Puntos de vista y otras gaitas (I): “Correr a tiempo”

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Desde hace un tiempo a esta parte (la verdad es que cada vez con una mayor frecuencia, todo hay que decirlo) es rara la semana en la que no leo algún comentario o testimonio de aficionados vinculados al mundo del running, con un grado de implicación en este deporte más o menos grande, en el que ponen de manifiesto su punto de vista en aspectos que, sin llegar a considerar polémicos, sí que dejan la puerta abierta al debate y a la discusión, siempre entendido de manera sana y con el único afán de recoger el sentir de cada uno.

Puntos de vista en los que se deja entrever o polemiza sobre algunos de los aspectos que nos preocupan a todos los que formamos parte del amplio colectivo de corredores que salimos casi a diario a practicar nuestro deporte preferido y que, como es lógico pensar, no siempre es el mismo para todos. Algo que, en contra de lo que cabría pensar, enriquece y pluraliza la manera de ver y entender el running, y que ni mucho menos debe ser motivo de disputa o enfrentamientos por distintas que sean las posturas que se adopten.

Son precisamente cuatro de esos puntos de vista los que quiero recoger en otros tantos post, que iré desgranando a lo largo de las próximas semana, intentando captar con ellos vuestra atención y cómo no, con el firme propósito de arrancar vuestra opinión en temas que todos, todos lo que corremos, hemos oído a buen seguro en más de una ocasión. En esta ocasión, para romper el hielo lo voy a hacer fijándome en el tiempo, tal y como aparece entrecomillado en el encabezamiento de esta entrada:

Correr a tiempo

Una expresión ambigua y que puede dar pie a muchas y diferentes interpretaciones y con la que realmente me refiero al tiempo, como tal, que se considera máximo para que un corredor consiga completar la distancia a la que se mide. Algo así, como el límite en minutos permitido para que podamos ser considerados finisher (palabra tan de moda últimamente, por cierto).

Puede parecer una pregunta algo estúpida, de buenas a primeras, ¿no creéis? Sin embargo creo que tras ella se esconden dos grandes grupos, los que dirán que no hay tiempo para ello y que siempre que se complete la distancia se podrá entender que el atleta en cuestión ha culminado con éxito la carrera y quienes por el contrario entenderán que superado un tiempo máximo no debe entenderse como tal.

Objetivamente, si consideramos que una prueba o carrera consiste en recorrer una distancia, simple y llanamente, todo aquel que lo haga puede colgarse una medalla de su cuello; pero si a la variable protagonista de toda prueba, la distancia, le aparejamos la otra no menos importante variable del tiempo, entonces no solo nos permitirá saber qué corredor es el más rápido y/o el más lento en dicha prueba, sino que además determinará cuál debe ser el tiempo límite para completar esa distancia.

Pero, entonces… si recorro una distancia y no soy capaz de hacerla por debajo de un tiempo, ¿se puede considerar que no soy merecedor de tal título? Metiendo el dedo en la llaga, ¿si hago un 10K, 21K, un maratón o un ultramaratón, por ejemplo, y entro fuera del tiempo de control, no me puedo considerarme un atleta que haya hecho esa distancia?… Peliaguda respuesta, sobre todo para aquel que después de echarse muchos y más kilómetros a las paticas se encuentre con un NO por respuesta, ¿no os parece? Pero en ese caso, no, no podré considerarme oficialmente un corredor que haya terminado la prueba.

A ver, seamos objetivos: si el hecho consiste en ser capaces de cubrir una distancia y punto, entonces podremos considerarnos finisher de dicha distancia, ahora bien, si atendemos a la segunda de las múltiples definiciones de la palabra carrera recogidas en nuestro Diccionario de la Real Academia de la Lengua, nos encontramos que es:

Competición de velocidad entre personas que corren, conducen vehículos o montan animales

En dicha definición aparece la palabra velocidad, variable física cuya definición es tan sencilla como:

velocidad = distancia / tiempo

Dicho de otra manera, y tirando de mi parte más matemática, en cualquier prueba que se organice, tanto la distancia como el tiempo tienen un valor determinado. Para el caso de la distancia es el mismo para todos y para el caso del tiempo tendrá un valor máximo, por encima del cual ya se considerará expirado el plazo para terminar la carrera, por lo que lógicamente habrá una velocidad media mínima a la que deberemos correr para poder llegar dentro del límite establecido, ¿estáis de acuerdo?

Por lo tanto, todo lo que sea correr por debajo de una velocidad media establecida para la distancia es cuestión, no se considerará válido, mejor dicho, más que no considerarse válido, nos conducirá hasta un tiempo superior al establecido para hacer dicha distancia y como tal no recibiremos el reconocimiento de haber hecho esa distancia. Sencillo, ¿no?

De esta manera, y a tenor de las dos posturas expuestas, podremos considerarnos un corredor que ha completado o no una distancia cualquiera según tengamos en cuenta solo la longitud de la misma, sin importar el tiempo o emparejando distancia y tiempo, en cuyo caso el resultado final puede ser distinto del primero.

Lejos de esas dos posibilidades, yo me quedo con una tercera, donde al margen de las obligatorias distancia y tiempo entra en juego otra componente no medible y cuyo fundamento tal vez sea un poco más romántico, por llamarlo de alguna manera. Me refiero a la actitud, que es capaz de hacernos completar una distancia cualquiera, siempre que la orografía del terreno lo permita, sin dejar de correr en ningún momento y es que como dice la primera definición de nuestro Diccionario (vuelvo a echar mano de él), una carrera es la:

Acción de correr las personas o los animales

Por lo tanto, una carrera se hace corriendo y esa actitud, nuestra actitud, debe ser capaz de mantener nuestras piernas sin dejar de correr sea la distancia que sea.

Sí, reconozco que esta última interpretación os resultará muy discutible, pero estamos hablando de correr, ¿o no? Claro que lejos de interpretaciones y demás gaitas, siempre podremos decir como este famoso refrán (en versión particular):

A mí que digan lo que quieran, pero que me quiten lo bailao (lo corrío)… porque con tiempo o sin él yo corro y lo demás son pamplinas.

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Correr a tiempo

¿Has completado alguna carrera fuera de tiempo?, ¿consideras que hacerlo fuera de él no da derecho a considerarse un finisher? Y lo de andar, ¿crees que una carrera nunca debería hacerse andando? Deja tu punto de vista y si te ha parecido interesante este post, compártelo. Muchas gracias.

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4 comentarios a Puntos de vista y otras gaitas (I): “Correr a tiempo”

  • José Romero  dice:

    Comparto totalmente lo leido. Todos los que corremos lo hacemos por algún motivo. Y todos los motivos son igual de honorables y honrosos. Para mi tanto el que gana como el que entra en último, cada uno tiene su merito y su recompensa. Así que querido amigo “dejemonos de gaitas”.

    • Paco Molina  dice:

      ¡Hola, José! Muchas gracias por dejarme tu comentario y evidenciar con tus palabras el sentir de quienes formamos parte de este deportivo mundo, donde como bien dices todos tenemos un motivo para formar parte de él, ya sea repetido o exclusivo. Un mundo donde el mérito o recompensa siempre será proporcional al esfuerzo que hagamos cada uno, ni más, ni menos.

      Gracias por ser un asiduo de este rincón y un fuerte abrazo.

      Paco.-

  • Fernando Murcia  dice:

    Bueno, pues abro la lata a, espero, otros comentarios que vengan después y fomenten ese sano debate que planteas. Ya he expresado por otros lugares que mi opinión es que todo corredor debe procurar respetar el tiempo máximo concedido por la organización para realizar la prueba. Cuando se trata de una prueba exigente, en la que creo que puedo rondar ese tiempo, hago un analisis de mi propia situación y procuro no embarcarme en carreras que no pueda cumplir dentro de tiempo. Es la previsión que hacen para el corte de calles, voluntarios, trabajos de limpieza etcétera, y merece ese respeto.

    El mismo respeto entonces creo yo que merece quien la termine en ese tiempo concedido, está claro que tiene más mérito quien entro en meta el primero, más también quien entró el segundo, y el tercero y sucesivamente… no soy ningún iluso y no me considero con más mérito que nadie, pero también merezco ese mínimo respeto de ser considerado “finisher” o poder decir libremente que “hice tal o cual prueba”.

    Defendiendo al último en una carrera, muchas veces he dicho que en toda carrera siempre habrá un último clasificado, tanto en una popular como en unos campeonatos del mundo. Por muy de perogrullo que parezca lo que voy a decir, si el que ve que va a acabar el último decidiera retirarse de la carrera para no ostentar tal “deshonrra” seguiría habiendo un último clasificado, y así sucesivamente si se fueran retirando los siguientes, hasta que solo entrase el ganador, que pasaría a ser único competidor de la prueba. Obviamente no es ningún deshonor acabar último, ya digo que también hay un último en llegar en los Juegos Olimpicos y decidme si no os cambiariais, deportivamente hablando, por ese último en llegar a la prueba de Maratón, o la que sea, de unos Juegos Olímpicos…

    Todo esto que acabo de decir no creo que discrepe mucho con lo que dices, Paco, en tu entrada, por contra, a continuación sí que voy a decirte que no estoy de acuerdo con lo de que necesariamente se deba completar toda la prueba corriendo.

    A ver, está claro que no hay dos pruebas iguales, no será lo mismo una prueba que se celebre sobre una milla, que un 10k, una media maratón, un maratón. Está claro que a ciertos ritmos no se podrá andar ni siquiera unos pocos metros, casi ni para recoger la gorra que se te haya caído, pero otros tiempos tampoco se pueden hacer si no has andado un poquito… Me refiero por ejemplo a andar en los avituallamientos para recuperar, o no perder el resuello, mientras bebes, para descargar un poco las piernas, etc… Mi propia experiencia me hace preferir bajar mucho el ritmo, si es necesario, pero no perder “el gesto” de correr, aunque vayas casi a la misma velocidad que andando. Pero también he visto mucha gente que deja de correr para caminar unos cuantos metros, y luego recupera la carrera a ritmo mucho más rápido que el mío… no lo comparto ni me parece lo más adecuado, pero no para mantener el espíritu deportivo de lo que es una carrera, sino para el propio desempeño de la carrera de cada uno.
    Por otro lado, pruebas de ultrafondo, o carreras por montaña son impensables sin la alternancia andar-correr, a lo mejor no para los pocos privilegiados que pueden ganarlas o llegar los primeros, pero sí para la inmensa mayoría de los que participan. Incluso hay por ahí planes para afrontar estas carreras de largas distancias que aconsejan alternar periodos de andar con los de correr desde mucho antes de notar el agotamiento…

    Bueno, creo que he dicho bastante ya, no tan ordenado como quisiera, pero ahí lo dejo, abierto a lo que me puedas/podais rebatir al respecto.

    Un saludo.

    • Paco Molina  dice:

      ¡Hola, Fernando! Si siempre es un honor contar con tus comentarios, tal y como así te lo he manifestado en más de una ocasión, esta vez me honran aún más tus palabras, no solo por la amplia extensión del comentario en sí, sino por el hecho de recoger mi invitación a participar con vuestro punto de vista en este rincón. Sin más preámbulos, entro en materia…

      Por un lado, para mí desde el primero hasta el último de los participantes entrados en meta de cualquier carrera tienen el mismo reconocimiento (esto es algo que siempre he manifestado) y ese es precisamente el motivo principal que me hizo engancharme a este deporte, de ahí que todos, TODOS los que completan una prueba dentro de las condiciones que marca el reglamento de la misma (haciendo referencia básicamente al tema del tiempo) son finisher y todos, TODOS merecen idéntico respeto, eso es así, sí o SÍ. Y por supuesto, no hace falta decir que si me brindasen la oportunidad de tomar parte en una prueba perteneciente a una competición como los Juegos Olímpicos, aunque fuese sabiendo que llegaría el último y por mucha diferencia, aceptaría sin pestañear, pero creo que no solo yo, sino todo aquel que conoce y sabe cuál es la esencia de este deporte…

      Por otro lado, abordo ahora ese aspecto donde dices discrepar conmigo, aunque para nada lo entiendo así, me explico: al decir que si es una carrera esta debe hacerse corriendo y no andando, deja fuera cualquier posibilidad de andar en la misma, pero no pretendo que se interprete esa frase en su máxima extensión, ya que caminar en algún momento de una prueba sería igual de válido (recuerdo eso de marcar al final una velocidad media superior a la necesaria para entrar en tiempo, que aparece en cierta parte del post) e incluso puede ser necesario en instantes como los avituallamientos o en aquellos en los que por necesidad así debamos hacerlo (como bien recoges); sin embargo, no lo comparto en aquellos casos que, sin motivos aparentes o reales se ande simplemente por el hecho de querer cansarse o fatigarse menos. Es ahí donde me refiero y es ahí donde digo que correr es correr y aquel que no puede hacerlo momentáneamente lo hará transcurrido ese intervalo de tiempo durante el cual no lo ha hecho, pero si andamos como alternativa pura y dura a correr, tal vez nuestro participación no deba estar en una carrera, sino en una marcha, ¿no crees? Y sí, también estoy de acuerdo contigo y soy plenamente consciente que hay carreras en las que, por su extensión o dureza, es inevitable no andar en determinados o muchos de sus tramos (creo que eso también lo dejo recogido en el post).

      Dicho todo esto, te doy las gracias nuevamente y te emplazo, si así lo estimas oportuno, a dejar un nuevo comentario al respecto. Un fuerte abrazo.

      Paco.-

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