Preparados, listos… ¡YA!

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¿Cuántas veces hemos escuchado ese Preparados, listos…?, muchas, ¿verdad? Esa es una de esas frases que nos resulta imposible recordar en qué momento la escuchamos por primera vez, algo que, dicho sea de paso, tampoco resulta de una vital importancia. Lo cierto es que desde aquella olvidada primera vez siempre ha estado presente en nuestra vida en muy diversos momentos y por muy variados motivos.

Salvo raras excepciones, ese estar preparados va asociado como prolegómeno al inicio de una acción que vamos a comenzar de manera inminente y en la que primará la velocidad con la que la realicemos, siendo mayor el premio cuanto menor resulte el tiempo empleado en ello. Dicho con otras palabras y para que se me entienda bien, es el paso previo a una carrera, competición o prueba en la que vamos a participar, a medirnos, ya sea contra otros o simplemente contra nosotros mismos, que a la postre es nuestro rival más importante.

Antes de que nadie pierda el tiempo pensando a qué raras excepciones podría estar refiriéndome en el párrafo anterior, baste con decir cuatro ejemplos, que servirán para ilustrar esa otra manera de estar preparados y no hacerlo para iniciar una carrera, ni medirnos a nadie…

Por ejemplo, ese momento que precede al soplido de las velas de una tarta de cumpleaños, en torno a la que se arremolinan un buen puñado de niños;

Otro es el instante previo a la apertura de las puertas de unos grandes almacenes el primer día de sus rebajas de invierno, abarrotadas de ávidos compradores esperando encontrar el chollo de su vida;

También podríamos incluir cualquier episodio protagonizado por esos exámenes cronometrados en los que los alumnos deben dar la vuelta al cuestionario al mismo tiempo, y donde no se deja ni un segundo más del tiempo estipulado para contestarlo;

O el nervioso cosquilleo en el estómago que siempre aparece durante la eterna espera al inicio de esa atracción de feria capaz de poner a sus osados usuarios al borde del infarto.

Dejando a un lado esas y otras situaciones en las que el estar preparados no vaya asociado a una actividad deportiva, me centro ahora en esta última, no en vano representan el verdadero fundamento de este post. Por el simple sentido de la participación y la competición (aunque sea únicamente contra nosotros mismos, como he dicho con anterioridad), o por ese espíritu que siempre va inherente a cualquiera de esas actividades deportivas, en la que debamos completar o superar un objetivo, ese preparados, listos no solo representa el estar concienciados y capacitados para enfrentarnos a esa prueba, sino también recoge la evidencia de todo el esfuerzo realizado hasta llegar a ese momento.

Es precisamente dentro de esa conciencia, responsable en última estancia de hacernos capaces de tomar la decisión de realizar esta o aquella prueba, la que también debe permitirnos ser objetivos y saber mejor que nadie cuáles son nuestras limitaciones, hasta dónde podemos dar de nosotros mismos y conocer a priori cuál es el nivel que seremos capaces de mantener durante el tiempo de la competición a la que nos vamos a enfrentar.

Siempre que tomemos parte dentro en una prueba colectiva, ya sea con el afán de competir contra otros o tan solo por el hecho de participar, sin más, debemos saber que nuestra forma física tendrá un nivel, que comparado con el resto de participantes será inferior a unos y superior a otros, lógicamente. Algo tan evidente como absurdo de mencionar, ¿no creéis? Sí, ciertamente sí, pero pensemos por un momento en algo muy sencillo: nuestro estado de forma nos marcará, nos dirá cuál es nuestro lugar dentro de la masa de esos participantes y por lo tanto, ese nivel, ese preparados, nos ayudará a saber dónde nos encontramos físicamente. Algo así como saber cuál qué puesto ocupamos en una imaginaria pole.

Sí, salvando la distancia, abismal distancia por cierto, podríamos ilustrarnos con lo que ocurre en las pruebas de motociclismo o automovilismo, en las que durante los entrenamientos previos a la celebración de la carrera se obtienen los resultados cosechados por los aspirantes, que determinarán a posteriori su lugar en la parrilla de salida. A menores tiempos, o lo que es lo mismo, mayor velocidad, más adelantada será su posición en el momento de tomar la salida y, por el contrario, los más lentos irán en posiciones más retrasadas. Completamente razonable, ¿a que sí?

Dirijamos ahora los ojos a nuestro amado running, que hasta ahora aún no había asomado por ningún lado (aunque haya estado haciéndolo de manera velada) y fijémonos que sucede o debería suceder en esos instantes previos a ese preparados, listos… Lo normal, lo razonable, será que bajo el arco de salida se sitúen los corredores más rápidos y que, por lo tanto, realizarán la prueba en menos tiempo. Tras ellos y de manera gradual deberán colocarse los atletas cuya condición física sea menor, hasta completar el pelotón con aquellos que sean más lentos y por lo tanto tardará más tiempo en completar la distancia.

En algunas carreras, sobre todo aquellas que presentan una participación muy multitudinaria, suelen contarse con cajones de salida, que marcan intervalos de tiempos de llegada a meta y que permitirá que los corredores situados en los mismos presenten un estado de forma similar y por lo tanto tengan unos ritmos de carrera muy parecidos. Para situarse en uno otro cajón tan solo bastará, por regla general, con indicar el tiempo previsto a realizar en dicha prueba durante el proceso de inscripción a la misma, y para que ello sea verdaderamente efectivo deberá ser necesario que seamos honestos y objetivos al estimar esa marca prevista.

Sin embargo, en la gran mayoría de pruebas la colocación de los participantes tras la línea de salida se realiza de manera totalmente libre, sin tener en cuenta ritmos, ni tiempos y solo el sentido común de quienes participamos en ellas permitirá que los más rápidos sean los situados más cerca de esa línea. Pero, ¿qué importancia puede tener eso?, podréis preguntaros algunos, que cada cual se ponga donde quiera, ¿no? La respuesta es NO y además ese aspecto es más importante de lo que inicialmente puede parecer; a saber…

Colocarnos durante la salida en una zona del pelotón de carrera cuyos atletas van a correr mucho más rápido que nosotros va a provocar que seamos un estorbo para ellos, alterándoles su ritmo previsto y poniendo en riesgo que sufran o suframos algún inoportuno e indeseable tropezón, traspiés o incluso caída. Por lo tanto, seamos sensatos y cuando estemos preparados hagámoslo de manera que no solo lo estemos para nosotros, sino también para quienes nos rodean en ese momento de tomar la salida.

Que no os puedan las ganas por salir en la foto (esa que siempre se toma justo antes de comenzar la prueba) y ocupad el lugar que debéis en el momento previo al pistoletazo de salida. Pensad que todos lo que formamos ese pelotón de corredores vamos a hacer lo mismo, al mismo tiempo, pero no todos con la misma velocidad y por lo tanto cada cual debemos situarnos donde realmente nos corresponda y a partir de ahí estaréis, estaremos:

Preparados, listos… para correr.

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¿Preparados?…

La idea de este post surgió hace unas semanas, gracias al comentario realizado a una de mis habituales entradas por Raúl Griñán, un amigo y gran corredor. Espero que os haya gustado y os animo a que dejéis vuestro punto de vista sobre este tema, así como a que lo compartáis con quien creáis que pueda interesarle. Muchas gracias.

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4 comentarios a Preparados, listos… ¡YA!

  • José Romero  dice:

    Pues en total acuerdo contigo querido Paco. El tema que abordas hoy, es un tema que en cada carrera y a la hora de la salida siempre es comentado por muchos. “pero que hace aquí esta gente que van a llegar de los últimos”. A ver si lo explico y que nadie se sienta herido. Como bien dices cada uno deberíamos colocarnos según nuestros ritmos y nuestras condiciones. Ha habido veces que le he dicho a alguíen, deberías de ponerte más atrás pues la gente que corremos un poco más, salimos muy rápidos y te vas a llevar algún empujón o vas a provocar algún accidente y sus respuestas para todos los gustos. Algunos lo entienden y se colocan más atrás y otros pues ponen cara de que con el o ella no va la cosa y pasan olimpicamente. Hablas de sentido común pero se ve que a muchos les falta. En definitiva, ni cajones ni nada, sentido común y respeto eso es lo que hace falta.

    • Paco Molina  dice:

      ¡Hola, querido José! Esta vez sí ha querido la tecnología que todos podamos disfrutar de tu comentario, ¡¡al fin!! ;-)) Muchas gracias por ello y por supuesto, por ser un asiduo lector de este rincón. Creo que añadir cualquier palabra a lo escrito por ti sería redundante y una completa estupidez por mi parte, puesto que no hay nada como decir las cosas tal y como son y tú lo has hecho sobradamente.

      Confiemos en que ese sentido común se contagie, entre los miembros de nuestra querida familia runnera, como un potente e inofensivo virus… mientras tanto, demos un paso atrás cuando seamos conscientes de un estado de forma más bajo y un paso al frente cuando estemos físicamente más fuertes, y siempre, como bien dices, desde el respeto y la comprensión.

      Un fuerte abrazo y gracias, de nuevo, por tu “presencia”.

      Paco.-

  • marisa  dice:

    “Pues ni calvo ni con dos pelucas”. Os cuento mi punto de vista, yo que soy de las lentas, de las que cuando llego, los primeros ya se han duchado. Jamás me pondría ni me he puesto en primera fila, los motivos son obvios. Pero me niego a salir por el final, porque a mi ritmo es casi imposible que remonte y entonces te vence el desánimo. En las últimas carreras lo he hecho y me ha ido fatal. A mi me gusta ponerme por la mitad y en una orillica para no estorbar. De manera que los primeros km aguantas a un buen ritmo procurando que no te adelante todo el pelotón y eso te da fuerzas, saber que no vas la última. Yo lo suelo hacer así y no me han empujado ni he entorpecido porque procuro eso, no estorbar.

    Un saludo

    • Paco Molina  dice:

      ¡Hola, Marisa! Muchas gracias por compartir con todos tu punto de vista a este polémico tema. Sinceramente, creo que la postura que adoptas de cara al momento de la salida de una prueba es totalmente entendible, aceptable y apaudible, no solo por intentar ocupar un lugar que, sin estar al final, se adapte a tu nivel, sino porque dices algo que es más importante en sí y es eso de estar dentro del pelotón con el único afán de no estorbar. Eso, Marisa, se nota perfectamente entre los que corremos y es de agradecer y mucho. ¿Sabes?, creo que por tu actitud y tus palabras tú no molestarías ni aunque te pusieras en la primera fila.

      Muchas gracias por dejar tu experiencia y espero que nos conozcamos pronto en alguna carrera. Besos.

      Paco.-

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