Queridas endorfinas

post_endorfinas

Recuerdo, cuando comencé en esto de correr, que por entonces no había oído hablar de las famosas endorfinas, ni tan siquiera tenía la más remota idea de su existencia. De hecho, la primera vez que oí este término pensé que se trataba de alguna sustancia externa que se ingería por no sé qué motivo y por el que no preocupaba lo más mínimo.

Fue hace un par de años, poco más o menos, cuando escuché hablar de las endorfinas y desde entonces su protagonismo ha ido en aumento, casi de manera paralela al gran auge que ha experimentado el running. En realidad las endorfinas son unas sustancias que produce nuestro propio cuerpo de manera natural y cuya función es la de mitigar el dolor y generar una sensación de bienestar.

Dicho de esa manera no se comprende por qué se asocia tan a menudo estas hormonas con el deporte de correr, ¿no os parece? Es muy sencillo, la producción de endorfinas que realiza nuestro cuerpo es directamente proporcional al placer que nos aporta cualquier actividad placentera que realicemos. Es decir, hacer algo que nos gusta, nos genera endorfinas, así de sencillo.

Por lo tanto, el atarnos unas zapatillas y tirarnos a la calle a hacer kilómetros, no es la única manera de poder generar nuestra dosis de endorfinas. Actividades como por ejemplo: reír, escuchar música, bailar, jugar, dormir, practicar sexo, ser optimista, hacer relajación, disfrutar de una buena comida, etc. son claras productoras de ellas.

Sólo con su nombre ya nos parece que estamos ante una “droga” y aunque no lo sea, no es extraño encontrarla denominada como la hormona de la felicidad, puesto que gracias a ella, junto a la sensación de satisfacción, también nos encontraremos con otros beneficios, como son: fortalecer el sistema inmune, reducir la presión sanguínea, mejorar el malhumor, favorecer la liberación de hormonas sexuales y retrasar el envejecimiento, entre otros.

Ante semejantes efectos, no creo que encontremos un producto en la farmacia cuyo prospecto presente unas mejores indicaciones y para conseguirlo sólo tenemos que hacer algo que nos guste y nos haga sentir bien, ¿se puede pedir más?

Pero voy a centrarme, que estas pequeñas amigas me lían, me lían, me contagian con su “buen rollo” y dirigen mis pasos por un camino distinto al que pretendía llevar… por lo tanto, está claro que la producción de endorfinas no es exclusiva del running, pero sí que este deporte es una vía idónea para que ellas se generen en nuestro organismo, además de ser una manera muy sana de conseguirlo.

Así, todos los que salís a correr de manera habitual habréis experimentado la sensación de satisfacción que tiene lugar con posterioridad a vuestro entrenamiento, a vuestra salida, a vuestra trotada, en la que los kilómetros recorridos se han ido canjeando por esas placenteras sustancias. En ocasiones tal vez cueste ponerse en marcha (muchas veces cuesta, sí, así es), pero una vez que nuestro organismo ha vencido esa pereza inicial, con cada zancada se va encontrando anímicamente mejor.

¡Ah!, por cierto, nuestras protagonistas también son estimulantes, de ahí que cuando experimentamos la liberación de ellas, al correr, sentimos que aún podemos ser capaces de dar más, generando una especie de círculo en el que al hacer una mayor actividad, aumentamos nuestra autoconfianza y damos más de nosotros mismos, volviendo al inicio del bucle.

Por lo tanto, si corremos nos sentiremos más felices y esto se traducirá en optimismo, luciremos una mayor sonrisa, presentaremos mejor disposición ante los problemas, disfrutaremos más con el día a día y sobre todo, lo contagiaremos a quien tengamos a nuestro lado…

Tal vez sea por eso o tal vez sea por otro motivo, pero os puedo asegurar que correr me hace sentir muy bien conmigo mismo, me hace ser más positivo (siempre positivo, nunca negativo… frase que se hiciera famosa gracias al holandés Louis Van Gaal) y situaciones contrarias se sobrellevan de mejor manera, sin duda alguna.

Y sí, es cierto, alguno podréis pensar con mucha razón que si escuchar música, bailar, comer, dormir o foll… sí, follar, también te hacen liberar endorfinas, a cuento de qué leches os vais a poner a pegarle una paliza al cuerpo si el resultado es el mismo, ¿verdad? Pues si pensáis así no sabéis lo que os perdéis y además, os diré una cosa, si te vas a correr y después escuchas música, bailas, comes, duermes o follas, entonces ya es como si tocaras el cielo, ¿a que sí runners?

post_endorfinas

Queridas endorfinas…

¿Estás enganchado a las endorfinas?, ¿has experimentado su efecto o simplemente crees que es producto de la imaginación?, anímate y deja tu punto de vista. Muchas gracias.

.

¡Comparte!

2 comentarios a Queridas endorfinas

  • Cristina  dice:

    Este post a sido como un subidon de adrenalina cañero, además ni yo lo hubiese descrito mejor , ah por cierto, claro que el que no pruebe se lo pierde así que a correrrrr que ya sabéis sino lo que os perdéis , dicho esto zorionak ( Felicidades) por el post .

    • Paco Molina  dice:

      Jajajajaja, creo que han conseguido su magnífico efecto sobre ti y las juguetonas, queridas y simpáticas endorfinas te han rodeado con sus brazos, igual que me lo hicieron a mí, cuando me propuse escribir sobre ellas… es lo que tienen, son así de caprichosas.

      Muchas gracias de nuevo por leerme, saludos.

      Paco.-

Deja una respuesta