusas baratas pero todos te impiden hacer lo que sigues queriendo como el mejor día.
    Solo sé una cosa, que volveré igual que tu, y volveremos a volver cuantas veces haga falta.

    Um abrazo.

    • Paco Molina  dice:

      ¡Hola, querido Fernando! La verdad es que me has hecho darle a este post un enfoque en el que no había reparado, como es el de no correr por cualquier motivo distinto al de una lesión… en esos casos no existe ese factor que determinará el volver a volver: “Me recupero y vuelvo”, sino que intervienen otros factores que en apariencia pueden tenermos menos tiempo apartados y sin embargo cuestan más superar. Pongámosle el nombre que tú le has dado, excusas, o pongámosle cualquier otro, pero lo cierto es que cuando uno lleva un corredor dentro de él, volverá, volverá y no dejará de volver y sé que tú, amigo mío, eres uno de esos denominado CORREDOR.

      No sé si tendré o no tendré que volver a volver (yo creo que sí y muchas veces más), pero en cualquier caso seguiré con la misma intención de seguir disfrutando de cuanto este deporte nos aporta… y tú estarás ahí, corriendo también.

      Como siempre, gracias. Un abrazo.

      Paco.-

  • Jordi Muñoz  dice:

    Me siento totalmente identificado contigo Fernando Murcia. Una vez lo dejé, como quién no quiere la cosa para volver al cabo de dos años y lesionarme. Han pasado siete años y justo antes de ayer le decía a mi mujer que “quería volver”. No sé cuando, pero quiero volver, aunque a veces piense que ya no me siento atleta.

    Genial entrada. Mucho ánimo a todos los que están en esa fase de “volver a volver”.

    • Paco Molina  dice:

      ¡Hola, Jordi! Muchas gracias por tu comentario y mucho ánimo para volver, antes o después, pero para volver. Si en tu mente ronda esa idea, lo harás y piensa también una cosa, nunca dejes de sentirte atleta, porque el hecho de haber sido corredor y querer volver a volver es de serlo, sin duda… así pasen siete años o alguno más, volverás y desde este rincón te animo a ello, para que correr siga otorgándote tanto como nos aporta.

      Gracias por asomarte y encantado de tenerte por aquí. Saludos.

      Paco.-

    • Fernando Murcia  dice:

      Lo importante es lo que sintamos nosotros Jordi, aunque las etiquetas y los convencionalismos nos afectan por mucho que no queramos, estamos aquí para divertirnos (en el mundo en general y en el del correr en particular) Volvamos!!!!! Un saludo.

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