Terapia

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¿Cuántas veces no hemos sentido la necesidad de someternos a una terapia para ayudarnos a superar algún bache emocional, alguna pequeña depre o algún desafortunado desengaño? Una terapia que ha podido tener formas muy diferentes, desde una charla distendida con un buen amigo, pasando por dar algún que otro paseo en solitario, disfrutar de una intensa tarde de compras, escuchar ese disco favorito o simplemente, ir a la consulta de algún especialista en la materia (que sí puede parecer una verdadera terapia).

En cualquier caso, una terapia no sólo puede ser aquello que nos ayude a superar esa situación que nos hace sentirnos anímicamente “tocados”, una terapia puede ser ese algo que nos ayude a encontrar respuestas a nuestras preocupaciones, así como también puede ser lo que nos permita ser capaces de ver la parte positiva de una realidad o simplemente, esa terapia tal vez sea el combustible que permita, al motor que mueve nuestro cuerpo, tener las revoluciones necesarias en cada momento.

Entre las diferentes maneras de encontrar esa terapia milagrosa, el deporte es una de ellas y a través de él podremos mantenernos en forma, tanto física, como mentalmente. Y dentro de tantos deportes, el running (cómo no) es uno de los que mejor papel pueden hacer y convertir la salidas y entrenamientos en camufladas sesiones de terapia, tras las cuales notaremos una evidente mejoría o incluso permitirnos encontrar aquello que, sabiendo o sin saber, buscamos.

Así, salir a correr puede ser esa sesión de terapia semanal o casi diaria, dependiendo de la frecuencia de nuestras salidas. Lógicamente, si somos de los que mantenemos un plan de entrenamiento, tendremos días destinados a velocidad, con series o cambios de ritmo y otros de rodajes, más o menos largos, más o menos intensos, que serán ideales para convertirlos en esa cita que nos permita “recomponernos” mentalmente. Sin embargo, si somos de los que no buscamos un objetivo concreto y salimos a correr simplemente por el hecho de hacer algo de ejercicio y mantenernos en forma, entonces cualquiera de esas salidas puede convertirse en una sesión de terapia.

Lógicamente, no debemos caer en el error de pensar que ponernos unas zapatillas y salir a correr es equivalente a tener una milagrosa y reparadora sesión de terapia, ni mucho menos. Para que salir a correr se convierta en algo más, deberemos atravesar el umbral de esa puerta imaginaria que da acceso al running. Llegados a este punto, lo normal será preguntarse cuándo pasaremos a ese otro lado, ¿no os parece?, la respuesta es totalmente relativa y será diferente para cada persona, siendo fundamental el “flechazo” que le haya podido producir este deporte.

Doy por hecho que ya hemos cruzado esa puerta y dejo para otro momento la búsqueda de la respuesta que conteste a esa pregunta, formulada para saber cuándo sentimos realmente que hemos interiorizado el running. De esta manera, parto de la base que salir a correr ya cumple en nosotros esa función reparadora, relajante, anímicamente motivadora, en resumen: una función terapéutica.

Tampoco consiste en convertir el correr en un machaqueo emocional que nos dé las mil y una soluciones de aquellas cosas que nos preocupan, ni mucho menos, puesto que en ese caso lo más probable es que terminemos parándonos en seco, volviéndonos a casa andando y que nuestro matrimonio con este deporte finalice en ese mismo instante. Sin embargo, si durante nuestra sesión de carrera somos capaces de dejar nuestra mente libre, suelta, ésta será la que a su voluntad nos llevará por allá donde considere oportuno, por allá donde se encuentre más a gusto.

Habrá días en los que nuestra mente viajará por recuerdos, otros en los que intentará encontrar explicación a situaciones que nos hayan acontecido y adelantarse o planificar próximos acontecimientos también pueden ser otros de los objetivos involuntarios, entre otros. En cualquier caso, podrás hacerte un guión imaginario, pero al final será tu mente la que decida por dónde dirigir sus pasos y esos pasos vendrán marcados por la libertad que le otorga el correr.

Desde el mismo instante en el que empiezas a ponerte la ropa para salir a correr es como si tu organismo empezara a sentir parte de esa energía que va a recibir. El momento de atarse las zapatillas es ya una señal inequívoca que te eleva las pulsaciones y dar la primera zancada es como poner a cero el reloj que marca el tiempo de esa terapia. Los primeros minutos son como entrar en la consulta, dar los “buenos días”, cruzar unas palabras de cortesía e ir acomodándose en el asiento. Ese breve espacio de tiempo es, poco más o menos, el necesario para que nuestro cuerpo rompa a sudar y que nuestras piernas comiencen a coger la cadencia del ritmo marcado.

Al final todo se reduce a encontrarse con uno mismo, a acercarse a nuestro interior, algo que no resulta del todo fácil y que mientras corres puedes llegar a conseguir. No precisas de un horario concreto del día, como tampoco necesitas de compañía para poder hacerlo, tan sólo necesitas buscar ese hueco dentro de tu día a día, ponerte unas zapatillas y echarte a la calle. Deja tus obsesiones y tus angustias aparcadas, dale al running la oportunidad de hacer su efecto y verás que por encima de tu esfuerzo está esa pasión por este deporte. Prepara tus manos para coger uno más de los beneficios que aporta el correr y que no es otro que ayudarte a ver las cosas con otro color: un color teñido de optimismo.

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CORRER: una estupenda terapia

¿Te gusta correr, te gusta pensar o soñar?, ¿eres de los que piensas que correr es mucho más que un deporte?, aporta tu punto de vista, anímate. Muchas gracias.

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2 comentarios a Terapia

  • Cristina  dice:

    Hola Paco:
    Q tal? Veo qué tu si que sabes sentir lo que es el running , la verdad sea dicha que es una terapia , bendita terapia !!! Ehhh !!!
    A mi personalmente me a parte de satisfacerme me encanta y he sirve de terapia diaria , soy una persona muy activa ( hiperactiva ) , con lo cual me viene genial y además el salir a correr me libera un rato de mi vida diaria de extres , pero acentuando algo , que sin mi música no hay terapia , jajaja !!!
    Un Saludo de esta runner loca ..

    • Paco Molina  dice:

      ¡Hola, Cris! Totalmente contigo en lo de salir a correr con música, porque sino parece que esa terapia no es tal terapia, jajajaja. Sea como sea, lo importante es el beneficio que aporta el hecho de salir a correr y el hecho de tener una terapia tan positiva, como sana y económica, ¿no crees?

      Muchas gracias por tus palabras, saludos.

      Paco.-

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