Poesía, porque sí (Piérdelo todo… o casi)

Poesía

Hoy toca poesía, un poquito de poesía, ¿por qué no?… hace tiempo, concretamente el día de Navidad de 2014, publiqué una entrada titulada Correr es poesía sin saber en ese momento que meses después formaría parte, para mí una parte importante, de mi Piel, ya que en ese texto doy la explicación, mi explicación, de todo aquello que nos rodea, de todo cuanto está presente en nuestro día a día y podemos denominar como poesía, pura y simple poesía; más allá de eso, ese texto también me ha servido como introducción en dos recitales de poesía en los que he participado, siendo recibido de buen agrado, por lo que el cariño hacia el mismo es especial.

Tal vez por eso, o tal vez porque hay veces en las que siento ganas de dejar a un lado la prosa y hacer un poco de poesía, me refugio en ideas cortas, en pensamientos rotos, en renglones caídos a un vacío de palabras que me llevan dando tumbos de uno a otro, mientras recojo el sentimiento provocado por lo más insignificante. Poesía

tonto engreído, pobre aficionado, desvergonzado descarado, al que un día le importó un pimiento sentir el rubor en sus mejillas por leer aquello que había escrito.

Y por aquella vergüenza que perdí, como aficionado que soy y un tonto al que jamás nadie cambiará, me siento una y otra vez frente al teclado de este papel virtual, escuchando música, oliendo la oscuridad de la noche y comprendiendo que nunca seré el poeta que un día soñé… ¿y qué?, no importa, mientras no lo pierda todo aquí seguiré, unas veces seré un torpe memo, incapaz de hilvanar cuatro palabras seguidas y en otras ocasiones saldrán poemas, simples poemas como, por ejemplo, este:

[…

Piérdelo todo… o casi

Piérdelo todo,

no tengas miedo,

no importa,

ni tan siquiera recuerdas cuándo empezaste a hacerlo…

Perdiste los dientes,

antes que tu inocencia,

esa, la misma

que te llevó a perder la virginidad

en una época donde perder era lo de menos.

Perdiste

tiempo,

vergüenza,

respeto,

incluso también

oportunidades.

Todo eso quedó perdido para siempre,

pero

¿qué importaba perder cuando tenías toda una vida por delante?

Nada,

no importaba nada.

Tal vez fue por eso,

lo hiciste…

dejaste perder el tren con billete a tu destino,

un sillón de cuero marrón,

una bata blanca, y

¿quién sabe?,

quizá una vida mejor.

Perdiste también

las llaves de la confianza,

olvidadas

en medio del camino,

pisadas por

amores,

amigos,

e incluso enemigos.

Y es ahora cuando te das te cuenta, y

te preguntas

¿y qué?

Sigue perdiendo,

adelante…

Pierde tus pasos,

tus sueños,

los motivos por los que llegaste aquí,

pierde tu sonrisa,

tus lágrimas,

adelante,

piérdelo todo.

Piérdelo todo… o casi,

deja guardadas

un puñado de ganas,

no las pierdas,

llévalas contigo, y

jamás

las dejes escapar,

porque tus ganas te ayudarán a conseguir,

a llegar,

a alcanzar,

a tener

todo aquello que desees.

Ganas,

benditas ganas.

Ganas… para

caer de la cama,

mirar al espejo,

besar de verdad.

Ganas… para

abrazar con la fuerza de un niño,

llorar sin consuelo,

reír con avaricia.

Ganas… de

aprender y enseñar,

escuchar y hablar,

morir y matar.

Ganas… jodidas ganas,

no las pierdas nunca,

porque sin ellas

perderás.

Sencillamente perderás,

lo perderás

todo.

…]

Sí, hoy tocaba poesía, por eso he jugado a lanzar palabras al viento, confiando que este las ordenase a su libre albedrío, contagiándolo de unas ganas que se alimentan de rutina, de pura y simple rutina, guardándolas entre las páginas que se van escribiendo cada día. Páginas que al final quedarán como resumen, como recuerdo de toda esa poesía, burda o simple poesía, que pasó por mi vidahasta ese día en el que se haya perdido ya todo, sí, todo… pero mientras tanto llevaré en mi bolsillo un puñado de ganas y por qué no, seguiré siendo un tonto aficionado, descarado, al que de noche en noche le gusta jugar creyendo que escribe poesía

poesía porque sí.

Poesía

Porque sí

Hoy las zapatillas y los kilómetros han quedado aparcados, las vacaciones no los han dejado dormidos, pero les ha dado un descanso y esta vez las palabras han querido, simplemente, ser eso, palabras que han jugado a ser poesía, simple poesía. Si te ha gustado este post, compártelo. Muchas gracias.

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