Una de Pilates

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Joseph Hubertus Pilates (1883 – 1967)

En ocasiones, en muchas ocasiones, solemos tener un concepto equivocado de aquellas cosas que desconocemos, solamente por el hecho de un juicio erróneo establecido a priori. Algo así me sucedió a mí con Pilates, y no ha sido hasta mucho tiempo después cuando he conocido y sabido los beneficios de este sistema de entrenamiento físico y mental.

Este método, creado allá por los primeros años del siglo XX, tiene en el alemán Joseph Hubertus Pilates al padre de la criatura, y el mismo lo desarrolló al aplicar sus conocimientos en diferentes especialidades como gimnasia, traumatología y yoga, estableciendo una unión entre la fuerza muscular con el control mental, la respiración y la relajación. Originariamente, este tipo de entrenamiento fue denominado por Joseph con el nombre de Contrología, por el hecho de predominar el control de la mente sobre el cuerpo, pero a lo largo del tiempo el nombre que se ha hecho común es simplemente el del apellido de su creador, Pilates.

Sin embargo, a pesar del largo tiempo transcurrido desde su creación, la práctica del entrenamiento del Sr. Pilates no comenzó a extenderse como una actividad física habitual en nuestro país hasta hace relativamente poco tiempo, concretamente los años que llevamos del ya adolescente siglo XXI. En mi caso, no fue hasta hace unos ocho o diez años, cuando escuché por primera vez su término, gracias a mi hermana, que había comenzado a practicarlo con regularidad.

Debido al mayoritario grupo de usuarios que empezó a practicar estos ejercicios, y que lo practican con mayor asiduidad, creí que Pilates sólo estaba indicado para personas de edad avanzada, a embarazadas o a aquellas que por padecer diferentes problemas o limitaciones físicas no pudieran realizar otro tipo de deporte.

Suelo equivocarme con frecuencia y en este caso el error que cometí al tener ese concepto inicial del Método Pilates fue mayúsculo. No tenía ni la más remota idea de en qué consistía este tipo de ejercicios, pero sin embargo lo encasillaba en algo que estaba a años luz de mi actividad normal, destinada principalmente a ponerme las zapatillas, y salir a correr kilómetros y más kilómetros.

Es muy probable que no fuera el único que tuviera esa falta de información o una imagen equivocada acerca del Pilates, como puede que tampoco fuera el único en saber qué consecuencias o beneficios se obtienen de su práctica habitual o tal vez sí, tal vez fuera yo el único neófito. En cualquier caso, no importa, porque esta disciplina de entrenamiento merece ser destacada.

Gracias a esa combinación de fuerza muscular y control mental, unidos a la relajación y la respiración, los ejercicios de Pilates ayudan a estirar y fortalecer los músculos que intervienen en cada uno de los ejercicios que se realizan y aplicándolo en el caso de quienes practicamos de manera habitual la carrera continua, esos músculos son los que suelen sobrecargarse y que tantas veces descuidamos como consecuencia de su práctica.

Pilates nos permite no sólo relajar la musculatura, sino que gracias a su práctica conseguiremos fortalecer la espalda y el abdomen, al ser parte fundamental de estos ejercicios. Pero su beneficio no se queda ahí, puesto que con él conseguiremos mejorar la estabilidad pélvica, tan importante para la práctica del running, evitando sobrecargas, así como el alargamiento y fortalecimiento de músculos tan importantes en este deporte como los femorales y los cuádriceps, consiguiendo en su conjunto una mejor coordinación y equilibrio de nuestro tren inferior.

Por todos lo que salimos a correr casi a diario, es sabido que la zona lumbar y abdominal es fundamental para la unión entre la extremidades superiores e inferiores y con la práctica del Pilates conseguiremos fortalecer la musculatura del tronco y pelvis, dar flexibilidad y estabilidad a nuestra columna y además facilitaremos la movilidad de caderas y hombros, sin olvidar que es un vehículo perfecto que nos permitirá recuperarnos mejor de las lesiones.

Dicho de otra manera, con la práctica del Pilates conseguiremos mejorar las descompensaciones musculares que tan a menudo se nos producen, por tener músculos muy potentes y desarrollados, frente a otros más débiles e inestables y ello nos permitirá mantener una postura más correcta a la hora de correr, puesto que esta postura depende básicamente del desarrollo muscular del core (región abdominal y parte baja de la espalda) y ésta zona se trabaja fortaleciendo las partes que intervienen en esos ejercicios, esto es: hombros, tronco, caderas y pelvis.

Con todos esos beneficios coincidiréis conmigo en la conveniencia de practicar Pilates y os animo a ello, siendo suficiente hacerlo con una frecuencia de un par de clases por semana. En mi caso, he de confesar que lamentablemente no predico con el ejemplo y no suelo practicarlo todo lo que debiera. No obstante, las veces que tengo la posibilidad de hacerlo consigo una mejora significativa en mi debilitada zona lumbar, y sus efectos no tardan en dejarse sentir.

No hay ninguna duda, Pilates es una herramienta muy práctica e ideal para nuestras zancadas y de igual manera como dedicamos tiempo y esfuerzo a fortalecer la musculatura de nuestras piernas y de nuestros brazos, de igual manera como practicamos entrenamientos de calidad o de rodaje, de igual manera intentemos introducir en nuestra rutina alguna que otra sesión de este sistema de entrenamiento y comprobaremos sus efectos en un cuerpo que debemos cuidar, porque no olvidemos que no hay peor motivo que nos impida alcanzar una meta que aquel provocado por una lesión, por lo tanto cuidémonos y dentro de esos cuidados:

Practiquemos Pilates

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El Método Pilates

¿Conocías el Método Pilates?, ¿lo practicas o los has practicado?, ¿consideras que es beneficioso para quienes salimos a correr? Anímate y deja tu punto de vista, comparte tu experiencia en esta materia. Muchas gracias.

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