Todo es relativo… o absoluto

Recuerdo, como si fuera ayer, cierta clase de Física en la se habló de los sistemas de referencia que existen. Concretamente los hay de dos tipos: el absoluto y el relativo, y todo dependerá de la ausencia o no de movimiento en el punto de vista del observador, que permitirá considerarlo de un tipo o de otro. De esta manera, si el observador está parado mientras observa un movimiento, el sistema se considerará absoluto, pero si éste está en movimiento, entonces pasará a llamarse relativo.

Fue a raíz de aquella clase de instituto cuando tuve una conciencia real, por primera vez, de lo diferente que se pueden ver las cosas, dependiendo de si estamos en un sistema absoluto o relativo, esto es, dependiendo de si estamos parados o en movimiento. Así que le colocaremos la etiqueta que le corresponda, en función de la presencia o no de movimiento en el observador.

No nos confundamos, en este punto inicial, con aquella frase que dice: “todo depende del color del cristal con que se mire”, porque eso es algo totalmente diferente a los sistemas de referencia a los que aludo y en esa cita entra el componente emocional, que hará percibir las cosas de una manera más o menos optimista… vamos, algo similar a “lo del vaso”, que puede estar medio lleno o medio vacío y sólo es cuestión de percepciones particulares.

Sin embargo, un sistema de referencia no da lugar a esa doble interpretación y no se dejará “influir” por los ojos de quien lo mira. Así, coincidiréis conmigo que no es lo mismo observar el movimiento de un coche si estamos parados en la acera o si vamos montados en otro vehículo junto a él. En el segundo caso, al estar en movimiento, la sensación de velocidad no será la misma y ésta dependerá únicamente de la diferencia que haya entre ambos vehículos.

Con el paso del tiempo y dejando un poco de lado la parte analítica que da el estudiar asignaturas de ciencias, he podido comprobar que existe otros dos tipos de sistemas, que yo denomino de la misma manera, absoluto y relativo, pero que difieren un pelín de los originales. En este caso lo que permite la clasificación de estos dos sistemas es que el observador se encuentre dentro o fuera de aquello que mira, tan sencillo como eso.

De esta manera, no se percibirá igual el movimiento del coche del ejemplo anterior si vamos subido dentro de él o si estamos fuera del mismo… algo así como “ver los toros desde la plaza o sentados desde la barrera”, dejando al margen ese componente de peligro que siempre lleva inherente el medirse a un morlaco y que sólo está al alcance de unos pocos valientes.

Y entre tanto sistema y siendo todo tan absoluto o tan relativo, según se mire, os preguntaréis qué demonios tiene que ver con algo tan sencillo y que no une a todos, como es correr. Pues muy sencillo, veréis… fue la conversación con un amigo, hace un par de semanas y nada más terminar una carrera, cuando me vino a la cabeza el escribir sobre lo que ahora mismo estoy haciendo. En dicha conversación, me decía que fulanito estaba muy fuerte, porque era capaz de hacer el kilómetro a tal velocidad, ante lo que me quedé pensativo y le dije:

– Sí, para correr a ese ritmo hay que estar fuerte, cierto, pero ¿acaso tú no lo estás?

– ¿Yo?, que va, yo no llego a ese ritmo, para nada, ese tío “lija” mucho – me contestó.

– No a ese ritmo no, pero sí que eres capaz de ir a un ritmo superior al de mucha gente, ¿no? – volví a preguntarle

– Bueno, sí, vale, pero tanto como ese no – respondió brevemente.

– Yaaaa, pero lo mismo te podría decir un corredor que tarda veinte minutos más que tú en hacer un medio maratón, ¿o no? – seguí “apretándole”.

– A ver cada uno tenemos nuestro ritmo

Exacto, tú lo has dicho, todos tenemos nuestro ritmo y lo que para ti puede ser muy rápido, para otro puede ser menos rápido o incluso más lento de lo que él es capaz de correr.

– Sí – afirmó, mirándome con cara de estar esperando a que le siguiera hablando.

Es más, para ti, salir un domingo a hacer una tirada larga se puede traducir en estar hora y media dándole a las piernas, mientras que para otro, media hora puede resultar más que suficiente, ¿cierto? Es más, mira esa chica que está apoyada viendo entrar a los corredores, ¿tú crees que ella te habrá visto entrar con los mismos ojos que te haya podido ver entrar el que ha ganado la prueba?, ¿a que no? – le solté de un tirón.

– ¿Dónde quieres ir a parar?

– Es más, cuando comenzaste a correr, ¿pensabas en qué ritmo podrías ser capaz de alcanzar o simplemente te dabas por satisfecho con ser capaz de mantener un ritmo, fuera el que fuera, durante diez o quince minutos?

– A ver cuando empecé era diferente

– Diferente, ¿diferente de qué?, ¿a qué? – le insistí de manera amistosa.

Hosti, me estás arrinconando, pijo… pues yo que sé, que cuando ya llevas tiempo, correr no se ve de igual manera; los tiempos cambian, las distancias aumentan, los ritmos son diferentes, la velocidad

– Ya y ni que decir tiene cómo te puede ver alguien que no corre, ¿verdad? Otro corredor puede apreciar tu mejoría, tu evolución, tus logros, pero otra persona que no lo sea también lo apreciará, pero de una manera menos “cercana”, ¿a que sí?

– Hombre, ¡¡has puesto huevo!!, claro, no es igual para alguien que practique este deporte que para el que no lo haga – dijo con cara de evidencia.

– Así es “amigo Sancho”, jajajaja… todo depende del sistema de referencia desde dónde se mire.

– ¿Qué dices de “sistema de referencia”?, se te está yendo la pinza – me dijo con cara de asombro.

– Nada, nada, cosas mías… todo es relativo o absoluto. ¿Una cerveza? – le sugerí.

– No, mejor dos, una para ti y otra para mí. Anda, vamos Punset – me dijo, el muy guasón.

– Jajajajaja, canalla… anda pide – le dije, echándole el brazo por el hombro.

Lógicamente, días más tarde, volví a pasar esa conversación por el filtro de mi cabeza, por el que tantas cosas pasan mientras hago precisamente eso de lo que hablamos: correr; y fue entonces cuando vi claramente dónde se encontraba cada uno de esos dos sistemas de referencia, el absoluto y el relativo.

Como corredor, cuando estemos hablando de alguna circunstancia de las que acompañan al running, lo estaremos haciendo estando metidos de lleno dentro de un sistema relativo, mientras que, si quien lo hace es una persona que jamás se ha atado unas zapatillas, entonces lo estará haciendo desde un sistema absoluto. Y lógicamente esa percepción no sólo cambiará con el tiempo, sobre todo en el caso del sistema relativo, sino que además le permitirá al observador evolucionar dentro de su privilegiada posición de lo que es, un observador que forma parte del sistema.

Dicho de otra manera, y volviendo a la frase taurina de los toros y la barrera, nada tiene que ver con ser un corredor o no serlo y dentro de ser un corredor tampoco tiene nada que ver con llegar el primero o el último… o sí, por supuesto que sí tiene que ver y en ambos casos se puede extraer la misma conclusión: por delante nuestra siempre habrá alguien que corra más rápido, de igual manera que también habrá por detrás alguien que corra más lento, todo dependerá de ese sistema de referencia relativo y por encima de eso estará ese otro observador, el del sistema absoluto, que verá los dos casos igual de válidos.

No importa cuál sea nuestro ritmo de carrera, ni la distancia que seamos capaces de hacer cada día, como tampoco importa el tiempo que empleemos en ello, porque por encima de todo está algo que es igual para todos los que practicamos este deporte: somos corredores (sistema absoluto) y dentro de éstos, cada uno lo hacemos a nuestra velocidad (sistema relativo).

Recuerda, sistema absoluto sólo hay uno, mientras que sistema relativo hay tantos como corredores, que soñamos y vivimos este deporte cada día y eso… eso es una verdad absolutamente relativa.

post_relativo

Correr también es relativo…

Tal vez éste post te haya parecido algo metafísico o simplemente un devaneo runnero, pero en cualquier caso espero que te haya hecho pensar en la sutil diferencia que existe entre lo absoluto y lo relativo, ¿no te parece? Anímate, deja tu opinión al respecto, comparte tu punto de vista. Muchas gracias.

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4 comentarios a Todo es relativo… o absoluto

  • DAVID PANIAGUA DE DIEGO  dice:

    Muy interesante reflexión que debería leer mucho “competidor” obsesivo.

    Saludos.

    • Paco Molina  dice:

      ¡Hola, David! Muchas gracias por tu nueva visita y cómo no, por dejar tu comentario. La verdad es que dentro de este deporte, como creo que en todo en la vida, a veces nos obsesionamos con lo que hacemos y no nos damos cuenta de lo acertado que puede resultar pararnos un poco, cambiarnos del sistema de referencia y observar, simplemente eso, observar.

      Saludos.

      Paco.-

  • Verónica  dice:

    Que manera tan sencilla de describir lo que nos sucede a los que corremos. Siempre tratando de entender nuestros ritmos y haciéndoles entender a los no corredores esos mismo ritmos.
    Buen artículo. Saludos desde México

    • Paco Molina  dice:

      ¡Hola, Verónica y bienvenida! Muchas gracias por asomarte por este rincón y por dejarme tu comentario. La verdad es que los runners solemos ser muy parecidos y las costumbres o manías que tenemos suelen darse muy a menudo entre el resto de quienes disfrutamos corriendo, como por ejempo “esa” de los ritmos, ¿verdad?, jajajaja, pero por mucho que nos digan somos así y no cambiaremos, ¡seguro!

      Ha sido todo un honor y una sorpresa recibir un comentario desde tan lejos, desde México, ni más, ni menos, lo que me he producido una inmensa alegría… mi blog ha cruzado el “charco”, ahí es nada 😉 Reitero, muchas gracias, Verónica y espero volver a verte por aquí, estaré encantado.

      Un abrazo desde España.

      Paco.-

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