Una cena para echar a correr

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Hay un famoso refrán que reza así: “Desayuna como un rey, almuerza como un príncipe y cena como un mendigo”, por lo que atendiendo al mismo nuestra cena debe ser, habitualmente, ligera en cantidad y breve en el tiempo que le dediquemos. Sin embargo, ese refrán debería tener una versión diferente si a la mañana siguiente nos vamos a enfrentar a una carrera, puesto que entonces la cosa cambia y lo del “mendigo” pasa a un segundo plano o casi.

De igual manera que la mañana de una carrera se suele hacer un desayuno enfocado para enfrentarnos a la misma, la cena de la noche anterior que solemos hacer todo corredor (la mayoría lo hacemos, seguro, no negadlo) también tiene el punto de mira puesto en los kilómetros que vamos a echarle a nuestras piernas, por lo que se pone especial atención en ingerir alimentos que nos garanticen tener al máximo nuestras reservas de energía.

Sin duda, el alimento preferido de cualquier corredor, que al día siguiente va a ponerse las zapatillas y enfrentarse a sí mismo, es la pasta. El plato estrella en la gastronomía de la Bella Italia es el elegido por antonomasia, cuando de ingerir hidratos de carbono se trata. Para algunos corredores serán los espaguetis, mientras que para otros pueden ser los raviolis, tortellinis, pappardelles, tallarines, espirales u otra clase de pasta, acompañada de la salsa que más les guste; y si además se disfruta ese plato tomándose una copa de un buen lambrusco tinto, entonces mejor que mejor.

Otro plato preferido y que también ocupa un lugar privilegiado en el menú de un corredor, que va a dormir esa noche pensando en su carrera del día siguiente, es la pizza. Sí, seguimos sin abandonar el país de la mafia y es que si por algo son famosos nuestros vecinos mediterráneos, además de la pasta, es por esa masa a base de harina, aceite, leche (o agua), un pellizco de levadura y sal. Una masa que se cubre de cualquier ingrediente, dejando rienda suelta a la imaginación y al paladar del consumidor.

Nutricionalmente, la ingesta de hidratos de carbono la noche e incluso el día anterior de un acusado esfuerzo físico tiene todo su fundamento, de cara a ese desgaste del organismo, aunque también es cierto que existe ese componente psicológico, emocional, que también influye mucho en el corredor y que juega un papel muy importante de cara a enfrentarse a esa carrera. De hecho, quien más y quien menos, todo tenemos esa cena fetiche o favorita, que solemos tomar la víspera de una cita con nuestras zapatillas.

Sin ir más lejos, el mismísimo campeón español Carles Castillejo cuenta, en un vídeo grabado por los amigos de “foro atletismo” (el mismo fue grabado con motivo del seguimiento que se hizo durante su preparación para el Campeonato de España de maratón de 2013, celebrado en Donosti y en el que se proclamó vencedor), cuál es su cena talismán para la noche antes de una carrera. El atleta catalán también confía esa cena a la gastronomía italiana, concretamente en la preparación de una pizza, que ha sido bautizada dentro de este mundillo como Pizza Castillejo[Para ver sólo la receta debéis visionar el vídeo entre los minutos: 4’35’’ – 5’47’’]

La receta de esa pizza en concreto es muy sencilla y está compuesta de los siguientes ingredientes: tomate frito, sobrasada, bacon, huevos de codorniz, miel, queso mozzarella y orégano. Sobre el “papel” la pinta es buenísima y a tenor de los comentarios que he leído de ella debe ser todo un manjar, aunque debo confesar que a día de hoy aún no la he probado.

En mi caso, mi cena favorita ha ido evolucionando con el paso del tiempo y de las carreras, pasando de tener el típico sabor italiano a tener un marcado sabor español. Recuerdo que para las primeras citas, como buen novato, me decantaba por una cena compuesta de pasta, siempre con los espagueti de base y alternando la manera de hacerlos: unas veces eran a la carbonara, otras con salmón, con almejas o con verdura. Sin duda, de todos ellos los que mejor me sentaban eran los últimos, puesto que eran más ligeros, por aquello de no llevar nata y sí aceite de oliva, lo cual evitaba que pudiera sufrir algo de acidez durante la carrera del día siguiente.

Después de una larga etapa, me cansé de tener siempre pasta como estrella de la cena y decidí cambiar de menú, que no de país. Sí, obviamente sí, me pasé a la tradicional y famosa pizza. Una suculenta y sabrosa pizza de cosecha propia, con la que chuparse los dedos y que estaba formada por los siguientes ingredientes: tomate frito, cebolla, bacon, chorizo, maíz, anchoas, queso mozzarella, orégano y una pizca de nuez moscada. El resultado no era malo al día siguiente, pero en poco tiempo me di cuenta que era una cena demasiado copiosa, con un buen aporte de hidratos de carbono, pero que también me dejaba algo “tocado” el estómago para el esfuerzo del día siguiente.

Pensé otras alternativas, como preparar otra pizza menos “potente”, pero fue entonces cuando decidí dar el salto a nuestra cocina, a la cocina española y di con la tecla de la que para mí es la cena perfecta cuando tengo una prueba esperándome a la vuelta de la noche, mi cena favorita, vamos. Es algo muy sencillo, muy simple y muy fácil, pero a la vez delicioso y que consiste en:

Un bocadillo con una tortilla francesa de dos huevos, patatas fritas caseras cortadas a rodajas y unas lascas de jamón serrano o salchichas tipo Frankfurt cortadas longitudinalmente

Sí, imagino que os habréis quedado perplejos, porque tal vez esperabais algo más elaborado y no un simple bocadillo, pero os puedo asegurar que después de comeros un bocadillo de esos comprenderéis porqué ocupa ese lugar privilegiado en mi cena previa a una carrera. Y si lo acompañáis de una cerveza bien fría, entonces seguro que a la mañana siguiente sois capaces de bajar el ritmo de carrera un par de segundos, sin esfuerzo alguno.

Bromas aparte, ese bocadillo tiene todo lo que necesito la noche antes, porque tiene una gran cantidad de hidratos de carbono, proteínas y además no es para nada pesado, por lo que mi estómago no siente molestia alguna y mi cuerpo se encuentra en perfectas condiciones.

Como habéis podido comprobar no se trata de ninguna receta milagrosa, ni es nada del otro “jueves”, podéis probadlo así o introducirle las variantes que estiméis oportuno, pero recordad que el auténtico bocadillo para una cena en la que estemos pensando en nuestra carrera del día siguiente es ese, tal cual, es el bocadillo:

Marcando la meta

Ahí es nada, ¡toma castaña!… y ahora, si con tanta pasta, tanta pizza y tanto bocadillo estáis salivando (que es lo más probable), echaos algo que comer a la boca y una vez que tengáis el estómago lleno pensad en esa cena, el día antes de correr y buscad aquello que mejor os venga bien, tanto nutritiva, como emocionalmente (nunca olvidéis ese factor psicológico, que como he dicho al principio también hace y mucho).

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Una cena para echar a correr

Seguro que tú también tienes esa cena preferida para el día previo a una carrera, anímate y cuéntalo, de esa manera conoceremos más alternativas gastronómicas que nos pueden venir bien al resto. ¡Ah!, y si te ha gustado este post, compártelo. Muchas gracias.

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2 comentarios a Una cena para echar a correr

  • Hervie  dice:

    Amigo Paco;
    Este sábado mientras me coma tu bocadillo especial, el mío con 3 huevos ya que soy bastante mas grande que tu, recordaré lo bien que nos lo pasamos en la Universidad y, la buena persona que eres. Ya te diré si el Domingo se me atraganta el bocadillo cuando nade en Altea.
    Un abrazo, maquina!!!

    • Paco Molina  dice:

      ¡Hola, Hervie! No podía tener un mejor regalo para hoy, que levantarme con un comentario tuyo en este rincón, donde dejo parte de mis pensamientos y mis experiencias en este “loco” mundo del correr. Muchas, muchas gracias por leerme y por animarte a dejarme tus palabras… palabras de cariño y de afecto, como el que siento por ti.

      Seguro que esa tortilla te aportará energía a la ya gran energía que tienes por ti mismo y que siempre has demostrado, desde aquellos años de ingeniería, en los que nos desbordabas a todos, hasta nuestros días, donde recibir una llamada tuya es un subidón que te contagia.

      Mucha suerte con esa travesía, Titán… seguro que tus brazos se moverán como si fueras en una Zodiac.

      Un fuerte abrazo, amigo.

      Paco.-

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