Pinatar Full Moon Race

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Recorrido de la prueba

Lugar: San Pedro del Pinatar (Murcia)

Día: 12 de julio de 2014

Hora: 22,00 horas

Distancia: 8.000 m

Organizada por: Concejalía de Deportes del Ayto. San Pedro del Pinatar y la Federación de Atletismo de la Región de Murcia.

Recorrido: la carrera tenía instalada su salida y meta en la zona de aparcamiento del Centro Deportivo Pinatar Arena, que albergó todo el despliegue de la prueba. Se partía en dirección perpendicular a la costa, por la carretera del Mojón, hasta llegar a la playa, a partir de donde se recorría durante algo más de 2,5K las playas naturales de El Mojón y Torre Derribada. Al llegar junto al Puerto de San Pedro se cambiaba la arena por asfalto y ya por la carretera del Puerto, con las charcas del Parque Natural de las Salinas y los Arenales de San Pedro a un lado y a otro de la marcha, el recorrido iba alejándose de la costa, para regresar al punto de partida nuevamente por la carretera del Mojón, completándose así una distancia próxima a los 8K.

Bolsa del corredor: como ya ocurriera en la anterior carrera que participé, los 10K de Santa Pola, no hubo bolsa del corredor como tal y el obsequio, que se recibía una vez recogido el dorsal, era la tradicional camiseta conmemorativa de la carrera.

Organización y atenciones: la prueba estuvo caracterizada por una organización voluntariosa, con ganas de agradar y cuidar los detalles, pero que pecó de la inexperiencia en algunos aspectos de la misma. Aún así, hubo otros muchos aspectos positivos que merecen ser alabados, como fueron la organización de carreras para categorías inferiores, con anterioridad a la prueba absoluta y en la que se pudo ver las ganas, el entusiasmo y las excelentes cualidades de muchos de los benjamines y no tan benjamines ya, de este deporte.

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Pasillo de meta (una hora antes del inicio)

También merece el aplauso la señalización y la colaboración policial en el control del tráfico durante toda la prueba, que pese a discurrir en algunas zonas compartiendo calzada con automóviles, tenía perfectamente delimitada la zona de carrera. Como también estuvo bien dispuesto todo el despliegue de entrega de dorsales y camisetas, así como el guardarropa, vestuarios con duchas, aseos y posterior llegada a meta estaba dispuesto en el interior del recinto del Centro Deportivo Pinatar Arena, en sus exteriores. La zona, bien habilitada, resultó un poco agobiante una vez finalizada la prueba, donde la continua llegada de corredores a meta iba dejando pequeño el recinto, dificultando la recogida de refrescos y de agua, tras el esfuerzo de la carrera. Tampoco quiero dejar pasar por alto la buena labor del speaker, que siempre me gusta destacar cuando así sucede y la correcta entrega de premios.

Dentro de los aspectos a mejorar, quiero destacar la falta de iluminación en el paso por de cada punto kilométrico; si bien, se habían dispuesto antorchas en cada uno de esos puntos, éstas no estaban encendidas, tal vez por algún despiste de la organización o por algún otro motivo, pero lo cierto es que habría sido de ayuda, para evitar que pudieran pasarse por alto alguno de dichos pasos.

Otro aspecto que debería considerarse para la siguiente edición es la recomendación del uso de frontal, sobre todo para el tramo de playa, con independencia de tener nubes o no en el cielo. La visibilidad que aportaba la luz de la luna permitía caminar perfectamente, pero cuando se trata de correr se debe tener una buena iluminación de por dónde se pisa, ya que la presencia de hoyos o agujeros en determinadas zonas de la arena podían haber provocado más de una inoportuna torcedura.

Dos últimos puntos que eché en falta fue una mejor indicación de la zona de aparcamiento, así como haber dispuesto de más espacio, lo que obligó a dejar los coches en zonas bastante retiradas del lugar de la carrera, obligando al peregrinar de corredores y familiares que fueron a presenciar la prueba. De igual manera, tampoco habría venido más la instalación de algún aseo portátil, que hubiese servido de refuerzo a la zona de aseos, que resultó escasa, sobre todo en los momentos previos a la salida, que es cuando más aglomeración de corredores se produce.

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Con Juan Guillén, de Melón Platinum, tras llegar a meta

Para terminar este apartado quiero hacerlo con un buen sabor de boca, nunca mejor dicho, puesto que merece una mención especial la marca Melones Planitum, cuya presencia en la prueba fue muy significativa, obsequiando a todos los que participamos con una bandeja de su producto, lo que nos permitió dar buena cuenta de su excelente calidad, además de ayudarnos en la reposición de líquidos. Sin duda, es de agradecer y felicitar a empresas como ésta, que con su colaboración y la entrega gratuita de su producto marcan un punto de diferencia a la prueba. Además, en este caso y por si fuera poco con todo el melón repartido, al final de la entrega de premios y demás actos se pudo degustar de unos ricos gintonic donde la base era esta sabrosa fruta, ¿qué más se puede pedir?

Podio: Pablo Artime Del Campo, junior promesas del Club Universidad de Oviedo, fue el ganador masculino con un tiempo real de 26′:35”, llegando en segundo y tercer lugar respectivamente: Patricio Navarro Navarro (con un tiempo real de 26′:39” – senior masculino del C.A.T. Horadada) y Lucio José Martínez Moreno (con un tiempo real de 26′:46” – veterano A del C.A. Daen Lorca). En mujeres, la vencedora fue Mercedes Merino García, Veterana B del C.A. Mandarache, con un tiempo real de 31′:27”, llegando en segundo y tercer lugar respectivamente: Victoria Pradilla Pórtoles (con un tiempo real de 33′:09” – senior femenina e Independiente) y Ana Cánovas García (con un tiempo real de 36′:51” – senior femenina del Club Spor-ti).

Muy personal: desde que me apunté a esta prueba, dos meses atrás, venía albergando mucha ilusión y ganas en la misma. A priori, iba a resultar mi primera participación en una carrera a una hora tan tardía como las diez de la noche y el hecho de hacerlo bajo la luz de la luna llena, la primera de las tres lunas del verano, era sin duda un aliciente más que resultaba muy atractivo.

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Con el bueno de Juan Antonio Laborda Arándiga

El ambiente de las carreras de los más pequeños fue excepcional y el paulatino llegar de los participantes hacía presagiar una carrera de lujo. Cuando hay ganas y expectación se palpa y en esta ocasión se respiraba muchas de esas ganas entre los que allí nos íbamos dando cita. Como suele ocurrir en cada carrera, antes del inicio de la prueba, tuve la alegría de encontrarme con amigos que hacía tiempo no veía y con los que pude charlar durante más o menos tiempo. Uno de ellos fue Juan Antonio Laborda Arándiga, un tipo genial, de esos que da igual que estés sin verlo durante un día o un año sin verlo, no importa, porque sientes como si lo conocieras de toda la vida. Nos conocimos gracias a este deporte y es un fiel reflejo de esos amigos que te da el running y que te arrancan una sonrisa de satisfacción nada más verlo, sin duda un buen amigo.

Otro amigo con el que hacía tiempo no coincidía fue Juanjo Gracia Carrilero, un veterano corredor de categoría D, perteneciente al Club Ermita de Burgos, de Murcia. Todo un ejemplo de poderío físico, fuerza y sacrificio y un referente para cualquier corredor, viendo en él el fruto de la constancia y el entrenamiento diario. Junto a él corrí el Medio Maratón Ciudad de Orihuela de este año y desde ese momento surgió la amistad que otorga el compartir kilómetros en una carrera, sellando de esa manera una especie de lealtad y admiración no escrita dentro de este mundo de corredores.

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Con parte de las chicas de Guerras Running

Y cómo no, de nuevo volví a coincidir con las incombustibles chicas de Guerrreras Running, cuya presencia fue menor que en el II 10K Villa de Santa Pola, pero no por ello menos importante. Otra vez hicieron gala de su espíritu competidor, de su simpatía y de su amor por este deporte, que llevan por allá donde toman parte, poniendo su nota de color (el fucsia) dentro del grupo de corredores.

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Momento previo a la salida (Foto: Diario La Opinión)

Concluido el calentamiento y ya bajo el arco de salida, mientras esperábamos el momento del inicio de la prueba, todos los corredores nos amontonábamos ansiosos por empezar a correr. Unos con frontal, para asegurarse bien el ver por dónde iban a pisar, otros con gafas, para evitar la posible presencia de mosquitos por la zona, unos con gorra (como yo), otros con pañuelo, unos con música, otros sin ella… y todos, todos, bajo la atenta mirada de una imponente luna llena que hacía unos minutos había empezado a alzarse sobre el mar, como queriéndonos dar la bienvenida a SU carrera.

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Tramo de playa (Foto: Diario La Opinión)

La salida fue rápida, algo atropellada y en apenas unos minutos se empezó a estirar el grupo de cabeza. Mi llegada a la zona de playa, en torno al 1,5K de carrera, se produjo en poco más de 5’. El ritmo era alto, pero en carreras de corta distancia es normal que el mismo sea más elevado que en otras pruebas, por lo que estaba dentro de lo previsto.

Fue a partir de ese momento y hasta el 4K aproximadamente, cuando la belleza de la carrera fue la verdadera protagonista. A orillas de un mar tranquilo, las siluetas de los corredores que me precedían se veían ligeramente iluminadas por el resplandor de una luna cuya luz distaba del blanco de la madrugada, pero que dejaba un reflejo en el agua que te hacía girar inevitablemente la vista a menudo para contemplarla. Este tramo fue el más duro, tanto por la inestabilidad de la superficie, que obligaba a aumentar la atención, como por la pesadez en las piernas al correr por una superficie como la arena, que dificulta la fase de impulso en la zancada.

Superada esa parte, ya sólo restaba el tramo de asfalto, que suponía la segunda parte de la prueba. En esta fase, dábamos la espalda a la luna, que cedía su protagonismo a la belleza que ofrecían las charcas de las Salinas de San Pedro y el Mar Menor, iluminado por las luces en la noche de los pueblos costeros. El silencio de la noche, la oscuridad salpicada por la iluminación artificial lejana, el resplandor de la luna y la brisa que a veces se dejaba sentir, eran la compañía de carrera, sin duda toda una experiencia. Y ante tanta belleza mi atención por no ceder en mi ritmo seguía firme y el paso de los kilómetros me iba indicando que continuaba por buen camino.

Un kilómetro dio paso a otro, a otro y en un abrir y cerrar de ojos me vi llegando de nuevo al Centro Deportivo Pinatar Arena. Se volvía a hacer perceptible el sonido de la zona de llegada y la presencia de público me hizo apretar los dientes y dar el último empujón. El pasillo de público aceleró aún más mis pulsaciones y la cara de Mar, volviéndome a esperar con su mano extendida para que la cogiese y entrar conmigo en meta, hizo el resto… no recuerdo ni cómo entré en meta y si me dijeran que entré sin tocar el suelo no sería capaz de discutirlo.

Al final entré en meta cuando el crono marcaba un tiempo real de 30′:34”, ocupando el puesto 43º de la general y el 4º de mi categoría, de un total de 814 corredores entrados en meta. El resultado fue mucho más de lo esperado y a la satisfacción de haber participado en una carrera tan bonita, tan especial, se le sumó la alegría de la marca conseguida. Cuando salieron los resultados vi que me había quedado a tan sólo 5” de haber rascado podio: “lástima”, pensé. Sonreí mirando a la luna y ésta, cómplice, mi guiñó un ojo antes de esconderse tras una pequeña nube en la noche…

Y como colofón a tan estupenda carrera, qué mejor manera que celebrarlo cenando en el Restaurante del Centro Deportivo, en compañía de mi buen amigo Pedro Murcia, que también participó y disfrutó de la prueba, rodeados de nuestras respectivas familias y prometiéndonos que el próximo año estaremos nuevamente allí, para ver si la luna nos vuelve a guiñar un ojo.

La siguiente carrera está prevista para el próximo sábado-26 de julio, en el VI Cross Cabo de Palos, una carrera que es todo un clásico dentro del calendario de carreras populares estivales. Un prueba con poco más de 6K que discurre por las calles de esta bonita localidad pesquera y que cuenta con una animación de las que enganchan. Será mi primera participación en ella y espero tomar buena cuenta de todo lo bueno que me he oído de ella.

Por último, mi agradecimiento a Juan Guillén de Melones Platinum, a Juan Antonio Laborda Arándiga y a Pilar Galera, por hacerme llegar parte de las fotos que acompañan a esta crónica.

Y tú, ¿participaste también en esta carrera?, si es así ¿qué te pareció? Tal vez participaste en otra prueba diferente a ésta, si quieres puedes compartir tu experiencia, anímate, con tu comentario nos enriquecemos. Muchas gracias.

(Aquí puedes consultar la clasificación completa de la prueba: Pinatar Full Moon Race)

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4 comentarios a Pinatar Full Moon Race

  • Sergio  dice:

    Hola Paco, una vez más una excelente crónica de la carrera. Enhorabuena por tu clasificación pero sobre todo por volver a tener buenas sensaciones que siempre es una gran noticia después de una lesión. Ánimo y a seguir. Un abrazo

    • Paco Molina  dice:

      ¡Hola, Sergio! Un placer contar con tu visita y comentario. Muchas gracias por tu ánimo, la verdad es que mientras estás lesionado no ves el momento de ver la luz al final de túnel, pero cuando ya vuelves a encontrarte bien todo cambia y en ello estoy, aún en manos de mi fisio, pero las sensaciones van siendo buenas. Espero seguir por el buen camino y poder recuperarme del todo pronto.

      Un abrazo y suerte para la carrera de este fin de semana.

      Paco.-

  • Manolo Gallego  dice:

    Muy bueno el relato, al leerlo es casi como correr la carrera contigo viviendo todos los detalles, los buenos y los menos buenos, lo que si me queda claro es que apunto esta carrera para no perdérmela para el año que viene.
    Muchas felicidades por haberte recuperado tan bien y con mas ánimo que antes de la lesión.
    Un abrazo y nos vemos en la próxima.

    • Paco Molina  dice:

      ¡Hola, Manolo! Te lo dije, te tenías que haber apuntado… cachis. Bueno, al menos sé que el año que viene no te la pierdes, seguro. Muchas gracias por tus ganas de leer esta crónica, por tus ánimos y sobre todo por dejarme tu comentario, todo un regalazo. Termina de recuperar bien esa rodilla, que el verano se pasa volando y la temporada está a la vuelta de la esquina y con ella vendrán muchos kilómetros por hacer.

      Un abrazo.

      Paco.-

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