Pasión

pasión

Estamos en la semana de pasión por antonomasia de todo el año: la Semana Santa. Esa en la que la pasión se pone la túnica y puebla de nazarenos calles y plazas de toda nuestra geografía. Calles por las que tronos, a hombros de penitentes, desfilan en procesión, pasando ante nuestros ojos como fotogramas de una película mil veces repetida, pero no por ello ignorada, sino todo lo contrario.

Esa pasión, ese fervor, se ve reflejado en los rostros de la gente; pasión que se perfuma con el olor a incienso y se transforma en sonido con el redoble de los tambores y el tocar de los clarines y cornetas: sí, es Semana Santa y todo lo de ella se vive con pasión y con devoción, ya que de no ser así no se concebiría como tal y aquello gira en torno a ella no existiría y esta semana sería Santa, tal vez, pero no de pasión.

Pasión, pasión, pasión… una palabra tan de moda y no sólo por ser la más repetida esta semana, sino porque su ir y venir de boca en boca, es el reflejo de aquello que se hace sintiéndolo con ganas, de verdad. Hoy en día todos tenemos muy claro que si alguien consigue llegar lejos en lo que se proponga será porque lo habrá hecho con pasión, y es que no hay nada mejor para triunfar que llevar bajo el brazo una buena dosis de pasión.

Pero no nos engañemos, no sólo es necesario ser apasionado, como de igual manera tampoco vale aquello de “contigo pan y cebolla”, por supuesto que no. Esa pasión será la llave que pondrá el contacto en nuestro motor y permitirá mantenerlo en marcha, pero para que éste se mueva, necesitará de combustible, ruedas, un mapa (o en estos tiempo un GPS) y cómo no, de un conductor que sepa hacia dónde dirigirse y que sostenga con firmeza el volante que ponga rumbo allá donde queramos ir.

En ocasiones se confunden los términos pasión y moda, tan diferentes entre sí, pero que pueden ser tratados de manera similar, a pesar de la distancia que los separa. De esta forma, con frecuencia estamos acostumbrados a ver que aquello que está de moda se convierte en toda una pasión para quienes se apuntan a esa moda. Sin embargo no voy a referirme a estos dos vocablos en conjunto, puesto que ya lo hice hace un año (al preguntarme entonces qué es correr, si moda o pasión) y en esta ocasión voy a centrarme únicamente en ella, en la pasión.

Gracias a la costumbre, adquirida hace muchos años, de referirme a menudo a nuestro Diccionario de la Real Academia de la Lengua (RAE), pude leer varias acepciones con las que define este término, entre las que se encuentra una que dice:

Apetito o afición vehemente a algo

Es decir, que demostrar un apetito voraz por algo o sentir una afición de fuerza impetuosa respecto a “otro” algo, es tener pasión, así sin más. Dicho de manera práctica: no basta con que nos guste el chocolate, por ejemplo, no, nos tiene que “perder” su sabor y necesitar de él para poder decir que nuestra alimentación diaria está completa y satisfecha; de igual manera, que no basta con gustarnos pintar soldaditos de plomo, no, no, no, tenemos que ser felices dando colorido a pequeños muñecos metálicos y hacernos de una colección capaz de dejar boquiabierto a cualquiera de los mortales… eso sí es pasión o ¿tal vez podamos llegar a llamarlo locura?

Otra de las múltiples definiciones que hace la RAE, para referirse a la palabra que da título a este post es la siguiente:

Perturbación o afecto desordenado del ánimo

¿Cómo?, sí, sí, como lo leéis: nuestra pasión nos puede hacer perder el juicio o casi. Por lo tanto la línea que separa pasión y locura parece estar tan cercana que debemos llevar cuidado y no terminar cruzándonos al otro lado, ya que correríamos el peligro de perder el contacto con la realidad, sin llegar a percatarnos de ello.

Pero, ¿entonces?… ¿debemos dar rienda suelta a nuestros sentimientos por aquello que nos hace sentir realizados o, por el contrario, hemos de ser comedidos con lo que nos apasione? La respuesta, aunque pueda parecer lo contrario, es muy sencilla:

Haz que tu deseo por algo se convierta en tu realidad, sin alterar ésta

Dicho de otra manera, apasiónate, pero sin locuras, sin excesos, poniendo las dosis de sensatez y cordura que te permitan saber en cada momento dónde están tus pies, sin distorsionar todo cuanto gira a tu alrededor. Recuerda que somos los conductores de nuestro vehículo y debemos guiarlo de manera prudente y segura, ya que de nada servirá correr en exceso, puesto que podemos terminar pagándolo.

Y sí, todo este amplio preámbulo es para terminar refiriéndome al running, a ese deporte en el que nos atamos las zapatillas y salimos a quemar suela, bien para disputar una carrera o simplemente para hacer uno más de nuestros diferentes entrenamientos. Ese deporte en el que solemos juntarnos con amigos y salir a correr, y que hace que nos encante perdernos en la sección de deportes de unos grandes almacenes, buscando una prenda que estrenar la próxima vez que salgamos a correr

Podría decir muchas de las cosas que tanto nos gustan y con la que nos identificamos todos los que practicamos este deporte, pero creo que sería poco original por mi parte y caería en el aburrimiento, y lo último que pretendo es que mis palabras sean el vehículo perfecto para vuestro paseo hasta los brazos de Morfeo, ni mucho menos.

Así que sólo os diré una cosa: corred, disfrutad de ello y con ello y haced que vuestra #pasiónporcorrer sea vuestra #pasiónporvivir, porque correr es vivir y vivir es correr. No importa si vivimos para correr o tal vez corramos para vivir, pero una cosa sí que está muy clara y es que:

Correr es vida

Bendita afición, esa por la que tan a menudo nos llaman locos (perturbados según nuestro Diccionario), que nos hace sentir felices y contagiar a quienes están a nuestro lado, observando y asistiendo como privilegiados espectadores a los efectos que provoca en nosotros esta bendita pasión… una pasión capaz de dibujar sonrisas en todos y cada uno de quienes afirmamos con satisfacción: , me gusta correr, ¿a ti no?, pruébalo y verás.

pasión

Pasión

¿Te sientes un apasionado del running o solamente te consideras un aficionado más que no ha llegado a alcanzar ese nivel de pasión? Anímate y deja tu comentario. Muchas gracias.

¡Comparte!

4 comentarios a Pasión

  • Fernando Murcia  dice:

    Buenas tardes Paco, realmente me ha encantado esta entrada, tal vez no me apasione, eso es cierto, pero creo que has tratado amplia y redondamente el tema. Sin duda mas de una vez siento haber traspasado esa línea fina entre la pasión y la locura, pero solo un poquito, ¿o no?
    Un fuerte abrazo. Fernando.

    • Paco Molina  dice:

      ¡Hola, Fernando! Muchas gracias por tu compañía y tu comentario… creo que todos los que corremos, en alguna ocasión, hemos traspasado esa delgada línea que separa ambos términos (pasión y locura); es inevitable, pero siempre siendo conscientes y sabiendo dónde tenemos los pies, ya que la pasión controlada es la mejor forma de llevarla y de disfrutarla. Así que sigamos siendo apasionados y disfrutando.

      Un fuerte abrazo.

      Paco.-

  • Xavi Rubio  dice:

    me quedo con la parte final, porque soy tan apasionado del running que para mí es lo que me da la vida actualmente, ojalá sea así para todos nosotros por mucho tiempo como bien dices con sensatez y cordura 🙂

    • Paco Molina  dice:

      ¡Hola, Xavi! Antes de nada quiero agradecer tu visita por este rincón y tu comentario, muchas gracias. Dices algo muy cierto en tus palabras, que no sólo siento en primera persona, sino en muchos amigos y conocidos que practicamos este bendito deporte: correr nos da la vida o sino tanto, por aquello de poder parecer exagerado, sí que nos aporta un sentido a ésta y nos ayuda en nuestro día a día. Coincido contigo al esperar que sean muchos, muchos, los años que podamos disfrutar del running, pero siempre con una sensatez y cordura que nos permitan mantenernos unidos a él, y es que todo aquello tomado en exceso o sin mesura, al fina termina dejándose de lado.

      Gracias, de nuevo, y espero volver a “verte” pronto por aquí, será todo un placer.

      Saludos.

      Paco.-

Deja una respuesta